Guerra relámpago contra el Código laboral y el mundo del trabajo

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Autor(es): Udry, Charles-André

12 de septiembre: los vagos entran en acción
 
Guerra relámpago contra el Código laboral y el mundo del trabajo
Charles-André Udry 
 
La CGT (Confédération générale du travail) y la Unión Sindical Solidaires llevan llamando, desde hace unas semanas, a una movilización lo más masiva posible contra la reforma del Código Laboral, cuyo contenido ha sido hecho público este jueves 31 de agosto. La CFE-CGC (Confédération française de l’encadrement – Confédération générale des cadres), que hace dos días llamaba a un “movimiento unitario de reacción al proyecto gubernamental”, ha proclamado el carácter “regresivo” del decreto-ley. La CFDT (Confédération française démocratique du travail) de Laurent Berger —que manifestó mucha indulgencia durante la “concertación”— ha tenido que tomar distancias tras la publicación del contenido efectivo de esta contrarreforma.
 
La decepción de la CFDT se concentró en tres aspectos:
1. La limitación de la compensación por daños y perjuicios en caso de despido improcedente, que será de tres meses de salario como máximo para las víctimas de este tipo de abusos, y hasta dos años de antigüedad. No es difícil imaginar, conociendo varios ejemplos europeos, que la definición del carácter improcedente del despido estará sometida en el futuro a una interpretación a la baja. Además, el plazo para los recursos en el Tribunal Laboral, para todo tipo de despido, pasará de 24 meses a 12, lo cual era válido únicamente para los despidos por causas económicas.
 
2. La reducción del perímetro geográfico a tomar en cuenta a la hora de valorar la situación financiera de una multinacional que despide o que reorganiza sus empleos. Salta a la vista que, sirviéndose de múltiples mecanismos (manipulando el precio de transferencia entre distintas unidades productivas, el precio de los derechos de patente, etc.), la situación financiera de una empresa puede ser degradada artificialmente cuando el perímetro geográfico nacional (el francés) se vuelve el único criterio capaz de definir la salud financiera de un eslabón de la cadena productiva.
 
3. La introducción, en las empresas de menos de 20 personas trabajadoras (lo cual no es sino una primera etapa), de un mecanismo de referéndum. En otras palabras: un patrón puede negociar directamente con los trabajadores una reducción del porcentaje de compensación por las horas extraordinarias, sometiendo su propuesta a un referéndum. En dichas empresas, y en un contexto marcado por el desempleo, la correlación de fuerzas deja pocas oportunidades para que quienes se opongan a tales medidas puedan expresarse y organizar una oposición o una movilización sin verse amenazados en sus puestos de trabajo. Lo mismo ocurre en materia de salarios, de flexibilidad horaria acompañada de anualización de las horas trabajadas, etc. Antes, el recurso al referéndum era monopolio de los sindicatos minoritarios, esto es, de aquellos que hubieran obtenido al menos un 30 % de los votos de los trabajadores en las elecciones profesionales, muy seguidas en Francia. Un elemento subestimado a menudo por los analistas de otros países, que insisten únicamente en el porcentaje de afiliación de los sindicato, muy bajo en el sector privado. En las empresas de entre 20 y 50 trabajadores, la negociación será posible con un representante del personal sin mandato, o sea no respaldado por un sindicato.
 
Por último, en lo que respecta a las IRP (Instancias Representativas del Personal), una instancia única nombrada “Comité Social y Económico” (CSE) reemplazará —mediante su fusión— al Comité de Empresa (CE), al Comité de Higiene, Seguridad y Condiciones de Trabajo (CHSCT) y a los delegados del personal en las empresas de más de 50 asalariados. “Un lugar para debatir sobre lo económico y lo social”, ha indicado la Ministra de Trabajo Muriel Pénicaud. Una sombra china, un chanchullo. Basta con leer la definición de las funciones de los CHSCT para comprenderlo: “Constituido en todas las empresas de al menos 50 asalariados, la misión del CHSCT es contribuir a la protección de la salud y de la seguridad de los asalariados, así como a la mejora de las condiciones de trabajo. Compuesto especialmente de una delegación del personal, el CHSCT dispone de un número determinado de medios para llevar a cabo su misión (información, recursos a expertos…), y los representantes del personal, de un crédito de horas y de una protección contra el despido”. La puesta en marcha de los CSE permitirá disolver las funciones reales de los CHSCT a una unidad de diálogo social —unidad que desagregará las modalidades de batallas concretasrelativas a aspectos clave del control de la utilización de la fuerza de trabajo, como podían ejercerlo los CHSCT—. Para muestra, un botón: las estadísticas oficiales registraron 560 muertes en el puesto de trabajo en 2015. En fin, los llamados “Contratos indefinidos de obra” (“Contrats à durée indéterminée de chantier” o “CDI de chantier”) no son más que contratos por obra o servicio a la antigua usanza. El carácter “indefinido” no significa aquí nada más que: “hasta el final de la obra”, como por ejemplo un túnel, un puente, etc., porque su finalización es “indefinida”, o no se conoce con exactitud. Es así como la transformación del lenguaje se convierte en el instrumento de calificación falaz de esta contrarreforma.
Estas reticencias concretas de la CFDT hacen que no sea un factor para movilizar. Este sindicato, mayoritario en Francia, no llama a la jornada de lucha del 12 de septiembre. En cuanto a Force ouvrière (FO), a través de su secretario general Jean-Claude Mailly, ha anunciado en un vídeo difundido en la web del periódico económico Les Echos que FO “ha tomado la decisión unánime (en su consejo confederal) de no participar” a la movilización del 12 de septiembre. En 2016, FO formaba parte del frente sindical contra la reforma precedente, cuyo objetivo era ya “suavizar las reglas” del Código Laboral. Pero el líder de FO estima que de la Ley El Khomri (ex ministra del gobierno Valls-Hollande), “nunca se pudo debatir (…)” y que “la situación actual es diferente” ya que, según dice, “ha habido un verdadero diálogo social”. ¡Siete horas y unos cuantos minutos más para “negociar”, a la espera de los resultados —en forma de decreto-ley— presentados el pasado jueves 31 de agosto! Mailly añade: “Partimos de un proyecto ultraliberal. No digo que no siga siéndolo, pero en las negociaciones siempre me sirvo de tres columnas: lo que ganamos, lo que evitamos y, en fin, aquello en lo que no estamos de acuerdo. Y estoy seguro de que habrá elementos en las tres”.
 
Mailly continúa: “el gobierno ha terminado cediendo” en numerosos puntos —como en lo relativo al peso de los acuerdos de empresa respecto a los convenios colectivos de sector—, “puede que no lo suficiente, ya veremos mañana” (por el jueves 31), dice, satisfecho de que “el convenio colectivo de sector retome las riendas en toda una serie de puntos”. “Hemos hecho nuestro trabajo de sindicalistas pragmáticos, que consiste en decir: ‘discutamos punto por punto’ y en posicionarse al final sobre qué nos conviene y qué no”. Es como si estuviéramos en la Suiza sindical, en el seno de un país calificado de “nirvana patronal”, siguiendo la fórmula de un sindicalista combativo. La fórmula mágica helvética puede resumirse así: “Queremos estar informados, y luego ya veremos” (¿quién, definido por quién?). Ahora bien, una vez pasado ese momento —que hubiera sido favorable a la constitución de un frente de oposición activo combinado con propuestas—, la correlación de fuerzas se modifica y el aparato sindical se dispone a aceptar, de facto, las contrarreformas, a pesar de los “problemas (¿para quién?) que queden por resolver”. Es evidente que, durante el período de examen de las “tres columnas” al estilo de Mailly, se difunde por múltiples canales la idea de que no hay alternativa que oponer a la patronal y al gobierno, y de que hay que dar aval a la solución del mal menor. No es casual que, según se dice en Les Echos del 31 de agosto, los portavoces de FO y de la CFDT hayan coincidido en la idea según la cual “la correlación de fuerzas ha tenido lugar entre bastidores” —esos secretos lugares en los que algunos representantes del aparato se sienten a gusto porque se les valora como verdaderos interlocutores de los representantes del poder, y no como “agitadores que gustan de salir a la calle”—.
 
No obstante, a Mailly se le critica ya a nivel interno. La Federación de Transportes y de Logística de FO se pronuncia a favor de la jornada de movilización del 12 de febrero. Y a ella se le sumarán otros sectores de FO. En un estilo que recuerda sus orígenes políticos, Mailly tildó el jueves de “gruñones quejicas” a los trabajadores y sindicalistas que, ellos sí, vivirán los efectos de esta liquidación de derechos fundamentales de protección (aunque limitada) que afecta a aquellas y aquellos obligados a vender su fuerza de trabajo. Por su parte, Mailly, de FO, y Berger, de la CFDT, se concentran entre bastidores en la negociación de sus posiciones respectivas en los nuevos CSE.
En una movilización como la prevista el 12 de septiembre, la planificación es muy importante. ¿Acaso el gobierno Macron-Philippe no ha declarado querer llevar a cabo una Blitzkrieg (guerra relámpago) contra el Código Laboral? Por consiguiente, tanto las manifestaciones organizadas por Solidaires frente a la universidad del Medef (la organización patronal francesa, que aplaudió a Macron después de que su patrón, Pierre Gattaz, lo riñiera el 29 de agosto) como la fecha del 12 de septiembre integran la temporalidad de la respuesta frente a una estrategia de guerra relámpago. Así pues, es desastroso que una fuerza política como la FI (France insoumise) de Mélenchon convoque —por encima de los sindicatos y antes de que tenga lugar la movilización del 12 de septiembre— otra iniciativa el día 23 del mismo mes. Como explica un militante sindical: “En el mercado no tenemos más que una mano para distribuir un panfleto, y si distribuimos el del 23 de septiembre en vez de distribuir el del 12, eso debilita la movilización unitaria. Y además, el 23 de septiembre están las manifestaciones del Movimiento por la Paz (Mouvement de la Paix, organización pacifista francesa)”. El gobierno Macron-Philippe va a utilizar al máximo la división del frente sindical, social y político. La elección, por parte de la FI, de la fecha del 23 de septiembre es pura autoproclamación, en la que el “nosotros” es en verdad un “yo” (“yo, Mélenchon, frente a Macron”), y según la cual esta “tercera vuelta política y social” debería reemplazar a aquella “segunda vuelta presidencial” que no tuvo lugar: la vuelta Macron-Mélenchon, la única que hubiera merecido tener lugar. Y el estrépito mediático al respecto aprueba su estrategia, desactivando su ilusoria línea de batalla.
 
 (30/08/2017)
Traducción: Adrián Moral Saiz