14/06/2024

Una crónica de la protesta estudiantil contra la guerra y pro palestina que conmocionó a EEUU

Publicado en DossierGuerra y genocidio en Palestina: colonialismo y resistencias en tensión

¡Alto a toda la ayuda financiera y militar de Estados Unidos a Israel!

El apoyo incondicional del gobierno de EEUU al gobierno de Israel, que está realizando una masacre en Gaza, ha generado una extraordinaria ola de protestas estudiantiles, como no se recuerdan desde la guerra de Vietnam, una ola que se ha ido extendiendo a otros países. Los campamentos de los estudiantes en Estados Unidos y Canadá alcanzaron tanta visibilidad, que han llamado a la ciudadanía a prestar atención tanto a las demandas de los manifestantes como a la situación en Gaza, donde el tribunal superior de las Naciones Unidas ha dicho que los palestinos se enfrentan a un genocidio.

La imagen de Rafah que muestra a dos niñas sosteniendo pancartas con mensajes de agradecimiento,”Gracias a los estudiantes de EEUU por apoyar la causa palestina”, recorrió el mundo. El movimiento en Estados Unidos forma parte de un fenómeno internacional más amplio que va desde Yemen, pasando por Egipto y Jordania, Francia, Alemania, México, Costa Rica, Suiza hasta Australia y entre otros, de los gobiernos de España, Sudáfrica, Bolivia, Colombia, México y Brasil. El actual movimiento pro Palestina pone en aprietos al gobierno de Estados Unidos, que enfrenta la dificultad para mantener a Netanyahu, y sostener su alicaída hegemonía en la región.

Mientras Biden habla de ayuda humanitaria, el Congreso estadounidense aprueba 26.380 millones de dólares para Israel y continúa reponiendo su arsenal de armas, para apoyar el genocidio en curso. La indignación ha ido creciendo, y tomado fuerza en las aulas y campus universitarios. Desde el primer campamento, que se inició en Vanderbilt University (Nashville, Tennessee) el 26 de marzo, son cerca de 60 los campus universitarios y colegios de todo el país, 80 en total contando las diversas acciones de solidaridad. Quien logró captar la atención y encender la mecha del movimiento fue el acampe en la Universidad de Columbia. Ante la magnitud y repercusión de la demostración estudiantil, las autoridades llamaron a la NYPD (Policía de NY) el 18 de abril para desalojar a los estudiantes; el resultado de la represión fue la detención de más de 100 estudiantes. Ante las detenciones, los estudiantes de la New York University (NYU), una de las universidades privadas más ricas e importantes de la ciudad, armaron un acampe en solidaridad con sus pares de Columbia, el mismo día, la policía procedió a desalojar. Las autoridades armaron un muro y los estudiantes deben pasar por un retén para ingresar. Estudiantes de postgrado que tuvieron sus pequeñas ceremonias de graduación decidieron continuar con sus protestas contra el genocidio en Gaza subiendo al escenario llevando esposas, sosteniendo carteles pro palestinos. Tarsis Salome, graduada de trabajo social de Columbia, avanzó con las manos esposadas por encima de la cabeza mientras era ovacionada por el público. Posteriormente, frente a la multitud, rompió abruptamente su diploma en pedazos, estos hechos fueron registrados en vivo en una transmisión de la ceremonia.

Otro de los acampes importantes fue el de la Cuny University of New York,CUNY (Universidad Municipal de Nueva York) Se trata de una universidad pública de la ciudad de Nueva York, con fuerte presencia de jóvenes negros y latinos, que tiene un importante legado de luchas estudiantiles. Manifestaciones anteriores han cerrado temporalmente puentes, estaciones de tren y aeropuertos en protesta por el ataque en curso de Israel contra Gaza.

Mientras se desarrollaban las protestas en EEUU, en París los estudiantes coreaban “Israel asesino, Sorbona cómplice” y “No nos mires, únete a nosotros” frente a la Sorbona “Estamos aquí a raíz del llamamiento de estudiantes de Harvard y Columbia”, declaró a la AFP Lorélia Fréjo, estudiante de París-1 y militante de la organización estudiantil Le Poing Levé. El viernes 26 se celebró una jornada de bloqueos y movilizaciones, en Sciences Po París,( Instituto de Estudios Políticos de París) con la presencia de varios diputados de Francia Insumisa- LFI. Los manifestantes reunidos en las ventanas del edificio corearon consignas y colgaron pancartas en las que se leía “Todos somos palestinos”, desafiando a los administradores que llamaron a la Policía para denunciar a los estudiantes. En Australia los estudiantes de colegios e institutos abandonaron las aulas para manifestarse en las calles de la ciudad australiana de Melbourne en favor de Palestina, una concentración que generó en los días previos un intenso debate político. “Justicia para Palestina” o “Libertad para Palestina” son algunas de las numerosas consignas proclamadas durante la protesta, que tuvo como punto neurálgico la estación central de Flinders Street. En el vestíbulo de la estación, los jóvenes, muchos portando banderas de Palestina, iniciaron una sentada que se extendía hasta las transitadas calles aledañas al recinto. “Todos deberíamos ir a la escuela, los niños de Gaza también”, denunciaba una de las pancartas de este movimiento. “Nuestra educación es importante, pero lo que está sucediendo en Gaza ahora mismo es realmente importante para que los jóvenes lo comprendan y para que se escuche nuestra voz”, “Los jóvenes en Gaza están muriendo y viviendo experiencias horribles y yo estoy aquí teniendo una gran vida y no puedo hacer nada para ayudarlos” afirmó Layla, de 17 años, al canal público ABC. En Berlín, los manifestantes estudiantiles instalaron tiendas de campaña frente al edificio del parlamento para denunciar la agresión y manifestar el apoyo al pueblo palestino y en Gran Bretaña, todos los sábados se celebran manifestaciones periódicas, en Londres y otras ciudades, a las que asisten decenas de miles de estudiantes en solidaridad con el pueblo palestino en la Franja de Gaza.

Cuando se iniciaron las protestas estudiantiles que sacudieron a la opinión pública la prensa respondió con el silencio o con la difamación: son terroristas dijeron, son antisemitas. Sin embargo las movilizaciones fueron creciendo, entonces la comunidad judía antisionista comenzó a levantar la voz: “No en nuestro nombre”. La protesta judía antisionista se viralizó exponiendo la falsa emulación entre antisionismo y antisemitismo.

Previo a los acampes, el 4 de noviembre cien mil personas inundaron la capital del país, procedentes de lugares recónditos de la costa oeste, Virginia, Nueva York y decenas de estados, no solo la juventud se movilizó, sino familias enteras, niños y niñas y muchos palestinos que tienen familia en Gaza. En Washington los manifestantes corearon las consignas que han marcado hasta ahora al movimiento, : “Genocide Joe”, “Palestina libre”, “Alto al genocidio”, “Alto a la ocupación”, “Alto a toda la ayuda financiera y militar de Estados Unidos a Israel”, y en cánticos como “Israel bombardea, Estados Unidos paga, ¿A cuántos niños has matado hoy?”

A medida que las acciones estudiantiles se multiplicaban recrudeció la represión, en la Emory (Atlanta), los medios reprodujeron la violenta detención de profesoras solidarias con sus alumnos. La Universidad del Sur de California permitió que los agentes dispararan balas de goma contra los estudiantes, y la Universidad de Texas-Austin disponía de policías locales y estatales en motocicletas, a caballo y a pie arrestando a los estudiantes. El gobernador de Texas, Greg Abbott, criticó la protesta realizada en la Universidad de Texas en Austin. “Estos manifestantes deberían estar en la cárcel”, escribió en X, junto con un video de policías estatales con equipo antidisturbios dispersando a los manifestantes. “El antisemitismo no será tolerado en Texas”

El presidente de la Universidad de Pensilvania , J. Larry Jameson, pidió en un correo electrónico que el campamento se disolviera de inmediato o los manifestantes enfrentarían sanciones. Un grupo de profesores le respondió en una carta: “Su declaración caracteriza erróneamente la naturaleza general de una protesta contra la guerra que necesariamente involucra emociones fuertes en ambos lados, pero que, hasta donde sabemos, no ha involucrado ninguna violencia real o amenazas de violencia contra individuos en nuestro campus. La carta del Comité Ejecutivo de AAUP-Penn agregó “Por el contrario, los involucrados en la manifestación han trabajado para mantener un espacio no violento de discusión, debate e incluso desacuerdo, en el espíritu de un ambiente educativo”. La policía arrestó a decenas de personas cuando se desmantelaban pacíficamente campamentos de protesta, como en la Universidad de Pensilvania y el Instituto Tecnológico de Massachusetts. En la Universidad de Arizona la policía lanzó gases lacrimógenos contra los estudiantes y desmanteló violentamente el campamento.

El primer día de protesta en George Washington hubo policías armados en los techos de los edificios cercanos a la Universidad. Una situación similar se presentó en la Universidad de Indiana, donde hubo francotiradores durante los primeros días de protesta. Al salir de la cárcel los estudiantes de la Universidad de George Washington, se encontraron con que no tenían donde dormir porque los habían evacuado de sus apartamentos. Muchos han quedado en situación de vulnerabilidad por no poder costear por su cuenta una vivienda.

Para estudiantes inmigrantes que dependen de la visa estudiantil para permanecer en Estados Unidos hay constantes amenazas por parte de políticos sobre revocarles su visa. El senador Marco Rubio, republicano de Florida, dijo que presentará un proyecto de ley para exigir a la Administración Biden que revoque la visa de cualquier visitante extranjero que apoye “activamente” a Hamás. Rubio, quien ha recibido más de un millón de dólares en donaciones a su campaña por parte del lobby israelí, afirmó que promoverá otra ley para quitar fondos federales a universidades que no repriman protestas que apoyen “actividades terroristas”.

Ante el abuso policiaco, durante las protestas en todo el país se registraron casi 2.900 arrestos, creció la resistencia estudiantil, como en la California Polytechnic at Humboldt, la politécnica estatal de California. Se trata de una Universidad con mayoría de estudiantes de clase trabajadora. No solo acamparon sino que ocuparon el edificio y las oficinas de los rectores; han sido muy creativos en sus tácticas. Armaron una barricada y evitaron el ingreso de la policía al edificio.

En la Universidad de Duke de Carolina del Norte durante la ceremonia de graduación, se hizo presente el conocido comediante proisraelí Jerry Seinfeld, para recibir un título honoris causa de la universidad. Seinfeld es un conservador que ha apoyado públicamente la invasión a Gaza. Cuando inició su discurso, un grupo de graduados abandonaron sus asientos, corearon “Palestina libre” y ondearon la bandera palestina roja, verde, blanca y negra. Previa a la ceremonia los estudiantes habían salpicado de pintura roja la escalinata del edificio universitario.

Las autoridades de la Universidad del Sur de California le dijeron a su mejor estudiante, que apoyó públicamente a los palestinos, que no podía pronunciar su discurso de apertura, en la ceremonia de graduación por motivos de seguridad. Posteriormente canceló la ceremonia de graduación.

Las figuras del establishment trataron de justificar la represión intentando vincular a los manifestantes con el antisemitismo. El presidente Joe Biden declaro: “Este antisemitismo flagrante es reprensible y peligroso, y no tiene absolutamente ningún lugar en los campus universitarios, ni en ningún lugar de nuestro país”. En su característico doble discurso acusa a los jóvenes activistas solidarios de promover el odio, pero ignora las declaraciones racistas y denigrantes de los sionistas. El ministro de defensa israelí, Yoav Gallant, se refiere a los palestinos como “animales humanos”, mientras que Ariel Kallner, miembro de la Knesset del partido Likud del primer ministro Benjamin Netanyahu, declara abiertamente que la operación militar en Gaza “ tiene el objetivo de una nueva nakba que eclipsará a la nakba de 1948″.

En una declaración de las organizaciones estudiantiles fijaron posición: “Rechazamos firmemente cualquier forma de odio o intolerancia y nos mantenemos vigilantes contra los no estudiantes que intentan interrumpir la solidaridad que se está forjando entre los estudiantes: compañeros de clase y colegas palestinos, musulmanes, árabes, judíos, negros y propalestinos que representan toda la diversidad de nuestro país”. Contradiciendo las acusaciones de las autoridades de la Universidad Northwestern, el grupo estudiantil Huskies for a Free Palestine cuestionó la versión de la universidad, diciendo en un comunicado que fueron los contra-manifestantes los culpables de los insultos y que ningún estudiante manifestante “repitió el repugnante discurso de odio”. Mientras se desmentían las falsas acusaciones, entre otras atrocidades, se descubrieron dos fosas comunes en Palestina, que se originaron después de las incursiones israelíes en dos hospitales de Gaza, donde se encontraron los cuerpos de médicos, pacientes, niños y otras personas, lo cual redobló la indignación y la decisión de los estudiantes de continuar con su lucha.

En los campus circulan fanzines con información sobre las demandas, además de un alto el fuego permanente y el fin de la ocupación, se exige la divulgación, desinversión y transparencia sobre el financiamiento de las universidades de proveedoras o que se benefician de la ocupación sionista. Entre otras: Dell, IBM, HP, Lenovo, Cisco, BMC Software. CUNY, por ejemplo, tiene 13 contratos por más de USD 8,5 millones con ese tipo de empresas. Piden el boicot, eliminar viajes académicos a Israel y las relaciones con universidades israelíes. Solidaridad con la lucha por la liberación de Palestina, se exige a las universidades que reconozcan formalmente el derecho del pueblo palestino a la liberación nacional y el derecho de retorno y de resistencia a la colonización, reconocido por el Derecho Internacional (Resolución de la Asamblea General A/RES/38/17 (22/11/1983). Demandan desmilitarizar CUNY y entre otros puntos, prohibir el acceso de oficiales de la policía (NYPD) a los campus universitarios y toda colaboración, entrenamiento y reclutamiento por parte de las instituciones imperialistas.

Con miles de millones de dólares en donaciones, capital social y, en algunos casos, vínculos directos con el Estado de Israel, las universidades son un lugar importante de lucha por el avance del movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones.

Es preciso tener en cuenta que el movimiento involucra a estudiantes tanto de grado como doctorales, y entre estos, muchísimos estudiantes internacionales, muy vulnerables, dado que sus visas y sus puestos de trabajo dentro y fuera de las universidades corren peligro. A pesar de este clima de brutal macartismo, con profesores cuyos contratos han sido rescindidos, las manifestaciones no se detuvieron. Los estudiantes de Barnard College, incluida Isra Hirsi, hija de la representante estadounidense Ilhan Omar, una demócrata de Michigan, perdieron el acceso a la vivienda y los planes de comidas del campus. “No sabemos cuándo nos dejarán volver a entrar”, dice Hirsi. Se ha sentido abrumada y triste por estar “atrapada en el exterior”, pero señala que era consciente de los riesgos. “Sentí que tenía que tomar una posición y agregó: no es un momento sólo de Columbia. Es importante para todos nosotros, como estudiantes de universidades prestigiosas, arrojar luz sobre lo que está pasando”

Otra de las presiones provienen de los aportantes que son fundamentales para el sostenimiento de las universidades de élite, en su mayoría privadas, muchos magnates ex alumnos, han amenazado a los directivos de esas instituciones académicas con quitarles el apoyo si no sancionan a los jóvenes propalestinos.

El Partido Republicano y el Partido Demócrata han lanzado una ofensiva contra los parlamentarios pro palestinos en el congreso; por ejemplo, la Cámara de Representantes censuró a la demócrata y miembro del Democratic Socialists of America, palestino-estadounidense Rashida Tlaib por manifestarse en solidaridad con Gaza y decir “from the river to the sea” (desde el río hasta el mar”) en el Congreso, y más de 20 demócratas se pusieron del lado de los republicanos para hacerlo. Plataformas como Instagram ya han eliminado cuentas pro Palestina, como una de las cuentas de Jewish Voices for Peace o Eye on Palestine, ambas con millones de seguidores.

Una ola de macartismo vuelve a recorrer Estados Unidos montada en la guerra desatada sobre la Franja de Gaza. Estudiantes y docentes que apoyan la causa Palestina desde las universidades, además de ser reprimidos y detenidos, son denunciados por antisemitismo en un sitio digital que almacena sus datos personales y perfiles académicos. Se llama Canary Mission (Misión Canaria), surgió en 2014 y según el periodista de investigación James Bamford, de The Nation, su propósito es “perseguir y censurar a estudiantes, profesores y, en líneas generales, a cualquiera que no esté de acuerdo con el Gobierno de Israel o se exprese a favor de Palestina”. Canary Mission es financiada por multimillonarios estadounidenses de estrecha relación con el estado judío. Esa organización se dedica a una operación masiva de inclusión en listas negras dirigida desde Israel que tiene como objetivo a estudiantes y profesores críticos de las políticas israelíes, y luego lanza acusaciones difamatorias contra ellos, acusaciones diseñadas para avergonzarlos y humillarlos y dañar su futura empleabilidad.

El contexto remite a la década del 50 cuando circulaban las listas negras del senador Joseph McCarthy. Acusados de antisemitas por manifestarse contra los crímenes que está cometiendo el gobierno de Benjamín Netanyahu en Gaza, los y las jóvenes que tomaron instalaciones en sus lugares de estudio de manera pacífica, quedaron expuestos a la persecución de Misión Canaria.

Integrantes del Comité de Solidaridad con Palestina de la Universidad de Harvard condenaron en una carta pública la política del gobierno de Netanyahu y recordaron que “durante las últimas dos décadas, millones de palestinos en Gaza se han visto obligados a vivir en una prisión al aire libre”. La respuesta fue un escrache con una camioneta que circulaba cerca de la Universidad y que llevaba carteles con los nombres y las fotografías de los estudiantes que habían firmado la carta. “Los principales antisemitas de Harvard”.

A pesar de los fondos destinados a confundir y desinformar, la protesta juvenil visibilizó la guerra criminal que lleva adelante el régimen de Netanyahu en Gaza, lo cual le hizo perder respaldo a Israel, sobre todo entre los sectores más jóvenes. Un estudio realizado por el Pew Reaserch Center, un think tank con sede en Washington, arrojó en la primera semana de abril que “un tercio de los adultos menores de 30 años dicen que sus simpatías están total o principalmente con el pueblo palestino.,

Es importante señalar que a diferencia de la oposición a la guerra de Vietnam, donde los jóvenes expresaban su rechazo a ser reclutados para participar en una guerra donde murieron 60.000 soldados estadounidenses, además de miles de heridos y afectados psiquicamente, la solidaridad con el pueblo palestino es de quienes arriesgan su futuro por un compromiso etico, para detener la guerra y en defensa de los más elementales derechos vulnerados por el estado israeli y el apoyo de EEUU. Es quizás semejante a las acciones de 1980 cuando los estudiantes de Columbia construyeron una réplica de un barrio de Soweto, denunciando el Apartheid en Sudáfrica, aunque ciertamente ese régimen estaba totalmente aislado y con muchos menos defensores. Justamente en ese momento era el estado israeli uno de los pocos que mantenía buenas relaciones con el gobierno racista. La posición del propio EEUU era diferente. En esa época formaba parte de la comunidad que presionaba para una salida sudafricana del apartheid, mientras que frente a Palestina, la administración Biden sigue respaldando a Israel hasta el final, proporcionándole miles de millones de dólares en forma de ayuda militar.

En un acto conmovedor, el ex pantera negra Mumia Abu-Jamal, en prisión desde 1982, se comunicó con los estudiantes del acampe de CUNY para transmitirles el siguiente mensaje: “Hermanos, hermanas, camaradas, amigos: los saludo desde el sistema estadounidense de encarcelamiento masivo. Estamos participando ahora mismo de algo llamado ‘educación masiva’, es maravilloso que hayan decidido no callarse y alzar su voz contra la represión que ven con sus propios ojos… Los insto a pronunciarse contra el terrorismo que azota a Gaza, con toda su fuerza, con todo su poder, toda su voluntad. No se agachen ante los que los quieren en silencio… Soy un estudioso del gran Franz Fanon; lo leo todos los días y pienso en sus ideas. Cuando veo lo que sucede en Gaza en estos momentos, sé que ahora mismo los habitantes de Gaza son los condenados de la tierra, en lucha por liberarse de décadas de ocupación. No basta con exigir un alto al fuego. Qué tal si exigen ¡¡el fin de la ocupación, el fin de la ocupación, el fin de la ocupación”.

Mientras esto ocurre, el gobierno de Milei sobreactúa su apoyo servil a los EEUU y al gobierno del criminal Netanyahu, ignorando el genocido que lleva a cabo ese gobierno y acusa a los palestinos como terroristas, mientras desempolva desencajado un apolillado discurso propio de los años de la guerra fría.

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