14/07/2024

La política exterior de Milei: genuflexión y sometimiento a EEUU e Israel

Publicado en DossierGuerra y genocidio en Palestina: colonialismo y resistencias en tensión

En una sucesión de actos inéditos desde el fin de la dictadura, el desequilibrado ultraderechista, confunde sus emociones personales, sus arrebatos neofascistas, con las relaciones internacionales, llevando al país a un nivel de aislamiento sin precedentes.

La política exterior del gobierno de  Milei, no deja lugar a dudas, es clara y explícita,  condiciona todas  sus acciones al apoyo servil a los EEUU y al gobierno israelí. El viaje a Israel del presidente argentino, su decisión de mudar  la embajada argentina a Jerusalén, la reunión con Laura Richardson, la jefa del Comando Sur de Estados Unidos y con el jefe de la CIA William Burns, su posicionamiento  ante la situación internacional, particularmente ante la crisis en Oriente Medio, mientras habla de una Tercera Guerra Mundial, dejan ver una política exterior marcada por las desmesuras, el aventurerismo y un sometimiento que recicla patéticamente el ropaje discursivo y sobre ideologizado de la Guerra Fría. Actúa confundiendo sus dislates individualistas con las políticas públicas y más grave aún, con las relaciones internacionales. En busca de un protagonismo absurdo involucra negativamente al país en conflictos extracontinentales, desconociendo los acuerdos y antecedentes refrendados por el país en materia de derecho internacional, los DDHH,  y la histórica política exterior a favor de la paz y la autodeterminación de los pueblos, poniendo en riesgo la seguridad nacional y provocando tensiones con los principales socios comerciales y aliados regionales.

En su reciente reunión la Asamblea General de la ONU respaldó el pedido de Palestina para convertirse en un Estado miembro de pleno derecho de Naciones Unidas, reconociendo que cumple los requisitos para su admisión, aunque para concretarse se requiere una recomendación del Consejo de Seguridad. Además, la resolución aprobada otorga a los palestinos algunos derechos que mejoran su estatus de observador. La votación sirve para calibrar cuántos países apoyan a Palestina en su voluntad de convertirse en Estado miembro de pleno derecho. La resolución fue adoptada con el abrumador apoyo de 143 votos a favor, 25 abstenciones y solo 9 votos en contra, entre ellos los previsibles de Estados Unidos e Israel, junto a la República Checa, gobernada por Petr Fiala y el de Hungría del primer ministro Viktor Orban, ambos identificados con la derecha más dura de Europa a los cuales se sumó el voto de la delegación Argentina, lo cual representa un giro diplomático de 180 grados en la tradición de apoyar los legítimos reclamos palestinos. La votación en la ONU muestra al gobierno de Milei enfrentado con quienes reclaman por la paz y el fin de los ataques sobre la población civil inerme de Palestina, integrándose en solitario al verdadero “eje del mal” encabezado por EEUU e Israel.

En momentos que se amplía en todo el mundo el repudio a la masacre del ejército israelí en Gaza, con el ejemplo saliente de los estudiantes estadounidenses que están protagonizando una impresionante oleada de protestas, inéditas desde la guerra de Vietnam y  que se replican en diversas partes del mundo.  Desde el primer acampe, el 26 de marzo, se han ido sumando miles de jóvenes que llevan realizados más de 50 acampes en los campus universitarios de todo el país, 75 en total contando las diversas acciones de solidaridad. A pesar de la represión, los acampes siguen y se rearman nuevamente , estas acciones han llevado al presidente Biden a tener las primeras fricciones con la política de tierra arrasada que está llevando Netanyahu, Argentina mientras tanto cierra filas detrás de los responsables del genocidio. 

El voto de Argentina en contra de la resolución de la ONU fue el único de América Latina, lo cual confirma la decisión de su gobierno de darle la espalda a los países del continente, hecho que se suma a los exabruptos psicóticos de Milei contra los presidentes Lula, Gustavo Petro y López Obrador, a lo que se suma ahora el furibundo  ataque al presidente de España, realizado en su propio país. El derrape de violencia verbal  en el acto de Madrid donde compartió tribuna  con personajes  deleznables como Giorgia Meloni, Marie Le Pen, Viktor Orban y el anfitrión neo franquista Santiago Abascal, configura un hecho cuyas consecuencias recién empiezan a vislumbrarse en toda su  enorme gravedad. El retiro de la embajadora española, y la queja de los empresarios a los cuales pretende seducir con su política de entrega del patrimonio común y público, es el  resultado que puede leerse como el epítome de un relato que se  transformó en real pesadilla por el accionar del energúmeno y su troupe, que  ocupan la casa rosada y otras instancias institucionales.

En esta línea y apelando a los fake news como metodología corriente, el 1 de marzo la canciller Diana Mondino, que acumula un récord en materia de declaraciones disparatadas, denunció en una entrevista la supuesta presencia de infiltrados de Cuba y Venezuela en marchas en contra de la Ley Ómnibus en Argentina. Apenas asumió, Milei, en diciembre de 2023, dio a conocer que el gobierno no designaría un embajador en Cuba y en la misma fecha, envió una carta al presidente de Sudáfrica para comunicarle que Argentina no entraría al BRICS. 

Tanto Chile, México, Colombia, como Brasil condenaron las acciones de Israel, y Bolivia por su parte decidió romper relaciones diplomáticas. El gobierno de Sudáfrica decidió presentar una denuncia por genocidio contra Israel en la Corte Internacional de Justicia, un paso simbólico que puso a Israel en el banquillo de los acusados. El propio Nelson Mandela ya había equiparado la lucha contra el apartheid de los sudafricanos con la de los palestinos en un discurso en Pretoria en 1997: “Sabemos demasiado bien que nuestra libertad no será completa sin la libertad de los palestinos”. Y denunció las estrechas relaciones militares que sostuvieron Israel y Sudáfrica en la era del apartheid. John Vorster, el entonces primer ministro, fue agasajado en una visita a Jerusalén en 1976 a pesar de sus simpatías con los nazis durante la segunda guerra mundial.

La política de alineamiento incondicional con EEUU y con el gobierno de Netanyahu empezó con la sobreactuada visita de Milei a Israel, la primera al exterior en su calidad de presidente, donde ratificó la gravísima decisión de mudar la embajada argentina a Jerusalén, declaró “ lo haremos incluso si eso prende fuego a toda la región!”. Benjamín Netanyahu, lo llamó “un gran amigo del Estado judío” y le dijo que su gobierno está “encantado con la decisión del presidente argentino de mover la embajada a Jerusalén”. La Argentina es uno de los pocos países que fijaron por una ley (14.025, del 31/5/1951) aún vigente, su sede diplomática en Tel Aviv. Cuando Israel se anexionó unilateralmente la mitad este de Jerusalén -ocupada desde 1967- la comunidad internacional trasladó sus embajadas a Tel Aviv, como protesta a ese movimiento, ya que la parte oriental estaba destinada a ser la capital de un futuro Estado palestino. Actualmente solo EEUU, por decisión de Donald Trump en 2019, Guatemala y Kosovo (no reconocido por la mayor parte de países) tienen sus embajadas en Jerusalén. La resolución 478 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas del año 1980 “subraya que todas las acciones israelíes en Jerusalén son inválidas y deben abolirse”. La resolución pide a todos los estados que se abstengan de trasladar sus embajadas a la ciudad. 

El secretario general de la Liga de los Estados Árabes, Ahmed Aboul Gheit, condenó a través de un comunicado el anuncio de Javier Milei de trasladar la embajada a Jerusalén. En el texto el diplomático, que fuera canciller egipcio, destaca que “la medida, si se llevada a cabo, constituiría una violación flagrante del derecho internacional” y añade que ello supondría un peligro para las posibilidades de alcanzar la paz en esa región con base en la solución de los dos estados: Israel y Palestina. Brindar el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel, ciudad sagrada para tres religiones, es también rechazar la posibilidad de la autodeterminación de los palestinos.

De facto el gobierno de Milei  se convierte en cómplice de esta guerra de exterminio sin equivalencias, con miles de víctimas de la población civil, que ha convertido a Gaza en un gigantesco cementerio infantil, con periodistas, miembros de las Naciones Unidas y organizaciones humanitarias asesinados por el ejército israelí. Nunca antes, desde el fin de la dictadura, ni en la época de las relaciones carnales del menemismo, la política exterior de nuestro país alcanzó estos niveles de compromiso con quienes violan las leyes internacionales y cometen crímenes flagrantes de lesa humanidad.

El propio Netanyahu dejó en claro cuál es el objetivo de esta nueva Nakba, “terminado el operativo contra Hamas, nos quedaremos en Gaza” el respaldo de Milei a esta política neocolonialista del sionismo israelí, coincide con su declarada admiración por Margaret Thatcher, las concesiones a Inglaterra y la falta de cualquier gesto para recuperar la soberanía argentina en las Islas Malvinas. No debemos olvidar que Israel, como aliado de EE.UU., siempre vota en contra de la causa Malvinas, se somete a un bloque que no reconoce los derechos argentinos sobre las islas.

El radical Luis Petri, Ministro de Defensa, viajó hasta la sede de la OTAN para pedir la inclusión de Argentina como socio de la alianza militar. El trámite se inició ante el segundo de la organización militar, el rumano Mircea Geoana. Allí el actual gobierno manifestó su voluntad de adoptar la agenda militar, de inteligencia y seguridad de EE.UU. La adopción acrítica de esa agenda geopolítica no tiene ninguna lógica basada en los intereses de nuestro país que no tiene ni debe tener jamás ninguna hipótesis de conflicto bélico con nuestros vecinos del continente. En vez de favorecer lazos de amistad y hermandad latinoamericana, solo tiene como objetivo el respaldo a la política belicista de EE.UU y  buscar la complacencia de los fondos de inversión.

La sucesión de estos actos constituyen hechos sin precedentes, que colocan a la política exterior argentina en el peor lugar posible, a contramano del derecho internacional. Una política que no intenta mediar por la paz en un conflicto que excede la barbarie israelí en Gaza, para involucrarse en una guerra no declarada, pero plena de graves incidentes, que tiene múltiples actores de Medio Oriente como Irán, Líbano, Siria, Yemen y Arabia Saudita, además de las potencias que son protagonistas permanentes y determinantes como EEUU, Gran Bretaña y Rusia. Otro dislate irresponsable de quien pretende adquirir un protagonismo, más farandulesco que real, en la arena internacional, fue la actitud frente al conato de Irán con Israel, producto del bombardeo de la sede diplomática de Irán en Siria que causó siete víctimas iraníes. Milei canceló una gira por el exterior para volver a Argentina y encarar un insólito comité de crisis en su gabinete de ministros, en el que incluso hizo participar al embajador israelí.

El misticismo del aprendiz de judío, y su lógica, donde lo personal y lo público son lo mismo, lo llevo a designar a su guía espiritual, el rabino Shimon Axel Wahnish como embajador argentino en Israel. “Me ayuda mucho, como mi hermana Karina”, sostiene Milei cuando explica su relación personal con el representante diplomático del país.

En línea con su apego a las posiciones de ultraderecha, Milei se acerca a figuras como Giorgia Meloni , actual presidenta del Consejo de Ministros de Italia, líder del partido de extrema derecha, Fratelli d’Italia (Hermanos de Italia). Meloni encabeza un gobierno de reaccionarios declarados y post fascistas con ministros que ya estaban presentes en la era Berlusconi. Su panteón está repleto de figuras del régimen de Mussolini. Meloni, reivindica abierta y orgullosamente la herencia del MSI, el neo fascista Movimiento Social Italiano, llamándose a sí misma “hija de esta tradición política”, y dedicando a ellos su victoria electoral. 

Milei se abraza con personajes como Santiago Abascal, el neofranquista presidente del ultraderechista partido español Vox, se define como amigo del procesado ex presidente Donald Trump quien declaró” Milei está haciendo grandes progresos y quiere hacer grande a Argentina otra vez ” La invitación al golpista ex presidente Jair Bolsonaro a la asunción presidencial es otro gesto irascible para con el gobierno de uno de los dos socios comerciales más importantes que tiene nuestro país. Con el otro, China, también ha tenido numerosos derrapes, basados en la sobreideologizacion mesiánica de su discurso. De continuar Milei, es probable que nuestro país se convierta en un centro temático por donde desfilan todo tipo de personajes de raigambre ultraderechista.

Más allá de las conductas reaccionarias y decisiones del presidente, no es menos grave el silencio de lo que se autodefine como oposición. Ante este quiebre en la política exterior y su consiguiente alineamiento irrestricto con EEUU e Israel, en momentos de graves tensiones regionales y mundiales, no se puede justificar el no sabe, no contesta, con la dramática situación que se vive en el día a día en el  interior del país por las políticas antipopulares y el salvaje ajuste del gobierno, El vínculo entre lo local y lo global es innegable. Partiendo de la influencia decisiva del FMI en el fatal rumbo socio económico que está en curso y la presencia que tienen las principales figuras del lobby sionista en la política del gobierno.

La relación privilegiada con Israel, ya hace tiempo que es política de Estado. El ascendiente del magnate, miembro del Consejo Judío Mundial, Eduardo Elsztain, y las organizaciones de la influyente colectividad que son directos voceros del Estado israelí, ha ido creciendo de gobierno en gobierno hasta convertirse en parte fundamental del poder real detrás del gobierno actual. Milei llegó para consolidar y llevar a otro nivel el apoyo que ya se le venía dando a Israel. Fue el primer destino internacional de Alberto Fernández en enero de 2020. El ex presidente, hoy turista privilegiado en España, estuvo entre los primeros en condenar el ataque de Hamas, y declarar a Hamas como organización terrorista, pero sin hacer referencia alguna al genocidio en curso en Gaza, posición semejante a la del excandidato presidencial Sergio Massa, histórico visitante de la embajada de EEUU. Muy atrás quedaron las posiciones que otrora ubicaron a un sector del peronismo en favor del Movimiento de Países No Alineados y su relación solidaria con la OLP.

El doble discurso comparado con la invasión rusa a Ucrania, no puede ser más explícito. No sorprende entonces porque en estos tiempos de pragmatismos neoliberales, donde los negocios son prioridad, los proyectos de las corporaciones internacionales y los  israelíes entre ellos, fluyen sin contratiempos, al margen de toda ética y solidaridad con las víctimas de Gaza.

Dos son las principales beneficiarias de estos proyectos, XtraLit que desarrolla tecnología de extracción directa de litio a partir de recursos de salmuera y Mekorot la empresa estatal israelí de agua. XtraLit abrirá una planta e instalará un laboratorio en el país. La Argentina tiene una reserva de 20 millones de toneladas de litio, según el informe ‘Lithium fire’ de Baker McKenzie, que, a su vez, anticipó que para 2030 se espera que la demanda de baterías eléctricas represente el 95% de uso total de litio. Con Mekorot cinco provincias argentinas firmaron en 2023 convenios de gestión del agua y se sumaron a las dos que ya lo habían hecho en 2022. El objetivo es la implementación de un Plan Maestro del Sector Hídrico que supone el control de este recurso escaso, por parte de esta empresa denunciada a nivel mundial por restringir el suministro de agua a las comunidades palestinas, en lo que se ha dado en llamar “apartheid del agua”. Distintas movilizaciones y campañas de presión internacional lograron que empresas de agua pública de Brasil, Holanda y Portugal suspendieran contratos firmados con Mekorot.

En febrero de 2023 Wado de Pedro presidió un encuentro de siete gobernadores, durante un acto que tuvo lugar en el Centro Cultural Kirchner, donde estuvo el presidente de Mekorot Yitzhak Aharonovich, y el coordinador de Proyectos Especiales Internacionales de la empresa estatal israelí, Diego Berger. De Pedro destacó” la capacidad de Israel de administrar un recurso escaso vital y estratégico como el agua” lo cual sin duda es cierto, pero omitió decir que es vital para los palestinos también. El Banco Mundial reveló que los asentamientos israelíes en Cisjordania (que representan el 15 % de la población de Cisjordania) tienen acceso a más del 80 % de sus recursos de agua dulce. Un cuadro que se agudizó al extremo con la dramática escasez de agua que ahora enfrenta la población de Gaza. El contraste es tan burdo como ejemplificador, se habla de un proyecto para aprovechar un recurso escaso como el agua dulce y al mismo tiempo se procede a la explotación de litio, que como el oro, es una minería de agua, que consume millones de litros. Mekorot y XtraLit, son las dos caras de la misma política.

El reciclaje del relato de choque de civilizaciones que coloca al gobierno de Milei en la defensa de la cultura de occidente es tan falaz como decadente. El modelo que admira el presidente está en total descomposición y lleva a la destrucción de la vida en el planeta. Sería largo enumerar los efectos de la crisis sistémica del capitalismo globalizado. Solo con ver las imágenes del horror que muestra el accionar cruel y criminal del ejército israelí sería suficiente, pero si no alcanzara, podemos ver como las calles de varias ciudades de EEUU se llenan de zombis, seres descartados bajo los efectos de drogas letales por una sociedad deshumanizada.

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