Revista Herramienta Nº 23
Invierno de 2003

Situación mundial
Imperialismo y militarismo. La configuración del imperialismo a la luz de la "guerra" contra Irak
Claude Serfati
Tendencias profundas del imperialismo y realidad de las relaciones políticas mundiales
François Chesnais
Estrategia imperial e inestabilidad mundial
Aldo Andrés Romero
En un contexto de crisis, desafíos que bien valen una apuesta arriesgada. Un nuevo reparto violento
Daniel Bensaïd
El imperialismo y la cuestión del Estado mundial
Jacques Bidet
Realismo e utopía. In memoria di Lukács e Bloch
Giuseppe Prestipino
Reflexiones sobre nuestro tiempo
El mundo: siete pensamientos en mayo de 2003
Subcomandante Insurgente Marcos
Latinoamérica
Sobre el gobierno de Lula. La danza inmóvil y los callejones sin salida de la transición
Plinio de Arruda Sampaio Jr.
Trabajo y sociedad
Dilución y mutación del trabajo en la dominación social local
Alberto L. Bialakowsky, Javier P. Hermo y Cecilia Lusnich
Trabajo y superfluidad
Ricardo Antunes
Pobres, trabajo, identidad y conflictos sociales
Irene Vasilachis de Gialdino
Género
Género y clases sociales. Debates feministas en torno a E. P. Thompson
Mónica de Martino Bermúdez
Historia
Nacionalismo y progreso histórico en Milcíades Peña
Omar Acha
Debate
La cuestión del poder puesta en debate
Michael Löwy - John Holloway
Libros
De la culpa a la autogestión. Un recorrido del Movimiento de Trabajadores Desocupados de La Matanza. Compilador Toty Flores
Por Aldo Andrés Romero
Un manifiesto y un programa (para la polémica). Reseña de An Capitalist Manifesto, de Alex Callinicos
Por Fernando Lizárraga
Von der Utopie zur Ontologie. Zehn Studien zu Georg Lukács, de Werner Jung
Por Miguel Vedda
La edición anterior de Herramienta fue elaborada mientras el imperialismo norteamericano preparaba la invasión a Irak. En los meses transcurridos desde entonces, la agresión se consumó y el país árabe está hoy bajo la ocupación de las tropas de Estados Unidos y sus aliados británicos. Como no podía ser de otra manera, una importante sección de este número se dedica a trabajos en los que Daniel Bensaïd. Alex Callinicos, François Chesnais, Andrés Romero y Claude Serfati examinan el momento actual del imperialismo y su giro militarista en relación con la inestabilidad económica y política mundial. Todos ellos fueron presentados al debate por sus autores, en el Foro Internacional, organizado por distintas revistas y organizaciones de izquierda de América y Europa realizado en Lausana, Suiza, en mayo de 2003.
El ascenso del militarismo norteamericano -del que la invasión a Irak constituye un momento- está estrechamente ligado a las características geopolíticas y económicas de la actual fase del capitalismo. Hay que analizar cuidadosamente la manera en que las fuerzas compulsivas que nutren al militarismo y las guerras[1] se abren camino hasta imponerse con determinadas configuraciones históricas e institucionales, para no conformarse con generalidades.
La agresión de los Estados Unidos contra Irak para derribar el régimen, ocupar el país y establecer en él un proconsulado militar debe analizarse de manera simultánea y contradictoria sobre dos planos. La invasión traduce tendencias muy profundas de la sociedad burguesa en la época del imperialismo, animadas por la presencia en el poder de un clan imperialista preciso. No obstante, la agresión puso al descubierto la fragilidad política del dispositivo. Desencadenó procesos a los que los Estados Unidos respondió siempre con la fuerza, lo que puede desembocar en una verdadera política de fuga hacia adelante.
La guerra en Irak refleja sin ninguna duda el hecho que el capitalismo mundial atravieza una inestabilidad económica y política a la vez seria y creciente. La misma tiene dos dimensiones esenciales. En primer lugar, la economía capitalista global no logró salir de la "larga fase descendente" que comenzó con la primer crisis importante de posguerra, en los años 1973-1974. El boom americano de los años 1990 reveló no ser más que un falso despertar. La especulación financiera cada vez más frenética permitió que el crecimiento de las inversiones y de la producción continuase después de que la crisis de ganancias a largo término se confirmase desde 1997.
Una estrategia de Estado
La invasión a Irak, más allá de los inesperados inconvenientes con que tropezaron las fuerzas de ocupación, no debe ser juzgada como un acontecimiento más o menos imprevisto, desatado intempestivamente por Bush y su entorno ultraderechista (aunque su rol sea muy importante, como más adelante señalaremos). Es un eslabón de la política que despliegan los Estados Unidos desde hace más de una década tendiente a imponer su hegemonía o dominación planetaria. Política que, lejos de consistir en una serie de iniciativas más o menos improvisadas, expresa una verdadera estrategia de Estado, que opera interna y externamente, en lo político, lo social, lo económico y lo militar: los Estados Unidos, mucho más (y más efectivamente) que cualquier otra potencia imperialista, borraron hace ya mucho las fronteras entre el estado de paz y el estado de guerra.
¿Qué expresa la invasión por Norteamérica de Irak? Para no caer en un determinismo reduccionista, no se debe olvidar el peso de los acontecimientos en el encadenamiento de los hechos: Bush pudo perder las elecciones que apenas ganó por una pequeña diferencia y probablemente gracias al fraude; los atentados del 11 de septiembre pudieron fracasar, etcétera. En síntesis, la historia no es un gran complot con un todopoderoso titiritero manejando los hilos. Pero no es tampoco un teatro de insensato ruido y furor. Existe una lógica de los acontecimientos. Las sinrazones tienen sus razones. Desde ese punto de vista, la guerra actual estaba doblemente anunciada. Desde 1989, una reorganización a gran escala del planeta está en el orden del día. La ruptura del precario equilibrio de posguerra, posibilitó un nuevo reparto de territorios, de riquezas, de zonas de influencia.Desde el verano de 1990, los Estados Unidos comenzaron a redefinir los medios y la misión de sus fuerzas militares.
Daré al tiempo que vivimos el nombre bárbaro de imperialismo estatalitario-global. En esta designación "el imperialismo" está en la posición de sustantivo, como el elemento principal, que se realiza de una manera tan plena como es posible. "Estatalitario" se encuentra en posición adjetiva, designando solamente una tendencia de larga duración. Se refiere a "Estado", no ya en el sentido de Estado social o de Estado de derecho, sino de Estado de clase enlazado con "totalitario"; ya veremos por qué. "Global" significa aquí más que mundial, ya que el proceso de dominación sobre los territorios con sus poblaciones y sus recursos apunta, hoy, al dominio de toda riqueza material y cultural apropiable.
In memoria di Lukács e Bloch[1]
A modo de preámbulo
La crisis del marxismo y las respuestas desoídas
Dos grandes autores del siglo XX, me parece, culposamente olvidados. Dos autores marxistas entre los más originales e innovadores, que no supieron entenderse entre sí y más bien se opusieron en el terreno filosófico. Dos autores entre los cuales, sin embargo, es hoy posible descubrir una profunda concordia en la declarada discordia. El título de mi libro, Realismo y Utopía, querría resumir en términos elementales la divergencia y, conjuntamente, la complementariedad de los dos itinerarios y de los dos puertos de llegada filosóficos. Si el parangón es lícito, Lukács y, contrapuesto, Bloch, me hacen pensar en las dos actitudes emblemáticas atribuidas por Rafael a Aristóteles y a Platón, respectivamente, en el fresco de la Escuela de Atenas. Uno está, en el gesto, tendido hacia la realidad terrena, el otro señala la bóveda del cielo. Pero ya el subtítulo, En memoria de Lukács y Bloch, traiciona una voluntad, querría decir labriolana, de relectura de los dos grandes autores en un tiempo, y según las problemáticas de un tiempo, que no es más aquél en el que vieron y nutrieron su pensamiento. Otros autores, antes vistos y llegados luego, nos obligan a hacer las cuentas con otros problemas, ignotos o casi ignotos o menos advertidos en Lukács y Bloch. También, debo confesarlo, en algunas páginas mías los dos pensadores pueden haber sido tratados como un ilustre pretexto para intentar una síntesis, que no fuese ya solamente una interpretación comparativa de su pensamiento, sino que se aventurase en una nueva propuesta teórica integradora.
Introducción
Conforme se van deteriorando los calendarios del Poder y las grandes corporaciones de los medios de comunicación titubean entre los ridículos y las tragedias que protagoniza y promueve la clase política mundial, abajo, en el gran y extendido basamento de la tambaleante Torre de Babel moderna, los movimientos no cesan y, aunque aún balbuceantes, empiezan a recuperar la palabra y su capacidad de espejo y cristal. Mientras arriba se decreta la política del desencuentro, en el sótano del mundo los otros se encuentran a sí mismos y al otro que, siendo diferente, es otro abajo.