Herramienta web 9

Agosto de 2011

Eficiência tecnologíca, forças produtivas e classes sociais

         (Version en español)

 
1. Introdução: forças produtivas e classes sociais
Este texto se coloca em um momento histórico muito preciso: o das questões de produtividade social e eficiência do uso de recursos e, em especial, dos energéticos. Desta forma, dentro da mídia e dos discursos empresariais e oficiais, ganha cada vez mais destaque a busca incessante de eficiência como o prognóstico de “sucesso” e de atividades econômicas bem sucedidas. Não se mostram, entretanto, os vínculos e as conexões, as determinações profundamente sociais desta eficiência. Em uma sociedade cada vez mais pragmática e marcada pelo domínio total e absoluto do capital em todos os sentidos e instâncias sociais (política, ideológica, cultural, geopolítica, econômica, etc.), não se pode esquecer que a base da análise marxiana é econômica e a mesma insiste no caráter científico de sua pesquisa. Deve-se, também, ter em conta que o centro de desenvolvimento do pensamento de Marx não é a análise acadêmica, mas sim o objetivo máximo que é a superação do capitalismo. Porém, a sociedade futura não se pode pautar pela pobreza: o socialismo é o reino da riqueza. Questões sobre o desenvolvimento econômico se colocam aqui de forma nada sutil e os debates dos anos 20, após a Revolução de Outubro na URSS, também1. E isso, por sua vez, acaba por colocar o problema das forças produtivas como um problema central para a análise marxiana da realidade e das possibilidades de uma sociedade socialista.

Eficiencia tecnológica, fuerzas productivas y clases sociales

                  (Versão em português)

1. Introducción: fuerzas productivas y clases sociales
Este texto se coloca en un momento histórico muy preciso: el de las cuestiones de productividad social y eficiencia del uso de recursos y, en especial, de los energéticos. De esta forma, dentro de los medios y de los discursos empresariales y oficiales, gana cada vez más destaque la búsqueda incesante de eficiencia como el pronóstico del “éxito” y de actividades económicas exitosas. No se muestran, sin embargo, los vínculos y las conexiones, las determinaciones profundamente sociales de esta eficiencia. En una sociedad cada vez más pragmática y marcada por el dominio total y absoluto del capital en todos los sentidos e instancias sociales (política, ideológica, cultural, geopolítica, económica, etc.), no se puede olvidar que la base de análisis marxiana es económica y la misma insiste en el carácter científico de su investigación. Se debe también tener en cuenta que el centro de desarrollo del pensamiento de Marx no es el análisis académico, pero sí el objetivo máximo que es la superación del capitalismo. Pero la sociedad futura no se puede pautar por la pobreza: el socialismo es el reino de la riqueza. Cuestiones sobre el desarrollo económico se colocan aquí de forma nada sutil y los debates de los años 20, después de la Revolución de Octubre en la URSS, también[1]. Eso, a su vez, acaba por ubicar el problema de las fuerzas productivas como un problema central para el análisis marxiano de la realidad y de las posibilidades de una sociedad socialista. 

El marxismo y la propiedad privada. ¿Hay una nueva propiedad privada?

Dedico este trabajo a Silvio Schachter, instigador de este ilícito con cierto comentario sobre alguna de estas hipótesis.
 
Importancia del tema
 
Sospecho que la propiedad privada clásica, es decir el derecho que se puede hacer valer contra todos, incluido el Estado, de usar, percibir los frutos y disponer, y aun destruir una cosa, ha quedado socialmente relegado, entre otros a un sector no irrelevante de pobres. Quiero decir que la gran propiedad privada aprovecha a un sector restringido, ha cambiado y hasta eliminado alguno de sus caracteres, y éstos influyen sobre las anteriores y, ahora, subordinadas formas de propiedad. Del mismo modo que algunas formas precapitalistas subsistieron subordinadas al modo de producción y apropiación capitalista.

Trabajo concreto y valor de uso ¿Ontología o especificidad histórica?

Este artículo busca explicar las implicaciones teóricas y prácticas de suponer que las categorías de trabajo concreto y valor de uso contienen o involucran la existencia de algún tipo de esencia humana trans-histórica o forma natural con carácter ontológico, esto con la finalidad de superar lo que pudiera entenderse como base ontológica de la dimensión concreta de la sociedad capitalista y reinterpretarla como históricamente específica. Los supuestos que pudieran surgir de ambas interpretaciones son centrales para conocer la naturaleza del trabajo en el capitalismo con implicaciones determinantes en la lucha contra el capital, asimismo niegan o abren la posibilidad de (re)pensar una teoría de la organización revolucionaria.

Comenzaremos analizando la condición necesaria que lleva a pensar que el trabajo concreto y el valor de uso implican algún tipo de esencia con carácter ontológico. El punto de partida de la crítica a la economía política es la mercancía simple, como forma elemental del capital. Marx parece indicar que el trabajo concreto contenido en ella tiene atributos de esencia trans-histórica y supra-étnica[1] y su valor de uso constituye la forma natural de las cosas. Marx (2001) plantea que “los valores de uso forman el contenido material de la riqueza, cualquiera que sea la forma social de esta” (pág. 4) y señala que como trabajo concreto, el trabajo es 
 
condición de vida del hombre y condición independiente de todas las formas de sociedad, una necesidad perenne y natural sin la que no se concebiría el intercambio orgánico entre el hombre y la naturaleza ni por consiguiente la vida humana. (Marx, 2001: 10)
 

Subalternidad, antagonismo y autonomía, de Massimo Modonesi

 

UBA-Prometeo-CLACSO, Buenos Aires, 2010, 186 páginas
 
Entre filias y fobias: las experiencias de subjetivación entre subalternidad, antagonismo y autonomía
  
Escritura individual pero inmersa en los debates colectivos forjados al calor de las luchas contra el neoliberalismo de las últimas décadas. Gramsci, Negri, Socialismo o Barbarie, Modonesi; militantes unidos por un hilo rojo: la escritura con una voluntad política con respecto a la época que viven.
Desde esta perspectiva militante, Modonesi aborda el problema de los procesos de subjetivación política en las experiencias de dominación, conflicto y emancipación. Para pensarlas se valdrá de los conceptos de –correlativamente– subalternidad (a partir de Gramsci y a la Escuela de Estudios Subalternos); antagonismo (con el obrerismo italiano, sobre todo con Antonio Negri) y autonomía (abrevando en el grupo Socialismo o Barbarie y la experiencias autogestionarias en Francia). 

Workplace conflict. Mobilization and solidarity in Argentina, de Maurizio Atzeni

Palgrave Mcmillan, Londres, 2010, 170 páginas.
 
Este estudio es teórico y empírico a la vez. Primero realiza una discusión con las perspectivas teóricas sobre las luchas de los trabajadores. Luego esta discusión se sostiene con un estudio de casos de conflictos fabriles en la industria automotriz argentina, concretamente en dos plantas ubicadas en el cordón industrial de la ciudad de Córdoba en los años 1990 (ahora Renault y Fiat). Los estudios empíricos extienden el argumento conceptual que afirma la capacidad colectiva de los trabajadores de protestar, movilizarse, organizarse. Diferenciándose de otras teorías, esta capacidad se explica por la inserción social colectiva de los trabajadores en el proceso de la cooperación capitalista antes que por la organización política o las ideologías de “injusticia” que movilizan las dirigencias. “En su conjunto, el enfoque adoptado en este libro rehabilita una visión de la acción colectiva como una expresión de las bases, estructuralmente determinada, del poder de los trabajadores. Mientras que la importancia de los dirigentes, los partidos políticos y organizaciones obreras establecidas en construir y fortalecer la acción obrera son fundamentales para contrapesar la tendencia del capital a crear divisiones entre los trabajadores, las repetidas explosiones espontáneas de la resistencia obrera son testimonio de su poder de auto-organización.” (p. 12). Aunque esta frase reconoce tanto la organización como la espontaneidad, la perspectiva marxista se ancla en la naturaleza del proceso de trabajo “el punto de vista de la auto-organización de los trabajadores que va más allá de los sindicatos como instituciones” (p. 14). El énfasis en la auto-organización ubica a esta investigación en una fuerte tradición marxista en el movimiento obrero que se opone a la centralidad de las dirigencias y las organizaciones burocráticas de los partidos y sindicatos. Esta línea interpretativa es coherente con un relato del papel de la “burocratización sindical” en la historia laboral argentina (1943-2008) que se esboza en el capítulo 3. En este capítulo el autor muestra como en la historia se encuentran los episodios de movilizaciones espontáneas basadas en la auto-actividad de los trabajadores, en conflicto con las dirigencias burocráticas.

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