Contra las imposturas intelectuales
Alan Sokal
Alan Sokal es profesor de física de la New York University, en Norteamérica. En colaboración con su colega belga Jean Bricmont publicó el libro Impostures Intellectuelles, Editions Odile Jacob, París, 1997. La polémica desatada por sus críticas a los popes del posmodernismo francés y al relativismo cognitivo de moda en las universidades estadounidenses ha llegado a las páginas de numerosas publicaciones especializadas en cuestiones científicas, sociales y culturales.
El profesor Sokal visitó Argentina por invitación de la Secretaría de Extensión Universitaria de la Universidad de Buenos Aires. Entre las actividades que desarrolló se destaca la conferencia que diera ante un público que colmó la capacidad del Aula Magna de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, el día 15 de mayo de 1998.
Publicamos esta conferencia con autorización del autor. La grabación y transcripción fueron hechas para Herramienta por L.D.
Primero quisiera agradecer a la Universidad de Buenos Aires y a todos los organizadores de esta conferencia el haberme invitado y traído a la Argentina y también pedirles perdón con antelación por todos los errores que cometeré en el uso del maravilloso idioma de Cervantes y de Mafalda. Es verdad: aprendí español leyendo Mafalda y escuchando los discos de Víctor Jara.
Entonces, comenzando con la cronología del affaire que el profesor Reynoso acaba de esbozar. Escribí una parodia de la crítica posmoderna de la ciencia con el título: "Transgrediendo las fronteras: hacia una hermenéutica transformativa de la gravedad cuántica" y la presenté para su publicación en una prestigiosa revista norteamericana de estudios culturales que se llama Social Text -obviamente sin decir a los editores que se trataba de una parodia- y fue publicada en su número especial de la primavera del ‘96. Tres semanas después revelé la parodia en otro artículo en la revista Lingua Franca, y en ese momento "todo estalló".
No voy a hablar demasiado del escándalo en sí, porque creo que el mero hecho de que publicaran mi artículo no demuestra mucho. No fue un experimento controlado. Como máximo, poner en evidencia que los niveles intelectuales están bajos en una revista de moda, no demuestra mucho. Creo que lo que importa es el contenido de la parodia, que fue construida a partir de citas auténticas de grandes intelectuales franceses y americanos posmodernos a propósito de las matemáticas, o la física, o la filosofía de las matemáticas y la física. Elegí las citas más absurdas, las más ridículas que pude encontrar, pero siempre de intelectuales eminentes, pues no quería burlarme de algún pobre ayudante en alguna universidad perdida. Junté estas citas con un argumento completamente fantasioso que las ligara y alabara y, bueno, ya conocen la historia. Después de la publicación de la parodia, me quedó un dossier muy grueso con ejemplos de todos los disparates que había encontrado en dos o tres meses de investigación en la biblioteca. Lo primero que hice fue circular este dossier entre mis amigos científicos para hacerlos reír y efectivamente se escandalizaron y se rieron. Pero cuando hice circular el dossier entre amigos que no son científicos, me dijeron: "esto es muy importante, has agarrado a estos grandes intelectuales en flagrante delito y son personas consideradas muy importantes en nuestro campo. Deberías hacer público este dossier, pero para nosotros los no-científicos es necesario añadir comentarios, para explicarnos por que se trata de cosas absurdas, de disparates, etc. En ese momento comencé a trabajar junto a mi colega belga Jean Bricmont, también físico matemático. En octubre del año pasado salió el libro Imposturas Intelectuales que por ahora existe solo en francés, aunque estamos preparando la versión inglesa y espero que salga en castellano dentro de un año más o menos. Y se desató otra polémica: en Francia fuimos atacados como "francófobos" y muchas cosas más. Pero no voy a hablar demasiado del escándalo porque quisiera hablar del contenido del libro.
La primera cosa que hay que subrayar es que se trata más bien de dos libros bajo una misma tapa, con dos partes que son muy distintas y deben ser evaluadas separadamente. Además, es muy importante no confundir los blancos que tienen cada una de las partes, porque los blancos son muy distintos.
La primera parte, la que da el título de Imposturas intelectuales al libro (y que desató el escándalo en Francia), es una compilación de citas con comentarios donde demostramos que grandes intelectuales franceses como Lacan,