Un nuevo despojo en la Patagonia Andina. La lucha de la comunidad mapuche Pillan Mahuiza y de decenas de campesinos por sus tierras

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Autor(es): Galafassi, Guido

Corcovado, un incomparable lugar de la cordillera, se define a si mismo como "naturalmente bello". En efecto, el municipio de Corcovado (situado a 100 km. al sur de Esquel) les da oficialmente la bienvenida a todos sus visitantes resaltando los valores paisajísticos del lugar y la particular configuración que la geografía junto a los bosques andio-patagónicos han venido construyendo a lo largo de milenios. Pero además se muestra como una comunidad participativa y democrática. Así, en las distintas publicidades y folletos informativos elaborados por la comuna, se puede leer por ejemplo que "Corcovado es nuestro pueblo que crece con ganas, confiado en un futuro que conscientemente se hace entre todos. Sean bienvenidos. Disfruten de todo y respeten al paisaje como a un ser realmente vivo".

Pues bien, pero parece que todo es solo una mascarada o más bien un vil engaño, pues es desde la propia intendencia, según denuncian centenas de pobladores de la comuna, que se está planificando la destrucción de la bella naturaleza, la aniquilación del paisaje y el despojo a decenas de familias (mapuches y criollas) de sus tierras.

Daniel Toledo, quien es el intendente de Corcovado desde hace 6 años (estrechamente vinculado a Eduardo Duhalde) viene denodadamente impulsando un alocado y tecnocrático proyecto de seis represas pergeñadas en los años setenta para inundar casi todo el valle del río Carrenleufú o Corcovado. Estas seis represas se dividen en dos sistemas, el primero de ellos estaría ubicado, con 4 diques, a lo largo del río mencionado entre el lago Vintter y el pueblo de Corcovado; y las otras dos en el trayecto que va de Corcovado hasta el límite con Chile, uno de los beneficiados con estas represas. Esto implicaría la inundación del valle del rió Carrenleufú, donde se encuentran, además de formaciones únicas de bosques de ñires, ciprés de la cordillera (especie protegida) y lengas, decenas de familias de campesinos y la comunidad mapuche Pillán Mahuiza, quienes perderían obviamente sus tierras y toda su historia. De más está decir que ninguna de estas familias fue consultada sobre el asunto y que incluso aquellos que están movilizándose para detener este nuevo atropello, son amenazados y hasta castigados en diferentes formas (discriminación en las escuelas, clausuras injustificadas de comercios, amenazas e intimidaciones verbales y físicas, quitas de planes sociales, etc.) según consta ya en varias denuncias públicas.

Pero, si además se analiza mínimamente el objetivo del proyecto, se comprueba una vez más, la clásica fórmula del sacrificio de muchos para el beneficio de unos pocos. Es que la electricidad generada por el sistema de represas se destinaría fundamentalmente a ofrecer insumos baratos a grandes capitales de la Patagonia, como podría ser, según se denuncia, la empresa privada "Aluar" de Puerto Madryn, o el futuro emprendimiento de aluminio de Noranda en Chile u otras estrategias de comercialización atendiendo exclusivamente al lucro empresario. Es decir, la explotación de la naturaleza y del trabajo y las vidas humanas al servicio del capital. Si recordamos el debate generado en el 2004 por la crisis energética (y reavivado nuevamente estos días por el asunto de Aguas Argentinas) cuando las empresas de servicios públicos privatizadas durante el gobierno justicialista de Carlos Menen vendían electricidad al mejor postor (en ese caso, la república de Chile) dejando a la población argentina a la cual debían servir, sin el fundamental insumo, queda en evidencia como el modelo político-económico de explotación y despojo en el cual estamos inmersos sigue tan impune como en los años noventa, su época de pleno auge. Este proyecto desquiciado sigue exactamente los mismos patrones de rapiña que el de las minas de oro que se quieren instalar a lo largo de toda la cordillera, y ante el cual la comunidad de Esquel dio el ejemplo oponiéndose en forma tajante y absoluta.

La lucha contra la represa y a favor de sus tierras y los bosques la vienen llevando a cabo tanto la comunidad mapuche como el resto de los pobladores locales desde hace ya un tiempo. En este marco, los días 14, 15 y 16 de enero del presente año 2005 se realizó un "Abrazo al río" bajo el lema "Pueblos y Ríos Libres, Sin Presos ni Presas" coordinado por el "Frente en Defensa del Río Carrenleufú". Este abrazo consistió en unas jornadas de movilización, protesta e información. Contó con la presencia de más de 150 personas de fuera de Corcovado y se realizó en las tierras que la comunidad Pillán Mahuiza ha recuperado en el valle del Carrenleufú. De este encuentro participaron diferentes representantes de organizaciones de derechos humanos, de la Asamblea de Vecinos Autoconvocados de Esquel por el No a la Mina; periodistas de radios locales y regionales; miembros de la Asociación Ecológica Proyecto Lemu (Epuyén), de la Sociedad Ecológica Regional (El Bolsón); docentes e investigadores de las Universidades Nacionales de la Patagonia, del Comahue, de Buenos Aires y Quilmes; representantes del Grupo de Educación Popular de la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo, integrantes de la Red y Revista Theomai y del Programa Nexos de articulación entre Universidad y Movimientos Sociales, etc. Una participación especial la merece las representaciones de las diferentes comunidades campesinas y mapuches del Chubut y de Río Negro que se encuentran conformando el "Frente Mapuche-Campesino" regional. En este encuentro se informó sobre las amenazas que la comunidad sufre por parte de las autoridades locales, sobre las diferentes causas y denuncias (por corrupción y abuso de menores) que posee el actual intendente de Corcovado y se elaboró una estrategia de acción y lucha que incluye información masiva sobre la marcha del proyecto y sus nefastas consecuencias, vigilancia y seguimiento pormenorizado de las acciones y actores involucrados (empresas, instituciones, autoridades locales y regionales, etc.), planes de trabajo conjunto con otras comunidades en lucha, etc. Es de destacar que en este encuentro también estuvieron presentes "agentes" y "servicios" que según se denunció, fueron enviados por las autoridades locales para "espiar", pero que terminaron claramente identificados y vigilados.

En el encuentro se dejó en claro que esta lucha recién comienza y todos los participantes se comprometieron a coordinar tareas para llevar adelante un plan de información y difusión a nivel nacional e internacional en estrecha colaboración con comunidades de pueblos originarios, campesinos y de trabajadores afectados por este modelo neoliberal que vino para despojarnos hasta más no poder de las múltiples ofertas de recursos que bien aprovechadas podrían generar un desarrollo ambiental y socialmente armónico y solidario para todos los habitantes del país.