Hace sólo algo más de un mes, antes del 11 de septiembre, la revuelta masiva contra la globalización capitalista que comenzara en Seattle en noviembre de 1999 y que seguía fortaleciéndose todavía en julio de 2001 en Génova exponía las contradicciones del sistema de un modo que no se había visto en muchos años. Pero la naturaleza peculiar de esta revuelta hizo que el concepto de imperialismo quedara casi eclipsado, incluso en el seno de la izquierda, por el concepto de globalización, lo que sugería que una de las peores formas de explotación y de competencia había de algún modo retrocedido.