
La humanidad se ha convertido ahora en espectáculo de sí
misma. Su autoalienación ha alcanzado un grado que le
permite vivir su propia destrucción como un goce estético.
WALTER BENJAMIN
El Marco internacional
Nos hablan sobre el “Progresismo”. Los políticos y los intelectuales se arremolinan en torno a esta palabra, la tironean, la despedazan y no ofrecen elementos para su comprensión. Este concepto, entonces, parece en la actualidad una cáscara vacía, otra torpe maniobra para encandilar a los ciudadanos, en definitiva; un comodín espurio. Pero, ¿de dónde surgió este concepto aparentemente esquivo, que parece haberse convertido en un Dios salvador para nuestro tiempo?
La burbuja actual sería hija de la euforia de Wall Strett (y por extrapolación del resto de bolsas mundiales) tras los resultados de los llamados "test de estrés" de las entidades financieras llevadas a cabo por la Administración USA; de la llegada de pequeños y medianos inversores tras el estallido de la burbuja inmobiliaria y de la bajada espectacular de los rendimientos de Fondos de Inversión y Renta fija y en especial del regreso a los parqués de los brockers especulativos a la caza de gangas virtuales tras el hundimiento del precio del petróleo y las commodities agrícolas en Bienio 2008-2009.