23/04/2024

Ante un nuevo aniversario del asesinato: Trotsky, un “pasador” en el siglo

¿Por qué el asesinato? Dejando de lado la personalidad perversa de Stalin, es preciso partir de los últimos combates de Trotsky, es decir del periodo mexicano, durante el que libra principalmente tres grandes luchas, en un período en que se hundía la esperanza. En primer lugar quería impedir cualquier confusión entre revolución y contrarrevolución, entre la fase inicial de Octubre de 1917 y el Termidor stalinista. Lo hizo sobre todo organizando, desde que llegó a México (enero de 1927), en el momento mismo en que comenzaba el segundo proceso de Moscú, la Comisión internacional de Investigación presidida por el filósofo americano John Dewey. 500 páginas de documentos desmontan el mecanismo de falsificaciones, y las amalgamas políticas. El segundo combate es la comprensión de encadenamientos conducentes hacia una nueva guerra, una fase en la que irían a exacerbarse los chauvinismos y oscurecerse las cuestiones de clase. Finalmente, el tercer combate, ligado a los anteriores, es el de la fundación de la nueva Internacional -proclamada en 1938, pero proyectada como mínimo desde cinco años antes, desde la victoria de Hitler en Alemania -a la que no concebía sólo como un reagrupamiento de los marxistas revolucionarios, sino como un instrumento para afrontar las tareas del momento. En este trabajo y en este momento Trotsky pudo considerarse "irremplazable".

Eran tiempos de derrotas. Se equivocó en sus pronósticos, haciendoun paralelo entre los acontecimientos que siguieron a la Primera Guerra Mundial y los que podrían derivarse de la Segunda. El error residía en el hecho de que los movimientos obreros se encontraban en situaciones muy distintas. Con la Segunda Guerra Mundial se acumularon muchos factores; pero el más grande sin duda es la contrarrevolución burocrática en laURSS en los años 1930. Con un efecto contaminante sobre el conjunto del movimiento obrero y su componente más revolucionario. Hay una especie de quidproquo, del que la desorientación de muchos comunistas franceses frente al pacto germano-soviético ofrece la mejor ilustración. A lo que se sumaron grandes derrotas, como la victoria del nazismo en Alemania y del fascismo en Italia, la derrota de la guerra civil española, el aplastamiento de la segunda revolución china. Una acumulación de derrotas sociales, morales e incluso físicas, difícilmente imaginable. Pero nunca es posible considerar que todo estaba decidido de antemano. Uno de los errores importantes de Trotsky, fue imaginar que la guerra acarrearía de manera ineluctable la caída del estalinismo, tal como la guerra franco-alemana de 1870 había dado el aviso de muerte del régimen bonapartista en Francia. Pero 1945 fue el momento del stalinismo triunfante, con sus aspectos contradictorios. Esto está bien ilustrado en el libro de Vassili Grossman, Vida y Destino, en torno a la batalla de Stalingrado. A través de los combates, puede verse un despertar de la sociedad, e incluso escapar en parte al dominio burocrático. Puede entreverse la hipótesis de un relanzamiento de la dinámica de Octubre. Las dos décadas transcurridas desde los años 1920 son un corto intervalo. Pero lo que dice el libro de Grossman luego es irrefutable ¡Stalin fue salvado por la victoria! No se pasan facturas a los vencedores. Es un gran problema para la comprensión de esta época. Las implicaciones teóricas son importantes. En su crítica del totalitarismo burocrático, Trotsky ve muy bien la parte de coerción policiaca, pero subestima el consenso popular ligado a la dinámica faraónica, aunque fuese muy costosa, conducida por el régimen estalinista. He aquí un punto oscuro que merecería ser retomado. Dicho esto, después de la guerra, están las responsabilidades específicas de los partidos. En el marco del reparto del mundo -el famoso encuentro Stalin-Churchil, donde se repartieron Europa con un marcador-, hubo levantamientos sociales importantes, o prerrevolucionarios; en Francia, con fuerzas parcialmente exangües, pero sobre todo en Italia y en Grecia. Y acá puede francamente hablarse de traición, de subordinación de los movimientos sociales a los intereses de los aparatos. Esto no quiere decir automáticamente una revolución victoriosa, sino una dinámica de desarrollo de una cultura política del movimiento obrero seguramente diferente. Lo que conduce a otras posibilidades.Realmente hay que recordar ese famoso "Hay que saber terminar una huelga" del Secretario general delPCF Maurice Thorez, o la actitud delPC italiano en el momento del atentado contra Togliatti. Pero lo peor y lo más trágico fueron la derrota de la revolución española y el haber desarmado la resistencia y la revolución griega. Después, el veto estalinista al proyecto de Federación balcánica, que era sin embargo la única solución política (sigue siéndolo) a la cuestión de las nacionalidades en los Balcanes.

Lo necesario y lo posible. En suma, el destino trágico de Trotsky ilustra la tensión entre lo necesario y lo posible. Entre la transformación social en respuesta a los efectos de un capitalismo en descomposición, y las posibilidades inmediatas. Ya se encuentra esto leyendo la correspondencia de Marx. En cuanto al aporte teórico y estratégico, es valioso. Sobre todo en el análisis del desarrollo desigual y combinado de las sociedades, comenzando por la Rusia desde 1905, por la percepción de las modalidades actuales del imperialismo. Pero donde es irremplazable, más allá de lagunas, es en el análisis del fenómeno, inédito para la época y difícilmente comprensible, de la contra revolución stalinista. Desde este punto de vista, Trotsky es un "pasador" entre dos momentos del siglo. Lo que no significa convertirlo en una referencia religiosa ni exclusiva. Tenemos por el contrario la tarea de transmitir una memoria pluralista del movimiento obrero y  de los debates estratégicosque lo han atravesado. Pero en este paisaje y peligroso pasaje, Trotsky ofrece un punto de apoyo indispensable.

* Artículo publicado en Rouge, semanario de la LCR de Francia, en ocasión del 60 aniversario del asesinato de Trotsky. Traducción de Aldo Casas.

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