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Febrero de 2015

Notas sobre el momento actual del capitalismo (primera parte)

 
          (version française)
 
La lucha que llevan adelante los trabajadores y las capas pauperizadas urbanas y rurales en todas partes del mundo contra el capital se desarrolla hoy en el marco de la economía y la sociedad capitalista mundial, en un momento específico de su historia, que es también la de la humanidad. La crisis económica y financiera que comenzó en julio-agosto de 2007, tuvo un primer momento de paroxismo en septiembre de 2008 (quiebra de Lehman) y desembocó en una recesión mundial seguida por un estancamiento interminable,[i] es mucho más que otra “crisis muy grande”. Marca, en un grado sin precedentes, los límites históricos del capitalismo que, al no haber podido ser trascendidos, anuncian una nueva época de barbarie. Esta incluye centralmente la degradación, por supuesto diverso según países y continentes, en las formas de explotación y condiciones de vida de los trabajadores y masas pauperizadas, pero también el cambio climático y las otras dimensiones de la crisis ambiental (por ejemplo las poluciones químicas), cuyas consecuencias ya son los primeros en sufrir y, finalmente, las nuevas guerras de las que otra vez son las primeras víctimas, como en el Cercano y Medio Oriente. Las luchas llevadas adelante por los trabajadores y oprimidos están fragmentadas por país. En el marco europeo, donde en los años 1990 las grandes huelgas habían tenido algún eco entre un país y otro, esos progresos no resistieron a la crisis y el aumento de la desocupación. El poner en competencia directa a los trabajadores a nivel del empleo y los salarios entre países de un mismo continente así como entre uno y otro continente en el marco de la economía mundializada de hoy, da a cada burguesía, sea cual fuere su lugar en la cambiante jerarquía del capital mundial, una posición de fuerza, inédita históricamente, con respecto a sus “propios” trabajadores, incluidos los trabajadores inmigrantes.

Notes sur le moment actuel du capitalisme (première partie)

 
           (versión en español) 
 
La lutte menée face au capital par les travailleurs et les couches urbaines et rurales paupérisées partout dans le monde se déroule aujourd’hui dans le cadre l’économie et la société capitaliste mondiale à un moment spécifique de son histoire, qui est aussi celle de l’humanité. La crise économique et financière, qui a commencé en juillet-août 2007, connu un premier moment paroxystique en septembre 2008 (faillite de Lehmann) et débouché sur une récession mondiale suivie d’une stagnation sans fin[i], est bien plus qu’une nouvelle « très grande crise ». Elle marque à un degré jamais connu avant les limites historiques du capitalisme qui, faute d’avoir pu être transcendées, annoncent une nouvelle époque de barbarie. Celle-ci inclue centralement le basculement, différencié bien entendu entre pays et continents, dans les formes d’exploitation et les conditions d’existence des travailleurs et des masses paupérisées, mais aussi le changement climatique et d’autres dimensions de la crise environnementale (par exemple les pollutions chimiques) dont ils sont déjà le plus souvent les premiers à subir les conséquences et enfin les guerres nouvelles dont ils sont une fois encore les premières victimes comme au Proche et au Moyen Orient. Les luttes menées par les travailleurs et les opprimés sont morcelées entre pays. Dans le cadre européen où dans les années 1990, les grandes grèves avaient un écho d’un pays à l’autre, les avancées n’ont pas résisté à la crise et la montée du chômage. La mise en concurrence directe des travailleurs sur le plan de l’emploi et des salaires entre pays d’un même continent ainsi que d’un continent à l’autre dans le cadre de l’économie mondialisée d’aujourd’hui donne à chaque bourgeoisie, quelle que soit sa place dans la structure hiérarchique changeante du capital mondial, une position de force, inédit historiquement, à l’égard de ses « propres » travailleurs, travailleurs immigrés compris. Elle est adossée au capital comme rapport d’exploitation et de domination mondial et c’est au capital compris ainsi que les travailleurs se heurtent en dernière instance partout où ils sont.

Miradas posdesarrollistas

Autor(es)

 
Diversos exponentes del pensamiento radical han formulado en los últimos años críticas contundentes al desarrollismo. Estos cuestionamientos objetan el extractivismo y los modelos de crecimiento a cualquier precio. Destacan especialmente los efectos devastadores de la agroexportación y la minería a cielo abierto que impera en América Latina. Ambas actividades constituyen el pilar de un curso económico regresivo implantado a mitad de los 80[i].

Puerto Madero, a 25 años de su creación. Escindido de la ciudad, se termina el barrio premium

 
Cumplidos 25 años desde su constitución, en el año 1989, se aproxima la finalización  de la urbanización que cambió drásticamente el paisaje de Puerto Madero y su articulación con la trama del resto de la ciudad. Es un momento interesante para reflexionar sobre su origen, los objetivos propuestos, quiénes lo hicieron, quiénes lo habitan, la repercusión y las consecuencias físicas y socioculturales que impuso y que se reproducen en una serie de  proyectos que siguen su patrón.
 La remodelación de las 170 hectáreas que dio lugar al barrio más nuevo, más caro y más alto de la ciudad, formó parte de una tendencia global que involucró el reciclaje y también la modernización de zonas portuarias obsoletas, cambiando el destino original para asignarlas  a usos comerciales, culturales, residenciales y turísticos destinados preferentemente a sectores de alto consumo.
Paradigma de la ciudad neoliberal, pensada como espacio de inversión, negocio y consumo su evolución se realizó sin contratiempos, atravesando crisis locales e internacionales, y salvo por la crítica de un reducido número de profesionales, la mayoría de la sociedad lo considera un proyecto urbano exitoso, habilitando una operatoria signada por la conjunción de emprendedores inmobiliarios e inversores, apoyados por un Estado promotor, auspiciante y facilitador, que los transformó en  los nuevos y reales hacedores de la ciudad.   

Ayotzinapa: Viejas luchas, nuevas formas

 

Eugenio Sergio García Herrera, Carolina Gonzaga González, Oliver Gabriel Hernández Lara, Dulce María López Meza, Ana Laura López Villegas, José Manuel Montaño Galindo y David Tapia Martinez.
 
Introducción
 
Lo que parecía el mejor montaje mediático contado por del duopolio de la televisión mexicana ha chocado con la realidad superando cualquier guion cinematográfico de Quentin Tarantino. El producto más visible de este montaje es el actual presidente Enrique Peña Nieto (EPN) a quien se le han atribuido las características necesarias para “salvar a México”. Heredero de una república en guerra y que tiene la “capacidad” de impulsar y sacar adelante las afamadas reformas estructurales “que el país necesita”, y “rescatar” la paz y el progreso disueltos por el narcotráfico. Sin embargo, la historia empieza a tomar otra perspectiva. El montaje de encanto se ha convertido en una pesadilla llena de realidad. Que más que golpear a los protagonistas, da un puñetazo en el rostro a aquellos que miraban, crédulos y entusiasmados, la ficción mexicana. 

Mexico: de la indignación contenida hacia un horizonte de crisis y ruptura

 
La crisis la causamos nosotros con nuestro hacer cotidiano y la resistencia a la dominación. Crisis de la forma de dominación y emergencia de una nueva subjetividad que consciente o inconscientemente estamos construyendo, ya sea obligados o por voluntad de conciencia.
El proceso de movilización desatado desde los acontecimientos sucedidos el 26 de septiembre, por la masacre de seis asesinados, 21 heridos y 43 desaparecidos, estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa, Guerrero, por el más reciente acto de barbarie de los capitalistas y su Estado, ha propiciado una ruptura que hizo posible la emergencia de una generalizada movilización que ha causado crisis política al sistema de dominación que opera el Estado mexicano. Este momento se puede convertir en histórico para la construcción de una resistencia anticapitalista que pretende, en la vida cotidiana, la autonomía como proyecto.
Nos dice Omar García, estudiante de Ayotzinapa, de manera contundente, que su lucha no es por cambiar un presidente o un gobierno o un Estado, sino por cambios en las relaciones sociales, cambios profundos en los hábitos, en las relaciones persona a persona, entre grupos de personas.[1] Es en este sentido que se pueden apreciar los esfuerzos de las comunidades y pueblos en veintiuno de los municipios del estado de Guerrero en los que han destituido, por la vía de los hechos, a los cabildos y han conformado Consejos Populares, con base en el artículo 39 constitucional.

La nueva gestión de la miseria: piqueteros y sin-tierra frente a los gobiernos neo-desarrollistas

 
La emergencia de los gobiernos progresistas y/o neo-desarrollistas
 

Acerca de la subversión y los elementos de la razón crítica: notas desde el ayer

 
Subversión y crítica
 
El pensamiento subversivo no es otra cosa que la astucia de la razón confrontada con una realidad social en la cual los pobres y miserables están obligados a subsidiar el sistema financiero en pos de sostener la ilusión de la riqueza abstracta. Sin embargo, este subsidio es necesario en la sociedad actual para asegurar su riqueza y evitar su implosión. Esta racional irracionalidad del modo de reproducción social organizado en forma capitalista está en el centro de la crítica de la economía política. La crítica de la economía política es intransigente con respecto a los modos del mundo existente. Exige “derribar todas las relaciones sociales en que el hombre es un ser rebajado, humillado, abandonado, despreciado”.[i] La desvalorización subsiste en una sociedad que no tiene conciencia de sí misma, en la cual la práctica humana se manifiesta a sí misma, digamos, en la forma del movimiento monetario que se impone objetivamente a través de los sujetos actuantes, como si la ley monetaria fuera un mundo aparte de los sujetos sociales que constituyen la sociedad gobernada por la moneda. En el capitalismo, los individuos son en verdad gobernados por el movimiento de fuerzas económicas, abstractas, que se imponen sobre los individuos sociales a costa de su ruina. Sin embargo, el origen de estas fuerzas económicas es enteramente social. No manifiestan alguna naturaleza económica abstracta. Por el contrario, manifiestan la naturaleza socialmente constituida. El movimiento del mundo se manifiesta a espaldas de los individuos actuantes; y sin embargo, es su propia obra.

La Izquierda: fin de una época. Desde la experiencia francesa y ahora Syriza y Podemos

 
Vivimos el fin de una época. La crisis abierta a finales de 2008 arrastra en una espiral depresiva todas las corrientes de izquierda y del movimiento obrero, incluso cuestionando la existencia de la izquierda tradicional. Pero, ¿de qué izquierda y de qué movimiento obrero hablamos?
La crisis actual del sistema capitalista puede generar luchas y revueltas sociales como demostraron las jornadas de huelga en Grecia, el movimiento de los indignados y las mareas en el estado español, las manifestaciones sindicales en Bélgica, Italia o Gran Bretaña. Las experiencias de Syriza y Podemos, fuera de la izquierda tradicional, expresan igualmente el potencial de reorganización política contra las políticas de austeridad. Pero estas incursiones radicales no consiguen invertir la impresionante curva de las derrotas sociales y políticas: los efectos disgregadores de las políticas de austeridad sobre las condiciones de vida de millones de personas asalariadas, descenso de la combatividad, retroceso de las conciencia socialista, estancamiento de los efectivos sindicales o desindicalización, derrotas electorales cuando no el hundimiento de la socialdemocracia convertida en social-liberal, declive histórico de los partidos posestalinistas, crisis aguda de la izquierda revolucionaria.
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