14/06/2024

El sionismo es antagónico con el judaísmo: entrevista a Sergio Zeta

Publicado en DossierGuerra y genocidio en Palestina: colonialismo y resistencias en tensión

Asumiéndose como judío, Sergio Zeta -militante popular y miembro de ContrahegemoniaWeb- considera que sionismo y judaísmo son dos conceptualizaciones contrapuestas, hasta se diría que antagónicas. El sionismo surgió en Europa miles de años después del judaísmo (entendido tanto como cultura como religión) y a miles de kilómetros de la tierra en la que judíos y palestinos – como sociedades y culturas originarias – convivían en paz y buena vecindad, hasta el desembarco del sionismo. ¿El trasfondo de lo que ocurre en Palestina podría ser que el sionismo secuestró al judaísmo y lo tiene de rehén? No solo ateos y marxistas convencidos se aproximan a esta perspectiva, también hay comunidades religiosas “ortodoxas” que así lo entienden, y hasta son reprimidas por la policía israelí en sus barrios de Jerusalén Occidental por hacer flamear banderas palestinas. En este reportaje, Sergio Zeta repasa su historia desde sus ancestros judíos de la resistencia al nazismo y su propia adolescencia sionista militante, hasta su presente como defensor del derecho palestino a la resistencia contra el Estado de Israel, sionista genocida. Fue un largo camino y un duro y doloroso aprendizaje. 

M.B.: ¿Cuál es el origen de tu construcción, de tu formación, como judío?

Para empezar, a los doce años entré al Hashomer Hatzair[1]una organización sionista socialista que funcionaba como un club juvenil. El sionismo socialista organiza estos clubes como una forma de captación. El Hashomer organiza Kvutzot (grupos)por edades. También se hacía algo de formación ideológica. Se hacía mucha actividad grupal.

M.B.: ¿Y la escuela?

En la primaria fui al Sholem Aleijem y luego a un secundario público, pero como estaba en el barrio de Once, éramos todos judíos.

M.B.: ¿Recordás situaciones de discriminación en la infancia?

Un montón de veces escuché en la calle el “judío de mierda”, que era común, creo que más que ahora. Y recuerdo especialmente que, en la colimba, ya más grande, lo primero que nos preguntaron los milicos fue quien era judío. Quienes lo éramos lo pasamos peor, con más guardias e incluso algunos golpes.

M.B.: ¿Educación religiosa?

No. Mis viejos no eran religiosos, aunque sí tradicionalistas. Y bastante de derecha, quizás en contraposición a la generación de mis abuelos. Mi abuelo y sus cuatro hermanos eran del Partido Comunista y a todos, salvo a uno, los mataron por luchar por sus ideales. Algunos cayeron en combate contra los nazis, uno de ellos mi abuelo. Es difícil escindir en ellos su carácter de combatientes y de judíos. Un hermano de mi abuelo, Marcos List, después de huir de un campo de concentración en el que lo habían encerrado por haber participado de las Brigadas internacionales en España, murió fusilado tras encabezar una guerrilla judía y comunista en Francia contra los nazis.

M.B.: ¿De dónde eran y cuál fue su historia?

De Polonia. Los abuelos del lado de mi padre habían llegado aquí antes de la segunda guerra, los expulsaron por la Ley de Residencia y terminaron de nuevo en Europa. Salvo Jacobo, al que lo mataron en Rosario, encabezando una huelga de ladrilleros, en septiembre de 1931. Antes de morir, alcanzó a dispararle al empresario que había mandado a los matones a reprimir la huelga. Gregorio (mi abuelo) fue a pelear como parte del Ejército Rojo y cayó en la batalla de Berlín. Hace poco tiempo encontraron la fosa común donde lo enterraron. El otro hermano a quien ya nombré, Marcos, combatió en Francia y fue detenido y fusilado por los nazis. Sin embargo, todos ellos desaparecieron de la historia del PC, muy posiblemente porque otro de los hermanos, David, fue fusilado en 1937 en la Unión Soviética por opositor a las políticas de Stalin.

M.B.: ¿Era trotskista?

No sé si lo era, pero era opositor. Y entonces todos los hermanos quedaron fuera de la historia del PC. Por ejemplo, Jacobo no aparece en la lista de los asesinados del PC argentino que está en una de las paredes de su local central, aunque la noticia de su asesinato está en el periódico del PC de la época. Y tampoco se nombra a Marcos, que tuvo un rol dirigente como organizador y fue director además de un periódico comunista en idish, ya que por entonces muchos judíos eran de izquierda y no se referenciaban en el sionismo. El sionismo, por entonces, antes de la Segunda Guerra, era una minoría entre los judíos.

M.B.: Entonces tu viejo reniega de esa historia

Lo que pasa es que el casi no conoció al padre, entre su militancia internacional y que, ante la ofensiva nazi, debieron deambular de un lado a otro, desde Polonia hasta la URSS. Mi viejo iba a la rastra de esa situación y a los ocho años ya laburaba y se hacía cargo de sus hermanos menores. No terminó la primaria. Y nunca le perdonó al padre que fuera voluntario al Ejército Rojo, donde falleció. De ahí, creo, su odio a la izquierda. Pasó con alguna militancia de izquierda. El caso del hijo de Alejandro Rozitchner, hijo de León Rozitchner es emblemático en ese sentido.

M.B.: ¿Solo del lado de tu papá los judíos luchadores?

No, del lado de mi mamá también eran de izquierda. El único abuelo que conocí, por parte de madre, me contó como un hermano, encarcelado en Polonia por comunista, antes de que lo maten le mandó un librito escrito con su sangre. Se pinchaba el dedo y escribía en unas hojitas chiquitas y hasta con dibujos y todo. El librito ese me lo mostró, pero está ahora en Israel, a donde lo llevó una hermana que fue a vivir allá. Por eso ahora duele tanto la actitud del judío que se pone del lado de carcelero. Yo creo que el judaísmo tiene distintas vertientes. Una de ellas es esa percepción de que el ser judío se constituye enfrentando la discriminación, la segregación, la explotación, enfrentando la “inhumanidad de lo humano”, como escribió León Rozitchner.  Y esa cualidad de sufrir la inhumanidad de lo humano, es la que te hermana con el trabajador, con el negro, con los palestinos, y te separa del judío explotador o colonizador.

M.B.: Lo que es muy anterior al holocausto

Claro, esa lucha contra la persecución tiene miles de años. A mí me entusiasmaba en la adolescencia leer la historia de la lucha de los macabeos contra el imperio griego[2], como la cuenta Howard Fast en “Mis gloriosos hermanos”. O del mismo autor, “Espartaco”, que lideró la rebelión de los esclavos contra Roma. Eso aportó a mi ubicación personal. Claro que después uno va incorporando otras lecturas y conociendo otras experiencias. Y sacando la conclusión, por ejemplo, de que es muy improbable que yo sea, al igual que gran parte de los judíos, descendiente directo de los Macabeos o de los habitantes de esas tierras. Resulta mucho más probable que lo sea de los jázaros, un pueblo a orillas del mar Caspio que desde el siglo VII fue adoptando el judaísmo. Y que los palestinos sean los descendientes de quienes habitaron esas tierras durante miles de años que, a diferencia de los jázaros, fueron abandonando el judaísmo y adoptando el islamismo. Todo eso lo aborda, entre otros, el historiador israelí Shlomo Sand. Pero eso no hace a la identidad judía, que veníamos hablando, tiene una vertiente, en un tiempo mayoritaria o por lo menos muy importante, que se va constituyendo desde el enfrentamiento a la opresión y segregación.

M.B.: Hay una autovaloración, un salir de la desvalorización, en simultáneo con la incorporación de valores de resistencia

Si. Enzo Traverso, refiriéndose al Holocausto, dice que le parece incompleto hablar del judío como víctima[3]. Porque en el Holocausto también se integra el gueto de Varsovia, donde los judíos murieron con las armas en la mano, lo que decíamos recién de los macabeos, mi abuelo y sus hermanos caídos combatiendo en distintas formas. No se es judío solamente como víctima, como se lo pretende mostrar desde el Estado sionista para justificar el genocidio de los palestinos. La identidad yo creo que se va formando en eso. Y entonces sobre eso se montan una cantidad de cosas: que a uno le gusta la música judía, la comida, los bailes, a la música de los casamientos judíos no hay con qué darle… Claro que en una mixtura con la cultura y las tradiciones argentinas. Pero esa es una concepción de la condición judía que no te aleja de otros sectores oprimidos. Al contrario, te hermana.

M.B.: Contame alguna historia personal que ejemplifique esto, que te haya marcado.

¡Hay una que me llevó a un dilema! Cuando hice la colimba (servicio militar obligatorio en argentina), en el primer día nos dicen “levante la mano quién es judío”, yo la levanté enseguida, sé que hubo otros que no lo hicieron. Y al igual que lo hicieron los nazis, como no nos creían, nos hicieron mostrar la circuncisión para confirmarlo. Además, los milicos teorizaban sobre la ocupación de la Patagonia con un supuesto “Plan Andinia”. Y eso se ve que me marcó y de eso me acordé cuando tuve un hijo varón. Pensé ¿qué hago? Yo no creo en la religión ni en nada de sus ritos. Pero le hice hacer la circuncisión. Decisión difícil, porque me hubiera gustado poder preguntarle a él, pero claro, tenía apenas 8 días…

M.B.: ¿Sentías que había un mandato cultural?

No solamente un mandato cultural, sentía que se trataba de asumir mi condición de judío porque, así como los nazis se fijaban quién tenía la circuncisión, sentía que no hacerlo con mi hijo era negar mi propia condición, hacer lo de Michael Jackson que buscó hacerse blanco…

M.B.: Pero antes de esto tuviste tu experiencia en Israel y sacaste algunas conclusiones

Si. Cuando llegabas a los 16 años, en el Hashomer Hatzair estaba establecido hacer un viaje de 2 meses a Israel, de los cuales se trabajaban 45 días en un kibutz y los otros 15 eran para conocer otros lugares.

M.B.: ¿Tu decisión de ir era consciente o ibas para visitar?

Fui porque tenía la convicción de que eso era parte de la formación. Convencido del sionismo socialista como proyecto político.

M.B.: ¿Y entonces?

Y ahí fue mi primer choque. ¡Al principio me parecía todo re socialista! Las tareas del hogar eran tomadas comunitariamente, tanto el comedor como la lavandería, la guardería de los chicos, todo se decidía en asamblea. Pero resulta que en el kibutz había una fábrica, que era el laburo más pesado. Bueno, ahí los laburantes eran contratados y eran palestinos.

M.B.: ¡Y entonces aparecieron algunas preguntas!

Aquí hay algo que no me cierra pensé. Hasta ese momento la propaganda era que gracias a Israel tenían trabajo, escuelas, comida. Supuestamente era un benefactor de palestinos. Pero resulta que en el kibutz solo estaban en la fábrica, laburando. Y ahí comencé a pensar que no puede ser socialista el que oprime a otro. Y en esa época en los kibutz vivía el 3% de la población israelí, pero aportaba el 30% de los miembros de la clase dirigente que oprimía a los palestinos. Su formación, muy importante, les brindaba muchos elementos para organizar y dirigir. Con el tiempo la mayoría dejaron de considerarse socialistas.

M.B.: ¿Cuál era la concepción sionista socialista que vos tenías?

Se basaba en la lectura de Ber Borojov. Creador del sionismo socialista. Él parte de señalar que el judío es oprimido pero que el antisemitismo no le permitía luchar junto al resto de los trabajadores. Por lo tanto, debía tener sus propias “condiciones de producción”. Es decir, un territorio propio donde, junto a otros trabajadores judíos podría desplegar la lucha de clases y establecer un vínculo solidario con otros trabajadores no judíos. Ahora bien, él mismo – al igual que el resto del sionismo – sostiene la frase “Un pueblo sin tierra para una tierra sin pueblo”. Como si los palestinos no existieran.

M.B.: ¿Y qué conclusiones sacaste?

No fue una ruptura enseguida con el sionismo. Cuando regresamos algunos comenzamos a reunirnos a repensar en base a la experiencia. La primera conclusión a la que llegamos fue que en tanto Israel existe y había que hacer la revolución socialista, la que podía encabezarla era la clase más oprimida de Israel, que son los palestinos.

M.B.: ¿Formaron un grupo sionista más de izquierda?

Cuando volvimos no éramos muchos los que veníamos con esta preocupación. Pero llegamos a reunir a unos 30 compañeros y nos fuimos metiendo en otras “tnuot” además de Hashomer, con la idea de crear un Partido Sionista Revolucionario. ¡Llegado a ese punto nos echaron! Mandaron a un enviado desde Israel que hizo una reunión de toda nuestra tnuáHasta esa época en la Hashomer había habido muchas camadas de izquierda. Recuerdo que previo a la nuestra, había habido rupturas hacia Montoneros e incluso hacia Política Obrera.

M.B.: ¿Se separaban para integrarse a organizaciones no judías?

Claro. En nuestro caso, como además vino la dictadura enseguida, algunos nos integramos al Partido Socialista de los Trabajadores (PST) y el grupo se fue desintegrando.

M.B.: Pero el PST no era sionista

Me costó integrarme al PST, justamente por su posición por un Estado laico no judío, con democracia para todas las culturas. Pero eso implica un Estado con mayoría de origen palestino. Hasta que me convencí que era lo mejor, pasé por varias etapas de reflexión. Primero pensé en dos Estados (palestino y judío) y después me di cuenta que dos Estados no resultaba posible. No es ninguna solución.

M.B.: ¿Por qué?

En primer lugar, porque Israel nunca lo va a aceptar. La base del sionismo es un Estado Judío. Por eso la política hacia los palestinos no es que hagan un Estado, sino que se vayan. ¡Que desaparezcan! En los últimos años ni siquiera los quieren como mano de obra barata, sino que prefiere a los migrantes asiáticos. Se ve ahora en Gaza. Pero aún si Israel quisiera realmente negociar una solución (cosa que no pasa ni va a pasar), ¿con quién negociaría? Israel se ha ocupado de fracturar al pueblo Palestino además de desconocer su existencia. Y aún en el hipotético e irreal caso que Israel permitiera un Estado Palestino en Cisjordania, ¿qué pasa con Gaza? ¿Y alguien imagina al ejército israelí reprimiendo a los colonos judíos en Cisjordania para expulsarlos de allí?  ¿Y qué pasa con los palestinos que viven en Israel, un 20% de su población, acaso seguirían como ciudadanos de segunda, en un Estado que se pretende sólo judío?

M.B.: Que no son considerados palestinos.

Exacto. ¿Y qué pasa con los millones de palestinos de la diáspora? ¿No tienen derecho a regresar? Porque hay muchas leyes discriminatorias en Israel, pero esta es la primera. Un judío que nunca vivió en Israel puede alegar que tuvo un antecedente hace 2.000 años (algo bien hipotético por cierto ¿no?) y llega y le dan la nacionalidad, pero a un palestino que vivió y que tuvo que emigrar hace algunos años ¿no tiene derecho a regresar? Ya desde el vamos, desde ese punto de vista, es completamente antinatural, discriminatorio, la negociación de dos Estados. Y por último, terminar con el apartheid que ejerce Israel no será una concesión graciosa de los sionistas, tal como en Sudáfrica no fue una concesión graciosa de los blancos…

M.B.: Fue una derrota de los blancos

Claro, fue la lucha de los negros más el boicot internacional.

M.B.: Lo que en Israel sería…

Si los judíos oprimidos de Israel se unen a la lucha de los palestinos, la liberación será la de una sola palestina… no se van a dividir después de luchar juntos por terminar con el apartheid. Además, sería tan ridículo como si se hubiera peleado en Sudáfrica por un Estado blanco y otro negro. El resultado debería ser un solo Estado, con plenos derechos para todos.

M.B.: Un largo camino de análisis desde el sionismo socialista de tu juventud

Y si, llegué a esa conclusión, dificultosamente, atravesando diversas etapas de formación política.

M.B.: ¿Te afectó ese proceso en tu convicción judía?

No, al contrario. Esto que está pasando ahora en Gaza me duele, aunque no fuera judío sería así, cuando veo lo que pasa con los palestinos. Me afecta también que lo hagan en mi nombre. Pero además como mi judaísmo tiene que ver con sentirme parte de un sector oprimido y segregado por el capital, o por las diversas formas de explotación del ser humano hacia el ser humano, nunca puede ser un judaísmo opresor de otros pueblos. Mi judaísmo es otra cosa. En uno de los libros de Howard Fast, se ve que me gustaba ese autor, no recuerdo en cual, uno de los personajes planteaba que había que liberar a los esclavos argumentando “Porque fuimos esclavos en Egipto”, por lo que sentía que no podían tener esclavos habiéndolo sido. Y resulta que ahora utilizan al holocausto como una excusa y justificación para poder hacer otro holocausto.

M.B.: Les daría derecho a hacer un holocausto por haber sido víctimas de un holocausto

Y eso tiene que ver con los cambios que hubo en la formación y la identidad judía. Hasta el holocausto el sionismo era minoritario y lo que primaba era la resistencia y el pensamiento crítico en todos los órdenes, intelectual, cultural, social, político. No era solo el que se siente víctima. Estaba en una situación desigual pero la actitud era otra. Lamentablemente, ahora el judaísmo, mayoritariamente, está muy lejos del pensamiento crítico, más bien es parte de la dominación, aunque minoritariamente perdura el pensamiento crítico como parte de la tradición judía.

M.B.: ¿Cuándo se da esa transformación?

Creo que comienza a darse desde finales de los años 70 del siglo pasado, cuando el capitalismo comienza a adquirir su rostro neoliberal. Luego toda esa intelectualidad y el pensamiento crítico sufrieron un golpe muy grande con la caída de la URSS, la caída del “socialismo real”. Además, si bien perdura el antisemitismo o la judeofobia bajo otras formas a las predominantes hasta la Segunda Guerra, el perseguido dejó de ser el judaísmo y pasó a ser principalmente el Islam. Y el pensamiento judío se fue mayoritariamente acomodando, acoplando al sionismo y pasó del lado de los oprimidos al lado de los opresores.

M.B.: Desde Marx en “La cuestión Judía”, hasta Abraham León[4] o el mismo Trotsky, en el marxismo hay una importante cantidad de judíos que fueron influenciados o al menos lectores atentos de sus posiciones. Esto también se perdió.

Pienso que el Holocausto no solo le dio fuerza al sionismo por la persecución, sino que también porque mató gran parte de la intelectualidad judía formada en el marxismo. A Abraham León lo mataron en Auschwitz en 1944.

M.B.: Ahora bien, esta reformulación del judaísmo implica un pensamiento esquizofrénico por decirlo de alguna manera, ¿no es una contradicción en sí misma la idea del judaísmo opresor?

Hay un empobrecimiento de la idea del judaísmo ahí, porque se abandona el judaísmo de la resistencia.

M.B.: Nada menos que 2.000 años de resistencia a la opresión y la discriminación.

El judaísmo tuvo muchas formas de resistencia y autovaloración. En algunas épocas tuvo aspectos religiosos, en la Edad Media la lucha de clases adquirió formas religiosas y después ya más con el capitalismo moderno, una importante parte de los judíos optó por una perspectiva de izquierda por cambiar este sistema sin valores. Y el mismo sionismo, aunque lo hubo religioso, en general fue laico, no religioso. Fue posteriormente que el sionismo comenzó a poner un signo igual entre judaísmo y sionismo. Incluso hay un sector religioso judío que es antisionista. Porque siguen los escritos de la Torá donde establecen que hasta que Dios no envíe a su Mesías no puede haber “Tierra Prometida”.

M.B.: Incluso en Irán hay colectividades judías antisionistas muy antiguas.

Es que el sionismo empobreció la concepción de qué es ser judío, porque volvió a ser solamente el perseguido y la víctima. Fíjate que ahora el ataque de Hamas del 7 de octubre está calificado como el pogrom más grande desde el Holocausto. Por lo tanto, el judío pasa a ser solamente víctima y el Estado colonial israelí tiene derecho a hacer cualquier cosa con la justificación de defenderse.

M.B.: También la mirada sobre el ataque de Hamas, incluso considerando las críticas que se le hacen a Hamas, contradice lo que ha sido el judaísmo.

Más allá de que a mí me duelan las víctimas civiles que hubo en Israel, una cosa es que me duelan y otra es repudiar a Hamas. Yo no repudio a Hamas. Porque es la herramienta que encontraron sectores palestinos para rebelarse, más allá de la valoración que se pueda tener o no de esa organización. Y menos aún en momentos en que el Estado sionista pretender aniquilar a toda la población palestina con la excusa de Hamas. Y si a alguien repudio por esos jóvenes judíos muertos el 7 de octubre, es al Estado sionista que desató la barbarie.

Ahora bien, el sionismo nunca tuvo formas “santas” de actuar. Incluso en el año 1956 pasaron dos cosas que te muestran bien lo que es el sionismo y para qué fue creado. Una fue cuando el líder egipcio Gamal Abdel Nasser, propuso nacionalizar el Canal de Suez, las fuerzas militares coordinadas de Francia, Inglaterra e Israel intervinieron y ocuparon puntos estratégicos del canal y territorio Egipcio en el Sinaí.[5] La otra cuestión es que en esa época Israel necesitaba mano de obra barata, que era escasa. No como tuvieron después con la ocupación de Cisjordania y Gaza en 1967. Por eso fue el mismo sionismo el que colocó bombas en sinagogas de Bagdad en 1950 y 1951, para crear una situación por la cual los judíos sefardíes que vivían en territorio árabe desde siempre y sin problemas, se propusieran emigrar a Israel.[6]

M.B.: Se abren dudas también respecto a la supuesta incapacidad de anticipar la incursión de Hamas por parte de la inteligencia israelí, la posible anuencia del ataque para generar una respuesta brutal.

Bueno, se abren interrogantes como con las torres gemelas. Pero yo, sin descartar esa posibilidad, prefiero pensar que – de cualquier manera – hubiera pasado. Si no era con esto, Israel hubiera encontrado otra excusa. Porque el sionismo tiene ese objetivo y es cada vez más crudo. Por eso en 2018 se votó una Ley por la cual Israel sólo debe ser un Estado Judío, sin palestinos. Por eso también hace dos años desalojaron barrios palestinos de Jerusalén. Y para tomar solamente el 2023, antes del 7 de octubre, ya habían sido asesinados 200 palestinos, de los cuales 36 eran niños. No solamente por las fuerzas armadas sino también por los colonos sionistas. Y esa es una política consciente. Que se refleja en todo, en la vida cotidiana. Por eso más allá de la teoría conspirativa (que no la descarto) es la política del sionismo y la hubieran hecho de todas formas.

M.B.: La vida cotidiana de la población palestina refleja eso mismo

¡Pero fíjate lo del agua! ¡Lo del agua es terrible! La empresa Mekorot, que ahora la tenemos en Argentina, cada vez que hay escasez de agua en Cisjordania le corta el agua a los pueblos palestinos para que las colonias sionistas tengan siempre agua. Tampoco es una casualidad lo de Mekorot en Argentina. A mí me parece que Israel trasciende su rol en Medio Oriente y en América Latina, la injerencia acompañando a los EEUU es muy fuerte. Se notó en la votación en la ONU sobre el bloqueo a Cuba (donde votaron juntos) y además en el comercio de armas, en el apoyo a las dictaduras y, asimismo, en el suministro de servicios de inteligencia y vigilancia a las empresas de la mega minería. En Guatemala fue un escándalo, cuando en 2005, en una movilización contra la mega minería, un manifestante fue asesinado por un agente israelí empleado por una de esas empresas.

M.B.: ¿Tu revisión de las posiciones sionistas afectó tus vínculos en la comunidad, en la familia?

Bueno, yo tengo un primo en Israel que me bloqueó en el Facebook y una antigua compañera de militancia que se fue a vivir a Israel me acaba de mandar hace poco una serie de puteadas tremendas, en la que racista fue la menor. En general, todos los que conozco que tienen mi posición o similar han perdido relaciones con familiares, amigos… entonces se hace más tirante todo vínculo afectivo.

M.B.: Esto es de ahora

Si, es de ahora. Pero ya cuando fue la masacre de Sabra y Yatila[7], con un compañero, Gabriel, también del PST, como judíos socialistas fuimos a hablar con un grupo que tenía la representación de la OLP-Frente de Rechazo en Argentina y con grupos judíos “sionistas de izquierda“, como para hacer actividades conjuntas, para repudiar juntos esa masacre. En nuestra inocencia imaginábamos que podíamos lograr ese acuerdo porque las masacres eran muy evidentes y brutales. El compañero de la OLP nos recibió muy bien, estuvo totalmente dispuesto. Incluso nos comentó que había judíos colaborando con su organización. Pero de todas las organizaciones sionistas a las que fuimos, nos echaron, tratándonos de “antisemitas”. Y cuando decíamos “pero somos judíos”, respondían “entonces son renegados”. No hubo manera de lograr una mínima disposición. Ya había empezado el giro ideológico que después se hizo más patente. En aquel momento quienes nos recibieron del Hashomer, cuando les dijimos “pero ustedes son socialistas” nos respondieron “no, ya no somos más socialistas”. Se autodefinieron como “sionistas Jalutsianos”, que viene a ser algo así como “pioneros” referido a los fundadores de los kibutz en el origen de Israel.

M.B.: ¡Nuevas conclusiones en tu derrotero como judío!

Y me chocó. ¡Yo tenía todavía expectativas de que era posible una acción conjunta contra la matanza! Pero ya había comenzado el giro ideológico. ¡Cómo me choca ahora que haya tantos judíos que estén a favor de la masacre! Y eso duele enormemente.

M.B.: Vos te referís reiteradamente al dolor que te causa, como percepción emocional… 

Es dolor y es indignación, son las dos cosas. Porque en la época que me formé como judío veía que estos valores eran bastante generalizados. Teníamos diferencias, pero había algunas coincidencias básicas que tenían que ver con la esencia judía de la solidaridad ante la opresión. Por ejemplo, con el movimiento Shalom ajshav (“Paz Ahora”) que hacía movilizaciones masivas por la paz con los palestinos, no movilizaciones por “matémoslos cuanto antes” como sucede ahora. Con ellos podías tener puntos en común, aunque difirieras en algunos otros. Había un debate sobre una solución que no era la matanza de los palestinos. Por ejemplo, tenías en los orígenes a Martín Buber.[8] A él se lo conoce como filósofo, pero se lo borró de la historia del sionismo. Como si sus posiciones sobre la convivencia entre palestinos y judíos en un solo y mismo Estado para ambos pueblos nunca hubiesen salido de un judío.

M.B.: Tiene que ver también la renegación. No se tolera el judaísmo solidario con la masacre y se reniega de esa percepción. Son renegados del judaísmo solidario y resistente. No pueden ni siquiera acercarse.

Por eso cuando me decían “renegado” en realidad es totalmente al revés. Considero renegados, aunque yo no utilizo esa palabra, a quienes no son solidarios con la resistencia de cualquier pueblo a la opresión. Y hay una concepción racista del judío contra los palestinos, como cuando muchos conocidos justifican que “mueren tantos chicos palestinos porque los ponen adelante”. Y yo les digo: ¿ustedes conocen alguna madre o padre que sea capaz de poner a su hijo como escudo en un tiroteo? ¿En general no es al revés? Se ponen los padres o las madres frente a sus hijos. ¿Por qué piensan que los palestinos son distintos? ¡Lo piensan y creen por su propio racismo! Y los medios de comunicación y las redes sociales colaboran con eso. Por ejemplo, hacen conocer a cada uno de los retenidos o muertos por Hamas. Cómo se llaman, qué familia tienen, que hacen. Pero los palestinos son sólo números. No se considera que hay escritores, trabajadores, maestras, doctores, gente con amores y proyectos, o lo que sea. Son sólo números.

M.B.: Se los considera daño colateral de una guerra, que por otra parte de guerra no tiene nada. Es una masacre, es el bombardeo sobre una ciudad para demoler sus edificios públicos, escuelas, Universidades, mezquitas, hospitales, lo que sea… con quienes estén adentro.

En verdad es una nueva etapa de un genocidio que empezó mucho antes

M.B.: Es muy evidente el proceso de inversión de la verdad. Tanto como lo es el proyecto de Milei como expresión de la libertad.

¡Hace poco, en mi Facebook, un judío llegó a plantearme que Israel estaba luchando por la liberación de los palestinos porque los iba a liberar de Hamas! A ese lo bloquee yo. Ni siquiera es cinismo, porque cínico es el que sabe que miente. Estos están convencidos. Y este es uno de los daños más terribles, por eso me duele tanto ese sector de judíos que se olvidó del judaísmo de la resistencia a la opresión. ¡Nosotros repudiamos lo que está haciendo Israel justamente porque somos judíos! Por ejemplo, yo me enojé mucho con Cristina Fernández cuando, en referencia a los revolucionarios y luchadores de los ’70, se refirió a ellos como la “generación diezmada”. ¡Ma’ que generación diezmada! ¡Generación de revolucionarios y luchadores sociales! Eso también es inversión de la verdad con consecuencias muy graves, porque pasás a ser la pobre víctima que tiene que venir alguien a ayudarte a resolver tu estado de “diezmado”.

M.B.: Y aplicando esto a la lucha palestina

Los que lo van a resolver, esto no es ninguna luminaria, son los mismos palestinos con las organizaciones que sepan crear y los judíos que podamos recuperar el judaísmo resistente humanista y los pueblos del mundo que colaboren con el BDS (boicot, desinversión y sanciones) a las inversiones a Israel.

M.B.: ¿Y respecto al judaísmo como religión?

Nunca fui religioso, como te dije al principio, nunca entendí el judaísmo como que fuera una religión. No sé en el mundo que porcentaje de los judíos es religioso, pero debe ser una minoría. El judaísmo era otra cosa. Un conjunto de creencias, cultura. Una identidad que emergía también de la misma discriminación. Es verdad que durante mucho tiempo el judío no pudo adaptarse a un país, pero además no lo dejaron. Por ejemplo, en Europa, durante la edad Media los judíos tenían prohibido dedicarse a cultivar la tierra. La tierra era para los campesinos como trabajo y de los nobles como propietarios. Por eso se dedicaron al comercio, a las finanzas, a oficios. Eso mismo fue transformado como herramienta colonial en Palestina. Porque la vuelta a Israel tenía que ver con la vuelta a la tierra, para lo cual la tierra tenía que ser de los judíos y no de los palestinos. Eso tiene como consecuencia que los habitantes de origen palestino que están dentro de las fronteras de Israel son el 20 % de la población, pero solamente el 2,5 % de los agricultores. Porque para poder dedicarte a la tierra tenés que ser aceptado por la Agencia Judía y la Agencia Judía no acepta palestinos. Ese tema de la tierra mantuvo a los judíos como una comunidad segregada durante la historia y después la usaron para invertir el sentido. Pero ahora se dio una asimilación a lo peor del capital.

M.B.: ¿Pensás que la comunidad judía va a sufrir algún proceso de reconformación a partir de esta situación?

Por ahora no lo creo. La generación que vino antes que nuestros padres eran todos de la clase obrera, los hijos se hicieron comerciantes, profesionales, por lo menos acá en Argentina. Hubo ascenso social. Estas son las bases económicas que también influyeron y que nos hizo romper con el sionismo socialista. Porque Ber Borojov sostenía que el sionismo tenía sentido hasta que la clase obrera judía estuviera en un solo país y pudiera desarrollar su revolución socialista. Y el grupito que rompimos empezó por ver que ya no existían obreros judíos en la diáspora, que esa etapa ya se había cumplido. Pensá que teníamos 17 años y por lo tanto una visión muy ingenua de lo que era una revolución… pero era lo que pensábamos!

M.B.: Tenía una lógica…

Y además por el giro este, que a nivel mundial dejó de lado el judaísmo humanista, solidario y de resistencia. Eso cambió. Sin embargo, ahora está surgiendo un nuevo antisemitismo, por lo cual también mantengo firme mi judaísmo que lo rechaza. Es un antisemitismo que iguala al sionismo con el judaísmo,  producto de la propia campaña sionista que busca eso. Entonces en el mundo quienes enfrentan la opresión piensan que los judíos y los sionistas son lo mismo. Y aparecen, en esta etapa, pintadas contra sinagogas, amenazas por el hecho de ser judíos. Entonces hay que diferenciar. Una cosa es ser sionista que es una ideología explotadora, nacionalista de derecha, racista y colonialista… y otra cosa es ser judío.

[1] La “Guardia de la Juventud”, fundado en 1913, en la hoy Polonia (en Galizia, entonces Imperio Austro Húngaro) con una base organizativa de tipo scout, para generar identidad judía desde la infancia. Fueron parte de los organizadores del levantamiento del gueto de Varsovia. Terminada la guerra tuvo participación en lograr que los ingleses aprobaran permisos de residencia a familias judías en la Palestina ocupada por los británicos. Fundaron más de 80 kibutz en Israel y mantienen presencia política. Su página web argentina informa que se encuentran distribuidos en 20 países y son unos 10.000 integrantes.

[2] Macabeos fue un movimiento judío de liberación que combatió contra el imperio griego helenístico desde el 164 al 63 antes de Cristo. Los Macabeos se organizaron en guerrillas, derrotaron al ejército griego asentado en Siria y liberaron Jerusalén. Recién cien años más tarde fueron derrotados por los ejércitos romanos que tomaron Jerusalén en el 63 AC.

[3] https://www.perlego.com/es/book/3057976/el-final-de-la-modernidad-juda-historia-de-un-giro-conservador-pdf

[4] Autor de “Concepción materialista de la cuestión judía”. Miembro de la organización sionista Hashomer Hatzair, abandonó el sionismo para sumarse al trotskismo.

[5] La presión internacional, la crisis desatada en el seno de Inglaterra, la amenaza de guerra planteada por la URSS, la crisis para el transporte internacional generada por el cierre del canal y la propia actitud firme del gobierno egipcio, determinó en que abril de 1957 la ONU le concediera la soberanía del Canal de Suez a Egipto y se abriera nuevamente al transporte.

[6] En Irak había para entonces 140.000 judíos y la inmigración se hacía mucho más lenta de lo que era necesario para cubrir la mano de obra barata en Israel. La participación sionista en los atentados está fuera de duda para historiadores judíos como Shalom Cohen, Leonardo Senkman o Meier Pail, menos para el Estado sionista y sus propagandistas que sigue negando su participación. Hubo un intento similar en Egipto en 1954 que fue descubierto antes y fracasó.

[7] Entre los días 15 al 18 de setiembre de 1982 fueron bombardeados los campamentos de refugiados palestinos en el oeste de Beirut en el Líbano en una zona ocupada militarmente por Israel, que participó del cañoneo y dio vía libre a la matanza provocada por organizaciones cristianas maronitas que ingresaron a los campamentos donde prácticamente ya no había milicianos de la OLP. La Cruz Roja calculó que podían haber llegado a 3.500 los asesinados.

[8] Nacido en Viena en 1878, fallecido en Jerusalén en 1965. Se integró al sionismo en 1898. Se exilió en Palestina en 1938 huyendo del nazismo. El centro de su pensamiento está en la filosofía del diálogo en tanto la existencia del “yo” sólo es concebible en un diálogo con un “otro”. Consideraba que la cuestión árabe era simultáneamente una cuestión judía en tanto ponía a prueba los valores y el humanismo judío.

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