Pensar el Comunismo, el Socialismo, hoy. Intervención de François Chesnais

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Autor(es): Chesnais, François

Chesnais, FrançoisChesnais, François. Investigador-militante marxista, economista, profesor emérito en la Universidad de París 13-Villetaneuse. Es parte del Consejo científico de ATTAC-Francia, director de Carré Rouge y miembro del Consejo asesor de Herramienta, con la que colabora asiduamente. Autor de una gran cantidad de artículos, ensayos y libros, entre los que elegimos mencionar La Mondialisation du capital y Les dettes illégitimes. Quand les banques font main base sur les politiques publiques. Es también uno de los autores de la obra colectiva Las finanzas capitalistas. Para comprender la crisis mundial, publicado por Ediciones Herramienta. E-mail: chesnaisf@free.fr.


Intervención de François Chesnais (17 de septiembre de 2006)

Voy a hacer una intervención muy breve, para dejar planteada cual es mi preocupación, lo que considero como el problema concreto, el problema actual.

Creo que debemos partir de la idea lanzada por el movimiento altermundialista: "otro mundo es posible". Para hacer dos cosas más: mostrar que ese otro mundo es, además de posible, necesario y deseable; y también, explicar ese otro mundo en términos de su contenido de clase, emancipador. Pero debemos hacerlo con palabras que sean entendidas por las actuales generaciones, que conservan un hilo de comunicación mucho más delgado del que tenian las generaciones anteriores con el marxismo y la ideología del movimiento obrero. Debemos lograr tener un discurso que nos permita ganar para el combate político contra el capitalismo a una nueva generación de jóvenes, de estudiantes del secundario. Debemos considerar que esta es una tarea inmediata, integrándola con todos los procesos de luchas de los explotados y dominados, que son luchas por la supervivencia misma. Este es el desafío, y tenemos que repensar todo lo que hemos aprendido para que sirva a esta tarea. Por ejemplo, ya que se lo mencionó, debo decir que el libro de Claudio Katz me sorprendió por su grado de abstracción y de tecnicismo; como se lo dije con toda franqueza a Claudio, no entiendo cómo hoy se puede escribir un libro sobre el socialismo tan "desencarnado".

En segundo lugar, quiero referirme a como veo el problema de los niveles de formación política. No pude seguir a Néstor López en todo lo que dijo, por su manera de hablar muy rápida, pero comparto bastante lo que entendí. El desafío es la auto-emancipación e incluso la auto-concientización. Debemos entender que vivimos en un solo mundo y vivimos todos como seres agredidos, claro que en condiciones diferenciadas, con distintos grados de peligro inmediato y de gravedad de los problemas; vivimos un momento histórico en el que las formas que asumen las contradicciónes del capitalismo agreden incluso lo que la burguesía construyo en siglos anteriores, y representan una amenaza a la naturaleza. El caos creado por el capitalismo hace que todos estemos agredidos y puestos en peligro, al mismo tiempo y de un modo parecido, aunque desigual. Por otra parte, debido a la naturaleza misma de la sociedad capitalista y de todas las sociedades de clase, somos cautivos de una división social del trabajo, de la división entre trabajo manual e intelectual. En este aspecto yo reivindico a Castoriadis, porque fue uno de los pocos que apuntó como un verdadero problema a la división social del trabajo y en particular la división entre trabajo intelectual y manual. Y sentado esto, vuelvo a lo primero. Lo que me preocupa es como aportar en tanto que privilegiado por la educación, por la experiencia acumulada y por otros múltiples privilegios, pero entregando este aporte a un proyecto en donde lo decisivo son los que enfrentan las agresiones del capitalismo, y lo hacen en condiciones realmente dramáticas y de peligro inmediato. Esta es mi respuesta a lo que Kautsky con toda tranquilidad justificaba cuando hablaba de "conciencia traída desde afuera", pues debemos ser concientes de que esta concepción que Kautsky fue el primero en enunciar, y es la negación de Marx, la negación de Engels, la negación de Luxemburgo, ha infectado a una amplia parte del movimiento obrero e incluso del movimiento trotskista, y debemos superarla.