La Revolución Bolivariana: "o inventamos o erramos". Claves para leer el proceso de transformación social venezolano

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Autor(es): Azzellini, Dario

Azzellini, Dario. Politólogo. Actualmente estudia un doctorado sobre "participación en Venezuela" en la Universidad Johann-Wolfgang-Goethe de Frankfurt, Alemania y la BUAP de Puebla, México. Desde 1990 viaja frecuentemente entre Latinoamérica y Berlín, donde reside trabajando como autor, cineasta y politólogo.


El proceso venezolano de transformación social es ampliamente desconocido en el exterior. Los medios se concentran principalmente en la persona de Chávez ignorando los amplios procesos de cambio y los movimientos emprendidos desde abajo. Las interrogantes que provocan dudas son muchas: ¿Hay realmente un proceso de transformación social en Venezuela? ¿Se está copiando el modelo cubano? ¿Como se puede confiar en Chávez que es un militar? ¿No es Chávez un autoritario? Y la mayoría de los que escriben y opinan lo hacen en base de informaciones que sacan de la prensa burguesa y sin averiguar lo que están repitiendo.

El siguiente ensayo quiere dar unas llaves para poder entender el proceso venezolano. Después de ver qué es el bolivarianismo y la construcción especifica de la izquierda venezolana, como también la historia del ejercito venezolano, quiero presentar un cuadro breve sobre los cambios sociales y económicos y concentrarme en los Consejos Comunales, que juntos a los modelos de cogestión y autogestión en las fábricas y empresas, son vistos como pilares del fortalecimiento del poder popular para la "conformación de un Estado Comunal" que vaya sustituyendo al Estado burgués.

La democracia excluyente pactada

Venezuela es uno de los primeros países latinoamericanos en el cual se derrumba completamente el sistema tradicional de partidos. Y eso cuando durante décadas, a partir de que en 1958 se derroca a la dictadura de Marcos Pérez Jímenez, la democracia pactada venezolana ha sido presentada por muchos académicos y políticos como ejemplar para América Latina. En realidad se trató de un "modelo burocrático-populista de administración del aparato estatal" (Ochoa/Rodríguez, 2003: 117) o un "sistema populista de conciliación de elites"[1], en el cual dos partidos -el formalmente socialdemócrata Acción Democrática (AD) y el social-cristiano COPEI (Comité de Organización Política Electoral Independiente)- compartieron el poder. Los dos ocuparon de hecho todo el espacio institucional de interacción con el Estado y la vida social hasta que Hugo Chávez asumió la presidencia en 1999.

Ya antes de las elecciones del 1958 los líderes de los partidos burgueses AD, COPEI y la Unión Republicana Democrática (URD), excluyendo al Partido Comunista (PCV), que había tenido un papel fundamental en la lucha antidictatorial, se pusieron de acuerdo y firmaron el Pacto de Punto Fijo (PPF), un Programa Mínimo en el que se sentaron las bases de una democracia representativa pactada y la alianza con EEUU.[2] Se instauró un sistema político que no aceptó otros canales para demandas sociales, que no fuera a través de AD o COPEI. La renta petrolera se usaba para complacer a las clases altas y crear un modelo clientelista.

Al mismo tiempo, el PPF trajo como consecuencia la marginalización e ilegalización del PCV y la salida de un sector importante de AD, que conformó al Movimiento de Izquierda Revolucionara (MIR) como organización armada. Entre 1960 y 1962 se dan cuatro intentos de levantamiento de partes del ejército en coordinación con organizaciones de izquierda, guerrillas, el PCV y el MIR. Los movimientos armados venezolanos sin embargo fracasan tanto en el campo militar como en el político; no logran crear una base amplia o un arraigo en la población.

Después de una década de oro en los años '70, que le proporcionó al país entradas altas a causa de la crisis petrolera, a partir de la caída de los precios de petróleo a principios de los '80 empieza a sentirse una fuerte crisis económica. El PBI per cápita cae un 29% entre 1978 y 1989.[3] Con la aplicación del modelo neoliberal la pauperización alcanza a capas cada vez más amplias de la sociedad. El porcentaje de la población pobre aumentó de un 36% en el 1984 al 66% en el 1995, y el porcentaje de población en pobreza extrema en el mismo lapso se triplicó del 11 al 36% (Roberts, 2003: 80). En 1988 la situación para los pobres es dramática, la inflación ronda un 100%, hay desabastecimiento y especulación con alimentos, la población de escasos recursos ya no tiene para comer. Cuando el presidente Carlos Andrés Pérez en el 1989 implementa un programa de austeridad y de reajuste estructural siguiendo los lineamientos del FMI y se da un aumento de los precios de transporte el descontento acumulado se transforma el 27 de febrero en una rebelión popular conocida como El Caracazo. Los pobres empiezan a bajar de los cerros de Caracas hacia el centro saqueando todo lo que encuentran en su camino. La rebelión se extiende a casi todas las demás ciudades venezolanas. El gobierno da la orden a las fuerzas de represión y el Ejército de reprimir el levantamiento, lo que causa, según diferentes fuentes, entre 3.000 y 10.000 muertos.

El Caracazo es visto por gran parte de la población venezolana y por muchos autores como un punto de ruptura en la historia de Venezuela (Ellner, 2003:19; López Maya, 2003a: 102). Recurriendo al concepto de Foucault de la historia efectiva[4] Reinaldo Iturriza explica:

Si el 27F guarda alguna relación de familiaridad con junio de 1848, la Comuna de París, el Mayo Francés o el Cordobazo argentino, es en tanto sucesos que, habiendo trastocado drásticamente las relaciones de fuerza existentes, modificaron el curso de los acontecimientos históricos. (Iturriza, 2007: 5)

Empieza la declinación imparable del sistema puntofijista. El rechazo de la población, especialmente de los pobres, no se dirige solamente hacia los partidos tradicionales sino más bien al concepto la democracia representativa en general. Según Chávez los rangos medios del ejército, que fueron los que principalmente ejecutaron la masacre, esa fue "como un boomerang para la mayoría de ellos, que sintieron vergüenza de lo que habían hecho" (Blanco, 1998: 183). Los hechos aceleraron la convicción de que había que actuar rápido y parar al régimen. En febrero y en noviembre del 1992 se dieron dos intentos de levantamientos cívico-militares.

Cuando los jóvenes oficiales del ejército organizados en el Movimiento Bolivariano Revolucionario - 200 (MBR-200) intentan (en coordinación con organizaciones civiles y de base de izquierda) derrocar al responsable de la masacre, el presidente Carlos Andrés Pérez, el 4 de febrero, encuentran grandes simpatías en los movimientos sociales y la población empobrecida, sin necesidad de ulteriores explicaciones. Denis (2001: 31) nombra los siguientes motivos: Fueron oficiales jóvenes quienes lideraron el levantamiento. Igual que durante el Caracazo fue una base de clases sociales bajas que se rebeló con toda violencia en contra de una dirección deslegitimada y de manera totalmente antagonista, arriesgando todo, incluyendo la vida. Y su discurso no hablaba de orden sino de libertad, justicia y marginalización.

Cuando Chávez vio que el levantamiento había fracasado y habló 57 segundos por televisión pidiendo a sus compañeros bajar las armas y evitar más derrame de sangre, también agradeció su participación y asumió toda la responsabilidad del intento de golpe y de su fracaso, lo que causó admiración en un país acostumbrado a que nadie en la política durante décadas haya asumido la responsabilidad de sus actos. Además, declaró que el objetivo no había sido alcanzado "por ahora" y que el país definitivamente tenía que tomar otro rumbo; dejó en claro que el proyecto político del golpe seguía vigente. Así, de la noche a la mañana Chávez se volvió el símbolo del cambio para amplios estratos de la población y movimientos de base (Denis, 2001: 31; Hellinger, 2003: 49).

La movimientos sociales y las protestas, en muchos casos violentas, aumentan durante los años 1990 hasta que una alianza electoral amplia lleva a la presidencia a Chávez en diciembre del 1998.

El Bolivarianismo

El Bolivarianismo no tiene un marco teórico definido y de las declaraciones programaticas del gobierno o de algunas organizaciones políticas tampoco se puede deducir una estructura teórica (vg. Lander, 2004: 197-198). Hay que entender más bien al bolivarianismo como un work in progress. Bonilla-Molina y El Troudi denominan a las fuerzas de las cuales se nutre el proceso de la revolución bolivariana como corriente histórica por el cambio (2006: cap. 15). A esta pertenecen las más diferentes corrientes de izquierda e emancipadoras de las últimas décadas, que a partir de la crísis de los ‘80 se presentan con una nueva calidad:

En esa década (de los ochenta), que los neoliberales denominan perdida[5] es innegable que las dinámicas de confrontación contra la explotación y las injusticias generaron espacios de encuentro y desencuentro entre la desobediencia callejera al status quo y los núcleos conspirativos en las Fuerzas Armadas que venían levantando las banderas contra la corrupción, el nepotismo y la entrega de los intereses nacionales a los centros de capital internacional. El fruto de este empalme se vería años después con las fortalezas y debilidades de lo que hoy conocemos cómo revolución bolivariana. (Bonilla-Molina/El Troudi, 2006: cap. 15)

La idea fundamental del bolivarianismo está en partir de las diferentes experiencias de luchas emancipadoras locales, regionales, nacionales y continentales y de la propia historia de resistencia. Así que un elemento central es representado por el árbol de las tres raíces (término usado por primera vez en 1982 por parte del circulo que forma el MBR-200), que se refiere a Simón Bolívar, Simón Rodríguez y Ezequiel Zamora. Esa orientación surge por primera vez a mediados de los ‘60. La izquierda revolucionaria empieza a postular la alianza y el levantamiento cívico-militar como vía venezolana a la revolución y varias corrientes empiezan a infiltrar el ejercito o reclutar militares de manera clandestina. Principalmente el Partido de la Revolución Venezolana (PRV), que surge de una división en la guerrilla del PCV en 1965.[6]

El "árbol de las tres raíces" representa un símbolo de los valores del bolivarianismo y sus fundamentos. Simón Rodríguez (1769-1854), filósofo y maestro de Simón Bolívar representa la búsqueda de formas de organización social y política propias: "La América Española es Original; Originales han de ser sus instituciones y su gobierno: Y Originales sus medios de fundar uno y otro. O Inventamos o Erramos." (Rodríguez, cit. en Contreras, 1999: 112). Además representa la importancia de la formación. Simón Bolívar (1783-1830) representa a su vez la importancia de la independencia y soberanía, como también de la lucha para alcanzarlas. Y el general campesino de la guerra federal, Ezequiel Zamora (1817-1860), representa la importancia de la lucha por una sociedad más justa y democrática, que siguió después de la independencia. Zamora lideró varios levantamientos campesinos bajo los lemas: "tierras y hombres libres"; "elección popular" y "horror a la oligarquía" (López Maya, 1996: 146).

La derrota política y militar de la lucha armada en Venezuela llevó a que durante los ‘60 y ‘70 hubiera un debate muy crítico del concepto foquista, del autoritarismo de los partidos comunistas y de la simple transferencia de experiencias revolucionarias. Eso llevó a que las diferentes organizaciones empezaran a orientarse más a los movimientos sociales, la mayoría reconociendo la autonomía de los movimientos, y empezaran un trabajo poco visible durante muchos años. Alfonso Tovar, ex guerrillero del PCV y activista de la Fundación Cultural Simón Bolívar en el barrio 23 de Enero en Caracas explica: "El movimiento popular comienza a fortalecerse cuando el movimiento político comienza a entender que no hay que intervenir el movimiento si no más bien hay que facilitarle y darle los instrumentos para que el pueblo se organice" (Azzellini/Ressler, 2004).

El bolivarianismo toma también cada vez más fuerza dentro del mismo ejército. A partir de los ‘70 se forman grupos clandestinos y en 1982 nace el MBR-200 que llega a ser el grupo principal. Desde el principio está concebido como organización cívico-militar, apuntando a un levantamiento de esas características. Los dos intentos de golpe de 1992 se llevan a cabo junto a otras organizaciones de izquierda. Los rasgos fundamentales del proyecto político desarrollado por el gobierno bolivariano a partir de 1999 se encuentran ya en una carta que Chávez envió a otro militar un año después del intento de golpe fallido:

1) Un nuevo modelo filosófico-político coherente con los fundamentos ideológicos bolivariano-robinsoniano-zamorano; 2) Un nuevo modelo de economía mixta solidaria con siete áreas de interacción bien definidas entre el Estado, el sector privado y la sociedad civil; 3) Un nuevo modelo de Estado Federal (...), con cinco poderes: Ejecutivo, Legislativo, Judicial, Moral y Electoral (..).; 4) Un sistema democrático en el que el pueblo sea protagónico y participativo; 5) Un modo de vida solidario y un modelo de sociedad original, basado en la igualdad, la justicia y la libertad, y 6) "Un modelo distinto de relación civil-militar, basado en la integración y no en la dominación..." [7]

Una excelente sistematización de las corrientes que influyen en el bolivarianismo -aunque todavía ampliable, como hace notar el mismo autor- la da Denis (2007), dividiéndolas en tres categorías:

1. El ramal de las corrientes histórico-sociales:

* Corrientes del marxismo crítico: desarrolladas teóricamente entre nosotros por el guevarismo, el mariateguismo, el consejismo, historicismo y autonomismo europeo (Pannekoek, Gramsci, Negri, etcétera) y el surgimiento de los movimientos autónomos de base en el nivel obrero y popular.

* Corrientes de la teología de la liberación: desde Gustavo Gutiérrez, Frei Beto, como teóricos originales, hasta el desarrollo de todos los movimientos y colectivos cristianos de base, integraciones con movimientos guerrilleros.

* Corrientes del nacionalismo revolucionario: centradas en el renacimiento del pensamiento nacional-popular-revolucionario, inspirados básicamente en Bolívar y Martí, la revolución cubana, sandinista, movimientos de liberación nacional.

* Corrientes de resistencia indígena: aunque la más antigua entre nosotros realmente retoma su lugar a partir de los años sesenta; importancia de autores "anticivilizatorios" como Darcy Ribeiro, movimientos insurgentes indígenas -particularmente en Colombia-, desarrollo de las grandes organizaciones de resistencia indígena (Ecuador, Chile, México, Bolivia).

* Corrientes de resistencia negra: inicialmente hace explosión en los EEUU, luego se extiende sobre Brasil y el Caribe con expresiones civilistas y violentas; inspiraciones teóricas en autores como el martiniqués Aimé Cesaire.

2. El ramal insurreccional:

* Rebelión estudiantil del 87, sublevación popular del 27 de Febrero de 1989: nace en Venezuela la subversión social antisistema y antineoliberal.

* Rebelión del 4 de Febrero y 7 de Noviembre de 1992: se destapa la insurgencia militar bolivariana; primeros fenómenos de integración insurreccional cívico-militar.

3. El ramal profético (según Walter Benjamín son los acontecimientos políticos-sociales que quiebran la historia dominante y a la vez prefiguran los procesos históricos de liberación):

* Movimiento insurgente y guerrillero de los años ‘60 y ‘70: única guerra revolucionaria generalizada en el territorio nacional del siglo XX.

* Congreso Cultural de Cabimas (1973): se abre la visión de resistencias culturales como parte intrínseca de todo proceso revolucionario.

* Primeras expresiones del consejismo obrero y sindicalismo revolucionario, en los años ‘80: huelga textil, primeras tentativas de formación de consejos obreros en Sidor y Alcasa, sindicalismo revolucionario en Aragua y Carabobo, entre otras.

* Congreso Nacional Estudiantil (Mérida, 1985): matriz de encuentro de la rebelión estudiantil de los ‘80.

* Renacimiento del movimiento campesino: tomas de tierra en Yaracuy, en 1987.

* Asamblea de Barrios (Caracas, 1991-1993): inicio del asambleísmo popular y promoción de los principios de la democracia de la calle.

* Movimiento pedagógico: inicio en el país de una pedagogía libertaria sobre la clave de la democracia del saber, años ‘90; punto clímax: Constituyente Educativa (2000-2001).

* Proceso Popular Constituyente: desarrollo constitutivo del poder popular y de los poderes constituyentes de base (1995-…).

* Campaña y victoria electoral de Hugo Chávez (1998): se rompe el hilo histórico puntofijista.

* Asamblea Constituyente: primera concreción constitucional de una democracia participativa y protagónica (1999), nacimiento de la Quinta República.

En sus discursos actuales Chávez se refiere a amplias influencias políticas que van desde Jesús, pasando por Bolívar, Gramsci, Trotzky y Mao, llegando hasta Antonio Negri. Lo que a primera vista puede parecer un cóctel ideológico absurdo en verdad representa la amplitud de influencias políticas, sociales, culturales y hasta religiosas que nutren al bolivarianismo. Chávez no asume tanto el papel de dar una línea política sino más bien de abrir un marco político.

De esta multiplicidad deriva el extraordinario potencial revolucionario del chavismo. Porque la multiplicidad de sujetos implica la multiplicación de los frentes de lucha, la diversidad de estrategias puestas en marcha para luchar por la democratización radical de la sociedad venezolana, y su capacidad de movilización para defender el proceso revolucionario cuando éste ha estado en peligro. Son estas múltiples singularidades las que han salido por millones a las calles para restituir la democracia el 13 de abril de 2002. (Iturriza, 2007: 6)

Aunque con el pasar del tiempo el bolivarianismo se movió cada vez más hacia la izquierda y a partir del 2005 abiertamente socialista. Corrientes más nacionalistas, reformistas y socialdemócratas poco a poco han ido quedando al margen del bolivarianismo.

Las políticas sociales del gobierno bolivariano

El primer año del mandato de Chávez fue usado para elaborar una nueva Constitución, que a finales de 1999 fue aceptada en un referéndum popular con 72% de los votos. A partir de 2000 el Gobierno empieza con medidas sociales y a reestructurar la empresa estatal petrolera PdVSA para tomar el control de la fuente más importante de financiamiento, que en la practica actuaba como una empresa transnacional evitando dejar recursos al Estado. Además se empieza a transformar la realidad constitucional en realidad jurídica, lo que inmediatamente provoca la reacción de la oposición, que desemboca en paros, sabotaje, conspiración, terrorismo, un golpe de estado y varios intentos de golpe; de modo que el Gobierno y los movimientos pasan a una fase de defensa del proceso que durará hasta finales de 2003, más o menos.

A partir de mediados de 2003 empiezan los programas sociales a gran escala, nombrados "misiones". El nombre de misiones indica por un lado la urgencia social y por el otro lado una estructura propia. Esa institucionalidad paralela se repite en muchos ámbitos. En vez de ir a una confrontación frontal con los aparatos y las estructuras existentes, el proyecto bolivariano ha empezado a construir instituciones paralelas hasta que éstas vayan sustituyendo o absorbiendo a las anteriores (en sentido gramsciano, construyendo lo nuevo antes de que lo viejo haya muerto).

A partir de la garantía constitucional de los derechos económicos, sociales y culturales, se rechazan las políticas focalizadas hacia los grupos más vulnerables en todos los principales documentos en torno a la política social, postulando por el contrario la necesidad de políticas sociales universales tendientes a la equidad social y a la superación de las desigualdades políticas y exclusiones culturales. Se define esta política como basada en la participación como vía de inclusión social y construcción de ciudadanía. (Lander, 2004: 212)

Muchos de los programas sociales intentan fomentar la autoorganización popular y la participación. Las primeras misiones se sitúan en las áreas de más necesidad: salud, educación, alimentación y vivienda. Con la "Misión Barrio Adentro" se construye -conforme a lo postulado en la Constitución- un sistema de salud gratuito para todos. Hoy en día hay más de 25.000 médicos trabajando en el sistema de Barrio Adentro, que ya tiene una estructura de médicos familiares y odontólogos en todo el territorio nacional, policlínicas, centros de rehabilitación, centros diagnósticos, hospitales generales y clínicas especializadas.[8]

Con la "Misión Barrio Adentro I", entre 2004 y 2005 fueron alfabetizadas casi 1,5 millones de personas, de modo que en octubre de 2005 Venezuela fue declarada "territorio libre de analfabetismo" según los parámetros de la UNESCO. Con la "Misión Barrio Adentro II" hay la posibilidad para toda la población de completar la primaria y con la "Misión Ribas" la secundaria. Con la "Misión Sucre" se obtiene el acceso a estudios superiores y en conjunto con el nuevo sistema universitario de la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV, ocho sedes universitarias) se creó el sistema de la educación superior municipalizada dando la posibilidad de formación universitaria a lo largo y a lo ancho de todo el territorio nacional. En la Misión Sucre y la UBV actualmente hay alrededor de 350.000 estudiantes (todo el viejo sistema de universidades públicas tiene 440.000 estudiantes). Alrededor de la mitad de los participantes a todas las misiones educativas ha obtenido becas de aproximadamente 80 dólares mensuales.

Con la "Misión Mercal" se creó una red de 14.000 tiendas que -eliminando los intermediarios- vende muchos productos básicos a precios entre 30 y 70% por debajo de los precios de mercado.[9]

Frente a la argumentación que atribuye a los precios elevados del petróleo la posibilidad del gobierno bolivariano de desarrollar amplias políticas sociales hay que subrayar que la cuestión central es que Venezuela haya asumido el control sobre los propios recursos y aumentado las regalías y los impuestos sobre el petróleo, como también obligado a las transnacionales petroleras a migrar a contratos con participación mayoritaria de PdVSA. Así que buena parte de las ganancias -a diferencia de antes- se queda en el país.

La nueva etapa

Antes de las elecciones presidenciales del 4 de diciembre de 2006 Chávez aclaró que no se trataba solamente de votar a favor de un candidato u otro sino también de una decisión a favor o en contra de poner en marcha un proyecto socialista: el Socialismo del siglo XXI, sobre el cual Chávez lanzó el debate a partir de 2005, aunque todavía sigue siendo poco definido. El termino sirve sólo para distanciarlo del "socialismo real", aclarando que la democracia, la libertad y la participación deben ser elementos fundamentales del Socialismo del siglo XXI.. Después de haber ganado las elecciones con un 62,85% de los votos (con una participación del 74%), Chávez a principios de enero de 2007 en un histórico discurso declara una nueva etapa que requerirá

mayor esfuerzo y eficiencia, mayor empeño y claridad ideológica. Eficacia política y calidad revolucionaria. Este año es un año de arranque, vamos a encender los motores, un conjunto de motores y pongo de nuevo al poder constituyente, al poder popular, combustible verdadero para que estos motores puedan llevarnos.

Los 5 motores son: 1) Una nueva ley habilitante que le otorga al Presidente la facultad de decretar leyes sin que tengan que ser discutidas y aprobadas por la Asamblea Nacional, aunque también definió los ámbitos en los cuales Chávez puede legislar, y tiene la posibilidad de anular a posteriori las leyes decretadas. De hecho las leyes decretadas hasta ahora apuntaron a la nacionalización de las empresas estratégicas privatizadas durante gobiernos anteriores: Compañía Anónima Nacional Teléfonos de Venezuela (CANTV), la más importante del país, cuyo principal propietario es la empresa estadounidense Verizon Communications, el sector eléctrico y las reservas de crudo pesado en la faja del Orinoco; 2) Una reforma constitucional, pues aunque la Constitución Bolivariana de Venezuela sea muy avanzada todavía tiene muchos elementos liberal-democráticos o que no están en línea con el proyecto de la construcción de la República Socialista de Venezuela y requiere por ejemplo el apoyo estatal para la producción nacional, incluyendo las empresas privadas, y se quiere priorizar más las formas colectivas y cooperativas de producción. También está planeado darle rango constitucional a los Consejos Comunales. El punto más resaltado en el exterior es el de posibilitar la reelección presidencial más allá de las dos veces permitidas actualmente.[10] Las reformas constitucionales serán sujetas a un referéndum popular; 3) Un impulso a la educación popular en todos los espacios sociales y de trabajo para crear y reforzar nuevos valores no capitalistas; 4) La llamada "nueva geometría del poder" que significa un reordenamiento territorial; 5) El punto declarado por Chávez de mayor importancia: el fortalecimiento del poder popular para la conformación de un Estado Comunal "en condiciones de conducir una Revolución", a través del fortalecimiento de los Consejos Comunales (CC) y la creación de Consejos de Trabajadores (CT), considerados la base del socialismo venezolano, que deberían trabajar juntos e ir construyendo así unas estructuras capaces de sustituir al Estado burgués. Por falta de espacio en este artículo me voy a concentrar en los CCs, aunque es obvio que la dimensión de la autoorganización territorial y la del control obrero de la producción deben ir juntas para una verdadera transformación social.

Los Consejos Comunales

Desde un principio el movimiento bolivariano postuló formas de poder local y autogestión de las comunidades. El asunto tuvo su primera forma concreta en los Consejos Locales de Planificación Pública (CLPP) a partir de 2004 más o menos. Sin embargo éstos no se desarrollaron de la forma pensada. Dependientes en su financiamiento y estructuración de las alcaldías, en la mayoría de los casos se volvieron un apéndice de los municipios, que intentaron conformarlos según sus preferencias o retenían financiamientos por vías burocráticas si las decisiones de los CLPPs no correspondían a sus posturas.

Así a finales de 2005 se empezó con la construcción de los Consejos Comunales (CC) y en abril de 2006 la Asamblea Nacional sancionó la ley correspondiente. Los Consejos Comunales reciben su financiamiento directamente del Estado y sus instituciones, evitando así la interferencia de las alcaldías.

El consejo comunal es la forma de organización más avanzada que pueden darse los vecinos de una determinada comunidad para asumir el ejercicio real del poder popular, es decir, para poner en práctica las decisiones adoptadas por la comunidad. Es además, la instancia básica de planificación, donde el pueblo formula, ejecuta, controla y evalúa las políticas públicas. Así, incorpora a las diferentes expresiones organizadas de los movimientos populares. El consejo comunal también es la base sobre la cual se construye la democracia participativa y protagónica que plantea la Constitución Bolivariana. (http://www.consejoscomunales.gob.ve/)

Los CCs se forman en zonas urbanas con 200-400 familias, en zonas rurales con alrededor de 20 familias y en regiones indígenas con unas 10 familias. El fundamento del CC y su órgano de toma de decisiones es la Asamblea de vecinos y vecinas. Su órgano ejecutivo está integrado por un vocero o una vocera de cada comité de trabajo de la comunidad, cinco miembros de la Unidad de Gestión Financiera y cinco de la Unidad de Contraloría Social.

El trabajo en todos los niveles del CC es ad honorem y no renumerado. Quienes se postulan solo pueden ser electos en un órgano del CC, permanecen dos años en sus funciones y podrán ser reelectos como también revocados en cualquier momento por la misma comunidad. El único órgano de decisión es la asamblea de ciudadanos y ciudadanas, que también decide sobre cuales comités conforman al CC, lo que puede variar según las necesidades de las comunidades. Pueden ser, por ejemplo, el comité de salud (que apoya a los médicos de la Misión Barrio Adentro en el trabajo de prevención), las mesas técnicas de agua (MTA, que elaboran junto a las entidades de suministro de agua los planes para sus zonas), los comités de tierra urbana (CTU), comités de ambiente, cultura, deportes, jóvenes, abuelos, economía popular, educación, desarrollo social y alimentación, vivienda, infraestructura y hábitat, justicia de paz, seguridad y defensa, la radio comunitaria o lo que ya exista o lo que decida la comunidad. Los voceros y las voceras forman el órgano ejecutivo que se encarga de la planificación y la articulación de la participación organizada de la comunidad. La unidad financiera es el administrador y ejecutor de los recursos (y del Banco Comunal, estructura a través de la cual la comunidad puede otorgar créditos en condiciones favorables en la misma comunidad, según las prioridades decididas por la misma comunidad). La contraloría social en cambio se encarga de revisar y fiscalizar el manejo de los ingresos.

Como primer paso de la conformación de un CC se forma un equipo promotor provisional conformado por voluntarios de la comunidad y acompañado por una persona asignada por la Comisión Presidencial del Poder Popular respectivo (nacional, regional o local, según la que ya exista). El equipo promotor provisional organiza la elección de la comisión promotora y de la comisión electoral, que organizan la primera elección de los voceros y voceras de los comités de trabajo e integrantes de los órganos de contralor y económico-financiero. Para ese efecto el equipo promotor organiza y coordina la realización del censo demográfico de la comunidad y convoca (en un lapso no mayor de treinta días a partir de su conformación) a una Asamblea de Ciudadanos y Ciudadanas, que elige la comisión promotora y la comisión electoral con la participación mínima del 10% de la población mayor de 15 años de la comunidad respectiva. En esa asamblea también se define por parte de la misma asamblea los límites del espacio geográfico de la comunidad.

La Comisión Nacional Presidencial del Poder Popular es designada por el Presidente de la República y tiene que orientar, coordinar y evaluar el desarrollo de los CCs en los niveles nacional, regional y local. La comisión presidencial además designa -con aprobación del Presidente- las comisiones presidenciales regionales y locales. Todas las comisiones presidenciales trabajan en coordinación con al comisión especial designada por la Asamblea Nacional en la evaluación de la constitución y el funcionamiento de los CCs.

La comisión promotora organiza y coordina la realización de un censo demográfico y socioeconómico comunitario y convoca en un lapso no mayor de 90 días a partir de su conformación a la Asamblea Constituyente Comunitaria (las elecciones del CC). Apenas se constituye el CC la comisión promotora deja de existir.

La comisión electoral organiza y conduce el proceso de elección de los voceros o voceras y demás integrantes de los órganos del CC y está integrada por cinco habitantes de la comunidad, quienes serán electos y electas por la misma comunidad en elecciones libres y secretas. La participación mínima en las elecciones debe ser de un 20% de los miembros de la comunidad mayores de quince años. Los y las integrantes de la Comisión Electoral no se pueden postular para los cargos del CC. Los pueblos y comunidades indígenas eligen los CCs de acuerdo con sus usos, costumbres y tradiciones.

Los CCs se registran ante la Comisión Local Presidencial del Poder Popular, entregando estatutos y acta constitutiva aprobados por la asamblea en la comunidad. Una vez constituido el CC se disuelve la comisión electoral y el CC empieza a realizar un diagnóstico socioeconómico de su área para detectar las prioridades y elaborar entre todos los comités y aprobar por la asamblea un plan de trabajo único, a partir del cual se definen los proyectos comunales para los cuales el CC solicita el financiamiento para desarrollarlos.

Los CCs reciben sus recursos de manera directa de varias entidades estatales, recursos de la administración de los servicios públicos que les sean transferidos por el Estado y recursos generados por su actividad propia. Todas las decisiones en respecto al manejo de los recursos financieros deben ser aprobados por la Asamblea de Ciudadanos y Ciudadanas y quedar confirmados en un acta que deben firmar al menos la mayoría simple de las y los asistentes a la Asamblea de Ciudadanos y Ciudadanas.

En abril de 2007, según los datos oficiales del Ministerio de Participación y Desarrollo Social, existían 18.320 consejos comunales en todo el país, y cerca de 5.000 estaban en proceso de constitución ("Consejos comunales han sido una experiencia exitosa", en Últimas Noticias, 7/4/2007). La meta para finales de 2007 es de 30.000 consejos comunales.[11]

En 2006 se aprobaron unos 16.000 proyectos presentados por los consejos comunales, entre los cuales figuraron 2.800 planes habitacionales. Y en febrero de 2007 se financiaron otros 2.100 proyectos a desarrollar en los próximos meses.

Es evidente, dadas las experiencias históricas de organización muy desiguales en diferentes lugares, el dispar nivel de activismo, de educación, de acceso a informaciones y de inclinación política, los consejos comunales son muy diferentes entre sí. Especialmente en la primera fase, se conformaron varios sin respetar una participación amplia de la comunidad. En otros casos la comunidad simplemente presentó poco interés en participar y el consejo comunal representa más bien a un núcleo comunitario activo. En un caso que vi personalmente en una barriada de Caracas, el antiguo comité de vecinos de AD simplemente asumió la forma del consejo comunal y en otros casos, de zonas con población de escasa experiencia organizativa, algunos consejos comunales se conformaron simplemente porque el presidente Chávez lo propuso y todavía no saben bien cómo trabajar. Sin embargo, la inmensa mayoría de las experiencias parecen exitosas. Según los consejos comunales que pude entrevistar (la mayoría en Caracas, algunos también en otras zonas del país), hay que resaltar especialmente dos puntos. 1) Especialmente en las zonas más marginalizadas y pobres la mayoría de las activistas son mujeres y casi todas no tienen ninguna experiencia organizativa social o política anterior a la primera elección de Chávez a finales de 1998 (o incluso antes del golpe de 2002); y antes de la existencia del gobierno bolivariano no habían ni participado en elecciones. 2) En los CCs hay participación de los llamados ni-nis (los que no están ni con Chávez ni con la oposición) que por motivos obvios no participaron en los intentos anteriores de fomentar una autoorganización popular masiva, como los Círculos Bolivarianos, las Unidades de Batalla Electoral (UBEs), las Unidades de Vencedores Electorales (UVEs) y otros más, que tenían una clara orientación en apoyo a las fuerzas bolivarianas. En algunos CCs no solo hay participación de ni-nis sino también fueron electos como voceros por parte de la comunidad (aun en zonas donde Chávez recibe entre 55 y 70 % de los votos), valorando así su participación comunitaria más allá de sus preferencias electorales o partidistas. También se están constituyendo CCs en zonas de clase media, aunque la participación de opositores férreos es prácticamente nula, lo que no sorprende puesto que están en contra del poder popular.

Respecto a la comisión presidencial se presentan dudas y contradicciones. Si por un lado la conformación de una comisión nombrada por el Presidente, desde el punto de vista metodológico no es ni democrática ni desde la base, sin duda abrió espacios para la base e hizo posible lo que no se logró con los CLPPs y que probablemente de otra manera hubiera quedado trabado en las burocracias de los partidos bolivarianos y los intereses fraccionados dentro de las mismas instituciones.[12] Lo que parece problemático es la conformación de la comisión presidencial: hasta la fecha sólo uno de sus integrantes viene de los consejos comunales, mientras que los restantes son intelectuales, investigadores o militantes políticos de más trayectoria. Como consecuencia, los mismos consejos comunales, en un encuentro que se hizo en marzo de 2007 en Caracas con la participación de aproximadamente 500 delegados y delegadas, debatieron una propuesta de los consejos comunales rurales organizados por el Frente Nacional Campesino Ezequiel Zamora: que la comisión debería estar conformada por un máximo de tres representantes del Estado (nombrados por el Gobierno o el Presidente), mientras la mayoría tenía que provenir de los consejos comunales mismos. La propuesta fue aceptada en la reunión y se decidió debatirla en todos los consejos comunales del país para luego presentarla al Ejecutivo.

Por otro lado, parece poco claro quién tiene la potestad de rechazar proyectos de los consejos comunales. El reglamento de la comisión presidencial no le otorga esa capacidad y hasta ahora no se ha escuchado de proyectos rechazados. Así que supuestamente se cumplen los proyectos y las prioridades decididas por las comunidades mismas. Sin embargo habría que aclarar mejor ese punto y fijar el respeto a las decisiones comunitarias de manera que no dé lugar a dudas. No se puede suponer que haya siempre una armonía de intereses que impida la discrepancia de criterios.

También podría parecer problemático que la participación comunitaria mínima en la conformación de los consejos comunales sea sólo de 20%; sin embargo, se conoce por experiencia lo limitada que es la participación comunitaria, así que 20% de participación activa se puede considerar un buen porcentaje. Además, así se garantiza que no fracase la conformación de consejos comunales en muchas comunidades. Es obvio que una participación mayor a 20% es deseable y nada lo impide. En los CCs que entrevisté en las barriadas pobres de Caracas, la participación osciló alrededor de 40%.

En el marco de la reforma constitucional planeada para el transcurso de 2007 está anunciado dar a los CCs rango constitucional. Al mismo tiempo se está elaborando una nueva ley de los CCs para fortalecer su posición. Habrá que ver si en estos procesos se solucionan algunas de las dudas y de los problemas que persisten. Mucho dependerá también de la participación de los mismos CCs en la elaboración de la nueva ley y en la reforma constitucional.

Actualmente se está discutiendo además como crear niveles de coordinación entre los CCs, para que puedan también desarrollar proyectos y medidas de más largo plazo y mayor alcance. En algunos CCs y estructuras de apoyo surgió la propuesta de crear entidades más pequeñas, por ejemplo, por bloque o cuadra, que discutan previamente los temas que luego se llevan a la asamblea de ciudadanos y ciudadanas, para así crear más participación visto que en asambleas de grandes dimensiones suelen ser limitada la participación directa de la mayoría.

Algunas conclusiones

El tiempo demostrará cómo seguirá desarrollándose la construcción y el funcionamiento de los CCs y los Consejos de Trabajadores así como la cooperación entre los mismos. Además, obviamente no es un proceso que se lleva a cabo bajo condiciones "asépticas" de laboratorio. Aparte de que existe la constante amenaza y presión desde afuera para destruir o revertir el proceso de transformación social. Para eso EE.UU., Colombia, parte de la oposición venezolana, las transnacionales y parte de la Unión Europea están dispuestos a usar cualquier medio, ya sea militar, mediático, económico, diplomático o terrorista.

Por otro lado, hay varios problemas internos. Vista la amplitud de las fuerzas que son parte del proceso, las opiniones de qué hacer y cómo hacerlo varían mucho. Los burócratas y la izquierda estadocéntrica dificultan y obstruyen la construcción de los CCs y los CTs. Además de que en muchas instituciones siguen trabajando funcionarios que entraron a través de sus lazos políticos anteriores al proceso bolivariano y que no tienen la capacidad y mucho menos el interés de apoyar o fomentar las políticas actuales. Sin olvidar también que las instituciones existentes no fueron creadas para llevar a cabo la revolución social. Y más allá de instituciones y bandos políticos, la corrupción, la ineficiencia y la cultura del dinero rápido, herencia del modelo de economía petrolera y rentista de exportación, sigue siendo un flagelo central del proceso.

También sigue siendo una incógnita histórica si es posible o no desmontar el Estado burgués desde el mismo Estado burgués y substituirlo por un Estado comunal. Es seguramente un gran desafío. Lo único cierto es que hasta el día de hoy no conocemos ningún ejemplo de que el Estado burgués haya sido desmontado desde adentro, como tampoco hay ejemplos históricos que haya sido desmontado desde afuera. O inventamos o erramos.

Bibliografía

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*  Este ensayo fue enviado por el autor a Herramienta, y es una versión ampliada y actualizada de un artículo que se publicó en la revista Bajo el Volcán, Puebla, México.

[1] Rey, Juan Carlos (1991): "La democracia venezolana y la crisis del sistema populista de conciliación". En: Revista de Estudios Políticos, Nº 74. Madrid. Págs. 531-578. Citado en: Fernández Toro 2005: 306.

[2] Siguieron varios pactos más que fueron refinando el reparto del poder entre AD y Copei (URD fué desapareciendo con el tiempo).

[3] Angus Maddison (1995): Monitoring the World Economy, 1820-1992 (Paris: Development Centre of the Organisation for Economic Cooperation and Development). Tabla D-1d, pág. .203. Según Coppedge, 2002: 10.

[4] Foucault, Michel (1992): Nietzsche, la genealogía, la historia. En: La microfísica del poder, Madrid.

[5] Pero que desde la insumisión es vista como un momento de anclaje en el sueño por una revolución no dogmática y el establecimiento de bisagras para el cambio, entre colectivos e individualidades diversas.

[6] El PRV se declara marxista y seguidor de un bolivarianismo emancipador y revolucionario. Con el tiempo esa postura es adoptada también por otras organizaciones y otros movimientos.

[7] Chávez Frías, Hugo: Carta confidencial a Andrés Reyna Alvia, en: Garrido, Alberto (2002): El otro Chávez. Testimonio de Herma Marksman. Mérida (Venezuela), págs. 138-139. Citado en Ochoa/Rodríguez 2003: 125-126.

[8] Alrededor de 20.000 son cubanos porque no hubo suficiente médicos venezolanos dispuestos a trabajar y vivir en zonas marginales, tanto urbanas como rurales. Para mayor información ver: "Barrio Adentro: derecho a la salud e inclusión social en Venezuela", informe de la Organización Panamericana de la Salud, http://www.ops-oms.org.ve/bvs/tex-electonicos/BA/BA.pdf

[9] Para más información sobre estas u otras misiones ver http://www.misionesbolivarianas.gob.ve/

[10] Aunque eso no significa que Chávez se transforme en "presidente de por vida" como informa gran parte de la prensa internacional. Seguirá habiendo elecciones y el presidente seguirá teniendo que ganar elecciones.

[11] Si todo el país se organizara en consejos comunales serían probablemente entre 50.000 y 60.000.

[12] Así, por ejemplo en el territorio de Caracas se cruzan diferentes instituciones (Alcaldía de Caracas, Alcaldía de Libertador -el distrito más grande de Caracas en el cual vive un 30% de la población de la urbe-, el organismo financiero Fondemi y otros más) dando asesoramiento a los consejos comunales. Todos ellos ponen énfasis en diferentes elementos de los consejos y algunos de sus promotores y promotoras actúan intentando la creación de consejos comunales más afines a su institución.