Revista Herramienta N° 50

Julio de 2012

Elogio del pensamiento crítico

Quien quiera hoy día combatir la mentira y la ignorancia y escribir la verdad, tiene que vencer, por lo menos, cinco obstáculos. Deberá tener el valor de escribir la verdad, aun cuando sea reprimida por doquier; la perspicacia de reconocerla, aun cuando sea solapada por doquier; el arte de hacerla manejable como un arma; criterio para escoger a aquellos en cuyas manos se haga eficaz; astucia para propagarla entre éstos. Estos obstáculos son grandes para aquellos que escriben bajo la férula del fascismo, pero existen también para aquellos que fueron expulsados o han huido, e incluso para aquellos que escriben en los países de la libertad burguesa.
(Bertolt Brecht)[1]

La ofensiva extractivista en América Latina. Crisis global y alternativas

 

¿Está América Latina fuera de la crisis global?
 
A mediados de 2007 comenzaron a manifestarse los primeros síntomas del agotamiento del ciclo especulativo en el mercado de las hipotecas inmobiliarias en EE.UU. y ya durante el 2008 el estallido de la burbuja financiera hizo sentir sus efectos sobre el conjunto de la economía desde América del Norte a la Europa unida y, crecientemente, a nivel global. Se desplegó así un nuevo episodio del capítulo económico de una crisis que viene desenvolviéndose, con idas y vueltas, desde hace largos años y que expresa una serie de contradicciones estructurales propias de la fase capitalista actual (entre otros Katz, 2010; Arceo, 2011; Chesnais, 2012)
América Latina llegó a ese momento tras seis años de crecimiento económico regional (2003-2008) considerado, por diferentes razones, como excepcional (CEPAL, 2008). Tanto por su magnitud y continuidad -que para algunos lo asemeja al experimentado “40 años atrás, cuando a fines de los años sesenta la región inició una expansión continuada a tasas similares a las actuales que duró siete años” (CEPAL, 2008)- como porque se asentó particularmente en el dinamismo de las exportaciones de “commodities”[1] a partir del crecimiento de los volúmenes exportados y, especialmente, de sus precios que contribuyeron a asegurar importantes saldos favorables en la balanza comercial y las cuentas públicas. Este proceso tuvo un significativo impacto morigerador de las tensiones sociales agudizadas en los años de inestabilidad y recesión que signaron el período álgido de movilización popular, procesos destituyentes y cuestionamientos abiertos a la hegemonía neoliberal[2]. En esta ocasión, nos interesa sin embargo remarcar otro aspecto. Nos referimos a la consolidación y profundización que supuso de un modelo extractivo exportador cuyas bases habían sido ya sentadas en las décadas precedentes.

 

Problemática de la sojización y la soberanía nacional

Hemos dado en llamar sojización al proceso de expansión irracional, desmedida e incontrolada del monocultivo de soja transgénica forrajera, conocida como soja.
Esto implica el cultivo, ya en 17 millones de hectáreas, de la soja genéticamente modificada por Monsanto, que la hace resistente al herbicida glifosato, cuyo nombre comercial es Round-up, a cuya resistencia hace mención el agregado RR (Round-up Ready).
Este sistema implica un paquete tecnológico compuesto por la aplicación reiterada –y sin control ambiental alguno– del herbicida glifosato y de otros, así como la siembra de semilla transgénica de soja RR, mediante el sistema de siembra sin labranza denominada siembra directa.

Capital transnacional y proyectos nacionales de desarrollo en América Latina. Las nuevas lógicas del extractivismo neodesarrollista

Introducción
En la década de 1970 comenzaron a manifestarse una serie de cambios profundos en la dinámica global de acumulación de capital y en las formas políticas, culturales y estéticas que se habían erigido en dominantes desde la posguerra (Harvey, 1998). Este proceso de cambios se enmarca en la crisis de los proyectos de desarrollo nacionales de posguerra. Tal crisis condujo a una profunda reestructuración de la sociedad capitalista a escala global, un proceso de profunda re-configuración territorial, económica y política que se ha llamado globalización neoliberal y que posee como aspectos más salientes: los elevados niveles de transnacionalización de las empresas capitalistas, la mundialización de las relaciones capitalistas de producción, la reducción de costos de transporte y comunicaciones y el desarrollo y tecnificación del capital ficticio (financiero), entre otros aspectos relevantes (Harvey, 2007).

Grecia: ¿la cuna de qué Europa?

Nota preliminar:
Los resultados electorales se difundieron urbi et orbi en la misma noche del 17 de junio. Con un triunfalismo y alivio que no llegaba a borrar la preocupación por una crisis sin visos de solución, los medios destacaron: “En Grecia ganó la derecha. Subsiste la inquietud de los Mercados”.
Así dichas las cosas, esta es una verdad a medias. Lo cierto es que Nueva Democracia superó (apenas) por 2,77% de los votos a SYRIZA. Y es igualmente cierto que la Coalición de Izquierda Radical creció nuevamente, logrando la adhesión del 26,89% de los electores, triunfando en los grandes centros urbanos y en la franja etaria de 18 a 45 años.
Ahora, Nueva Democracia y los restos del PASOK, con la vergonzante colaboración de la “Izquierda Democrática”, (DIMAR) lograron conformar un “gobierno de salvación nacional”. Llámese como se quiera, es un gobierno de derecha, con una exigua mayoría parlamentaria y la promesa, de difícil concreción, de suavizar el ajuste. Tanto más cuanto que contar con algunos otros escaños no modifica la fragilidad del sistema en que se apoyan: por el desprestigio de los políticos y el régimen (se abstuvo el 38% de la población activa), porque la austeridad seguirá impuesta y supervisada por la Troika, porque la clave de la situación continuará estando en la resistencia activa de la población y en la posible gestación de una alternativa emancipatoria desde abajo.
El desafío queda planteado también para SYRIZA, que deberá eludir la tentación de conformarse con ser una “gran” fuerza parlamentaria y redoblar la apuesta. La izquierda radical, para ser tal, debe construir y constituir una alternativa radical, manteniéndose en las calles y en las luchas, bregando por una salida anticapitalista en Grecia y en Europa.
Por todo esto, a pesar de haberse escrito antes de las elecciones, el artículo que aquí presentamos conserva todo su valor: porque ilustra el contexto y las grandes líneas de la guerra de clases que se libra “en la cuna de Europa”.
Aldo Casas, 22 de junio

Ciudad en conflicto. Un análisis crítico de las relaciones entre Estado capitalista y tomas de tierras urbanas, de Mariana A. Giaretto

Prólogo de Ana Clara Torres Ribeiro
Publifadecs: Fiske Menuco (Gral. Roca), 2011.
 
Ciudad en conflicto es un libro que identifica y analiza las relaciones dialécticas que se dan entre los mecanismos estatales y las prácticas políticas de los sectores populares, a partir del análisis de algunas experiencias concretas de tomas de tierras urbanas en la ciudad de Cipolletti desde 1997 a 2007, recuperando las relaciones sociales que habitan detrás de estas experiencias de lucha y resistencia. Además de una tesis de maestría revisada y adaptada, el libro cuenta con dos artículos que actualizan los debates y abren nuevos interrogantes sobre la problemática de tomas de tierras: un trabajo sobre el proceso de cooperativización que discute los límites y alcances de algunas experiencias cooperativas en relación a la política de instrumentalización estatal; y otro sobre la toma del Parque Indoamericano como punto de inflexión en las políticas de intervención estatal en las tomas de tierras. 
La problematización de la cuestión urbana es abordada desde una perspectiva crítica, argumentando que las tomas son expresiones de la injusticia y desigualdad social intrínsecas a la lógica del modo de acumulación capitalista. Al entender la cuestión urbana en el marco y dentro de los procesos y las tendencias propias de la lógica capitalista, se concibe a la ciudad como fuerza productiva que interviene en la producción del capital y en la reproducción de las relaciones de producción y, por lo tanto, la ciudad es pensada como lugar de acumulación de contradicciones entre la estabilidad y el estallido. En este período, cuya lógica de acumulación capitalista es la de acumulación por desposesión instalada por la estrategia neoliberal, “se desenvuelve una tendencia de nuevo tipo[1] en la urbanización de los sectores populares, que encuentra en la toma de tierra una manera efectiva de acceder a la ciudad.” (pág.29).

Poder popular y nación. Notas sobre el Bicentenario de la Revolución de Mayo, de Miguel Mazzeo

Autor(es)

Editorial El Colectivo y Ediciones Herramienta (Colección Cascotazos). Herramienta: Buenos Aires, 128 págs.
 
Pasado más de un año de los festejos, el Bicentenario comienza a quedar desnudo tras deshacerse de los ropajes que lo cubrían. Ropajes que, lejana la música y ya invisibles los fuegos de artificio, son ante todo políticos. Develado el objeto, Miguel Mazzeo nos invita a reflexionar sobre un festejo patriótico en el que se puso en juego mucho más que la apropiación de un significante a la deriva. Y es que la trama política de los últimos años en la Argentina se mostró en toda su complejidad durante algunas semanas de mayo del año pasado, abriendo el juego para todos los debates que un fenómeno como el kirchnerismo viene planteando para quienes intervienen en la vida política desde el campo popular. Inaugura así una nueva colección encarada por dos de los proyectos editoriales militantes más desarrollados de los últimos años -El Colectivo y Herramienta-, haciendo de su nombre -Cascotazos- un estandarte de batalla. Su libro, impregnado de un espíritu de época, es uno y múltiple a la vez: es político, pero también historiográfico. Es un insumo para el debate, pero no deja de ser una posición firme. Es fruto de un trabajo intelectual, aunque recoge una amplia trayectoria militante. Es, en definitiva, un texto de combate.
Claro que difícil sería no ingresar en un campo de batalla cuando el tema que convoca a la reflexión es el de la nación y el nacionalismo. Visitado por las corrientes de izquierda en incontables oportunidades, los espinosos caminos por los que invita a transitar han suscitado algunas de las polémicas más interesantes y complejas en el campo del marxismo. Pero, ¿con quién combate Mazzeo en este caso? ¿Quiénes son los interpelados explícitos de su obra? A simple vista los invitados al debate son tres, que por disímiles no pierden su interés. Ante todo, el desafío es a quienes se encargaron de montar el espectáculo sobre la 9 de Julio. El kirchnerismo, entonces, entra en escena como el principal adversario. Y no es casualidad, ya que como bien se encarga de apuntar el autor, ha sido desde ese lugar que se ha venido enunciando un nuevo relato histórico que intenta congraciarse con las políticas implementadas a nivel gubernamental. Aquí aparece un punto central de su obra, ya que esta yuxtaposición entre historiografía y política, ofrece una coincidencia en sus formas que Mazzeo acierta en definir. El kirchnerismo, un fenómeno populista sin ser popular, un capitalismo amable pero sin vocación de transformaciones radicales, un proyecto de Estado que dicta desde arriba sin pretender que los de abajo tomen la palabra, ha construido un relato de la historia nacional que es tan endeble como su propia vocación nacional y popular. Revisionismo sin identidad y relato fragmentario y simplista parecen ser las notas altisonantes de un intento por trazar una nueva historia nacional que queda a la deriva.

Darío Santillán, el militante que puso el cuerpo, de Ariel Hendler, Mariano Pacheco y Juan Rey

Planeta: Buenos Aires, 2012, 376 págs. 

Darío Santillán. Lejos de la anécdota, la memoria viva del presente. Siempre que pasa un decenio se corre el riesgo de reducir los hechos a las efemérides, a la anécdota, al homenaje y el recuerdo. Sin embargo, la vitalidad del relato y el registro de Darío Santillán, el militante que le puso el cuerpo dan cuenta de que estamos ante un hecho de suma actualidad. La fórmula “A diez años” no puede circunscribirse únicamente a recordar: es vivir un presente, es memoria viva. La Masacre de Avellaneda, ese trágico 26 de junio de 2002 donde las balas policiales acabaron con los jóvenes Darío Santillán y Maximiliano Kosteki e hirieron a treinta personas más, representa a la luz de la historia actual un punto de inflexión. Junto con la Pueblada de diciembre de 2001, significaron el momento más álgido de movilización y disputa de los últimos tiempos. 
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