Revista Herramienta N° 58

Otoño de 2016

México: territorio sin ley

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La revolución mexicana interrumpió un ciclo secular de despojo de tierras comunales, y forzó la incorporación, en el orden constitucional, de dos principios heredados de la tradición de derecho público de la monarquía española que serían constitutivos de la relación estatal mexicana y fundamento de la legitimidad de sus élites dirigentes: el derecho de las comunidades agrarias al usufructo de la tierra (bajo la forma del ejido) y el dominio primigenio de los bienes naturales comprendidos en el territorio nacional como patrimonio público.

Ante la Guerra capitalista, rebeldía y construir autonomía

 

En el marco abierto con la iniciativa política de los capitalistas en los últimos quince años, con la que se escala de manera intensiva el despojo y privatización de la tierra, cultura, historia, naturaleza toda, los energéticos, la educación, la seguridad social y laboral, la salud y de la seguridad pública, se evidencian innovaciones en la estrategia de contrainsurgencia, que tienden a inhibir y desarticular la insubordinación antes de que se desborde.
Problematizar esta situación es una exigencia ético política y se puede hacer desde varios ángulos de mirada, pero la perspectiva que aquí interesa es reconocer que el Estado, vía las ONGS y los partidos progresistas, han implementado nuevos mecanismos para la asimilación y alienación, así como la lógica y racionalidad de las formas de hacer que facilitan la fragmentación, la cooptación y el control, que cada vez más se enfocan a intervenir en el seno de los propios procesos de los sujetos de la resistencia contra el despojo y la dominación capitalista.

El NO a Evo, y el desmantelamiento de la comunidad indígena en Bolivia

 
“Estamos asqueados de que se hable
una cosa
y se haga lo contrario de
lo que se dice...”
Silvia Rivera (2016)
 
Las cifras del referéndum de febrero 2016, a consecuencia del cual Evo Morales se ve imposibilitado de presentarse por cuarta vez a elecciones presidenciales en Bolivia, dan un 51 % al No. Aunque se estima que hubo fraude, la coacción no ha logrado que los cocaleros den su 100 % de apoyo a Evo, que solo alcanzara el 70 % en regiones en las que el cultivo de coca es la actividad principal, donde también el ausentismo fue alto. El NO expresa el golpe moral que el propio Movimiento al Socialismo (MAS) ha infligido a los pueblos indígenas y campesinos originarios, desmantelando su base social de origen, haciendo todo lo que está a su alcance para destruir los tejidos comunitarios indígenas. La hegemonía indígena que había logrado imponer una Asamblea Constituyente que reconoció el derecho a la autonomía y libre determinación de los pueblos y naciones indígenas ha sido neutralizada por el gobierno. El MAS se constituye ahora como el partido que representa a los sectores arribistas urbanos y sindicales, esos con los cuales el MAS pretende establecer una precaria burguesía chola para que, como dijo el propio Evo, “seamos los socios” de las corporaciones que dominan la economía extractivista del país. El escandaloso espectáculo de los nuevos ricos del MAS es una distracción que no permite visualizar lo que es el mayor logro de este gobierno, algo que ningún gobierno boliviano había logrado en el siglo XX: la consolidación del Estado nación neocolonial frente al desafío que le presentaba el control de los pueblos indígenas de gran parte del territorio nacional. El objetivo de este artículo es entender el debilitamiento de este gobierno, que presumía de indígena.

Del kirchnerismo al macrismo: continuidades y rupturas en la política represiva

 
Históricamente, cada una de las administraciones del estado capitalista ha garantizado sus intereses políticos, económicos y sociales mediante la implementación de un plan represivo adecuado a su etapa y a cada sector de la sociedad.
En Argentina, cada gobierno, desde 1983 hasta la fecha, ha desplegado su política de “seguridad” sobre las mayorías populares con el objetivo de garantizar el control social: a través del gatillo fácil, la muerte y tortura en cárceles y comisarías, la desaparición de personas, las causas armadas, las detenciones arbitrarias y la militarización de los barrios a lo largo y ancho del país, con sus consecuentes resultados: la administración o connivencia con el narcotráfico, el robo organizado, el contrabando, las redes de trata, la prostitución y las zonas liberadas. Al mismo tiempo, cada vez que el pueblo trabajador se organiza y confronta, la respuesta es la persecución política e ideológica, la represión directa, la tercerización de la represión con patotas o grupos de choque, el espionaje y la criminalización de la protesta social en todas sus formas.

Argentina: cambió el gobierno, ¿cambió el proyecto hegemónico?

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Han pasado cinco meses del inicio de un nuevo ciclo político en Argentina. El apretado triunfo de Cambiemos en la segunda vuelta electoral de 2015 aceleró la crisis transicional del proyecto de neodesarrollo, abriendo un período de mayor ajuste macroeconómico y de reacomodamiento de las fuerzas políticas y sociales.
En el ocaso de la (¿primera?) era kirchnerista llega al gobierno nacional la alianza política “Cambiemos”, expresión de una derecha empresarial y hegemonizada por el PRO del presidente Mauricio Macri (y secundado por la histórica Unión Cívica Radical y otras fuerzas menores). Esta fuerza política no ha venido a desarmar el proyecto neodesarrollista –apuntalado por el kirchnerismo– sino a radicalizarlo, transformando sus límites en barreras superables dialécticamente, pero sin alterar sus fundamentos estructurales. La aceleración del ajuste macroeconómico iniciada el 10 de diciembre del año pasado es el primer paso en un programa integral que buscará intensificar la extranjerización y el extractivismo, con miras a proyectar un proceso de acumulación de capital liderado por las exportaciones, la inversión transnacional y el endeudamiento externo.

El curso actual del capitalismo y las perspectivas para la sociedad humana civilizada

 
Una fase específica de la historia económica y social sudamericana ha llegado a su fin. Esta fase fue testigo de la exportación de materias primas o productos semiprocesados en gran cantidad y a altos precios, que permitieron a sus economías tener tasas de crecimiento considerables y a sus gobiernos financiar una serie de programas sociales sin cambiar la distribución de la riqueza. El “modelo”, como así se lo llamó, dependía de la tasa de crecimiento y la demanda de commodities en otras partes de la economía mundial, especialmente en China. El fin de lo que terminó siendo un paréntesis de quince años despertará una agudización de las confrontaciones políticas y sociales en todas partes, cuyo preludio son hoy los acontecimientos en Brasil. Me complace contribuir a la discusión en Herramienta, en la cual tratar de explicar lo que considero que es un momento crucial en la historia mundial, en el que el capitalismo está alcanzando sus límites absolutos.

El capitalismo y las guerras climáticas

 
El síntoma se llama calentamiento climático,
pero la enfermedad se llama capitalismo.
Jorge Riechmann
 
Este ensayo busca llamar la atención sobre un tema crucial en el mundo contemporáneo, como es el de las guerras climáticas, que sin embargo es poco conocido. Pretendemos aproximarnos al mismo desde una perspectiva que integre la crítica marxista y la ecológica. El ensayo consta de tres secciones: se reflexiona entorno a las guerras climáticas y sus relaciones y diferencias con otros tipos de guerras generadas por el capitalismo; luego se hace un inventario de algunos de los principales efectos que el calentamiento global, producido por el capitalismo, origina sobre la lógica de funcionamiento de este sistema; se cierra el escrito con algunas conclusiones.

La mitad invisible de la Historia

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Ciertamente, la labor profesional de Luis Vitale (1927-2010) se definió por su actividad como investigador, escritor y docente. A este historiador argentino- chileno cabe presentarlo, si bien su producción ensayística como su compromiso militante e intelectual con el trotskismo y el feminismo dan créditos de su frondosa trayectoria. Como era su costumbre participó con intensidad en diversos frentes obreros de la región sur. Además, fue autor de innumerables investigaciones en torno a los movimientos obreros, campesinos, estudiantiles, de las mujeres, al marxismo crítico en América Latina y el Caribe. También, se dedicó a la docencia universitaria en Chile, Venezuela, Alemania y Argentina. Tras la horrenda dictadura militar de Augusto Pinochet, en 1973, fue detenido y torturado en campos de concentración. Un año más tarde, se asiló en Hamburgo y tiempo después en Caracas.
Hacia 1986 se instaló, de manera provisoria, en la ciudad de Buenos Aires. Durante los febriles ochentas, Vitale se abocó de lleno a investigar y a escribir sobre el feminismo pero también a activar junto con figuras del movimiento: Mirta Henault, Isabel Larguía y Dora Coledesky. Los primeros grupos y espacios feministas se estaban multiplicando en esas avenidas porteñasque se abrían con la transición democrática y con el clima de las urgencias para reencauzar las instituciones y, a la vez, las demandas de un nuevo compromiso social. Aún, a las feministas les resultaba extraño el interés por parte de un varón a la causa. El expreso deseo de este historiador de abogar por las reivindicaciones de las mujeres estuvo motivado por la estrecha afinidad que mantuvo con las chilenas, argentinas, uruguayas y brasileñas en su prolongado y forzado exilio. Este fue un destino compartido por toda una generación del continente comprometida con los procesos revolucionarios del cono sur. Por cierto, su condición de refugiado provocó fisuras importantes en su concepción del mundo y de la política, como a tantísimos militantes de diferentes estirpes. De esta manera, se familiarizó con las lecturas feministas en países del Norte donde los movimientos disponían de una reputación ascendente. Además esas experiencias lo habilitaron para reflexionar y evaluar sobre sus prácticas políticas anteriores como para dialogar con agrupaciones afines y con otros movimientos.

Karl Marx y Friedrich Engels. Los grandes hombres del exilio

 
con la colaboración de Ernst Dronke
 
Trad. de Laura Sotelo y Héctor A. Piccoli. Prefacio y notas de Laura Sotelo
Buenos Aires: Las cuarenta, 2015, 232 páginas
 
Con la edición de Los grandes hombres del exilio (1852) el lector de habla hispana accede a un escrito de ocasión en el que se expresa el carácter radical con que la crítica de Marx considera las circunstancias históricas posteriores al período revolucionario de 1848. El exilio territorial al que es sometido Marx desde 1849 constituye la consolidación de una condición respecto de la cual Los grandes hombres del exilio parece representar una respuesta: la del exiliado de la revolución. Escrito desde y sobre el exilio, entonces, la parodia de los grandes héroes del período revolucionario que se cierra con el golpe de Estado de Louis Bonaparte puede leerse como una contracara, anticipo y complemento del análisis histórico que Marx desarrollará, en términos históricos más amplios, en El 18 Brumario de Louis Bonaparte. En este sentido, el análisis de Marx, Engels y Dronke despliega una perspectiva del período posrevolucionario que (por cuanto define los contornos de aquellos héroes que requieren de la derrota revolucionaria para constituirse como figuras representativas de formas de gobierno futuras, inalcanzables), promueve, al mismo tiempo, una referencia a su propia condición de exiliados. Esta perspectiva crítica de la derrota es la que distingue el modelo de revolucionario que se desprende de la parodia de los “héroes de la derrota” (14).
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