Reseña sobre "Platonismo, marxismo y comunicación social", de José Gabriel Vazeilles

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Autora de la reseña: Paola Menéndez Alonso

Vazeilles, José Gabriel, Platonismo, marxismo y comunicación social. Buenos Aires: Biblos, 2002.

Este libro procura exponer una serie de elementos básicos a fin de trazar un esquema evolutivo de las ideologías y cosmovisiones a partir del desarrollo de la historia cultural universal. El autor, ubicado dentro del campo del materialismo dialéctico, instala una fuerte polémica: la hipótesis central del trabajo radica "en la convicción de que el materialismo histórico se halla (aún en nuestros días) en un estado de inmadurez histórico-cultural" (pp.11). Esta premisa se articula a partir de dos conceptos centrales que operan como "motor" de su teoría: la "amalgama platónica" y la "refracción materialista dialéctica".

Así, la primera produce un dispositivo capaz de dar cuenta del movimiento de las transformaciones y contradicciones (sociales, culturales) surgidas históricamente durante el proceso de estratificación social. El binomio fundamental de la amalgama platónica está dispuesto en la relación dada entre religión y filosofía y en la subordinación de esta última al "orden de lo sagrado". La amalgama platónica atraviesa la historia cultural occidental llegando a permear el pensamiento marxista. Así, la refracción materialista dialéctica es el resultado de este proceso de mixtura, de incorporación contradictoria de determinados elementos burgueses, tal como revela, el  alma del "socialismo real" de la U.R.S.S.: la ortodoxia marxista. Hacia ese punto, encontramos un apartado dedicado al pensamiento lukácsiano (acotado, como señala el autor, a Historia y Conciencia de Clase (1923)). Allí, Vazeilles ejemplifica el problema de la refracción materialista dialéctica a través de tres ejes fundamentales: 1) el sujeto-objeto idéntico, 2) la articulación de la noción de ortodoxia marxista y su justificación en el método, 3) el concepto de "totalidad" sobre el cual se desarrolla toda Historia y Conciencia de clase. Podría sintetizarse, que como el mismo Lukács advierte en la autocrítica del ’67, Vazeilles, decide exponer todas las implicancias de (re)insertar la epistemología hegeliana en el materialismo histórico. En este sentido, también se ve increpado por el  interrogante esbozado por Arpad Kadarkay: "Cuál de las dos almas, la idealista o la realista, triunfa en Historia y conciencia de clase y responde a la pregunta clave; ¿Qué es marxismo ortodoxo?". Vazeilles anima, entonces, una respuesta metonímica.

Sin embargo, en repetidas oportunidades, el autor corre el riesgo de ver en el desarrollo del pensamiento lukácsiano un mero tránsito de una filosofía a la otra. Esta cuestión resulta saldada, al menos en parte, cuando vindica el "carácter pionero" de Historia y Conciencia de Clase en lo que respecta al análisis del fetichismo y de la alienación de la sociedad burguesa y, también, a la hora de subrayar y enfatizar el valor que desarrolló la XI de las "Tesis sobre Feuerbach" a lo largo de toda la vida del filósofo húngaro.

El intento de Vazeilles representa, en lo que respecta al análisis de la refracción del materialismo dialéctico en Lukács, una apuesta programática que rompe con la amalgama platónica desacralizando, arrebatando la filosofía del terreno de "lo sagrado" para alcanzar la comprensión de "lo humano".

Paola Menéndez Alonso