Tres años, diez números, muchos proyectos
Con esta entrega, Herramienta alcanza su décima edición e ingresa al tercer año de aparición regular. Consideramos que la continuidad, sobre todo en este tipo de empeño periodístico-editorial, lanzado a contramano de las predominantes modas posmodernas pero saliéndose también de las trilladas huellas de la autoafirmación dogmática, es un pequeño-gran jalón que en cualquier caso merecía destacarse. Creemos, además, que desde agosto de 1996, cuando salió a la calle el primer número, la revista ganó en colaboradores, en calidad y riqueza del material ofrecido y en cantidad de lectores. Por todo esto, repetimos, consideramos este número diez como un jalón, que indica un camino recorrido. Un jalón que nos recuerda también que todo lo hecho hasta ahora apenas puede ser considerado un pequeño y modesto comienzo, con errores y limitaciones de diversos tipos. Y para que logros, errores y omisiones no pasen desapercibidos, quisimos presentar un dossier que represente un espacio de reflexión sobre la experiencia y objetivos de la revista. Un dossier que, desde su misma preparación, representa más que la opinión de quienes conformamos el Consejo de Redacción, porque se basa en el aporte cualitativo de algunos destacados colaboradores que formulan tanto valoraciones generales como precisas sugestiones para mejorar la revista y abren la posibilidad de una rica y amplia discusión en la que se involucren todos nuestros lectores.
Herramienta: un diálogo profundo sobre algunas cuestiones cruciales de nuestra era
Ricardo Antunes
Con la publicación del décimo número de Herramienta podemos comprobar, con enorme alegría, la consolidación de uno de los más significativos proyectos de publicación reciente, del marxismo latinoamericano. Herramienta nació como un emprendimiento político de izquierda, que reconoció, desde el primer número, la necesidad imperiosa de una discusión amplia y verdadera en el interior del marxismo. Supo abrir sus páginas a posiciones diferentes –a veces directamente antagónicas– siempre procurando ampliar y preservar el campo del debate abierto. Llega a su número diez teniendo entre sus colaboradores, a intelectuales de la estatura de Mèszàros, Chomsky, Löwy, Chesnais, Petras, Callinicos, para citar a algunos de los más renombrados. Se abrió también ampliamente para el debate latinoamericano, ejercitando un esfuerzo raro en nuestras publicaciones, de emprender un diálogo en profundidad sobre nuestras diferentes experiencias.
Temas tales como la nueva configuración de la clase trabajadora, la caracterización de la crisis estructural del capital, el significado esencial de la reestructuración productiva y la vigencia del capital financiero, el balance de las experiencias del socialismo en el siglo XX, entre otras temáticas de enorme relevancia, estuvieron presentes en las páginas de Herramienta. Revista plural, abierta, pero que se mantiene en el campo del marxismo, que se asume como una publicación marxista, en esta era de extravíos y manipulaciones. Saber abrirse al debate sin perder el rumbo, ha sido su mayor mérito, lo cual proviene de la vitalidad y pujanza de sus editores.
Muchos son los desafíos con los que nos encontramos, que nos obligan a reflexionar en profundidad, si queremos participar de la construcción de un nuevo proyecto social, socialista y emancipador.
En este número especial, de festejo por el décimo número, me gustaría remarcar algunos puntos que deben continuar mereciendo espacio cada vez mayor en Herramienta. Dada la imposibilidad de tratarlas de forma detallada, procuraré indicarlas bajo la forma de señalamientos.
Al comenzar el siglo XXI, el proyecto socialista se encuentra en condiciones de cerrar un balance: derrotadas las más importantes experiencias, con la URSS al frente, es posible constatar que estos proyectos no fueron capaces de derrotar al sistema de metabolismo social del capital. Este sistema, constituido por el trípode capital, trabajo y Estado, no puede ser eliminado sin la eliminación del conjunto de los elementos que comprende el sistema. No basta con eliminar uno o incluso dos de sus polos. El desafío es superar a la "trinidad", incluyendo a la división jerárquica del trabajo, que subordina el trabajo al capital. Por no haber avanza en esta dirección, los países poscapitalistas fueron incapaces de romper la lógica del capital.1 Creo que una reflexión sobre este punto es un primer y decisivo desafío.
La experiencia del "socialismo en un solo país" o, inclusive, en un conjunto limitado de países, es un emprendimiento condenado a la derrota. Como dice Marx, el socialismo es un proceso histórico-mundial; las revoluciones políticas pueden asumir inicialmente una conformación nacional, aunque limitada y parcial. Pero las revoluciones sociales tienen un carácter intrínsecamente universalizante. En la fase del capital mundializado 2 el socialismo sólo puede ser concebido como una empresa global/universal.
En este contexto, las posibilidades de revolución política en América latina deben ser pensadas como parte de una procesualidad que no se agota en su espacio nacional. Como vimos a lo largo del siglo XX, la "tesis del socialismo en un solo país" tuvo un resultado trágico. Repetirlo sería correr el riesgo de una farsa, Por lo tanto, el desafío mayor es buscar una ruptura con la lógica del capital a escala mundial. Países como México, Brasil y Argentina, pueden tener un relevante papel en este escenario, ya que se constituyen en polos importantes de la estructuración mundial del capital. Están dotados de una significativa importancia estratégica, que le confiere grandes posibilidades, toda vez que están directamente vinculados al centro del capital. Junto con la India, Rusia, Corea y China, entre otros, que ahora están directamente en el centro del sistema capitalista, se presentan como una gama de fuerzas sociales del trabajo, capaces de propulsar un proyecto que tenga como horizonte una organización social socialista de nuevo tipo, renovada y radical.
Actualmente el desarrollo de los movimientos sociales de izquierda, capaces de enfrentar algunos de los más agudos desafíos de este fin de siglo, se presentan como bastante promisorios. El movimiento social y político de los zapatistas, en México, o el advenimiento del Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra (MST), en Brasil, la reanudación de las luchas obreras y de las huelgas de los años 90, como la huelga de los trabajadores franceses de noviembre/diciembre de 1995, las explosiones sociales de los trabajadores desempleados, entre otros movimientos de izquierda que emergen hoy, son ejemplos de nuevas formas de organización de los trabajadores, que se rebelan contra el sentido destructivo del capital y que deben ser comprendidos por los partidos de izquierda.
El capital tiene un sistema de metabolismo y de control social esencialmente extraparlamentario. Así, cualquier intento de superar este sistema de metabolismo social que se atenga a la esfera institucional y parlamentaria, estará imposibilitada de derrotarlo. El mayor mérito de estos nuevos movimientos de izquierda es la centralidad que le confieren a las luchas sociales. El mayor desafío del mundo del trabajo y de los movimientos sociales y de los partidos de izquierda es crear e inventar nuevas formas de actuación autónomas capaces de articular y dar centralidad a las acciones de clase. Es absolutamente imperioso terminar con la separación, introducida por el capital, entre acción económica, llevada a cabo por los sindicatos, y la acción política-parlamentaria, impulsado por los partidos. La lucha contra el dominio del capital debe articular la lucha social y la lucha política en un complejo indisociable.3
El mundo del trabajo tiene, cada vez más, una conformación mundializada. Con la expansión del capital a escala global y las nuevas formas asumidas por la división internacional del trabajo, las respuestas de los trabajadores exigen un sentido universalizante. Cada vez más las luchas de carácter nacional deben estar articuladas con una lucha de amplitud internacional. La transnacionalización del capital y de su sistema productivo obliga, aún más, a la clase trabajadora a pensar en su acción, su solidaridad y sus confrontaciones, en formas internacionales.
La actual clase trabajadora es más compleja y heterogénea que la existente durante el período de expansión del fordismo. El rescate del sentido de pertenencia de clase, contra las múltiples fracturas, objetivas y subjetivas, impuestas por el capital, es otro de los desafíos más apremiantes. Impedir que los trabajadores precarizados queden al margen de las formas de organización social y política de clase es una cuestión imperiosa en el mundo contemporáneo. Entender las complejas relaciones entre clase y género, entre trabajadores "estables" y trabajadores precarizados, entre trabajadores nacionales e inmigrantes, entre trabajadores calificados y trabajadores sin calificación, entre trabajadores jóvenes y viejos, entre incluidos y excluidos, entre otras divisiones que el capital impone sobre la clase trabajadora, se vuelve fundamental, tanto para el movimiento obrero latinoamericano, como para el pensamiento reflexivo de la izquierda. El rescate del sentido de pertenencia de clase es una cuestión crucial en este cambio de siglo.4
Pero también muchos otros temas decisivos, por cierto, estarán presentes en los próximos números, en las páginas de nuestra revista. Estos primeros diez números fueron sólo el test inicial.
¡Que Herramienta pueda tener una larga vida!
1 István Mészarós, Beyond Capital, Merlin Press, Londres, 19952 François Chesnais, A Mundializaçào do Capital, Xamá, Sao Paulo, 1996
3 Mészáros, Obra citada.
4 Alain Bihr, Da Grande Noite á Alternativa: O movimento Operário Europeu em Crise, Ed. Boitempo, 1998, Sào Paulo.
Lo que para mí ha significado Herramienta
Renán Vega Cantor
Apreciados compañeros de Herramienta:
Les envío un saludo fraternal con motivo de la publicación del número 10 de la revista y de cumplir tres años de notable actividad intelectual e ideológica en defensa de los ideales del pensamiento revolucionario. En las actuales condiciones de reflujo de las ideas de izquierda en todo el mundo y de la dictadura ignominiosa del "pensamiento único", es en sí mismo un mérito que una publicación de tendencia marxista alcance una decena de números.
Intentando realizar un balance de la labor desplegada por Herramienta hasta este momento, yo resaltaría los siguientes aspectos:
• Como su nombre lo indica, la Revista se ha convertido en una Herramienta teórica y política en estos instantes de orfandad del pensamiento crítico en el ámbito latinoamericano. Es, además, un instrumento novedoso si consideramos que, número tras número, ha ido consolidando una identidad intelectual, política y discursiva, que se pone de presente en haber roto con el lenguaje dogmático y acartonado que predomina entre la izquierda del continente. A mí me llama poderosamente la atención que la identidad de la Revista se haya ido construyendo en torno de un marxismo abierto y antidogmático, lo que se manifiesta en la apertura mental frente a pensadores que sin ser marxistas, como Noam Chomsky, libran desde sus propias trincheras una lucha permanente contra el capitalismo y el imperialismo. Para ser fieles al legado de Marx no hay que andar a cada rato pregonando que se es marxista, sino más bien demostrarlo en los hechos, y en el caso de Herramienta eso se comprueba con el tipo de problemas y perspectivas que se abordan, en donde se evidencia el combate ideológico contra el capitalismo. Herramienta tiene, entonces, como primer mérito el de ir más allá de las etiquetas y rótulos marxistas (que no son garantía de nada) habiendo logrado hasta ahora la configuración de un discurso crítico y firme que no recurre a la retórica, lo que, a su vez, ha permitido constituir un variado grupo de colaboradores que más allá de los eslóganes se identifican por sus posturas anticapitalistas.
• En esa perspectiva anticapitalista, me parece que en la Revista se han ido consolidando una serie de preocupaciones que involucran algunos de los temas más significativos del presente, tales como los relacionados con la caracterización de la fase actual del capitalismo, la cuestión del trabajo y del papel de la clase obrera como sujeto histórico, las tendencias de la mundialización y su relación con el imperialismo y las particularidades del proceso de restauración del capitalismo en la antigua URSS y en Europa oriental.
• Aunque se observa el predominio de temáticas económicas o propiamente políticas, en la Revista también se han ido abriendo paso variados aspectos de la cultura contemporánea, como aquellos dedicados a la ciencia, a las imposturas intelectuales, a Bajtin, al darwinismo, al estudio de la maldad, etcétera. En este punto quiero enfatizar que el tratamiento que se le ha dado a estos temas me ha parecido equilibrado, pues la diversidad de la cultura contemporánea debe ser relacionada, hoy más que en cualquier momento, con la lógica del capital, ya que no se trata de caer en esas tendencias culturalistas en las que se pierden los nexos de la cultura con las bases materiales y productivas del capitalismo.
• En cada uno de los números se han publicado artículos renovadores para el análisis marxista, desde el interior de algunas tendencias de esta misma tradición (entre esos artículos se destacan los de Itsván Mészáros, Alain Bihr, François Chesnais, Michel Lowi, etcétera.) como algunos procedentes de orillas vecinas (como sucede particularmente en el caso de Noam Chomsky, Enrique Dussel e Inmanuel Wallerstein). La Revista se mantiene al día en cuanto a la traducción y difusión de importantes contribuciones que provienen de Francia, Inglaterra o Estados Unidos, aunque se ha notado la carencia de una mayor preocupación por las contribuciones de América latina, pese a que en los últimos números se nota el interés por aproximarse a la problemática de "nuestra patria grande".
• La identidad de la Revista también se expresa en su formato y hasta en su diagramación. Me parece que ambos hay que mantenerlos, lo único que yo desearía es que en cada número de Herramienta se diera más espacio a los complementos gráficos (fotos, caricaturas, ilustraciones), que también son elementos de lucha política, y que, además, hacen más gratificante la lectura.
En cuanto a sugerencias la única que tendría que hacerles es que la Revista mantenga esa diversidad y apertura intelectual y política que ha mostrado a lo largo de estos diez primeros números y que los artículos de Herramienta perseveren desde los más diversos frentes del conocimiento (economía, política, cultura, ciencia) en una lucha directa contra el neoliberalismo y el posmodernismo, esos hermanos siameses que ideológicamente sostienen y legitiman al capitalismo contemporáneo.
En un país como Colombia, desde donde escribo estas líneas, en el que la producción teórica e intelectual crítica y revolucionaria ha quedado relegada a segundo plano por la conversión de la antigua intelectualidad de izquierda al neoliberalismo y al posmodernismo, es muy difícil encontrar elaboraciones teóricas tan serias y rigurosas como las que se difunden a través de Herramienta. Por esta razón, cada nuevo número de la revista que llega a mis manos es un poderoso aliciente para mantener nuestro combate intelectual, ideológico y político contra la miseria y opresión en la que el neoliberalismo y el capitalismo salvaje están hundiendo a este martirizado país. Luego de leer un número de Herramienta, espero con ansiedad el próximo, seguro de que allí encontraré instrumentos indispensables para analizar la conflictiva realidad colombiana.
Además, ya para terminar, personalmente para mí Herramienta ha sido una ventana abierta en la que se ha difundido algunas modestas contribuciones que desde estas escarpadas tierras hemos tratado de hacer al pensamiento crítico. La existencia de Herramienta demuestra que en distintos lugares del mundo, hay quienes perseveran, a pesar de los pesares, en moldear proyectos y esperanzas alternativos al capitalismo mundial. Herramienta, en mi sentir, hace parte de estos loables esfuerzos por mantener y difundir, a través de una lucha razonada y reflexiva, las ideas revolucionarias, que tanto le están faltando al mundo de fin de siglo.
Bogotá, junio 29 de 1999
Afilar nuestra Herramienta
Alan Rush
Que Herramienta, Revista de debate y crítica marxista, haya logrado cumplir 3 años de aparición regular e ininterrumpida, con 9 números de parejo interés en su contenido y creciente atractivo en su presentación exterior, con miles de lectores, es un logro a celebrar. Es una confirmación de que la revista da en el blanco, responde a una necesidad política y cultural colectiva, real. Creo que podría afirmarse que Herramienta es hoy no sólo la revista marxista más importante de Argentina, sino una de las revistas marxistas destacadas de Latinoamérica y el mundo. Quiero expresar mi gratitud a los editores por su esfuerzo, y felicitarlos por un logro resonante. Los editores han pedido a los colaboradores sus opiniones, un balance más pormenorizado –incluso una crítica descarnada cuando fuere necesario– de la revista a fin de mejorarla. Nuevamente, esta consulta sistemática es una muy buena idea, y sospecho no muy frecuente en publicaciones de este tipo. Sin dilación hago algunas observaciones.
1) En primer lugar sería interesante ampliar esta consulta a todos los lectores, de cuyas respuestas breves se podrían hacer selecciones o reseñas globales en sucesivos números de la revista. Es que como su nombre lo indica, es una Herramienta al servicio de todos quienes luchamos, desde diversos espacios, por transformar radicalmente la sociedad humana.
2) He advertido errores a) de imprenta –estadísticamente inevitables– y, lo que es más serio, b) de traducción en algunos artículos. Ejemplos: a) "teológico" (¡atribuido al marxismo!) en vez de "teleológico" (pág. 159, N° 6); b) se traduce "rate of profit" por "rata" en lugar de "tasa" de ganancia (no puedo ahora ubicar exactamente el número y página de este error).
3) Tengo dudas acerca de la necesidad de dedicar esfuerzos y hasta 6 páginas, a veces, a la sección introductoria ("Temas") de cada número. ¿No alcanza para esto el índice, y la información sobre el autor –y a veces sobre el contenido– al comienzo de cada artículo? (De paso, señalo que la pertenencia partidaria o actividad profesional del autor no siempre se informa suficientemente, como ocurre en el artículo de Eduardo Cáceres Valdivia sobre el socialismo peruano en el Nº 9).
4) Finalmente, una valoración más cualitativa y de conjunto, teniendo a la vista la "Presentación" del Nº 1, págs. 4-5 donde se enuncian los objetivos que se fija la revista, y los temas y autores de los 9 números. Ante la actual confusión y disgregación del movimiento obrero y socialista, que hace aparecer como un gigante invencible al capital, los objetivos que se da la revista en su primer número son dos: 1) "comprender ... el estado actual del capitalismo, sus contradicciones y tendencias", y 2) que "el movimiento obrero y revolucionario" reflexione sobre "el conjunto de experiencias acumuladas", profundizando en las raíces teóricas y organizativas de "los fracasos, frustraciones e impotencia" de tantas luchas revolucionarias. Se llama a un trabajo colectivo de "reflexión crítico-práctico-constructiva", a colaborar con "diversos aportes del pensamiento marxista o que aun sin provenir del marxismo propongan respuestas fundadas", etcétera.
Ahora bien, una modesta clasificación de los 75 títulos de tapa de los 9 números, y de sus autores, muestra, creo, que al primer objetivo se han dedicado amplios e importantes esfuerzos, pero no al segundo. De una rápida y esquemática contabilidad surge que las transformaciones y conflictos sociales (aprox. 20%), laborales (15%) y económicas (15%) del capitalismo actual –sumando un 50% aprox. del total– dan una sólida (pero demasiado absorbente en el conjunto) respuesta al objetivo primero, especialmente si se le agregan los estudios dedicados a naciones o regiones (aprox. 20%). En cambio el porcentaje de artículos dedicados al segundo objetivo no pasaría del 15% (URSS y Estados "socialistas" 8%, perspectivas del movimiento socialista 3%, experiencias de militancia social o sindical 3%). Si también groseramente clasificamos a los autores en dos grupos: aquellos en que presumiblemente la actividad teórica o científica predomina sobre la militancia, y aquellos otros en que predominaría la militancia política, social, sindical, los porcentajes son más o menos similares: aprox. 75% y 25%, respectivamente.
Creo que estas cifras aproximadas expresan en alguna medida tanto lo objetivo como lo subjetivo. Objetivamente, aunque hay luchas sociales y políticas, incluso violentas, tienden en general –hay importantes excepciones– a no unificarse a nivel nacional ni muchos menos internacionalmente. No emergen con suficiente claridad nuevas orientaciones estratégicas ni formas organizativas de lucha que pudieran marcar un camino seguro. La globalización económica y sus secuelas sociales subordinan lo político, podría pensarse. Subjetivamente, la crisis y confusión de la izquierda invita a intentar aferrarse lenta y pacientemente a los grandes cambios estructurales, no perderse en el remolino de fragmentos del movimiento socialista, que a menudo se oponen estérilmente en la denuncia o autoproclamación. En el mismo sentido la revisión crítica de los contados éxitos y los numerosos trágicos fracasos del marxismo en este siglo, además de suponer un importante esfuerzo de investigación histórica, afecta lo subjetivo: tradiciones partidarias, dogmas del pensamiento y mecanismos organizativos más o menos cristalizados.
Si el señalamiento es válido, por sí mismo alumbra posibles soluciones: Herramienta debería complementar sus muy importantes esfuerzos y aportes a la comprensión estructural del capitalismo globalizado, con mayores esfuerzos dedicados a tomar del presente, tal como existe –con lo bueno, lo malo y lo feo– todo lo que de reorganización y reflexión políticas late en las dispersas luchas obreras y populares actuales, sindicales y políticas; en las polémicas –incluso las malolientes– y balances de los partidos, grupos y sectas marxistas, socialistas, anarquistas, etcétera; en las polémicas académicas entre marxistas y posmarxistas, anti–marxistas, posmodernistas, etcétera. Herramienta realiza un importante esfuerzo constructivo, paciente y científico de comprensión de nuestra realidad actual, pero sus materias primas y resultados tienen una cierta uniformidad y prolijidad un poco excesivas –relativamente hablando, siempre– que me parece no refleja suficientemente la actividad, conflictividad y creatividad políticas y culturales de este fin de milenio. Para terminar, algunos ejemplos y sugerencias para hacer más concretas mis anteriores reflexiones: desde hace algunos años, mi partido el MAS argentino, viene realizando una muy viva, caliente e interesante discusión con Socialismo Revolucionario de Italia, pero no aparecieron extractos de ese debate en Herramienta. Lo mismo se aplica a los debates en la izquierda argentina y mundial sobre las nuevas formas organizativas partidarias que la nueva etapa podría exigir. Estos y otros debates semejantes implican un balance histórico y prospectivo de las revoluciones rusa, española, china, cubana, sandinista, etcétera. Algo de ello debiera publicarse, y quizá investigaciones críticas más exhaustivas deberían encargarse con tiempo a militantes e historiadores socialistas de diferentes orientaciones. La lucha reciente y todavía actual del zapatismo del EZLN, que sacudió a México y al mundo capitalista y que dio lugar a importantes polémicas teórico-políticas, históricas y prospectivas sobre poder, sociedad civil y Estado, Nación y globalización debería, creo, ser objeto de una especial atención por Herramienta, a través de las voces de sus militantes, defensores y críticos. Asimismo otros procesos latinoamericanos, cuya cobertura creo que los propios editores reconocen como un déficit. Aclaro que estas modificaciones, en mi opinión, deberían complementar en una proporción razonable, nunca reemplazar la actual orientación de paciente descripción y comprensión estructural. También es obvio que exagero en la medida que ya la orientación actual es abiertamente política, y muy acertada en su crítica del neoliberalismo, el estalinismo y la socialdemocracia, como se consigna en la Presentación del Nº 1.
El hilo de esta reflexión me lleva a pensar que a los dos objetivos señalados en el Nº 1 deberían agregarse otros dos: 3) la cobertura, en la medida de su interés en relación a los dos primeros objetivos, de las luchas actuales: sindicales políticas, ecológicas y culturales, en la voz de sus participantes, así como la de sus estudiosos, críticos, etcétera. 4) A fin de acelerar la necesaria renovación teórico-política del marxismo, habría que abrir la lista de los colaboradores a una más amplia variedad de marxistas, y a importantes no-marxistas (como Enrique Marí en el Nº 9), posmarxistas y posmodernistas e incluso anti-marxistas de peso, en la convicción de que también nuestros críticos o enemigos reflejan parcialmente la verdad. En particular, deberían recibir mayor atención todas las nuevas teorizaciones, a menudo pero no siempre fuertemente ideológicas y reaccionarias, que otorgan una especial importancia a la dimensión simbólica e imaginaria, científica y mass-mediática del capitalismo contemporáneo, así como las nuevas teorías en ciencias sociales referidas al sistema-mundo, etcétera. En su tiempo Marx supo expropiar para la clase obrera y el socialismo científico la parte de verdad de la ideología hegeliana, políticamente reaccionaria. Nos llamaba a practicar una crítica que separe la "semilla racional" de la "corteza mística". En su renovación el marxismo deberá beber de fuentes muy diversas, no todas familiares o agradables.
De Ariel Petruccelli
Me parece una feliz iniciativa de Herramienta intentar un balance de conjunto de los nueve números publicados hasta el momento en estos breves pero intensos tres años de vida. Hubiera deseado poder realizar un análisis pormenorizado de los artículos publicados hasta el momento, pero por razones de tiempo es una tarea imposible. Aquí van, sin embargo, mis modestas opiniones.
En primer lugar creo que es bueno destacar la continuidad y regularidad de la revista. Tal vez muchos piensen que opiniones de este tenor son formulaciones de compromiso; pero quienes hayan participado alguna vez en algún proyecto editorial saben de los enormes esfuerzos (materiales e intelectuales) que requiere la más modesta de las publicaciones.
La calidad de los artículos ha sido en general más que aceptable, y –con altibajos aquí y allá– las páginas de Herramienta se han convertido por mérito propio en una de las principales tribunas del pensamiento marxista en el país.
Es conveniente remarcar el pluralismo de las ideas contenidas en los distintos artículos, así como las distintas concepciones teóricas de los autores publicados. Cuando los marxistas revolucionarios logremos despojarnos de los muchos "vicios" de sectarismo, "autorreferencialismo" y otras yerbas que hemos padecido por décadas, consideraciones de este tipo serán, sin dudas, absolutamente superfluas. Pero es ingenuo creer que la batalla en pos de la libertad de crítica y el pluralismo teórico ha sido ganada. Apoyar y alentar a quienes se esfuerzan por favorecer el debate y la crítica honesta es una tarea ineludible para los que creemos que no existen verdades absolutas ni textos sagrados.
Creo, en relación con lo arriba señalado, que Herramienta se hubiera beneficiado grandemente con la inclusión sistemática de artículos que polemicen entre sí, o quizás con la preparación de dossiers sobre temas puntuales. La revista ha cumplido con holgura el desafío de convertirse en una tribuna crítica, pero ha quedado un tanto rezagada en lo que hace a los debates. Con las excepciones de la polémica entre Serfati y Chesnais sobre la caracterización del capitalismo a fines del siglo XX (publicada en el número 3); el debate sobre mundialización-globalización del capital en el que intervinieron Romero, Briones Rouco, Astarita y Gigliani (número 5); el breve intercambio entre Lowy y Callinicos (número 6); las consideraciones de Marí sobre un artículo de Sokal; y la polémica sobre lógica y dialéctica entablada entre Achával, Smith y Argañaraz (en la que también he participado personalmente), los debates y polémicas han estado ausentes. Inclusive esta última discusión se hubiera visto favorecida si el intercambio epistolar entre Achával y Smith hubiera sido publicado en un mismo número (o cuando menos en números sucesivos). Si bien a los debates no se los puede "inventar", me parece que se los puede instigar. Sobre algunos temas conozco escritos con posiciones encontradas que bien podrían haber sido el inicio de un debate fructífero (por ejemplo sobre el libro de Andrés Romero Después del stalinismo)
Quizás sea conveniente, en los próximos números, darle una mayor importancia al análisis de situaciones políticas (a nivel nacional e internacional). Más aún, creo que Herramienta podría ser un espacio propicio para discutir proyectos estratégicos. El socialismo revolucionario se encuentra estratégicamente a la defensiva y desorientado. Es imperioso romper el cerco de inercia y volver a discutir sobre proyectos y estrategia política. Soy consciente de que una discusión de tal índole podría degenerar en las toscas y "teológicas" discusiones sectarias en las que el movimiento revolucionario ha agonizado por décadas. Pero volver a debatir serena y honestamente –en base a investigaciones empíricas y teóricas profundas y minuciosas–, sobre cómo derrocar el orden del capital, cómo combatir dentro y contra las democracias burguesas, cómo construir una economía socialista, cómo retomar la iniciativa política internacionalista, cómo afrontar los problemas étnicos y nacionales resurgidos en este fin de siglo, etcétera., es una labor que tenemos –todos– pendiente.
Finalmente –estas opiniones me fueron transmitidas por un consecuente lector de Herramienta y a las cuales comparto plenamente– sería muy bueno 1) continuar y profundizar las experiencias de charlas, cursos y/o mesas redondas en las que participan miembros del Consejo de Redacción o colaboradores de Herramienta, especialmente en el interior del país. (Aquí en Neuquén, por ejemplo, fue muy buena la experiencia que hicimos con la visita de Renán Vega Cantor). Y 2) incluir regularmente reseñas y comentarios sobre libros de reciente aparición, y abrir un espacio al análisis de la cultura y los movimientos sociales.
Me despido con una calurosa felicitación a todos los hombres y mujeres que hacen y leen Herramienta.
Neuquén, 28 de junio de 1999.
De Claudio Katz
Compañeros de Herramienta:
Les envío mis felicitaciones por los diez números de la revista. Si recordamos cuántos proyectos se desplomaron prematuramente, es un mérito lograr cierta continuidad, evitando la simple rutina de perdurar en las trampas del auto-elogio.
Desconozco cuál fue el propósito inicial de crear Herramienta. Creo percibir la intención de superar el dogmatismo teórico y el sectarismo político, que en mi opinión, han obstaculizado profundamente el desarrollo de la teoría marxista en la Argentina en los últimos tiempos. La revista cumple con las condiciones básicas para estimular un avance en este terreno. Tiene periodicidad, financiación y distribución mínimamente garantizadas, adscribe explícitamente a un proyecto socialista y parece abierta a colaboradores que se proponen un trabajo intelectual serio.
Tengo la impresión que el mayor desafío actual se concentra en este último aspecto: lograr que la calidad de los artículos genere un "círculo virtuoso" de nuevos textos, inquietudes y debates, que si prosperan podrían brindarle a la publicación prestigio y reconocimiento. Es una meta difícil, que ha sido alcanzada por muy pocos de los numerosos militantes o intelectuales, que en diversas oportunidades buscaron crear un espacio de genuino desarrollo del pensamiento socialista. Es evidente además, que más allá de mantener la mente abierta y persistir en el trabajo, no existe ninguna receta para forjar una buena revista.
Me parece que en nuestro medio, el desarrollo de la teoría marxista requiere una fuerte dosis de autoexigencia de rigor y una sistemática ruptura con prejuicios anti-intelectualistas, que en el pasado conspiraron contra nuestra capacidad de análisis y crítica del capitalismo. Comenzar a pensar en algún sistema de referato, que no se limite a juzgar lo publicable, sino que colabore con los autores mediante sugerencias y críticas podría ayudar a mejorar la consistencia de los textos que se producen en el país.
Observo que Herramienta está muy atenta a los desarrollos recientes en la teoría marxista. Por eso quizás convenga ampliar el espectro de publicaciones vinculadas. Intensificar, por ejemplo, los intercambios con revistas como Critique Comuniste, Actuel Marx, Capital and Class, International Socialist, Monthly Review , Science and Society o New Left Review, puede ayudar a definir el modelo que se aspira alcanzar.
La propia dinámica de una revista va creando una forma de comunicación con los lectores y especialmente con los colaboradores. Observo que Herramienta ha optado por el lenguaje fraternal, que debe ser el característico entre los marxistas. No se puede discutir, argumentar, ni hacer progresar ninguna idea en un clima de violencia declamativa. Los insultos no son expresiones de firmeza militante, ni de convicción, sino simplemente de falta de tolerancia y respeto. Tengo la impresión de que compartimos algunos criterios que ayudarán a construir nuevas formas de militancia socialista.
Un gran saludo.
Temas futuros para Herramienta
James Petras
1. El resurgimiento del imperialismo: La re-emergencia de los EE.UU. como el poder dominante en lo económico, político y militar. Investigación en la posición dominante de las corporaciones multinacionales de los Estados Unidos en la economía mundial junto con el capital europeo. La declinación relativa del Japón y el Sudeste Asiático. La necesidad de reintroducir la teoría del imperialismo como una guía para la investigación de los flujos de capital y mercancías.
2. Crítica del lenguaje y los conceptos eufemísticos de los ideólogos imperiales. Por ejemplo, un análisis crítico de: "ajuste estructural", "reforma económica", "globalización", con los que reemplazan los conceptos marxistas de imperialismo, concentración de capital, etcétera.
3. Crítica al concepto de "crisis mundial del capitalismo" y la necesidad de refinar el análisis para tomar en cuenta la expansión de las ganancias de los capitalistas estadounidenses durante casi 10 años. La naturaleza desigual de las crisis y la dialéctica entre las crisis del Tercer Mundo y la prosperiadad imperial estadounidense.
4. Reexaminar la relación entre lucha de clases y ganancia/explotación como base de la política de la izquierda, en lugar de hacer centro en las "crisis".
5. Crítica de los datos y encuadre conceptual del Banco Mundial, FMI, CEPAL, por ejemplo, en relación con los niveles de pobreza, desigualdad de los ingresos, etcétera. Por ejemplo, el Banco Mundial considera nivel de pobreza un ingreso de $1 por día, lo que subestima los niveles de pobreza y no examina los ingresos no registrados de las clases altas, subestimando, de esta forma, el ingreso de la clase capitalista.
6. Examinar críticamente el rol de los medios masivos de comunicación en relación con la acción política. Crítica del rol sobredeterminado de los medios de comunicación en el análisis de Chomsky, que se basa en la clase obrera menos organizada (en los Estados Unidos). Discutir los límites de los medios de comunicación de masas en la formación de la conciencia de los trabajadores rurales de Brasil, los campesinos de Chiapas, Chapare (Bolivia) y Colombia.
7. Analizar los límites de la "política de identidad" versus una política de clase. La política de identidad se ha transformado en una especie de "grupo de presión" localizado en nichos en el sistema para la movilidad ascendente de los profesionales, mientras fragmenta los movimientos sociales.
8. Discutir el rol de las ONG y el imperialismo. ¿Son formas alternativas de desarrollo o simplemente un instrumento complementario para adaptarse al neoliberalismo?
9. Crítica al concepto de "neoliberalismo" como una mistificación. Existe la necesidad de ir más allá de la ideología para examinar la configuración del poder en el que se apoya la ideología y quién la aplica selectivamente.
10. Análisis crítico de lo que es la "izquierda" y el "centro izquierda". Mucho de lo que se considera izquierda hoy en día está constituido por: (a) ex izquierdistas (FMLN, FSLN) que en los hechos se han acomodado al sistema capitalista; (b) la "Nueva Derecha" (Cardoso, en Brasil, Lazos en Chile, Alvarez en Argentina); (c) la Derecha Populista (Menem, Fujimori, Chávez).
11. La izquierda hoy en día está dividida entre los movimientos revolucionarios (FARC, MST, EZLN) y los partidos reformistas (PT en Brasil, PRD en México, Frente Amplio en Uruguay). Estos partidos a su vez se dividen entre Liberales y Socialdemócratas.
12. Crítica de los términos "Socialdemócrata" y "Reformista". Muchos partidos socialdemócratas en Europa y América latina no son ni reformistas ni democráticos: apoyan políticas capitalistas (SPD en Alemania, Partido Laborista en Inglaterra, etcétera.)
13. Discutir la naturaleza de los sindicatos, si son burocráticos, con bases patronales (¿patrimoniales?) o basados en la clase. La necesidad de nuevos sindicatos socio-políticos con un orden del día político a nivel nacional.
Felicitaciones en su tercer aniversario.
De Craig Brandist
Las condiciones objetivas son muy favorables para el desarrollo del marxismo. La inestabilidad económica global y el retorno de las intervenciones imperialistas descaradas por parte de los Estados Unidos y sus aliados, han sacado a la luz de la conciencia popular las cuestiones centrales del marxismo. Un síntoma de esto son las trece ediciones del Manifiesto Comunista de Marx y Engels que están en estos momentos disponibles, solamente en Gran Bretaña. Al mismo tiempo, el colapso de los regímenes stalinistas de Europa del Este ha quitado el mayor bloque organizativo que impedía el desarrollo de una corriente marxista independiente y crítica. El desarrollo de la teoría marxista hoy en día está inextricablemente ligado al redescubrimiento de la tradición política socialista internacional, que fue destruida por las políticas de los Partidos Comunistas a fines de los veinte y los treinta. El fracaso de los movimientos políticos maoístas en América latina y en otras partes, subraya la importancia de que la teoría política marxista se base firmemente en la centralidad de la autoemancipación de la clase obrera. La internacionalización del capital y la producción de mercancías está creando una clase obrera potencialmente más poderosa que nunca.
Lo que falta es el elemento subjetivo. En la mayoría de los países las organizaciones políticas tienen que reconstruirse desde el principio. Este proceso es siempre dirigido por intelectuales que pueden agrupar alrededor de ellos a un grupo que forme el centro de esa organización nueva. Tal grupo es una precondición para una intervención efectiva y sostenida en el movimiento obrero y, finalmente, para constuir organizaciones de trabajadores capaces de llevar adelante los intereses de la mayoría de la población. En el clima actual, una revista en la que los marxistas puedan intercambiar ideas, desarrollar análisis y perspectivas que puedan guiar a las organizaciones políticas es muy importante. El marxismo es una tradición viva, que se desarrolla y que debe siempre participar en los debates actuales. Esto incluye el análisis continuo de la situación económica y política en países específicos y dentro del sistema capitalista de conjunto. También significa estar a la altura de los desafíos al marxismo que nos llegan bajo el título de teoría posmoderna, basada en una dudosa filosofía del lenguaje que busca despegar a la cultura de sus bases materiales.
Durante los últimos quince años, los ataques teóricos contra el marxismo han sido implacables, estimulados por la destrucción de la industria manufacturera en los estados capitalistas más avanzados y el colapso del bloque soviético. Sin embargo, la mayor parte de estos ataques han sido extremadamente superficiales y a menudo han asumido inocentemente que los marxistas simplemente apoyaban a la Unión Soviética. Mientras que, claramente, esto no era lo que ocurría, es cierto que muchos marxistas consideraban a la Unión Soviética como un tipo de sociedad diferente del mundo capitalista. Esto era, fundamentalmente, un error, como lo confirma la transición al mercado bajo la dirección del viejo aparato comunista. La Unión Soviética que colapsó en 1991 era la manifestación más extrema de una tendencia hacia el capitalismo de estado, que se inauguró en la etapa posterior a la depresión de 1929, y que terminó con la crisis de la OPEC en 1974.
La Revolución Rusa y su usurpación por parte de una clase de burócratas dedicados a la acumulación competitiva con un occidente económica y militarmente más avanzado sigue siendo un tema crucial para los marxistas hoy en día. La oleada triunfalista de historia derechista sobre este período, que ignora las complejidades del desarrollo soviético y reduce la historia a la reproducción de la mitología stalinista, puede ser contrarrestada con los considerables recursos intelectuales de la tradición marxista.
Esto subraya la necesidad de dejar al descubierto la real tradición marxista luego de décadas de distorsión. Los intentos por estar a la altura de los desafíos teóricos de hoy en día deben ser acompañados por un reexamen de la historia del movimiento obrero, su dirección política, y el desarrollo del pensamiento marxista con el cual se encuentra entrelazado. Al hacer esto comenzaremos a ver que muchas de las ideas que se evocan para desafiar al marxismo hoy en día no son nuevas, y que los marxistas ya trataron de contestarlas con mayor o menor éxito. Tenemos mucho que aprender de estos enfrentamientos previos. Una de las cosas que debemos aprender es el punto al que el marxismo, una tendencia teórico-práctica independiente y autónoma, incorporó principios extraños, y fundamentalmente hostiles, de otras tradiciones. Esto no quiere decir que el marxismo no debiera ser una corriente abierta y en permanente desarrollo, sino que tiene un núcleo básico de principios que deberían ser nuestra guía en cada enfrentamiento. Esto está especialmente relacionado con la primacía de las relaciones de producción en la explicación y la autoemancipación de la clase obrera como objetivo. El marxismo se desarrollará explicando y analizando el pasado, a la vez que participando en el presente para moldear el futuro. No debería ser una árida empresa intelectual, o un activismo sin sentido, sino una dialéctica real de reflexión teórica y actividad práctica. Para el marxismo, la teoría es una guía para la práctica.
Por lo tanto, una revista de crítica marxista debe comprometerse con los temas de hoy en día de acuerdo con la experiencia acumulada del ayer con el objetivo de moldear el mañana. Estos temas pueden ser muy amplios y complejos, pero nunca deben ser escolásticos e irrelevantes para el mundo contemporáneo. Las condiciones objetivas para el desarrollo del marxismo ya existen, es nuestra responsabilidad crear las condiciones subjetivas.
El sobretodo y la Herramienta
Eduardo Rosenzvaig
Queridos amigos de la Herramienta de los inaugurales dos dígitos, he aquí un relato.
El Ford llegó al cuadro del ingenio a las diez de la mañana del invierno de 1925. Del automóvil se bajaron seis hombres. Uno de ellos, el más robusto, se encaminó derecho hacia la multitud de peones que esperaban desde hacía dos horas la llegada del vehículo. Seres ennegrecidos, con ojos agotados y pañuelos mugrosos en las cabezas. El candidato se subió a una tarima y habló cinco minutos sobre las virtudes del partido. Era un político de fama en toda la provincia, y propietario –antes que todo– de un ingenio azucarero. Vestía un sombrero negro y un sobretodo azul largo, de fina confección, que le llegaba a los tobillos.
Terminó su discurso con algunos aplausos de las peonadas, y descendió rápidamente de la tarima despidiéndose con apretones de mano de los caudillos locales. Pero de pronto se detuvo frente a uno de los tantos peones cubiertos con algún harapo, de esos que quedan sin la poca ropa que tienen a fuer de enfrentar, horas enteras a machete, el corte de las cañas. Lo miró largamente. El otro no sabía qué esperar, quizás lo peor.
Cómo se llama mi amigo.
El peón contestó con algunas palabras ininteligibles.
Usted tiene frío. Se le ve en la cara. Permítame y no se ofenda...
El candidato, robusto y de baja estatura, se quitó su sobretodo y lo colocó en los hombros del peón. El afortunado sintió la calidez de la tela en la espalda húmeda, y permaneció boquiabierto unos minutos. Pronunció algo como: Gracias señor... Le quedaba chico de mangas y ancho de espaldas.
La gente se apretujó de inmediato al costado del peón intentando tocar esa espléndida prenda. Para ellos era imposible imaginar un sobretodo en un miserable mundo de ingenio. Era tan absurdo, como cualquiera de ellos verse dueño de la fábrica. El chofer hizo el gesto de quitarse el sobretodo y cubrir al dirigente. Este se lo impidió con la mano, y todos vieron que ahora el candidato viajaría arriesgando su cuerpo al frío. Los seis hombres treparon al Ford, y el desabrigado junto al chofer. El auto dejó una estela de polvo y se perdió. Entre la multitud inmóvil había un sobretodo azul. El candidato preguntó:
¿Cuántos sobretodos nos quedan?
Siete patrón, contestó uno de atrás.
Bien, hoy visitamos siete ingenios más. Mañana seguimos.
¿El procedimiento se modificó en la posmodernidad colonial? No y sí. Es el mismo, sólo que el candidato ahora puede ser casi idiota, y su campaña organizada perfectamente por corporaciones pensantes, contratadas con frecuencia en el estómago mismo del imperio. Todo el sistema sigue la técnica del sobretodo. Desde Susana a Telefónica. Herramienta nos pregunta: "¿en qué servimos, en qué podemos mejorar?".
El oprimido es una persona que fundamentalmente ha fracasado: no ha conseguido llegar a forjar su existencia en términos autónomos y libres. Se debatió en los ’60. Como fracasado puede buscar la suerte del sobretodo que lo domine, o puede buscar la superación de sus límites. Pero no puede tomar conciencia sólo de ser oprimido, porque esto provocaría en él una ansiedad insoportable. La toma de conciencia de la opresión enmascarada por el sobretodo, debe comprender la acción para vencer la opresión que lo limita.
Creo que Herramienta se inserta en un proceso educativo, entendido éste como una revulsión en la conciencia. Como aprendizaje y desaprendizaje. La globalidad del capitalismo tardío tiene una uniformidad ideológica cada vez más aplastante. Millares de intelectuales que elaboran noche y día variantes en torno del sobretodo. Y pienso, que la importancia de la revista ha sido la de esforzarse por una respuesta basada en la multiformidad de perspectivas, para demitificar al sobretodo, ayudar a formar seres capaces de actuar con libertad e imaginación, crear conciencia de posibilidades más allá del sobretodo.
Sabemos que la conciencia que busca el cambio social no surge únicamente de un proceso intelectual. Si así fuera, los fines revolucionarios serían más sencillos. La herramienta puede contar a la multitud del canchón, lo que ha pasado en el interior del Ford después que éste partiera. En ese caso, la multitud puede creerle o no, pero allí está el sobretodo azul actuando contra las posibilidades de la herramienta. De otra forma, esta puede anticipárselo a la multitud del canchón antes de que llegue el Ford, y eso actuará en favor de la herramienta. De su llamémosle inteligencia. ¿Pero cómo llegar allí a todos? ¿Cómo rechazar un sobretodo entre quienes nunca lo tuvieron y además tienen frío? Lo racional debe unirse a lo visceral. La conciencia oprimida no es sólo creación del opresor, es también cuando el oprimido acepta decididamente su condición de tal para poder seguir viviendo. Su ajuste al mundo dominado por el dueño de los sobretodos. Sabemos pues, que no podemos crear una conciencia liberadora sólo a nivel intelectual. Pero la acción ayudada por este nivel, cuando es liberadora, provoca una disonancia entre la nueva conducta y la conducta oprimida por el sobretodo. Trata de superar la angustia y hace posible un cambio en la conciencia.
Creo que una buena Herramienta hoy es un grupo intelectual que se sienta libre, que no tenga que entrar para no tener que dar explicaciones al salir; que tenga que ser, es decir construirse desde las vísceras a la razón. En esto Herramienta ayudó a una conciencia grupal, y esto es expresión de democracia y humanidad.
Faltaría tal vez en Herramienta, el debate estético y la estética en sí. Es decir la posibilidad del arranque desde las vísceras hacia la razón a través del arte y los sentimientos que provoca.
Si el paso de la conciencia oprimida, enajenada, ingenua a la conciencia crítica, supone también el abandono del cuerpo agotado, miserabilizado, precario, a un cuerpo de denuncia, en demostraciones, en acción, la belleza no puede estar ausente del tránsito. Es una de sus motivaciones.
Felicitaciones amigos, en este punto, por una herramienta sin sobretodo, desnuda, en el medio de este canchón global invernal, tratando de ser en el hacer.
Tres años... Repasar lo hecho, destacar lo que falta
Consejo de Redacción
Queremos ahorrarnos y sobre todo ahorrar al lector innecesarias redundancias. Para repasar lo hecho en y por la revista, podemos en primer lugar remitir a las páginas de "Artículos publicados", con el índice de temas y autores publicados. Creemos que este listado es prueba de una labor efectiva, útil y persistente. Está allí, y cada lector podrá aprovecharla cuando necesite hacerlo.
Pero más allá de esta constatación escueta y somera, están las valoraciones que nos han aportado quienes, aún sin integrar la redacción, vienen colaborado en sucesivos números de la revista y conforman lo fundamental de este dossier. Son opiniones serias, elocuentes pero no retóricas, que nos dispensan de mayores consideraciones. Es muy significativo que con acentos y énfasis propios, tantos y tan diversos compañeros convergen en la identificación de lo que ha logrado aportar la revista, como de lo que le falta. Apoyándonos en este acuerdo genérico y haciéndolo nuestro, podemos decir que en lo hecho destaca sobre todo la voluntad y relativa capacidad de comenzar a llevar a la práctica lo comprometido. Cuando nos presentamos señalábamos que era imperioso: "un esfuerzo de reflexión crítico-práctico-constructivo. Aportamos esta Herramienta para contribuir en el trabajo, y por eso mismo la concebimos como una revista abierta a distintos aportes del pensamiento marxista o que aún sin provenir del marxismo propongan respuestas fundadas a los problemas que enfrentamos. Una revista que difunda opiniones, un terreno de debates constructivos, un acicate para nuevas investigaciones. Buscaremos confrontar ideas y experiencias, sin otra exigencia que la seriedad y el tratamiento respetuoso y leal de las diferencias"1. Ratificamos este compromiso con más fuerza que entonces, porque, más aún que los diez números de la revista, la prueba de que es necesario, posible y útil hacerlo está dada justamente por lo que nos dicen estos colaboradores "externos" a la Redacción.
Entre los déficit señalados, se destacan el insuficiente seguimiento de las experiencias y reflexiones que aportan (con todos los claroscuros que se quiera) las luchas presentes de los trabajadores y oprimidos. Se reclama una mayor discusión en torno a las cuestiones estratégicas de la revolución socialista y, en general, debates más explícitos sobre los diversos problemas abordados en las páginas de la revista. Por cierto, hemos publicado materiales con tendencias encontradas y aristas polémicas, y los escojimos no sólo por los valores específicos de cada postura, sino también para preparar y alentar discusiones maduras y constructivas, aunque fuese de manera indirecta. Sin embargo, hubiera sido necesario un mayor empeño del Consejo de redacción para impulsar más y más sistemáticamente esta elaboración polémica, al menos en algunos de los grandes terrenos abordados (balances y lecciones de diversas revoluciones, naturaleza de los estados burocráticos y problemas de la transición, caracterización del capitalismo contemporáneo, transformaciones, desafíos y experiencias de los trabajadores, etc.). Por eso creemos que la crítica es válida y asumimos –comprometiendo en ello también a nuestros amables críticos- el desafío de cambio que esto representa. Creemos también necesario un más sistemático esfuerzo de elaboración en torno a la compleja situación de la lucha de clases y la izquierda en Argentina.
Se trata de avanzar sobre lo ya conquistado, sin perder la amplitud de miras, intensificando la exigencia de rigor en la consideración de las cuestiones que se aborden y afrontando fraternalmente las divergencias. Las diversas sugerencias presentadas en el dossier sugieren una especie de agenda de problemas a considerar, sobre la que habrá que precisar planes de trabajo más precisos. Estos deberán incluir, con el necesario relieve, la crítica de los complejos mecanismos socioculturales puestos en juego para confundir y dominar a los explotados y oprimidos, para poder combatirlos, pero también para valorar y aportar al desarrollo de las resistencias que a este nivel surgen y deben ser desarrolladas e integradas en una estrategia de lucha y transformación social que, además de racional debe ser vivencial, ética y aún estética.
Un colectivo en formación y transformación constantes
Quienes asumimos la tarea de publicar la revista no lo hicimos para publicarnos a nosotros mismos, sino para construir una plataforma en la que fuese posible aprender y elaborar con otros. Y dijimos que una verdadera elaboración colectiva, para ser tal, debía entre otras cosas concebirse y llevarse adelante como un proyecto internacionalista, tan firme en el compromiso anticapitalista y socialista, como desprovisto de prejuicios sectarios y precondiciones organizativas de ninguna índole.
Consecuentemente, valoramos la formación del colectivo que lleva adelante la producción de la revista -y que comprende muchos más compañeros que los incluidos en el Consejo de redacción- en primer lugar por nuestra capacidad para lograr este objetivo. Nuestro balance es positivo porque las colaboraciones de autores internacionales y nacionales se multiplican, se entrecruzan y representan una posibilidad y un desafío de enriquecimiento recíproco y crecimiento conjunto. Y en esto nos ha servido como ejemplo y estímulo la generosa disposición de los compañeros Ricardo Antunes y Renan Vega Cantor. Queremos decir: nos sacudimos de encima el miedo sectario que impide aprender de otros y con otros, para pensar más y mejor con nuestras propias cabezas (que, por suerte, tampoco funcionan como si se tratara de una sola).
Es un progreso, pero tal vez por eso mismo sentimos más agudamente la necesidad de un esfuerzo más intenso y sistemático de formación, organización y desarrollo de los recursos humanos militantes que confluyen en la producción de Herramienta.
Nos proponemos impulsar investigaciones sobre temas específicos, seminarios, conferencias, mesas redondas y presentaciones de la revista. Actividades todas estas que la revista hace posible y necesarias, pero van más allá de la pruducción de la revista en sí misma, e implican una comunicación y colaboración crecientes de los colaboradores de la revista entre sí, con los lectores y con los protagonistas directos de los movimientos sociales.
En otro terreno, la participación en la Feria del Libro de Buenos Aires y los primero títulos de la "Colección Herramienta", lanzados en colaboración con Editorial Antídoto, muestran que es posible comenzar a pensar en un proyecto editorial.
Impulsar, sostener y orientar estos y otros proyectos posiblemente requiera avanzar hacia alguna forma más organizada de este "colectivo". Sin perder de vista lo que dijimos en el primer número y queremos repetir ahora:
Estamos lejos de creer que una revista sea lo único por hacer. La lucha de clases se desarrolla a través de múltiples frentes, pero, por eso mismo, nos permitimos recordar la aguda observación de Marx "Es cierto que el arma de la crítica no puede sustituir a la crítica de las armas, que el poder material tiene que derrocarse por medio del poder material, pero también la teoría se convierte en poder material tan pronto se apodera de las masas. Y la teoría es capaz de apoderarse de las masas cuando argumenta y demuestra ad hominen, y argumenta y demuestra ad hominem cuando se hace radical. Ser radical es atacar el problema por la raíz. Y la raíz, para el hombre, es el hombre mismo".2
Herramienta Nº 1, Agosto 1996, "Presentación".
2 "Presentación", en Herramienta Nº 1, Agosto de 1996. La cita de Marx pertenece a "Crítica de la filosofía del derecho de Hegel, Introducción", escrita en 1843. En C. Marx y F. Engels, La Sagrada Familia y otros escritos filosóficos de la primera época, pags. 9 y 10, Editorial Grijalbo, México, 1984.