Algunas rápidas apostillas a los resultados de las PASO

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Cesar Altamira
 
1- La sociedad no votó con el bolsillo. Pruebas al cántaro, UC no arrasó, como se afirmaba, en las elecciones de Provincia. Seguramente alcanzará 1 o 2 puntos más que Cambiemos tras el recuento de votos, contra los pronósticos de los mismos kirchneristas.
 
2- Cambiemos ganó en provincias gobernadas por el peronismo (Córdoba, Entre Rios, La Pampa, San Luis, Neuquén, Santa Cruz), algunas de ellas emblemáticas, como Córdoba donde el peronismo gobierna desde 1999. Y conservó las propias, Capital, Mendoza, Jujuy, Corrientes.
 
3- 1Pais se muestra como el otro gran perdedor, ganando por décimas su distrito, Tigre, y perdiendo los vecinos San Fernando, San Martín. Sin presencia en el interior del país, queda circunscripto a la Provincia de Buenos Aires, como el kirchnerismo (salvo Santa Fe en este último caso, y alguna provincia residual).
 
4- Randazzo confirmó su carácter secundario en estas elecciones, aunque con posibilidades de poder crecer internamente en el PJ, frente a la posible derrota de UC en octubre. Por su parte, el socialismo de Santa Fe acompaña la debacle de los partidos políticos. La izquierda, nucleada en el FIT, si bien tiene posibilidades de crecer, está estructuralmente imposibilitada de dar un salto adelante, frente al capitalismo de nuevo tipo.
 
5- Resulta aún aventurado pronosticar un destino del peronismo similar al de la UCR, previo a su alianza-subordinación al Pro. Pero, sin duda, estamos frente a una crisis profunda del peronismo, como estructura política partidaria. De sus prácticas políticas, incluso de su propio adn político, que se asienta en esa ideología de lo nacional y popular. Este, probablemente, resulta ser el dato político más importante luego del 13 de agosto.
 
6- Quizás pueda leerse como el efecto tardío del 2001 que, como expresión de la crisis de representatividad política, alcanzó rápidamente al radicalismo, en el gobierno, para esa fecha. El peronismo, como tal habría de retrasar su crisis, gracias a los gobiernos kirchneristas. 2015 lo anunció y 2017 sería su Waterloo.
 
7- Como en 2015 el resultado eleccionario shockea al kirchnerismo, que respira trabajosamente con pulmotor, tras una posible ajustada victoria en Provincia el último domingo. Su obstinación y ceguera es tal, que sigue adherido a aquella idea de que lo que vivimos es el sueño de una noche de verano, efímero momento, transparentado en su consigna de “vamos a volver”.
 
8- No se trata de Duran Barba, ni de la campaña basada en la “pasta frola” de UC, sino, en todo caso, de aceptar los cambios producidos en la sociedad argentina, -posición cuya discusión cuesta enormemente al progresismo (¿?) kirchnerista, autocentrado en una rémora nostalgiosa de movilizaciones setentistas-, y que acompañan la tendencia más firme que muestra el capitalismo a nivel global.
 
9- En esta perspectiva resulta banal e ingenuo pretender depositar en los grandes medios, Clarín, La Nación, y sus figuras Magnetto y Escribano, las causas de los males que nos aquejan. Diría que resulta hasta políticamente peligroso, si de lo que se trata es de apostar a la construcción de espacios de discusión y debate, que permitan alumbrar nuevas estrategias que apuesten a recuperar perspectivas de emancipación anticapitalistas.
 
10- En el centro del debate debemos colocar al nuevo tipo de capitalismo cognitivo, modelado por una nueva naturaleza del trabajo, -lugar donde el capital ejerce su poder sobre la vida, el biopoder- que modifica no solo las fuentes de valorización y la estructura de propiedad, en las que se funda el proceso de acumulación, sino también, las contradicciones y nuevos antagonismos que esta mutación genera.
 
11- Estamos en presencia de lo que se denomina el giro biopolítico del poder, que al tiempo que precariza y fragmenta el trabajo, modela la subjetivación y potenciación de la propia persona, buscando construir un empoderamiento personal aislado.
 
12- El individualismo que recorre nuestra sociedad, si bien funcional, no es producto inmediato del gobierno actual, sino del capitalismo de nuevo tipo. Sin duda que Pro lo incentiva, al igual que la modalidad de campaña electoral última de la UC. Ciudadano como individuo aislado, que sufre los efectos de políticas públicas, que repercuten sobre su vida personal. Y la respuesta es también individual: el voto solitario en el cuarto oscuro.
 
13- Se necesita dar cuenta hoy del sujeto equivalente al obrero fordista, capaz de sintetizar en si mismo la nueva y compleja organización social. El aspecto determinante no está puesto en el carácter flexible, precario, autónomo del nuevo trabajo, es decir su composición técnica, sino en la capacidad política del nuevo sujeto para poder alcanzar lo que gramscianamente se designa como hegemonía.
 
14- Cierto es que toda resistencia es no sólo un acto de negación, sino también de creación asociada a dinámicas de fuga de las instituciones, con estrategias de empoderamiento y de construcción colectiva de nuevas formas de relación entre los sujetos.
 
15- ¿Pero, cómo pasar de la resistencia a una efectiva construcción de alternativas en tiempos donde la vieja bifurcación reforma vs revolución, válida en otros momentos, ha quedado demodée, ante el visible fracaso de las políticas socialdemócratas y sus variantes populistas-progresistas en América Latina y particularmente en nuestro país?

16- Si la sociedad subsume la fábrica, ¿no debemos pensar en sindicalismos de tipo social, al estilo del expresado por el movimiento de mujeres en último 8 de marzo?