Stalin Pérez Borges dirigente de LUCHAS: la salida a la crisis tiene que ser democrática, revolucionaria y socialista

Versión para impresoraEnviar a un amigo

 Crédito: William Porras Prensa UNT

11 de junio de 2017.- Entrevista a Stalin Pérez Borges, militante de LUCHAS (Liga Unitaria Chavista Socialista) y del Consejo Consultivo de la Central Bolivariana Socialista de los Trabajadores y Trabajadoras (CBST)- de Aporrea-
 
¿Estamos frente al fin del proceso bolivariano? Cuáles son las explicaciones fundamentales para la situación actual en Venezuela.
 
No, no creo que estemos en el final del proceso bolivariano. Estamos, eso sí, en uno de sus momentos más difíciles. Hoy pareciera, que hay muchas posibilidades que pudiera volver a gobernar la derecha y, esto sería, sí y sólo si, por responsabilidad de la dirección política del proceso. Los sectores populares, como sujeto social del proceso, en su inmensa mayoría ha sido fiel y consecuente con el proyecto político que fue labrando Chávez desde que irrumpió en la escena política venezolana, que tan grande fue, que trascendió las fronteras nacionales, tomando cuerpo sus ideales en otros países del continente. Sin embargo, en medio de esta crisis que pone en riesgo todo, todavía el chavismo bolivariano tiene mucha base social. Mucho más difícil que ahora, fueron las 48 horas que la derecha duró en el poder cuando dio el golpe de estado en abril del 2002. Aquel momento tuvo su 13 de abril. Día, cuando ya anocheciendo salió el pueblo a la calle y junto a bastiones de las Fuerzas Armadas echaron a la dictadura y rescataron a Chávez del sitio en donde lo tenían secuestrado y a punto de desaparecerlo físicamente. Estamos pues, en la necesidad de encontrar o parir apresuradamente, otro hito como el 13 de abril del 2002.
 
Estamos en esta situación de incertidumbre, debido a múltiples problemas: los efectos de las acciones de la burocracia, la corrupción y la improvisación son muy grandes. Estamos viviendo los efectos de esos males y de que después de más de 10 años, que Chávez declaró al gobierno y al proceso bolivariano como antimperialista y socialista, no se ha podido tampoco transcender el capitalismo.
 
Vivimos los efectos perverso de la burocracia, la corrupción, la improvisación en el marco del capitalismo, con unos capitalistas que nunca estuvieron de acuerdo con el proyecto chavista y que hoy como nunca antes, después de la muerte de Chávez, conspira para derrotar al gobierno de Maduro. Los viejos capitalistas están ansiosos de recuperar el control del Estado para volver a tener el control de la distribución de la renta petrolera. Control que perdieron con el triunfo de Chávez en el 98. La vieja burguesía, está enloquecida y en estos tres últimos años aún más, porque esa renta se recortó por los bajos precios del barril del petróleo. Y, en la distribución de esa renta privilegia el gobierno todavía sostener los programas sociales que se desarrollaron cuando los precios del petróleo estaban altos (tiempos de Chávez) y otra parte, se pierde por las famosas comisiones de la corrupción y otra parte va, a un sector de la llamada boliburguesía.
 
Los capitalistas locales tienen el aval del resto de los capitalistas del continente, en especial del imperialismo. El gobierno de los EE UU junto a otros países, que tienen intereses especiales en Venezuela, son los que financian todos los actos y acciones que se hacen para echar abajo el gobierno de Nicolás Maduro. El gobierno norteamericano tiene la obsesión de querer salir ha como de lugar del gobierno chavista de Maduro. Esto sería, terminar de dar la estocada final al proceso de cambio que se inició hace más de una década atrás en el continente suramericano y que empezó a revertirse con los golpes en Honduras y Paraguay, la derrota electoral de Cristina Kirchner en Argentina y el golpe parlamentario de Michel Temer en Brasil. Así como los capitalistas cipayos venezolanos quieren recuperar la renta petrolera, los EE UU quiere recuperar su patio trasero. Son gemelos en los intereses para salir de Maduro y serán siameses en los interés para conformar un nuevo gobierno, si hipotéticamente derrotaran al gobierno de Maduro y al proyecto chavista.
 
Entonces, eso es un coctel explosivo, por un lado esa burocracia, la corrupción, la improvisación, el capitalismo, con la guerra de los capitalistas, manteniendo un saboteo de no inversión para la producción; de acaparar los productos regulados de alimentos, aseo personal y medicinas y de ponerle los precios que le da las ganas - eso hace que haya colas (filas) para adquirir productos; que el salario no alcanza, independientemente que el gobierno decrete 3 o 4 veces aumentos de salarios al año. Las consecuencias es el descontento que hay en un grueso sector de la población, el cual paga el gobierno como el único culpable. Aprovechando los partidos de la derecha ese malestar para imponer junto a la acción criminal de bandas fascistas entrenada desde hace meses para hacer el trabajo de subversión urbana; reforzadas estas con grupos de delincuentes barriales, a los cuales contratan con el pago de alta suma de dinero para crear esta situación de violencia, de muertes que hoy se vive en determinadas Ciudades y zonas del país, principalmente, en los Municipios en donde gobiernan Alcaldes de los partidos de la derecha. Eso además, lo magnifican a la enésima potencia a través de las redes sociales, por la cantidad inmensa de medios que todavía poseen (radio, tv, prensa) y de las agencias internacionales de noticias.
 
¿Qué posición mantienen las organizaciones sindicales y sociales que han apoyado el proceso bolivariano frente a esta crisis y el gobierno de Maduro?
 
La mayoría de las organizaciones sindicales y sociales están en poder de simpatizantes y militantes de izquierda y chavistas. Los trabajadores y los sectores populares apoyan a esas dirigencias porque en su mayoría han sido consecuentes luchadores en sus sectores específicos. Pero, es un hecho, que las bases están golpeadas e impactadas por la situación que te respondí en la primera pregunta. Es decir, son víctimas de la crisis política, económica y social que hay, que es están grande, que ya ha penetrado en lo moral y es para mí lo más triste y peligroso, que ya es una crisis de perspectiva. En los trabajadores ya en una gran porción de compañeros, se palpa escepticismo para seguir creyendo en lo que dice el gobierno y la juventud no vislumbra un futuro inmediato y una cifra grande de jóvenes, ha emigrado a otros países, tanto que hasta aquí en Australia viven ya un número significativo de venezolanos.
 
No obstante, todavía el chavismo conserva una fuerza respetable, que se puede medir en las movilizaciones que hacen, dentro de los trabajadores y sectores populares. Contando además con una milicia, conformada por reservistas voluntario, integrada por una fuerza muy grande y está todavía se conserva moralizada.
 
¿Cómo ven la propuesta de la Constituyente?
 
Te voy a confesar, que antes del 1 de mayo, cuando el presidente un día la nombró como una posibilidad de salida que hay instalada, a mí no parecía una propuesta coherente y apropiada por el momento, en donde la correlación de fuerza no es tan favorable al chavismo. Pero, desde el 1 de mayo, reflexionando sobre la dimensión que estaba tomando la crisis, sobre todo, por la espiral de violencia en aumento, empecé a considerar que esa propuesta se convertía en un reto que hay que asumir, con la que se podía detener la violencia que se ha seguido imponiendo y encontrar así, un posible camino para mejorar las condiciones económicas existentes. La realidad, que queda a la vista y en completa evidencia, es que la derecha no está jugando para asustar y presionar a un acuerdo, sino que está peleando en el terreno militar, con armas, con franco tiradores y bandas armadas para derrotar militarmente al gobierno. Por eso, nos parece ingenuo, que haya personas que se alarmen cuando los cuerpos de seguridad tratan de acabar algunos actos vandálicos generados por estos grupos violentos. Entonces, es aquí cuando la propuesta de la Constituyente toma cuerpo y pudiera ser una puerta abierta para encontrar salida para acabar o minimizar la violencia y proponer salida a la situación económica en la que se encuentra el país.
 
Y, ese es el sentimiento que yo he visto en muchas asambleas de trabajadores y es el relato que tengo de muchos Compañeros en varias entidades de trabajo en donde no he estado, coincidiendo que la constituyente puede ser una salida. Yo y otros Compañeros y Compañeras de LUCHAS nos estamos postulando para ver si somos diputados a la Constituyente. No sabemos, si quedaremos. Después de confirmarse nuestros derechos oficiales de participar como candidatos, vamos a ir duro con las propuestas de que es lo que hay que hacer en la constituyente, vamos a afincarnos para que queden de diputados, caras nuevas, encaradas en personas capaces de proponer los cambios que el país necesita, que para nosotros no son más que medidas democráticas, revolucionarias y socialistas. Esas son las únicas que nos puede sacar de esta crisis. Esperemos que no queden representantes de lo que han sido ya, figuras de los poderes constituidos porque si no, será más de lo mismo.
 
¿Qué posición deberían asumir las organizaciones socialistas e internacionalistas frente la crisis en Venezuela?
 
Los revolucionarios de Venezuela y de todas partes del mundo lo que tenemos que ver es la realidad y decirle la verdad al pueblo trabajador venezolano. Y, todos tenemos que aprender cualquier sea el final de este proceso. Es un proceso inédito. Los libretos no sirven, se construyen y escriben todos los días en la lucha de clase, en donde siempre tenemos que tener claro, cuáles son los enemigos irreconciliables y a los que no hay acompañar para nada. Hay que también saber que las burocracias tarde o temprano son letales en los procesos revolucionarios. Por eso nosotros desde el principio no hemos manejado con la consigna de: Ni capital ni burocracia, que diciendo al derecho o al revés es lo mismo.
 
Estamos celebrando que hayamos podido redactar un pronunciamiento en conjunto con otras organizaciones del mundo, entre ellas, ustedes desde Australia, el cual no es otro el contenido que llamar la atención de que la salida a la crisis del proceso venezolano, tiene que ser democrática, revolucionaria y socialista.