La intelectualidad ha sido objeto de estudio permanente en nuestro continente, identificándosele con el segmento profesional que engloba aquellos creadores de sentidos, capaces de reformular y difundir los conocimientos más avanzados del arte y las ciencias sociales. Dentro del gremio, la rama de los llamados “intelectuales públicos” ha sido reconocida por su tendencia a desplegar la crítica social y asumir roles de representación de intereses o identidades colectivos, preservación de la memoria y ejercicio e invocación de la responsabilidad cívica. Vocación que desencadena en sus miembros una pasión vital por las grandes ideas, valores, temas, encarnados en verdadera constelación de símbolos y alegorías que (re)crean y evalúan de forma regular y sistemática ante auditorios más o menos amplios.
Singular historia la cubana. Luego de cuatro siglos de dominación colonial española, más de cincuenta años de República marcados por dos dictaduras, y medio siglo de Revolución, la isla está de nuevo ante un viraje de su historia. Redefinir un proyecto de desarrollo viable en condiciones históricas y geopolíticas nuevas, garantizar la estabilidad del país, organizar el traspaso del timón de los viejos cuadros históricos a las nuevas generaciones, entablar negociaciones con la administración de Obama: esta es la misión de Raul Castro. “Todo es negociable, salvo la soberanía”, ha declarado el nuevo presidente cubano.
Desde la caída de la Unión Soviética en 1991, los cubanos han vivido un "periodo especial". Este eufemismo significó no sólo la drástica caída del nivel de vida, sino también una violenta alteración de los valores sociales. Desapareció la ayuda soviética, así como el comercio ventajoso con el bloque soviético. A medida que declinaba la economía cubana, el estado rompió su parte en el contrato social: dejó de cubrir las necesidades materiales básicas de los cubanos, en alimentos y ropas. La salud y la educación públicas básicas se mantuvieron, aunque sufrieron recortes. El gobierno recortó más de la mitad de las raciones alimenticias que existían, y desapareció la comida barata. Para sobrevivir, cada cubano tuvo que mutar de los valores del comunismo (el compartir) a los valores del individualismo (el sálvese quien pueda).
La renuncia oficial de Fidel Castro al puesto de jefe del Estado cubano, aunque esperada, ha sido un momento crucial que ha planteado grandes interrogantes sobre el futuro de Cuba. Su hermano menor Raúl, que ahora oficialmente asumió el mayor puesto oficial del país, ya había sustituido "temporalmente" al comandante en jefe el 31 de julio de 2006, después de que Fidel Castro se retirara debido a una grave enfermedad, cuya naturaleza ha sido declarada secreto de Estado.
Saul Landau:
Estoy de acuerdo con Farber en que la izquierda debería dejar de engañarse y hacerse ilusiones sobre la naturaleza del régimen cubano. Cuba no sirve como modelo para otros países del Tercer Mundo. Pero tampoco lo son China ni Vietnam, a menos que el capitalismo salvaje aplicado por partidos comunistas sea de alguna manera preferible al sistema de socialismo de Estado existente en Cuba. Farber no ofrece otros modelos como alternativa, porque éstos no existen.
Al comenzar el año 2007, el sistema político cubano ofrece la confusa imagen de un orden que al mismo tiempo que se recompone, niega fervorosamente que lo esté haciendo. Pero también, paradójicamente, hace lo opuesto, es decir, afirma que avanza justamente donde más patente es su inmovilismo. Una situación que Gramsci hubiera denominado, con sobradas razones, como morbosa.
Si las actuales tendencias mundiales económicas y políticas siguen prevaleciendo, la muerte de Fidel Castro será seguida, quizás tras un corto periodo continuista que dé tranquilidad a cubanos y extranjeros sobre la estabilidad del sistema, por un significativo cambio institucional en la vida económica, social y política cubana. Importantes líderes cubanos han expresado en varias ocasiones su seria preocupación ante la posibilidad de un cambio brusco del curso de la revolución tras la muerte de Fidel Castro.
Fidel plantea la tarea: 17 de noviembre, 2005
El 17 de noviembre de 2005, Fidel advierte en la Universidad de La Habana sobre el peligro de que la Revolución Cubana termine como la soviética. Para impedirlo deja una tarea: "¿Cuáles serían las ideas o el grado de conciencia que harían imposible la reversión de un proceso revolucionario?". Se trata de una invitación al debate mundial, una convocatoria a la solidaridad de la razón. Pero la solidaridad mundial no lo entiende así. Entra en una fase de shock, cuando el Comandante que durante casi cincuenta años ha aseverado que la revolución es invencible, que "el socialismo es inmortal y el Partido eterno", de golpe afirma públicamente lo contrario.