Introducción


En el año 2008 la Empresa Ledesma cumplió 100 años. Familiares de desaparecidos organizaron una radio abierta en el centro de la Ciudad de Buenos Aires para exigir justicia y denunciar que los juicios contra los represores, y oh! casualidad, contra el Ingenio Ledesma que facilitó 43 camionetas de la empresa aquella noche, seguían paralizados. Todavía no se ha logrado juzgar a nadie de los que aquella negra noche del 27 de Julio de 1976 arrancaron de sus hogares en los pueblos de Libertador General San Martín y Calilegua, a cerca de cuatrocientos compañeros, entre ellos una amplia mayoría de obreros, estudiantes y profesionales comprometidos en las luchas del período y contra el rol explotador de los dueños del Ingenio. De esta “limpieza” quedaron numerosos detenidos en las cárceles del país durante largos años, treinta y cuatro fueron desaparecidos, y el resto quedaron en una supuesta libertad acorralada por el miedo. La noche en que todo se apagó y fue destrozada la vida de centenares de familias y pueblos, dejó, sin embargo, una única luz encendida: la del Ingenio. Seguramente para dejar bien en claro quién tiene el poder y la fuerza.
Introducción
Durante los años 90, el Estado argentino desarrolló el marco jurídico propicio para la expansión sin precedentes de la inversión extranjera directa en el sector minero, iniciando un acelerado desarrollo de la minería metalífera a gran escala en el país. No obstante, este contexto de estabilidad y crecimiento halló su primer “obstáculo” a mediados de 2002, cuando el profundo proceso de movilización social transcurrido en Esquel (Chubut) culminó con la sanción de una ley provincial que prohibía la minería a cielo abierto con cianuro en determinadas zonas de la jurisdicción, impidiendo la radicación de la empresa minera Meridian Gold/El Desquite, y abriendo un período de incertidumbre que puso en entredicho la legitimidad y continuidad de esta actividad en el país a partir de 2003.
A modo de introducción
Como en la historieta de Héctor Germán Oesterheld, El Eternauta, para quienes nos sentimos parte de la Nueva Izquierda Autónoma, las jornadas insurreccionales del 19 y 20 de diciembre de 2001 funcionan como símbolo insoslayable de un héroe que es colectivo. Tanto las experiencias que surgieron entonces como las que se venían desarrollando y se fortalecieron con la rebelión dan cuenta de un proceso de insubordinación al modelo neoliberal y de revisión de las apuestas revolucionarias de transformación social. La revuelta permitió volver a entender la política en una clave creativa y no subordinada a los poderes hegemónicos. Puso en cuestión la lógica estatal, pero también las visiones vanguardistas, partidocéntricas e intelectualistas a las que tan apegadamente se encontraron siempre ligadas las experiencias de la izquierda tradicional.
En estas páginas queremos volver sobre los acontecimientos de diciembre de 2001 en Argentina para proponer una explicación sintética de los mismos y pasar revista de una serie de discusiones que suscitaron. Apenas aspiramos a reavivar ciertos debates que creemos importantes, sabiendo de antemano que no podemos agotarlos en estas pocas páginas. En la primera parte, repasaremos la naturaleza de la convertibilidad, para entender mejor su crisis. En la segunda, nos concentraremos en la dinámica de la crisis de la convertibilidad, poniéndola en relación con la dinámica de las luchas sociales. Y en la tercera nos detendremos en estas luchas sociales durante los acontecimientos de diciembre. Acompañaremos nuestros argumentos con algunas referencias bibliográficas, no demasiadas, que incluiremos en notas al pié para agilizar la lectura.