Revista Herramienta Nº 17

Octubre de 2001

Éxodo y nuevo desorden mundial.

 Retórica y realidad del nuevo desorden mundial

La caída del Muro de Berlín en 1989, la Guerra del Golfo Pérsico a comienzos de 1991 y la disolución de la URSS en agosto de ese mismo año fueron presentadas en su momento como el comienzo de un nuevo orden mundial, según lo anunció triunfalmente George Bush, presidente de los Estados Unidos, al recibir a las tropas victoriosas de su país tras la masacre de 300 mil soldados y habitantes iraquíes. En todo el mundo, políticos, economistas e intelectuales empezaron a hablar, sin ningún rubor, del nuevo orden mundial que supuestamente se había configurado tras el fracaso del comunismo soviético y luego de la aplastante derrota de Sadam Hussein, el “nuevo Hitler” –según lo llamó el poeta ex radical Hanz Magnus Enzemberguer–. La verborrea triunfalista inundó los medios de comunicación, las revistas de análisis social y se convirtió en el programa retórico del neoliberalismo y de la globalización, presentados como fuerzas de gravedad sociales a las que toca sujetarse o perecer. Como resultado se consolidó una vulgata globalística, hoy en boca de las Naciones Unidas, los Estados Unidos, las instituciones financieras internacionales, las ONG, los políticos y los economistas.[1]

Los objetivos socialistas en la protesta global.

Autor(es)

 Las manifestaciones de protesta global de los últimos años colocan un freno a los atropellos del neoliberalismo, socavan el triunfalismo de la derecha y favorecen la reversión de las relaciones de fuerza favorables al capital. Los movimientos antiglobalistas promueven valores emancipatorios y revitalizan la solidaridad internacionalista entre los pueblos oprimidos.Las organizaciones que impulsan estas acciones alientan la aplicación de la tasa Tobin, que es un impuesto progresivo aunque muy insuficiente a las transacciones financieras. La conquista de este gravamen a través de la movilización fortalecería la resistencia popular, pero su instauración a través de las instituciones vigentes y como una simple medida regulatoria del movimiento de capitales, no beneficiaría a los trabajadores. Hay que orientar la lucha por este impuesto hacia una redistribución de ingresos en favor de los oprimidos y no como una sanción a los especuladores que premie a los empresarios. Cómo el gravamen sólo puede instrumentarse en los grandes centros financieros, la campaña por su aplicación en los países periféricos tiene menos relevancia que la batalla por la anulación de la deuda externa.

Después de Génova, mirando hacia el futuro.

Autor(es)

 1. Las movilizaciones contra la globalización neoliberal, para lograr otra globalización, están cambiando. Desde Seattle se han sucedido a ritmo acelerado y con creciente participación. Las últimas de Génova han movilizado a más de 200.000 personas. Walden Bello lo había anticipado titulando su contribución al Foro Social de Génova: “Próxima estación del expreso anti-globalización: Génova”. Ese título nos hace recordar al del último CD de Manu Chao: “Próxima estación: esperanza”.

Transformaciones dialécticas: teleología, historia y conciencia social.

Interacción social y desarrollo desigual
 
Según Marx, el impacto potencial de la interacción entre la base material y la superestructura puede ser tanto positivo como negativo, desde los estadios tempranos del desarrollo histórico hasta el punto de la historia en que los seres humanos tomen conscientemente el control sobre las fuerzas sociales conflictivas en que están situados. De ahí que también la ideología aparezca en su concepción con connotaciones diametralmente opuestas. Por un lado, se la presenta en su negatividad como una fuerza mistificadora y contraproducente que frena grandemente el desarrollo. Pero, por otro lado, también se la ve como un factor vital positivo –disposición a superar determinadas restricciones y resistencias sociales– sin cuya activa contribución las potencialidades progresivas de una situación histórica dada simplemente no podrían desplegarse.

Antropología, marxismo, compromiso...

 Claude Meillassoux entrevistado por François Chesnais y Francis Tour

La colección Cahiers libres de la editorial suiza Editions Page deux,dirigida por Charles-André Udry, publicó recientemente dos obras del antropólogo Claude Meillassoux: en 1997 L’économie de la vie. Démographie du travail y en 1999 una recopilación de artículos de Terrains et théories.Meillassoux es conocido por sus obras fundacionales sobre el lugar de la economía de subsistencia en las comunidades de origen de los trabajadores inmigrantes hacia las grandes ciudades africanas o hacia el extranjero y en la explotación de esta categoría de trabajadores (Mujeres, graneros y capitales.

El sistema mundial y América Latina: notas para el siglo XXI.

Introducción
 
Después de haber sido relegado en los últimos veinte años a una dimensión marginal en el pensamiento económico, social y político, el tema del desarrollo vuelve a adquirir fuerza en América Latina.
El ingreso de la economía mundial, desde mediados de los años noventa, en la fase A de un nuevo Kondratiev[1], lo coloca otra vez en el orden del día. En el nuevo período de crecimiento largo que se hace presente, surgen y se insinúan nuevas formas de articulación del sistema mundial y nuevos patrones de dominación y de dependencia. La dependencia y el latinoamericanismo vuelven a enfrentarse por los nuevos modelos de desarrollo.

La larga, larga crisis de la economía argentina.

            La convulsiva situación de las finanzas argentinas en los últimos meses puso de manifiesto las dudas del capital financiero sobre la posibilidad de que el país retomara la senda de crecimiento de su Producto Interno Bruto. Los usureros internacionales no están solos en esa percepción, que los argentinos sufren en carne propia, después de una prolongada recesión de tres años.

Un trabajo colectivo de renovación programática

Iniciamos una serie de discusiones encaminadas a precisar las orientaciones generales y prioridades de trabajo de Herramienta, atendiendo a las modificaciones en la situación internacional, a la experiencia de producir la revista y a las relaciones que establecimos con otros compañeros y publicaciones de similares orientaciones.

Por un debate serio, respetuoso y constructivo

La idea de propiciar una polémica cuyo objetivo sea construir pensamiento me parece una excelente iniciativa. Estimo que elegir algunos textos básicos para centrar la discusión es una buena idea. Pero creo que eso no basta. Habría que establecer algunas reglas de juego mínimas para que el debate sea fructífero. La regla de oro debería ser respetar el pensamiento con el que se quiere polemizar y no deformarlo; discutir sus propuestas de fondo y no irse por las ramas. Esto es lo que no cumple el de James Petras. Y como no me gusta afirmar cosas sin demostrar lo que afirmo con hechos contundentes, a continuación el lector podrá convencerse por sí mismo.

Es importante tener en cuenta que Anderson escribe casi un año y medio antes que Petras. Entonces no había habido Seattle, Praga, Foro Social Mundial, la Segunda Cumbre de los Pueblos en Quebec.

Por último, como no puedo citar la página, ya que recibí los documentos por vía electrónica, he decidido reproducir los párrafos de cada documento y subrayar con negrita las ideas que Petras tergiversa o no comprende bien, según mi opinión. Estimo y respeto a Petras, a quien considero un revolucionario que ha dedicado su vida a la causa de la liberación de los pueblos, del que admiro su consecuencia y espíritu de lucha y la capacidad de no contaminarse a pesar de vivir en las entrañas del monstruo. Por esto mismo me duele más que, a mi juicio, haya caído en el tipo de irrespeto intelectual que critico.

Apuntes para el debate sobre el papel de las revistas de izquierda

Autor(es)

Les envío algunos apuntes sueltos para la discusión. No son exhaustivos, apenas traté de ordenarlos un poco, y se basan exclusivamente en los tres materiales tomados como puntos de referencia.

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