Revista Herramienta Nº 19
Otoño 2002

La economía mundial entra en recesión: un diagnóstico
Robert Brenner
Una recesión global entre guerras y rebeliones
Claudio Katz
Especial Argentina
Emergencia y desafíos de las asambleas barriales
Modesto Emilio Guerrero
La dictadura financiera desenmascarada.
La posibilidad de democracia popular
Irma Antognazzi
Coyuntura inédita, situación compleja.
Bancarrota del Estado recaudador
Edgardo Logiudice
Un punto de inflexión en las luchas populares en la Argentina actual: la insurrección espontánea de diciembre de 2001
María Celia Cotarelo
Revueltas populares en Ecuador y la Argentina: los pueblos necesitan mirarse y reconocerse
Francisco Hidalgo Flor
La revuelta de diciembre: hipótesis y perspectivas
Daniel Omar De Lucía
Entrevista. Asamblea popular del barrio de Liniers
Néstor López Collazo
Intervención en el Foro Social Mundial de Porto Alegre, febrero de 2002
François Chesnais
Los nuevos sujetos sociales
Eduardo Pavlovsky
Entrevista a Luis Zamora
Interview to Luis Zamora (english version, only for web)
Aldo Andrés Romero
Las políticas represivas del populismo oligárquico. Declaración de Herramienta.
Emilio J. Corbière
Teoría
Piaget, las ciencias y la dialéctica
Entrevista a Rolando García, por Antonio Castorina
Herramienta Nº 17 tuvo el sino del asombro mundial por el atentado a los símbolos del poder imperialista representados por el Pentágono y las Torres Gemelas. Herramienta Nº 18 fue editada bajo la conmoción del genocidio en Afganistán disfrazado de guerra del “bien” contra el “mal”. La presente Herramienta Nº 19 ha sido editada mirándonos en nuestro propio espejo: en la Argentina.
El encuentro anual del Foro Económico Mundial que en febrero último reunió en Nueva York a 3.000 ejecutivos, banqueros y multimillonarios ilustró el cambio de clima que predomina entre la elite de la clase dominante. El triunfalismo neoliberal que caracterizaba a estas cumbres ha quedado reemplazado por un sentimiento de vulnerabilidad, incertidumbre y malestar. En lugar de elogiar las privatizaciones, los dueños de las corporaciones discuten ahora el aumento de las desigualdades sociales, y en vez de congratularse por la desregulación del comercio, proponen “no dejar todo librado al mercado”.
Veinticuatro horas antes, nadie entre los oprimidos podía imaginar que veinticuatro horas después estaría derribando al gobierno. Menos aún, que con esa rebelión engendraría un movimiento independiente de asambleas barriales, quizá el más importante producto social y cultural desde el Cordobazo. Ambas cosas ocurrieron. Desde entonces, toda la vida social se aceleró al ritmo de la crisis política.
Introducción
La situación sigue siendo muy fluida y no es nada simple en cuanto a las perspectivas inmediatas. Creo que aún perdura el estado de sorpresa que (nos) causó descubrir la capacidad de producir efectos políticos de otra forma que no sea el acto electoral. Quizá, precisamente, porque el acto electoral había demostrado su agotamiento. La sorpresa de la propia capacidad entusiasma, el asunto es conocer el límite de las capacidades. Capacidad es potencia, poder. Se trataría, entonces, de tener el conocimiento más aproximado posible de la relación de poder, es decir, de la coyuntura. Esto deja de tener, entonces, el tufo de los libros apolillados. Aparece la necesidad imperiosa de inspirar en toda su intensidad los perfumes vivificantes junto al olor a sudor y mierda, para olfatear el rumbo que por lo menos, si no llega a una victoria clamorosa, evite una frustración.
Los hechos ocurridos en diciembre de 2001 constituyen un hito en el proceso de luchas sociales de los últimos años en la Argentina. Huelga general nacional, ataques a sedes de bancos, empresas privatizadas, edificios gubernamentales y viviendas de funcionarios y políticos, saqueos masivos a supermercados y otros comercios, que, en numerosos casos, derivan en choques callejeros; “cacerolazos” multitudinarios y espontáneos en las principales ciudades del país, acompañados de manifestaciones de masas; combate callejero en el microcentro de Buenos Aires; además de numerosas marchas y cortes de rutas, en todo el territorio nacional. Las capas más pobres de la sociedad, trabajadores ocupados y desocupados, pequeña burguesía: en suma, todas las fracciones sociales que integran el campo del pueblo. Estas son las acciones y los protagonistas de esas jornadas inéditas en la historia argentina.
Para los ecuatorianos y ecuatorianas resultan significativas las informaciones y análisis sobre las revueltas populares en la Argentina, los “cacerolazos”, las protestas y las nuevas formas de organización en asambleas poblacionales, y la crisis política, porque guardan varias similitudes con lo que aconteció en nuestro país en los años 1999 y 2000: crisis económica ligada fuertemente a la quiebra del sistema bancario privado, congelamiento de los ahorros y extracción de recursos desde las capas medias y pobres de la población a favor de los banqueros oligarcas, crisis política con pérdida de base social del gobierno, derrocamiento del presidente en funciones, rebelión social, desobediencia civil y revuelta indígena-militar que pone en “jaque” al poder constituido.
(A Araceli y Juan Manuel)