Teoría crítica

El “desarrollo desigual y combinado” de la crisis neoliberal: Argentina como índice de las tendencias generales

 
 
Introducción
Con la llegada de Mauricio Macri al poder, en Argentina se vive un clima de cierre de época y de apertura de otra. Ese contexto nuevo demanda una reevaluación de lo que fue, lo que hay, y lo que puede suceder en el futuro. Pero esto no es el eje de éste artículo, sino más bien cómo Argentina encaja con los procesos de la crisis global.1 Esa percepción epocal ocurre en paralelo a los sombríos –y finalmente alarmantes– pronósticos para la economía mundial en el año 2016.
Apenas tres semanas después de iniciado el nuevo año, una fuerte caída de las bolsas del mercado mundial generó mucha angustia sobre un posible retorno a una crisis mundial al estilo de la del 2008. Los datos económicos anuncian un impulso potente hacia la contracción y mayor inestabilidad en los mercados globales. La fuerte baja del precio del petróleo a menos de US$30 el barril y los esfuerzos frustrados de las intervenciones gubernamentales en estabilizar la bolsa china, ponen en duda el análisis del economista marxista Costas Lapavitsas (2013), quien argumenta que la crisis actual es, al fin y al cabo, la del capitalismo financiero en lugar de una de sobreproducción. Sin embargo, la Agencia Internacional de Energía “advirtió recientemente de una sobreproducción de petróleo de al menos un millón de barriles por día para un tercer año consecutivo en el 2016” (Raval, 2015). Se trata de un producto que sigue siendo una mercancía clave en la cadena de producción capitalista y que motoriza la economía mundial a la vez que dirige la política bélica del capital. El mercado financiero refleja la sobreproducción y la tendencia a la caída de la tasa de ganancia la impulsa a través de la competencia capitalista.2

El concepto de Estado capitalista en el pensamiento de Poulantzas

Autor(es)

 
 
I. Introducción al problema
 
Este trabajo analiza críticamente el concepto de Estado capitalista de Nicos Poulantzas.[1] La importancia de los aportes de Poulantzas a la crítica marxista del Estado alcanza para justificar nuestra empresa. La teoría del Estado formulada por Poulantzas entre fines de los sesenta y comienzos de los setenta sobre las bases del marxismo estructuralista francés de cuño althusseriano, junto con la formulada casi simultáneamente por los intelectuales reunidos en el denominado debate de la derivación del Estado dentro de la tradición más dialéctica del marxismo alemán, es en los hechos uno de los dos abordajes más sistemáticos de la problemática del Estado capitalista en el marxismo del siglo pasado.[2] 

Contribución a la crítica del fetichismo

 
 
Introducción
Me propongo un objetivo simple: separar la teoría del fetichismo de Karl Marx de los tópicos de la alienación y la ideología. Para ello presentaré algunos lugares de desencuentro entre elementos de esta tríada que, creo, servirán más a la comprensión del fetichismo que una exposición sistemática. Descarto con ello todo intento de exhaustividad, limitándome a llevar a cada tópico al límite exacto en que expone su diferencia.
Este trabajo es una respuesta al uso difundido –académico y no– de estos tres términos como intercambiables, que termina por confundir diferentes diagnósticos y problemáticas –y por eso mismo, estrategias posibles– al interior del marxismo. Esto se observa no sólo en la superposición de sus usos, sino –de modo evidente– en el reduccionismo que hace del fetichismo un subcapítulo de la ideología o la alienación, y que en su versión más simplificadora afirma que el fetiche es la vieja ideología o la alienación pero circunscripta a un contexto específico: el capitalismo. En el marco de esta confusión y en pos de decir algo inteligible sobre el fetichismo, considero imprescindible pronunciarme al mismo tiempo sobre la alienación y la ideología.

Entrevista a Ricardo Antunes: El trabajo que estructura al capital desestructura a la sociedad

 
Por Ricardo Machado
Traducción del portugués por Raúl Perea, especial para Herramienta.
 
Ricardo Antunes es magister y doctor en Ciencias Sociales, respectivamente, por la Universidad Estadual de Campinas – Unicamp y por la Universidad de San Pablo – USP. Posdoctorado en la Universidad de Sussex, en el Reino Unido y obtuvo el título de Docente Libre por la Unicamp, donde actualmente es profesor titular de Sociología. Es autor, entre otras obras, de O continente do labor, Adeus ao trabalho? Ensaio sobre as metamorfoses e a centralidade no mundo do trabalho e Os Sentidos do Trabalho. Integra el consejo asesor de la Revista Herramienta (Argentina), en cuyas páginas escribe asiduamente. Ediciones Herramienta ha publicado ¿Adiós al trabajo? en 1999 y Los sentidos del trabajo. Ensayo sobre la afirmación y la negación del trabajo fue Coeditado en español en el año 2005 con el Taller de Estudios Laborales. 

Acerca de la subversión y los elementos de la razón crítica: notas desde el ayer

 
Subversión y crítica
 
El pensamiento subversivo no es otra cosa que la astucia de la razón confrontada con una realidad social en la cual los pobres y miserables están obligados a subsidiar el sistema financiero en pos de sostener la ilusión de la riqueza abstracta. Sin embargo, este subsidio es necesario en la sociedad actual para asegurar su riqueza y evitar su implosión. Esta racional irracionalidad del modo de reproducción social organizado en forma capitalista está en el centro de la crítica de la economía política. La crítica de la economía política es intransigente con respecto a los modos del mundo existente. Exige “derribar todas las relaciones sociales en que el hombre es un ser rebajado, humillado, abandonado, despreciado”.[i] La desvalorización subsiste en una sociedad que no tiene conciencia de sí misma, en la cual la práctica humana se manifiesta a sí misma, digamos, en la forma del movimiento monetario que se impone objetivamente a través de los sujetos actuantes, como si la ley monetaria fuera un mundo aparte de los sujetos sociales que constituyen la sociedad gobernada por la moneda. En el capitalismo, los individuos son en verdad gobernados por el movimiento de fuerzas económicas, abstractas, que se imponen sobre los individuos sociales a costa de su ruina. Sin embargo, el origen de estas fuerzas económicas es enteramente social. No manifiestan alguna naturaleza económica abstracta. Por el contrario, manifiestan la naturaleza socialmente constituida. El movimiento del mundo se manifiesta a espaldas de los individuos actuantes; y sin embargo, es su propia obra.

Filosofía de la ciencia y crítica ontológica: verdad y emancipación

Autor(es)

 
Pensé que Argos y yo participábamos de universos distintos; pensé quenuestras percepciones eran iguales, pero que Argos las combinaba de otra manera y construía con ellas otros objetos; pensé que acaso no había objetos para él, sino un vertiginoso y continuo juego de impresiones brevísimas.
J. L. Borges, “El inmortal”
 
Este artículo busca sostener que uno de los aspectos centrales de la falta de salida, de alternativa en las diversas crisis experimentadas en numerosos países en los últimos tiempos es la ausencia de una ontología crítica que permita imaginar otro mundo social, más digno de lo humano y capaz de cautivar a las personas. A fin de sostener el carácter inevitable de la crítica ontológica para la praxis transformadora, el artículo explora, en primer lugar, ensayos de Borges en que el escritor, a su modo, muestra cómo toda actividad humano-social tiene en su base nociones ontológicas y, a diferencia de lo que Foucault parece inferir de sus ensayos, subraya su objetividad, siempre sujeta, es evidente, a la refutación. De la literatura a la filosofía de la ciencia, el artículo argumenta que la ciencia tampoco puede funcionar en un vacío ontológico. El examen sucinto de las concepciones de ciencia y explicación científica del positivismo lógico de Kuhn y Lakatos permite demostrar esa afirmación, a pesar del desprecio e indiferencia de esas teorías hacia las cuestiones ontológicas. Por último, recurre a la Ontología de Lukács para demostrar que la genuina ciencia se orienta por necesidad para el ser de las cosas, o sea, para la verdad.
En el caso de una ciencia social, que, siendo ciencia, no puede operar en un vacío ontológico, orientarse hacia el ser de las cosas significa concebir lo que es la sociedad, fundar y estar fundada, explícita o implícitamente, en una ontología del ser social. Y si la teoría social es parte de la sociedad, si se crea una inteligibilidad sobre cuya base los sujetos actúan preservando o transformando las formas sociales, se puede afirmar que toda disputa entre teorías y las respectivas prácticas que promueven es disputa ontológica; que, por lo tanto, la crítica ontológica es un imperativo de cualquier emancipación respecto de estructuras sociales que oprimen, constriñen y degradan lo humano.

No es lo mismo resistir para sobrevivir que resistir para transformar el mundo. La Escuelita Zapatista: ¿desafío epistemológico?

 
A Ernesto Godoy
 y Luis Villoro
 
 
 
1.
No estoy muy seguro de lo que voy y puedo decir al respecto de la Escuelita Zapatista. Todavía estoy asimilando la experiencia, y no sé si algún día lo haré con todas sus consecuencias. Por el momento, no quisiera detenerme en la extraordinaria manifestación organizativa del zapatismo en la realización del evento; en los votanes y las votanas[1] que nos acompañaron; en los jóvenes que estuvieron a cargo de las sesiones donde se expusieron los temas centrales de la concepción zapatista sobre el mundo, la revolución, la autonomía, sus maneras de producir relaciones sociales desde abajo, etc.; ya que este trabajo se extendería notablemente. En todo caso, quisiera, más bien, expresar unas breves reflexiones sobre lo que he alcanzado a entender acerca del modo de producción del conocimiento que los zapatistas nos mostraron en la Escuelita. Y lo haré en términos muy sintéticos, comenzando por destacar que los protagonistas del evento fueron las comunidades zapatistas –los 1700 votanes y votanas que nos acompañaron son de las comunidades– y que tres compañeras y tres compañeros, todos muy jóvenes, educados ya en el sistema autónomo de educación zapatista, fueron los que tuvieron a su cargo las exposiciones en el CIDECI,[2] Universidad de la Tierra (Chiapas), lugar donde estuve.

Poder simbólico y fabricación de grupos: cómo reformula Bourdieu la cuestión de las clases

 
 
La reformulación en Pierre Bourdieu de la cuestión de las clases ejemplifica las características más sobresalientes de su teoría sociológica en conjunto, de manera que una lectura detallada de sus principales escritos sobre el tema es un camino directo para que el lector se adentre en el núcleo de su proyecto científico.[1] Esta reelaboración destaca los desplazamientos conceptuales claves efectuados por el sociólogo francés en un esfuerzo por reformular y resolver una de las cuestiones más desconcertantes de la historia y la teoría social, y al hacerlo, por forjar herramientas para dilucidar las políticas más generales de la creación de grupos: la alquimia sociosimbólica mediante la cual un constructo mental, que existe en abstracto en la mente de personas individuales, se convierte en una realidad social que adquiere veracidad existencial y potencia histórica fuera y más allá de ellas. Aquí destaco seis características interrelacionadas de la reelaboración bourdiana del concepto de clase que amplían, fusionan y corrigen enfoques clásicos para conformar un marco distintivo.

Capital simbólico y clases sociales

 
Introducción
 
En esta breve pero densa pieza, escrita para un número especial del journal L’Arc dedicado al historiador medieval Georges Duby (cuya gigantesca obra Bourdieu admiraba y se basaba por su escrupulosa genealogía de la estructura mental y social de la tríada feudal de caballero, cura y campesino[1]), Bourdieu resume y clarifica la tesis central de La distinción en el momento en que estaba completando su libro. Este artículo es valorable por (1) exponer directamente la concepción de Bourdieu de la “doble objetividad” del mundo social y resaltar la constitución recursiva de estructuras sociales y mentales; (2) acentuar la capacidad performativa de las formas simbólicas y sus múltiples niveles de implicación en luchas sociales sobre y a través de las divisiones sociales; (3) sugerir paralelismos seductores y diferencias obstinadas entre el “estructuralismo genético” de Bourdieu y tanto la visión literaria de Marcel Proust como la microsociología marginalista de Erving Goffman –dos de sus favoritos “pares antagonistas”. En resumen,  este artículo ilumina cómo Bourdieu mezcló el materialismo sensual de Marx, las enseñanzas sobre clasificación de Durkheim (extendidas por Cassirer), y las ideas de Weber sobre jerarquías de honor en un modelo sociológico de clase totalmente propio.
 
Loïc Wacquant
Noviembre de 2012
 
Ser noble es desaprovechar; es una obligación de aparecer; es estar sentenciado, bajo pena de degradación, al lujo y al gasto. Incluso hasta diría que esta tendencia a la prodigalidad se afirmó a sí misma a comienzos del siglo XIII como una reacción al ascenso social de los nuevos ricos. Para distinguirte de los canallas, debes desclasarlos mostrando que eres más generoso que ellos. El testimonio de la literatura es conclusivo en este punto: ¿qué opone al caballero del advenedizo? El último es tacaño, mientras que el primero es noble porque gasta todo lo que tiene, alegremente, y porque se está ahogando en deuda.
Georges Duby, Hommes et structures du Moyen Âge, 1973.
 
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