¿Debacle financiera, crisis sistémica?

Versión para impresoraEnviar a un amigo

Autor: Samir Amin *

La crisis financiera era inevitable.

No nos cogió desprevenidos la explosión brutal de la actual crisis que
además había yo evocado hace unos meses cuando los
economistas convencionales se esmeraban en minimizar sus
consecuencias, particularmente en Europa. Para entender su génesis,
conviene abandonar la definición corriente del capitalismo que
se suele definir, hoy día, como “neo-liberal
globalizado”. Esta calificación es engañosa y
oculta lo esencial. El sistema capitalista actual es dominado por un
puñado de oligopolios que controlan la toma de decisiones
fundamentales en la economía mundial. Unos oligopolios que no
sólo son financieros, constituidos por bancos o compañías
de seguros, sino que son grupos que actúan en la producción
industrial, en los servicios, en los transportes, etc. Su
característica principal es su financiarización. Con
eso conviene comprender que el centro de gravedad de la decisión
económica ha sido transferido de la producción de
plusvalía en los sectores productivos hacia la redistribución
de provechos ocasionados por los productos derivados de las
inversiones financieras. Es unaestrategia perseguida
deliberadamente no por los bancos sino por los grupos ”financiarizados”. Más aún, estos
oligopolios no producen provechos, sencillamente se apoderan de una
renta de monopolio mediante inversiones financieras.Este
sistema es sumamente provechoso para los segmentos dominantes del
capital. Luego no estamos en presencia de una economía de
mercado, como se suele decir, sino de un capitalismo de oligopolios
financiarizados. Sin embargo, la huida hacia delante en las
inversiones financieras no podía durar eternamente cuando la
base productiva sólo crecía con una tasa débil.
Eso no resultaba sostenible. De allí la llamada “burbuja
financiera” que traduce la lógica del sistema de
inversiones financieras. El volumen de las transacciones financieras
es del orden de dos mil trillones de dólares cuando la base
productiva, el PIB mundial, sólo es de unos 44 trillones de
dólares. Un gigantesco múltiple. Hace treinta años,
el volumen relativo de las transacciones financieras no tenía
ese tamaño. Esas transacciones se destinaban entonces
principalmente a la cobertura de las operaciones directamente
exigidas por la producción y por el comercio nacional e
internacional. La dimensión financiera de ese sistema de los
oligopolios finaciarizados era ¬ ya lo dije ¬ el talón
de Aquiles del conjunto capitalista. La crisis debía pues
estallar por una debacle financiera.

Detrás de la crisis financiera, la crisis sistémica del capitalismo
aviejado.


Pero no basta con llamar la atención sobre la debacle financiera.
Detrás de ella se esboza una crisis de la economía real
ya que la actual deriva financiera misma va a asfixiar el desarrollo
de la base productiva. Las soluciones aportadas a la crisis
financiera sólo pueden desembocar en una crisis de la economía
real, esto es una estagnación relativa de la producción
y lo que ella va a acarrear : regresión de los ingresos de los
trabajadores, aumento del paro laboral, alza de la precariedad y
empeoramiento de la pobreza en los países del Sur. En adelante
debemos hablar de depresión y ya no de recesión.Y
detrás de esta crisis se perfila a su vez la verdadera crisis
estructural sistémica del capitalismo. La continuación
del modelo de desarrollo de la economía real tal y como lo
venimos conociendo así como el del consumo que le va
emparejado, se ha vuelto, por primera vez en la historia, una
verdadera amenaza para el porvenir de la humanidad y el del
planeta.La dimensión mayor de esta crisis sistémica
concierne el acceso a los recursos naturales del planeta que se han
vuelto muchísimo más escasos que hace medio siglo. El
conflicto Norte/Sur constituye por lo tanto el eje central de las
luchas y conflictos por venir.El sistema de producción
y de consumo/despilfarro existente hace imposible el acceso a los
recursos naturales del globo para la mayoría de los habitantes
del planeta, para los pueblos de los países del Sur. Antaño,
un país emergente podía retener su parte de esos
recursos sin amenazar los privilegios de los países riscos.
Pero hoy día ya no es el caso. La población de los
países opulentos ¬ el 15% de la población del
planeta ¬ acapara para su propio consumo y despilfarro el 85 % de
los recursos del globo y no puede consentir que unos recién
llegados accedan a estos recursos ya que provocarían graves
penurias que pondrían en peligro los niveles de vida de los
ricos.Si los Estados unidos se han fijado como objetivo el
control militar del planeta es porque saben que sin ese control no
pueden cerciorarse del acceso exclusive a esos recursos. Como bien se
sabe, China, la India y el Sur en su conjunto también
necesitan esos recursos para su desarrollo. Para los Estados Unidos
se trata imperativamente de limitar ese acceso y, en último
recurso, sólo existe un medio : la guerra.Por otra
parte, para ahorrar las fuentes de energía de origen fósil,
los Estados Unidos, Europa y otras naciones desarrollan proyectos de
producción de agro-carburantes en gran escala, en detrimento
de la producción de víveres cuyos precios en alza los
azotan.

Las respuestas ilusorias de los poderes vigentes.

Los poderes vigentes, al servicio de los oligopolios financieros, no tienen otro proyecto sino el de volver a
poner de pie este mismo sistema. Esas intervenciones de los Estados ¿
qué son sino las que les manda la misma oligarquía ?
Sin embargo no es imposible el éxito de esta puesta de pie si
las infusiones de medios financieros resultan suficientes y si las
reacciones de las víctimas ¬ las clases populares y las
naciones del Sur ¬ no dejan de ser limitadas. Pero en este caso
el sistema sólo retrocede para mejor saltar y una nueva
debacle financiera, aún más tremenda, será
ineludible ya que las “adaptaciones” previstas para la
gestión de los mercados financieros y monetarios resultan
ampliamente insuficientes puesto que no ponen en tela de juicio el
poder de los oligopolios.Por otra parte, resultan
divertidísimas estas respuestas a la crisis financiera
mediante la inyección de fondos públicos astronómicos
para restablecer la seguridad de los mercados financieros :
privatizados ya los provechos, en cuanto resultan amenazadas las
inversiones financieras se socializan las pérdidas. ¡
Cara: gano yo, cruz: tú pierdes !

Las condiciones de una respuesta positiva a los desafíos.

No basta con decir que las intervenciones de los Estados pueden modificar las
reglas del juego, atenuar las derivas. También es necesario
definir sus lógicas y sus impactos sociales. Desde luego, en
teoría, se podría volver a fórmulas de
asociación de los sectores públicos y privados,
fórmulas de economía mixta como ocurrió durante
los “treinta años gloriosos” (los años
1945/1975) en Europa y durante la era de Bandung, en Asia y en
África, cuando el capitalismo de Estado dominaba ampliamente,
acompañado por políticas sociales fuertes. Pero este
tipo de intervención del Estado no está a la orden del
día. Y ¿ están las fuerzas sociales progresistas
en medida de imponer una transformación de esta amplitud ?
Todavía no, opino yo.La verdadera alternativa pasa por
el derrocamiento del poder exclusivo de los oligopolios, el cual es
inconcebible sin, finalmente, su nacionalización democrática
progresiva. ¿ Fin del capitalismo ? No lo creo. Creo en cambio
que son posibles unas nuevas configuraciones de las relaciones de
fuerzas sociales que impongan al capital a ajustarse, él, a
las reivindicaciones delas clases populares y de los pueblos. A
condición que las luchas sociales todavía fragmentadas
y a la defensiva, en su conjunto, consigan cristalizarse en una
alternativa política coherente. Con esta perspectiva, resulta
posible el comienzo de una larga transición del capitalismo al
socialismo. Los avances en esta dirección, claro está,
siempre serándesiguales de un país a otro y de una
fase de su despliegue a otra.
Las dimensiones de la alternativa deseable y posible son múltiples y conciernen
todos los aspectos de la vida económica, social, política.
Evocaré a continuación las grandes líneas de
esta respuesta necesaria.

1)La reinvención por los trabajadores de organizaciones apropiadas que hagan posible la
construcción de su unidad con el fin de trascender su
dispersión asociada a las formas de explotación vigente
(paro laboral, precariedad, informalidad).

2)La perspectiva es la de un despertar de la teoría y de la
práctica de la democracia asociada al progreso social y al
respeto de la soberanía de los pueblos y no disociada de
éstos.

3)Liberarse del virus liberal fundado en el
mito del individuo que ya pasó a ser tema histórico.
Los rechazos frecuentes de los modos de vida asociados al capitalismo
(múltiples enajenaciones, consumerismo y destrucción
del planeta) señalan la posibilidad de esta emancipación.

4)Liberarse del atlantismo y del militarismo que le está asociado, ambos destinados a hacer aceptar la perspectiva de un
planeta organizado sobre la base del apartheid a escala mundial.

En los países del Norte el desafío implica que la opinión
general no se deje encerrar en un consenso de defensa de sus
privilegios con respeto a los pueblos del Sur.

El internacionalismo necesario pasa por el antiimperialismo, no por el humanitarismo.En
los países del Sur, la estrategia de los oligopolios mundiales
lleva consigo el hacer recaer el peso de la crisis sobre sus pueblos
(desvalorización de sus reservas de cambio, baja de los
precios de las materias primas exportadas y alza de los precios de
los productos importados). La crisis ofrece la ocasión del
renacimiento de un desarrollo nacional, popular y democrático
autocentrado, que someta las relaciones con el Norte a sus
exigencias, esto es la desconexión. Lo cual implica:


a) El dominio nacional de los mercados monetarios y financieros

b) El dominio de las tecnologías modernas en adelante posible

c) La recuperación del uso de los recursos naturales

d) La derrota de la gestión mundializada dominada por los
oligopolios (la OMC) y la del control militar del planeta por los
Estados Unidos y sus aliados

e) Liberarse de las ilusiones de un capitalismo nacional autónomo
en el sistema y de los mitos pasadistas.

f) La cuestión agraria, en efecto, está en el centro de las opciones por
venir en los países del tercer mundo. Un desarrollo digno de
así llamarse exige una estrategia política agrícola
fundada sobre la garantía del acceso a la tierra para todos
los campesinos (la mitad de la humanidad). En contrapunto, las
fórmulas preconizadas por los poderes dominantes - acelerar la
privatización de la tierra agrícola y transformar la
tierra agrícola en mercancía ¬ llevan consigo el
éxodo rural masivo que bien venimos conociendo. Como el
desarrollo industrial de los países concernidos no puede
absorber a esta mano de obra surabundante, ésta se amasa en
las barriadas o se deja tentar por las aventuras trágicas de
una huida en balsa por el Atlántico. Existe una relación
directa entre la supresión de la garantía del acceso a
la tierra y el acrecentamiento de las presiones migratorias.

g) La integración regional, al favorecer el surgimiento de nuevos
polos de desarrollo, ¿ puede constituir una forma de
resistencia y de alternativa ?

La regionalización es
necesaria, tal vez no para gigantes como China y la India o incluso
para Brasil, pero seguramente sí para otras muchas regiones,
en Asia del sur-este, en África o en América Latina.
Este continente está unpoco en avance en este dominio.
Venezuela, oportunamente, ha tomado la iniciativa de crear el Alba
(Alternativa bolivariana para América Latina y el Caribe) y el
Banco del Sur (Bancosur), incluso antes de la crisis. Pero el Alba ¬
un proyecto de integración económica y política
¬ todavía no ha recibido la adhesión de Brasil ni
la de Argentina. En cambio, el Bancosur, supuesto promover otra forma
de desarrollo, asocia igualmente a estos dos países pese a
que, hasta hoy, sigan teniendo una concepción convencional del
papel que ha de desempeñar un banco.Avances en esas
direcciones, al Norte así como al Sur, bases del
internacionalismo de los trabajadores y de los pueblos, constituyen
las únicas garantías de la reconstrucción de un
mundo mejor, multipolar y democrático, única
alternativa a la barbarie del capitalismo alicaído.Más
que nunca la lucha por el socialismo del siglo 21 está a la
orden del día.Traducción : Manuel Colinas para
Investig¹Action, www.michelcollon.info


* Publicado originalmente en el sitio del Observatorio Internacional de la Crisis www.observatoriocrisis.com
en diciembre, de donde lo tomamos.