Revista Herramienta Nº 36
Octubre de 2007

Economía, medio ambiente y política
La única economía viable
István Mészáros
Sobre el origen, el uso y el contenido del término sostenible
José Manuel Naredo
El Plan “B” de los Capitales Mineros
Guido Galafassi y Andrés Dimitriu
América Latina
La Revolución Bolivariana: “o inventamos o erramos”. Claves para leer el proceso de transformación social venezolano
Dario Azzellini
El mundo del trabajo
“Luchar contra el capital implica siempre luchar contra el trabajo abstracto”
Entrevista a John Holloway por Sergio Cecchetto
Al final, ¿quién es la clase trabajadora hoy?
Ricardo Antunes
Sociedad, salud y género
Investigar e intervenir en salud mental tendiendo a la desmedicalización del sentir, pensar y hacer. Aportes para el debate sobre la dialéctica salud-enfermedad
Cecilia Silva Cabrera
Funcionalidad social de la violencia de género
Beatriz Broide y Susana Todaro
Debate
Clausewitz-Foucault: apuntes para un debate inexistente
Damián Pierbattisti
Pensar el comunismo, el socialismo hoy
El socialismo que no fue
Aldo Andrés Casas
Marxismo y teoría crítica
Teoría y praxis: una perspectiva adorniana
Alberto R. Bonnet
György Lukács sobre la cuestión judía
Zoltan Tarr
Homenaje
En memoria de Ernesto González
Reseñas y comentarios de libros
«El libre comercio en lucha. Más allá de la forma ALCA», de Rodrigo Pascual, Luciana Ghiotto y David Lecumberrri Dalía
Javier Echaide
«El sueño de una cosa (introducción al poder popular)», de Miguel Mazzeo
Mariano Pacheco
«Sobre los orígenes del sindicalismo revolucionario», de Alejandro Belkin
Agustín Santella
«Extinçao», de Paulo Arantes
Miguel Vedda
«Negatividad y revolución. Theodor Adorno y la política», de John Holloway, Fernando Matamoros y Sergio Tischer (compiladores)
Gustavo Salerno
«György Lukács. Filosofo autonomo», de Tibor Zsabó
Antonino Infranca
Introducción
Alguna vez el modo de producción capitalista representó un gran avance sobre todos los otros modos precedentes, a pesar de lo problemático y en definitiva destructivo que este avance histórico terminaría -y debía terminar- siendo. Al romper la muy antigua pero limitativa relación directa entre uso humano y producción para reemplazarla por la relación mercantil, el capital abrió ocultas posibilidades de expansión aparentemente irresistibles para las cuales -desde el punto de vista del sistema del capital y de sus personificaciones- no existirían límites concebibles. Pues la paradójica y en definitiva bastante endeble determinación intrínseca del sistema productivo del capital es que sus productos mercantilizados son para su poseedor no-valores de uso y valores de uso para los no poseedores. He aquí porqué unos y otros tienen que darse constantemente la mano. Este apretón de manos forma el cambio, el cual versa sobre valores que se cruzan y se realizan como tales valores. Por lo tanto las mercancías tienen necesariamente que realizarse como valores antes de poder realizarse como valores de uso. [1]
Introducción
Tras la aparición de Informe sobre Nuestro futuro común (1987-1988) coordinado por Gro Harlem Brundtland en el marco de las Naciones Unidas, se fué poniendo de moda el objetivo del "desarrollo sostenible" entendiendo por tal aquel que permite "satisfacer nuestras necesidades actuales sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer las suyas". A la vez que se extendía la preocupación por la "sostenibilidad" se subrayaba implícitamente, con ello, la insostenibilidad del modelo económico hacia el que nos ha conducido la civilización industrial.
"Es en el terreno donde se cruzan la ciencia y la política donde se debe trabajar para prevenir los desastres ambientales. Los accidentes ocurren en la mayoría de los casos en países con instituciones débiles, poca independencia de los organismos de control, una sociedad con bajos niveles de acceso a la educación y con altos índices de pobreza" (pp. 16)
Esta afirmación no fue dicha ni por un alto funcionario del FMI en viaje de monitoreo por algún país deudor, ni por ningún funcionario del Banco Mundial en ninguna conferencia sobre ayuda al desarrollo, ni por ningún funcionario de las Naciones Unidas en alguna cátedra sobre Democracia y Ambiente. Tampoco fue dicha por ningún representante empresario en el coloquio anual de IDEA, ni por ningún funcionario de medio ambiente en cualquiera de sus niveles. Sencillamente constituye un párrafo jugoso del texto que Nicolás Gutman firma (en tanto "Experto en temas de minería y ambiente") para el número de mayo de Le Monde Diplomatique, edición argentina.
El proceso venezolano de transformación social es ampliamente desconocido en el exterior. Los medios se concentran principalmente en la persona de Chávez ignorando los amplios procesos de cambio y los movimientos emprendidos desde abajo. Las interrogantes que provocan dudas son muchas: ¿Hay realmente un proceso de transformación social en Venezuela? ¿Se está copiando el modelo cubano? ¿Como se puede confiar en Chávez que es un militar? ¿No es Chávez un autoritario? Y la mayoría de los que escriben y opinan lo hacen en base de informaciones que sacan de la prensa burguesa y sin averiguar lo que están repitiendo.
Herramienta se complace en publicar una segunda entrevista realizada a John Holloway en el marco del seminario abierto titulado "Pensamiento crítico, entre la violencia y el cambio social"[1]. Este seminario fue dictado por Holloway en el mes de octubre de 2006, para lo cual fue invitado por la Facultad de Ciencias de la Salud y Servicio Social de la Universidad Nacional de Mar del Plata. En esa oportunidad el Dr. Sergio Cecchetto realizó el presente reportaje.
Ya se tornó lugar común decir que la clase trabajadora viene sufriendo profundas mutaciones, tanto en los países centrales, como en Brasil. Sabemos que casi un tercio de la fuerza humana disponible para el trabajo a escala global, se encuentra desarrollando trabajos parciales, precarios, temporarios, o vive y sufre la barbarie del desempleo. Más de un billón de hombres y mujeres padecen las vicisitudes del trabajo precarizado, inestable, temporario, tercerizado, casi virtual. Casi dos centenas de millones tienen su vida cotidiana moldeada por el desempleo estructural. Si además, se agregan los datos de India y China, el volumen aumenta aún más.
El presente trabajo pretende contribuir a la polémica entorno al proceso salud-enfermedad y el posicionamiento de las diversas disciplinas que intervienen en el campo de la salud respecto a la hegemonía médica, propia de la agudización de una sociabilidad medicalizada. Tan amplia temática, se particulariza aquí en el análisis de la salud mental en el contexto contemporáneo evidenciando algunas de las determinaciones y mediaciones que la transversalizan. Estudiar la salud mental significa comprender su especificidad en el devenir del ser como parte de una totalidad histórico-social. En este sentido, el concepto "salud mental" comprende todas las condiciones de existencia del ser social, trascendiendo los patrones clasificatorios propios de las ciencias médicas.
Las revoluciones científicas y las nuevas teorías que emergieron de ellas no se debieron tanto al hecho de haber encontrado nuevas respuestas para las viejas preguntas sino de haber sido capaces de formular nuevas preguntas para viejos problemas.
Rolando García, El conocimiento en construcción
La violencia de género forma parte del conjunto de las manifestaciones violentas de la sociedad. Pero resulta imprescindible observar cómo interactúan estas distintas manifestaciones, ya que la violencia de género cumple un papel diferenciado y estructuralmente esencial en la reproducción del conjunto.
Incluso cuando escribiéramos la historia de la paz y de sus instituciones, no escribiríamos otra cosa que la historia de la guerra.
M. Foucault [1]
Introducción
Desde hace muchos años me interesa investigar una ausencia. Muchos investigadores en Ciencias Sociales, comentadores, filósofos, se preocuparon en historizar las múltiples influencias teóricas, filosóficas, políticas, literarias, que nutrieron y atravesaron la formación de Michel Foucault. El sentido evidente de tales esfuerzos está en descubrir el sello particular que en la vasta obra foucaultiana pudo haber impreso cada intelectual o investigador en particular. Desde luego, tales inquietudes pueden resultar (aunque no necesariamente) sumamente estimulantes para profundizar ciertas perspectivas teóricas e investigativas que por diversas razones Foucault no prolongó, y de esta manera abrir un nuevo campo de reflexión, extendiendo los posibles límites que el genial filósofo francés haya encontrado en su camino.