En foco

Vuelve, todo vuelve…(Para una revisión revisada del revisionismo de nuevo revisionado)

La falsa historia es el origen de la falsa política
 Juan B. Alberdi
 
Es sorprendente la facilidad y solidez con que las leyendas
conquistan un lugar en la ciencia de la historia
 León Trotsky
 
Reemplazar un mito con otro es no ganar nada: es dejar
el pasado al servicio de las tácticas del presente
 George Steiner
 
 
Como se sabe, en la Argentina cada tanto se vuelve a inventar la pólvora (o, para nuestro caso, el dulce de leche y la birome, cuando no la picana eléctrica). La reciente fundación de un instituto de historia revisionista mediante decreto presidencial ha levantado una polvareda polémica sobredimensionada y con rancio olor a naftalina. ¿O no? ¿Estamos repitiendo como novedad las deshilachadas polémicas que vienen entrando y saliendo en la cultura argentina desde por lo menos la década del 20? ¿O estamos disimulando tras ellas “las tácticas del presente”? Desde ya: a nadie se le escapa –no debiera escapársele- que entre nosotros (como en casi todas partes) los debates historiográficos han servido para ventilar, y a veces enrarecer el aire de, los diferendos y confrontaciones políticas del presente. No hay, en principio, nada que objetar: “Hacer historia no es reconstruir los hechos tal cual se produjeron, sino recuperarlos tal como relampaguean en este instante de peligro”, sentenció célebremente Walter Benjamin. De acuerdo: el problema, en esta discusión, consistiría en primer lugar en discernir cuál es, y para quién, el “peligro” –y no lo decimos inocentemente: una reconocida ensayista argentina ha sugerido que la creación de ese instituto podría ser “peligrosa”-. Y en segundo lugar, podríamos preguntarnos si lostérminos  en que se está dando la polémica no implican una enésima versión de esos “binarismos” maniqueos –a veces muy útiles para ocultar otras  complicaciones y complicidades- a los que no hemos dejado de no acostumbrarnos en nuestras “batallas culturales”, incluidas las de los últimos años. Y aclaremos, por si hace falta: no se trata de encontrar, o de inventar a los apurones, una “tercera posición”, equilibrada o mediadora, entre las dos en juego. Si no, si pudiéramos, de patear un poquito ese tablero con otras clases  de términos.  Nuestros epígrafes, a su manera condensada, anticipan en cierto modo nuestras conclusiones (provisorias, como siempre): si Nietzsche decía “No hay hechos: sólo hay interpretaciones”, bien podemos agregar nosotros: y toda interpretación se convierte en un hecho que oculta su propiahechura, su “proceso de producción”. La historia, no cabe duda, es una política del presente proyectada hacia el pasado. Lo que no es tan fácil es discernir –por detrás delos discursos dominantes (hay más de uno)- cuál es, exactamente, esa política.
Ensayemos.

El Instituto “Dorrego” y un revisionismo histórico de izquierda

Autor(es)

 

 
La controversia provocada por la creación del Instituto de Revisionismo Histórico Argentino y Iberoamericano “Manuel Dorrego” y ciertas reacciones universitarias ante el hecho, brinda la oportunidad para una discusión demorada sobre una revisión de la historiografía desde la izquierda.
La eventualidad de una revisión generalizada de la historiografía parecía inviable desde el golpe de estado militar-civil de 1976 hasta nuestros días. Se tornó una práctica pasada de moda y archivada en la era de la ideología. Sostendré que desde hace una década habitamos una vacancia historiográfica habilitadora de una obra revisionista.
Tal faena no puede ser acometida desde un supuesto revisionismo kirchnerista de extrema debilidad intelectual y escaso valor histórico, ni tampoco de una historiografía académica que, en sus rangos prevalencientes, se refugia en la “autonomía” científica de su “campo”.
Situaré la importancia de la controversia mencionada para ubicar luego lo que más me interesa desarrollar, a saber, las condiciones de un revisionismo histórico de izquierda. Creo que al respecto se ha dicho, todavía, demasiado poco. Sugeriré algunos temas básicos para futuras discusiones.

La masacre de Rosario

 
 
 
 
 
 
 
Tres jóvenes militantes fueron asesinados a balazos por una banda de sicarios en el barrio Moreno, Rosario sur. La denuncia de los vecinos y la connivencia de barras bravas, narcos y la policía. Polémica por la cobertura de los medios.

Entrevista con David Harvey. Nuevo imperialismo y cambio social: Entre el despojo y la recuperación de los bienes comunes

Autor(es)

 
Entrevista realizada por Claudia Composto y Magalí Rabasa
Transcripción y Traducción por Isabel Harland De Benito
 
Llevamos a cabo la siguiente entrevista con el geógrafo marxista David Harvey durante su visita a Buenos Aires en octubre del 2011, con el propósito de discutir la crisis actual del capitalismo, las transformaciones geopolíticas en curso, y las posibilidades de cambio social a partir de las luchas contra el despojo.

Diez años después...

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 I

  
Mirando hacia atrás, las jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001 no representan sólo dos días de rebelión que, sobreponiéndose al Estado de sitio y el asesinato de casi tres decenas de compañeros, fué capaz de terminar con el desgobierno de la Alianza y de la Rúa. Reconocemos y saludamos, la potencia destituyente del pueblo en la calle y los tumultuosos aunque limitados ensayos instituyentes orientados a devolver el manejo de la cosa pública al pueblo, expresados en los movimientos piqueteros, las asambleas populares, las fábricas recuperadas y otras múltiples expresiones de autoactividad y autoorganización popular. A partir de ese formidable cimbronazo, es toda una década la que está en disputa. Algunos pueden creer que esta pelea política y simbólica quedó cerrada con el 54% de los votos a Cristina Kirchner. Es evidente, por cierto, el espaldarazo a la gubernamentalidad que de esto se deriva. Pero no debemos quedar presos del espejismo de la política institucional, que supone a la población como una sumatoria de individuos aislados y pasivos. Ese es un ensueño reaccionario: la estadística electoral no reemplaza ni anula el antagonismo social, las genuinas aspiraciones a cambiar la vida, las diversas tradiciones, experiencias y organizaciones entre las cuales muchas conservan destellos destellos de la gesta del 19 y 20 de diciembre. Por eso el presente no es lo que nos dicen machaconamente los discursos de la Presidenta, la realidad es para nostros un ramillete de posibilidades, condicionadas pero no cerradas. El futuro nunca está escrito por anticipado, ni cabe en una urna: siempre surge de la lucha de clases y de la lucha política. Surge, surgirá, de los sueños, la organización y el proyecto – fecundados en este caso por la memoria de la insurrección y de los caidos en aquellas jornadas- que seamos capaces de lanzar al ruedo.

Un pais plagado de femicidas

  

 

“La esfera personal es algo directamente político para las mujeres
porque se niega a dejarlas en paz”
Bárbara Sichtermann

 
 
 
 
 
Cuatro femicidios en la ciudad de La Plata: Bárbara Santos (30), Susana Bártole (60), Micaela Galle Santos (11) y Patricia Pereyra (30). Tres generaciones y un mismo destino: asesinadas a manos de un único sospechoso a la fecha, Osvaldo Martínez (27), quien habría sido novio de Bárbara Santos. El poder de muerte del femicida fue infalible, certero y sin treguas. Los cuerpos sin vida fueron hallados horas después que en todo el mundo realizáramos manifestaciones para exigir alto a las variadas y extendidas formas de violencias contra y sobre las mujeres.

La Crisis del Capitalismo

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De cómo Occidente ganó en Libia

Pepe Escobar
Asia Times Online
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández
Se pelean como los buitres sobre los cadáveres. El ministro francés de defensa dijo que le habían agarrado con un avión de combate Rafale que disparó contra el convoy en el que iba- El Pentágono dijo que le habían agarrado disparando un misil Hellfire desde un Predator. Después, un herido coronel Muamar Gadafi buscó refugio en una mugrienta alcantarilla por debajo de una autopista –un eco espeluznante del “agujero” de Sadam Husein- donde fue encontrado por los “rebeldes” del Consejo Nacional Transitorio (CNT), quienes, como era de esperar, le ejecutaron.
Abdel-Jalil Abdel-Aziz, un doctor libio que acompañó el cadáver de Gadafi en una ambulancia y que le examinó, dijo que murió de dos balas, una en el pecho y otra en la cabeza.

Gadafi: de principio a fin (y la agenda de la OTAN)

 

Vijay Prashad

 
En las polvorientas afueras de Sirte, un convoy huye del campo de batalla. Un avión de la OTAN dispara y alcanza a los vehículos. Los heridos pugnan por escapar. Vehículos terrestres blindados, con combatientes armados, irrumpen en la escena. Hallan a los damnificados, y entre ellos, descubren el premio mayor: un ensangrentado Muammar Gadafi dando tumbos. Capturado, es arrojado a manos de los combatientes. Puede imaginarse el júbilo. Un teléfono móvil registra lo que pasa en los siguientes minutos. Un Gadafi malherido es llevado a empujones, metido en un coche. Luego, el vídeo se nubla y trastabilla. Las primeras imágenes claras que vienen después son las de un Gadafi muerto. Tiene un agujero de bala en un lado de la cabeza.
Esas imágenes van inmediatamente a Youtube. Se pasan por televisión y se ven en los periódicos. Será imposible no verlas.
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