Debate sobre 'Cambiar el mundo'

¿Puede ser verde la teoría?

Sí, siempre y cuando la vida
no sea gris.

Sergio Rodríguez Lascano

Rebeldía no. 8, junio de 2003

About Change the world without taking power

Autor(es)

Dear John,
Sorry for the delay, but finally I had the time - and the plesure - to read your book. It is a remarkable essay, thought-provocative and truly radical - in the original sense of the word, “ going to the roots of the problems ”. It brings to the fore, in an impressive way, the critical and subversive power of negativity.

Before I try to map my areas of agreement and disagreement with you, let me first briefely state my own standpoint, my own political and philosophical options, which are the “ position ”, the  Sitz-im-Leben , from where I try to assess your contribution.

Review Essay Rethinking the idea of revolution

by Peter Hudis

CHANGE THE WORLD WITHOUT TAKING POWER
by John Holloway. Pluto Press, 2002. 240 pp.

Of the many issues facing the effort to rethink the idea of revolution today, few are more vexing than that of state power. Does social revolution center on the political seizure of state power? If it doesn"t, what must be done instead? Can a revolution transform human relations so fundamentally that we will not again be confronted with a statist bureaucracy after the overthrow of the old?

For many years even the greatest revolutionaries tended to focus first and foremost on the political seizure of state power, leaving until later the question of how to fundamentally transform social relations. That approach defined the attitude of the generation that made the Russian Revolution of 1917. As Lenin noted after 1917, making the revolution was relatively easy; figuring out how to reorganize conditions of life and labor after the seizure of power proved far more difficult.

Wo wir stehen

2. Fassung:
"Theorie ist einfach ein Teil
des alltäglichen Kampfes
um ein Leben in Würde.“ (127)

Karl Reitter

Überlegungen zu John Holloways Buch: „Die Welt verändern, ohne die Macht zu übernehmen.“
(Die Zahlen in runden Klammern beziehen sich auf die Seiten dieses Buches.)

Ich schlage vor, Holloways Buch als Zwischenbilanz und Standortbestimmung des emanzipatorischen und antikapitalistischen Denkens und Handelns zu lesen. Daher habe ich auch den Titel gewählt: Wo wir stehen.

John Holloway e o grito do anarquismo não consciencializado

por Miguel Urbano Rodrigues

O livro de John Holloway começa com um grito. Na última página o autor continua gritando.

Grita em nome milhares de milhões contra a ordem injusta que o capitalismo impõe à humanidade.

Parece sincera a sua convicção de que o protesto, tal como o concebe, será a melhor opção para mudar a vida na Terra .

Mas John Holloway não tem resposta para as angustiantes perguntas que formula. Interroga-se enquanto avança no escuro. A mobilização dos povos é uma tarefa dificílima. Está preocupado porque sem ressonância o protesto, o grito, não funciona. E ele não conhece o caminho, embora sinta algum reconforto por saber que «o caminho é parte do próprio processo revolucionário».

Micropolíticas posmodernas, malgré John

Autor(es)

2004

Cambiar el mundo sin tomar el poder, de John Holloway, es en verdad un libro extraordinario. Es extraordinario por tres razones. Porque apunta a pensar el significado de la revolución en nuestros días -y no abundan libros de éstos, incluso entre quienes más dogmáticamente lo rechazaron. Porque plantea las preguntas correctas acerca de los problemas que rodean al significado de la revolución en nuestros días -y sabemos que plantear las preguntas correctas es un paso primero, aunque imprescindible, para comenzar a responderlas. Y porque, a pesar de su final abierto, es un libro que avanza hacia respuestas partiendo de una perspectiva teórica que compartimos plenamente.

About Change the world without taking power

Autor(es)

Reply to Michael Löwy (leer artículo)

1) I also liked your chapters on Fetishism and Fetishisation. Your developments on “ doing ” and “ done ”, starting from Marx and Lukacs, are very illuminating. I’m not sure however, that I quite understand your concept of the “ flow of doing ”. As an exemple of the breaking of this flow by capitalism you mention (p. 59) that there is “ no direct relation between the doing of the user and the doing of the maker ”. Well, in a socialist society, would necessarily the user of a chair have a “ direct relation ” with the workers who did it ? You complain that in capitalism “ the object constituted acquires a durable identity ”. Well, would a good chair produced in socialism not become “ an object with a durable identity ” ? Your refusal to distinguish between alienation and objectivation (cf. note 22 of ch.4) - a mistake the young Lukacs did not do (inspite of his late self-criticism of 1967) - leads to a denial of the objective materiality of human products.

Las viudas de la revolución

Sobre la conferencia de John Holloway en Rosario, Argentina

Raúl Abraham

Tristemente, con la apatía de los vencidos, culmina sus caóticas páginas el libro de moda entre la pequeño-burguesía bienpensante y culposa: ¿"Entonces, como cambiamos el mundo sin tomar el poder"? se pregunta, "Al final del libro como al comienzo, no lo sabemos". Se responde, faltaba más.

Empalagosamente John Holloway abrió su exposición en Rosario: "El capitalismo es una mierda", dijo, y una claque de alegres anticapitalistas lo ovacionó. ¿Qué duda cabe? No por sabido el dicho deja de ser efectivo. Queda bien decirlo, y - sobre todo - no jode a nadie, principalmente a los capitalistas, quienes ocultan pudorosamente los potentes orgasmos que les sobrevienen cuando escuchan las críticas éticas al capitalismo. Nada suena mejor a los oídos del capital que una crítica de este tipo: el capitalismo corrompe, el capitalismo mata, el capitalismo es una mierda. Tamaña acusación resbala sobre las curtidas conciencias de quienes efectivamente corrompen y matan. Los asemeja a una fuerza de la naturaleza, y los empareja con cualquier otra forma de organización social: ciertamente el esclavismo no fue (es) mucho mejor.

¿Pensadores o divulgadores?

¿OTRO MUNDO O MUCHOS MUNDOS?

Por Luis Mattini

Después de la catástrofe con los implosión de la URSS en 1989, la izquierda afín al ex movimiento comunista internacional quedó anonadada y paralizada por lo menos por una década. Cierto es que a todos nos conmovió hasta los tuétanos sobre todo por lo imprevisto y porque a pesar de sus graves defectos, de algún modo creíamos que aquel socialismo real era un enfermo curable. La izquierda opositora, aquella que se inspira en el movimiento engendrado por Trotsky y una seguidilla de variantes, cantó victoria a lo Pirrio. Desaparecía el más grande escollo para la marcha hacia un “socialismo científico” sin las “perversiones” stalinistas. Polonia era el ejemplo para el trotskismo, China para el maoísmo. Los comunistas argentinos, huérfanos de la guía exterior, no fueron capaces de mirar hacia adentro, y viraron sorpresivamente hacia Cuba, olvidando que Fidel había sido tachado de “demócrata pequeño burgués” y el Che de gran aventurero. La Habana remplazó a Moscú y ahora las cartillas de catecismo de Marta Hanecker reemplazaron a los manuales de la Academia de Ciencias. Por ellas nos enteramos que “el stalinismo no es el leninismo”.

O renovador pensamento do sr. John Holloway, ou o discurso da renúncia definitiva à revolução

por Osvaldo González [*]

A declaração da impossibilidade de que os oprimidos possam conscientemente orientar a luta no rumo da destruição do estado de dominação do capital e da construção de um poder da classe explorada, tornando eficaz e possível a construção de uma nova sociedade não capitalista, é hoje em dia o centro do moderno pensamento neomarxista, ou melhor, do anti-marxismo. Tal pensamento consiste em reciclar algumas ideias do mesmo, colocando-as no campo das afirmações anarquistas sobre o Estado.

O velho pensamento anarquista sempre negou a importância da luta política dos trabalhadores e explorados contra o poder dos exploradores e por um poder revolucionário dos explorados. Hoje tal pensamento mudou-se para a direita e uma variedade de novos teóricos considera coisa anacrónica e do passado a luta contra o Estado opressor.

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