Revista Herramienta Nº 42

Octubre de 2009

La violencia contra la naturaleza o el poder desnudo de las transnacionales

  Millones de argentinos sufren el hambre y la desnutrición, en la tierra que alguna vez fuera llamada granja del mundo. Otros millones se alimentan malamente con comidas industrializadas que, jamás habrían imaginado ingerir sus antepasados. En el Paraguay de Lugo el ejército todavía suele acompañar a las topadoras, a las máquinas de siembra directa y a los fumigadores brasiguayos, mientras el éxodo a las ciudades como Asunción se torna masivo. En Brasil, el gobierno de Lula acepta ser el exponente más claro del nuevo modelo de las corporaciones, y mientras presiona en los foros internacionales a favor de los biocombustibles convierte al Cono Sur en su patio trasero y de repoblamiento poblacional. En Uruguay, los líderes del Frente Amplio le demuestran al mundo su propia experiencia en socialismo municipal a la vez que su enorme indiferencia respecto al medio ambiente: no son capaces siquiera de comprender que las papeleras expresan un modelo de país monocultor de eucaliptos, que la soja contrabandeada desde la Argentina para no pagar las retenciones y la aprobación de semillas genéticamente modificadas como el arroz con caroteno, configuran el destino colonial del Uruguay en el siglo XXI. En Bolivia, la intervención de Lula y de Cristina ante la amenaza de la guerra civil, logró que se quitara de la nueva Constitución la prohibición a los organismos genéticamente modificados y ello parece haber detenido la confrontación, probablemente también los ímpetus de cambios existentes. El movimiento secesionista santacruceño se apoya fundamentalmente en los intereses de los sojeros y arroceros del departamento de Santa Cruz, cuyas exportaciones crecientes casi equiparan hoy a las exportaciones del gas boliviano. Desde estas perspectivas, tanto de la ecología como de la implantación de nuevos procesos de colonialismo corporativo, el común de las miradas que tan sólo logran un recuento de países latinoamericanos ordenados a izquierdas o a derechas, parecieran evadir la creciente complejidad de las situaciones locales, y nos hacen prisioneros de la confusión de los viejos paradigmas de los años 60 y 70 sin poder resolver los desafíos del presente. 

Consideraciones en torno al hambre y a la natura dominata. Pertinencia del Principio Esperanza.

 

En las cincuenta y seis páginas del informe de los Objetivos de desarrollo del Milenio publicado por la Organización de las Naciones Unidas en 2009 observamos las secuelas más abyectas del sistema económico. Los funcionarios y burócratas de los principales organismos internacionales (OMC, FMI, BM, entre otros) esgrimen la “ayuda humanitaria” prestada en estos últimos años. Sin embargo, las buenas intenciones de erradicar la pobreza en 2015 se han visto desvanecidas por una realidad que presenta la cifra de 1.020 millones que sufren hambre diariamente[1]. Según el informe en 2005, por un lado el 51% de la población en África subsahariana vivía con menos 1,25 de dólar al día, mientras que, por el otro, la emisión de dióxido de carbono alcanzó la cifra de 28.275 millones de toneladas métricas. La deforestación arrasa 13 millones de hectáreas por año, lo que representa la superficie de un país como Bangladesh. La relación entre pobreza y deterioro ambiental es evidente. Incluso en el prólogo de dicho Informe, el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-Moon (ODM, 2009: 3), señala que “ha llegado la hora de llevar a cabo los cambios estructurales que son necesarios para avanzar más decididamente hacia un desarrollo y sostenibilidad más equitativos y hacer frente a la crisis climática”.

 

El último de los piquillines

        “La vitalidad se revela no sólo en la capacidad de
        persistir sino en la de volver a empezar.”
       (Francis Scott Fitzgerald)
 
Estoy persuadido de que el escritor estadounidense no fue lo suficientemente feliz en esta frase. O, al menos, debió aclarar “La vitalidad humana”, etcétera. Trataré de explicarlo.
El vallecito de Raco guarda o por lo menos guardaba una ecología dictada por el asombro. Mitad selva de yungas, mitad monte xerófilo. Proporción que tuvo en sus partes y medidas, el dibujo de dos sistemas tan disímiles y encontrados, luchando allí por sobrevivir, coexistiendo lo árido contra las lluvias y la jungla descontenta con esos ciclos de aridez. Un adorno puesto a la Tierra en forma y materia diferentes que, como en los dijes antiguos, se colgaban a los niños por el cuello. 

¿No hay alternativa frente al ajuste? Crisis, competitividad y opciones populares en Argentina

Autor(es)

Introducción

La ideología dominante es la ideología de la clase dominante. Esa idea, enunciada por Marx y Engels, resume una de las principales dificultades que enfrentan los sectores populares organizados: producir a partir de su práctica un discurso que realice, a la vez, una crítica del mundo social, prefigure una política transformadora y se imponga como discurso contra-hegemónico. En el marco de la actual coyuntura argentina (crisis económica a escala global, derrota electoral de la alianza gubernamental, relativa debilidad organizativa de los sectores populares) las consecuencias de este problema se potencian, en tanto el país parece atravesar la crisis de la coalición política en el gobierno pero no la crisis política del proyecto dominante. Situación que se manifiesta en avances de los sectores políticos más conservadores junto a la reactualización de un discurso de política económica explícitamente ortodoxo.
El discurso dominante en la sociedad tiende a imponer una determinada lectura de la situación (causas y consecuencias de la crisis) que conduce a propuestas de acción, para el Estado y los actores sociales, que no impugnen el modo de reproducción social predominante. Frente a la crisis económica las opciones más difundidas y debatidas en ámbitos académicos o políticos así como en los encuentros empresariales, plantean la profundización de una forma de desarrollo basada en una modalidad de capitalismo mundialmente periférico y regionalmente subordinado. Si durante la etapa expansiva del ciclo, tras la crisis política de 2001/2002, los sectores dominantes en Argentina se sirvieron de un discurso y un práctica neodesarrollista para avanzar en la reproducción ampliada de sus intereses, en la crisis presente ese discurso recupera sus rasgos neoliberales.

 

Estado y lucha de clases: una aproximación desde la política social en la Argentina neoliberal

Autor(es)

Introducción
Desde mediados de la década del ´90 se observa un desplazamiento del eje de la política social promovida por el Estado nacional: desde la protección de las condiciones de trabajo, en términos de derechos laborales y la prestación (pretendidamente) universal de ciertos bienes y servicios considerados básicos para el bienestar social, hacia la asistencia focalizada a grupos poblacionales específicos identificados como vulnerables, en función de la fragmentación de las problemáticas sociales.

Elecciones del 28 de junio de 2009: el giro a la derecha en el ciclo político abierto por las jornadas de diciembre de 2001.

Es ya un lugar común vincular el resultado de las elecciones del domingo 28 de junio con el conflicto entre el gobierno y el conjunto de la burguesía agraria iniciado el 11 de marzo de 2008. Pero, ¿cuál es el sentido profundo de ese nexo? Y, ¿cuál su relación con el ciclo político abierto por las jornadas de diciembre de 2001? En este artículo, intentaremos señalar sólo los principales puntos de lo que, entendemos, constituye un giro a la derecha de las relaciones de fuerza políticas entre las clases y el inicio de un nuevo período de intensificación de la ofensiva del capital contra el trabajo luego de 6 años de atenuación y de tibias concesiones a la clase obrera. 

“La fuerza transformadora del kirchnerismo" Elecciones 2009: el kirchnerismo frente al espejo, la (ir)resolución del 2001

1. Al principio, el final: “Hubo un día en que nos dimos cuenta de que la hegemonía menemista no había terminado”

 
A pocos días de haberse sucedido las elecciones del 28 de junio (28J) de 2009, un militante de una vertiente del peronismo kirchnerista[2] me dijo en una entrevista informal: “Con las elecciones, nos dimos cuenta de que el menemismo[3] es una fuerza cultural, social, económica y política que está presente en todos los sectores sociales. Nosotros pensábamos que después del 2001, y con Néstor[4] después, eso había quedado sepultado. Hoy, gracias a las elecciones, vimos que el menemismo era mucho más fuerte (…) Hubo un día en que nos dimos cuenta de que la hegemonía menemista no había terminado”, ese día fue (¿tardíamente?) el 28 de junio de 2009.

 

Expropiar Zanón

Ahora nomás, un miércoles 12 de agosto de 2009, la Legislatura de la Provincia de Neuquén (norpatagonia argentina) aprobó (con 26 votos a favor y 9 en contra) la expropiación de Cerámica Zanón, también conocida como Fábrica Sin Patrones (FASINPAT), un vigoroso y actual ejemplo de lucha obrera que, por unas cuantas razones, se ha convertido en un símbolo de autogestión que supo traspasar fronteras territoriales y temporales.

Literatura argentina y pasado reciente. Relatos de una carencia, de Martina López Casanova.

 

Los Polvorines / Buenos Aires, Universidad Nacional de General Sarmiento / Biblioteca Nacional (Colección: “25 años, 25 libros”), 2008, 105 páginas.
 
Literatura argentina y pasado reciente, de Martina López Casanova, es uno de los textos que conforman la colección “25 años, 25 libros”, proyecto editorial llevado a cabo conjuntamente por la Biblioteca Nacional y la Universidad Nacional de General Sarmiento y cuyo objeto es indagar y reflexionar, desde diferentes enfoques y campos disciplinares, en torno a las trasformaciones producidas en la sociedad argentina a partir del período inaugurado en 1983. Coherente con este propósito, el interrogante que Martina López Casanova se plantea en el inicio de su libro –“¿Qué ha pasado con la literatura argentina en los últimos veinticinco años?” (9)– nos ubica, por su parte, en el campo de reflexión en el que se inscribe el texto: el de la producción literaria local desde el retorno de la democracia hasta hoy. 

Constelaciones dialécticas. Tentativas sobre Walter Benjamin, Miguel Vedda (compilador).

Buenos Aires, Herramienta, 2008, 159 págs.

 
Resulta sorprendente la cantidad de artículos sobre la obra y el pensamiento de Walter Benjamin (1892-1940) que han sido publicados en los últimos años. Aún más cabe destacar, en consecuencia, que la aparición de un nuevo libro sobre este pensador inclasificable suscite interés. Constelaciones dialécticas. Tentativas sobre Walter Benjamin es prueba fiel de que las iluminaciones del universo benjaminiano persisten en su capacidad de generar instancias alternativas para el pensamiento crítico. Una vez más, la plasticidad de sus textos posibilita la apertura a distintas interpretaciones: el zapatismo, la revolución como experiencia sublime, la perspectiva de los vencidos en América Latina son solamente algunos de los temas que recobran la voz en los nueve artículos que componen el libro. Y es que, más allá de esta o aquella lectura, cada vez que las imágenes del filósofo berlinés son apropiadas con autenticidad, una alerta se escucha para todo aquel que presta oídos a un pensamiento que se alimenta de los extremos, pero que se mantiene fiel a la tarea de “cepillar la historia a contrapelo”: Benjamin deseaba salvar las ruinas de la civilización leyendo en los desechos su barbarie. El pensador que, “como quien se mantiene a flote en un naufragio”, trepando al mástil superior de un barco que zozobra, intentó mandar una señal de alarma que condujera a su rescate,[1] llevó al extremo la coherencia de una filosofía cuya “dirección única” se nutría del sentido zigzagueante de la estructura del laberinto.

 

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