Marxismo

Reificación y organización política en Historia y conciencia de clase

El  objetivo de este trabajo no es disertar sobre lo que Lukács “realmente dijo”en Historia y conciencia de clase. Nuestra  intención es simplemente buscar una presentación sintética de algunas ideas del libro con el propósito de formular preguntas, cuestionar la validez de algunas afirmaciones y, principalmente, intentar confrontar algunas verdades contingentes del período en que el libro fue pensado con los dilemas actuales. Destacaremos el problema de la organización política.
 
Pensar la altura de un gran acontecimiento
 
El libro Historia y conciencia de clase (HCC) de Georg Lukács no puede ser entendido sin tener en cuenta la revolución rusa de 1917. Su riqueza y sus contradicciones están inmediatamente vinculadas a ese gran acontecimiento.
Sólo para ilustrar la manera en que impactó y conmocionó la revolución  rusa al pensador húngaro, recordemos su texto “El  bolchevismo como problema moral” publicado en diciembre de 1918 por Pensamiento Libre (Szabad Godolat), órgano del Círculo de Galileu. Se trata de un texto anti-bolchevique, aunque de carácter transitorio, pues pocos días después Lukács adhiere al Partido Comunista Húngaro.
Él no cuestiona la necesidad de la revolución, ni las condiciones objetivas para que se realice, lo que está en juego es la decisión del Partido. Dice el autor:

Lukács y Marx contra el “ecologismo acrítico”: por una ética ambiental materialista

1. Introducción

Es seguro afirmar que la preocupación por la inminente crisis ambiental es hoy generalizada. Además de los desastres ambientales provocados por los seres humanos –como los casos de derramamiento de petróleo del Amoco Cadiz en la costa francesa y del Exxon Valdez en el Golfo de Alaska, la tala de árboles en el Amazonas, el accidente nuclear en Chernobil–, la intensidad y el número de eventos extremos llamados naturales exhiben cada vez más su carácter antropogénico. No sorprende, de esa forma, que la temática ambiental haya provocado reflexiones en diversos sectores de la sociedad.

Aunque restrictas en número y en capacidad de movilización, es posible identificar formulaciones teóricas de los problemas ambientales que se inspiran en análisis radicalmente críticos de la sociedad (i.e., en Marx y en el marxismo). Autores como Foster (2002) y Burkett (1999) ya establecieron, a nuestro juicio con éxito, el vínculo entre la dinámica propia de la formación socio-económica vigente y los innumerables fenómenos de degradación ambiental. Incluso así, continúa prevaleciendo en el debate sobre el tema lo que llamaremos ecologismo acrítico (o presentista): el ecologismo (estudio científico de la relación entre la vida social y el ambiente natural) que se distingue por la pretensión de superar los problemas ambientales en el interior de la formación social en que vivimos, la sociedad regida por el capital. 

Sobre las “Notas de lectura” de Edgardo Logiudice a propósito de Altermarxisme

Autor(es)

He hallado muy esclarecedora, para mí, la aproximación entre la problemática de la metaestructura y la de la “ideología orgánica” de Gramsci. Lo que tienen en común es la consideración del elemento ideológico en positivo[1]. Muy esclarecedora también la noción de “naturalización localizada” en el “constitucionalismo social”, que estableció un régimen de “como si”: como si hubiese un árbitro común.

Los problemas más interesantes y más críticos comienzan en el parágrafo “Propiedad y usos colectivos”. Edgardo pone en cuestión la noción de propiedad como “uso socialmente reconocido sobre las cosas”. Subraya la exigencia de usos que aparecen como ilegítimos: los bienes más importantes son, ahora, el conocimiento, la información, la comunicación. Si entiendo bien, Edgardo propone abolir su apropiación, exigir su uso gratuito.

Se puede pensar que quedaría un problema, porque no todos serían iguales frente a esa gratuidad. No todos tienen la misma posibilidad de usarla (como ya en Francia la escuela gratuita…). Pero ese problema no es sin duda de tal naturaleza que nos haga desviar de la orientación hacia la gratuidad.

Los siete momentos del cambio social

Autor(es)

Intervención en el Congreso “Marxism 2009”, organizado por el SWP (Partido Socialista de los Trabajadores) británico en Londres, del 2 al 6 de julio. David Harvey participó en el taller consagrado a la crisis económica junto a Chris Harmann. En su intervención se desarrolla principalmente una idea que parece paradójica hoy con relación al repliegue del movimiento social. Para él, la crisis, lejos de cerrar los horizontes socialistas, abre nuevas perspectivas. Es la hora, según él, para las fuerzas de izquierda, de volver a salir al ataque, armadas de una teoría del cambio social que se inspira en Marx. (Nota de los editores franceses)

La crisis es, a mi juicio, una racionalización irracional de un sistema irracional. La irracionalidad del sistema queda perfectamente clara hoy: masas de capital y trabajo inutilizadas, de costa a costa, en el centro de un mundo pleno de necesidades insatisfechas. ¿Acaso esto no es una estupidez? La racionalización que el capital desea tiene por objeto restablecer las condiciones de extracción de plusvalía, restaurar los beneficios. El medio irracional de lograr este objetivo consiste en suprimir trabajo y capital, condenando inevitablemente al fracaso la racionalización buscada. He aquí lo que entiendo por racionalización irracional de un sistema irracional.

Karl Marx. Una concepción revolucionaria de la economía política como ciencia.

 Marx nunca escribió un trabajo especial dedicado a elucidar el concepto de ciencia, pero a pesar de no usar la frase “filosofía de la ciencia”, desarrolló en diversos trabajos una novísima filosofía de la ciencia, en particular de la economía política. Además, no cabe duda alguna de que fue un científico social practicante y lo que llamamos su filosofía de la ciencia es una reflexión crítica sobre la práctica científica de otros y una elucidación de la propia.

La humanidad más allá del Capital

"La Humanidad más allá del Capital": el tema propuesto sin signos de interrogación por los organizadores de este III Congreso Marx Internacional para esta sesión de clausura implica tres pre-conceptos optimistas: primero, que ya existe una Humanidad singular y mayúscula; segundo, que habrá una más allá del Capital; tercero, que este más allá no será también un más allá de la humanidad, contrariamente a lo que las tendencias a la autodestrucción de la especie pueden hacer temer.

Estos pre-conceptos están puestas a prueba por el malestar creciente con la mundialización y la barbarie del mundo, de lo que los atentados del 11 de septiembre y la guerra ilimitada al terrorismo decretada por G. W. Bush en su discurso del 20 de septiembre constituyen el último desarrollo.

El marxismo de derecha: elementos para su definición y crítica

Autor(es)

*

Este artículo está destinado a discutir una dificultad en el marxismo actual, o más exactamente, dentro del complejo, conflictivo e incierto territorio que denominamos marxismo. Su redacción fue estimulada por el contraste entre algunas de sus formas concretas y la distancia que se percibe con los principios de la política de izquierda. En otras palabras, por la evidencia de una colonización derechista del marxismo. Para dar cuenta del fenómeno es necesario explicarlo, fecharlo y describirlo. Aquí sólo podré ofrecer una perspectiva esquemática, anticipatoria de una investigación en curso.

El punto de partida conceptual de este ensayo se legitima en la distinción entre dos términos: marxismo e izquierda. No se trata de sinónimos, porque se puede ser de izquierda sin ser marxista. Por ejemplo, esto es habitual en el anarquismo. O también en algunas versiones del cristianismo de liberación y del feminismo. El campo de la izquierda es más extenso que el marxismo. Pero, ¿se puede ser marxista sin ser de izquierda? Esa es justamente la brecha donde introduzco mi querella: sostengo que sí, que existe un marxismo de derecha.

Marxismo, maoísmo, y la revolución china: Un comentario sobre el papel de las ideas en la historia

En las primeras décadas del siglo XX China había sido reducida a uno de los países económicamente atrasados más pobres del mundo. Una combinación de decadencia interna y agresión del exterior provocó el empobrecimiento de lo que una vez había sido el país más rico del mundo. La crisis creada por el estancamiento de la tradicional economía agraria, que venía deteriorándose desde el siglo XVIII, se complicó en el siglo XIX por la agresión imperialista occidental. A su vez, el imperialismo extranjero saqueó en gran escala al país y comenzó su desmembramiento territorial. De este modo el que había sido un país orgulloso, se arrastró hacia el siglo XX como "el enfermo de Asia", pobre hasta en comparación con las miserables condiciones de vida que en esa época afectaban la mayor parte de ese continente.

Teoría y praxis: una perspectiva adorniana

Autor(es)

1. Estas notas se inspiran en las discusiones alrededor de la dialéctica negativa adorniana que desarrollamos en el seminario "Subjetividad y Teoría Crítica" (Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades, BUAP, México) en 2005 y que ya comenzaron a quedar registradas por escrito.[1] John Holloway abría uno de esos escritos, precisamente, con una pregunta que quiero rescatar como punto de partida: ¿por qué Adorno? John argumentaba a continuación que Adorno era difícil de leer y, peor aún, que había llamado a la policía para que desalojara el Instituto de Investigación Social de Frankfurt ocupado por estudiantes a fines de los sesenta, pero que, no obstante, era preciso leer a Adorno porque su dialéctica negativa ayuda a profundizar nuestra crítica del capitalismo contemporáneo (Holloway 2005). Por más sorprendente o paradójico que pueda parecer a primera vista, estoy completamente de acuerdo con este argumento y así lo indicaba en mi comentario a ese escrito de Holloway (véase Bonnet 2005). Pero, naturalmente, ambos reafirmábamos esta necesidad de leer Adorno a pesar de las posiciones políticas que había adoptado en esa coyuntura de ascenso del movimiento estudiantil de fines de los sesenta.

Georg Lukács sobre la cuestión judía

Autor(es)

* 

El concepto de "cuestión judía" no fue introducido por Adolf Hitler, sino por Karl Marx, quien en su panfleto de juventud Sobre la cuestión judía (1843/44) escribió la conocida frase final: "La emancipación social del judío es la emancipación de la sociedad respecto del judaísmo". El problema, sumamente complicado, acerca de "quién es judío" fue ya frecuentemente discutido. Incluso una fugaz visión de conjunto llenaría por sí sola una conferencia.

Distribuir contenido