Teoría crítica

Entrevista a Ricardo Antunes: El trabajo que estructura al capital desestructura a la sociedad

 
Por Ricardo Machado
Traducción del portugués por Raúl Perea, especial para Herramienta.
 
Ricardo Antunes es magister y doctor en Ciencias Sociales, respectivamente, por la Universidad Estadual de Campinas – Unicamp y por la Universidad de San Pablo – USP. Posdoctorado en la Universidad de Sussex, en el Reino Unido y obtuvo el título de Docente Libre por la Unicamp, donde actualmente es profesor titular de Sociología. Es autor, entre otras obras, de O continente do labor, Adeus ao trabalho? Ensaio sobre as metamorfoses e a centralidade no mundo do trabalho e Os Sentidos do Trabalho. Integra el consejo asesor de la Revista Herramienta (Argentina), en cuyas páginas escribe asiduamente. Ediciones Herramienta ha publicado ¿Adiós al trabajo? en 1999 y Los sentidos del trabajo. Ensayo sobre la afirmación y la negación del trabajo fue Coeditado en español en el año 2005 con el Taller de Estudios Laborales. 

Acerca de la subversión y los elementos de la razón crítica: notas desde el ayer

 
Subversión y crítica
 
El pensamiento subversivo no es otra cosa que la astucia de la razón confrontada con una realidad social en la cual los pobres y miserables están obligados a subsidiar el sistema financiero en pos de sostener la ilusión de la riqueza abstracta. Sin embargo, este subsidio es necesario en la sociedad actual para asegurar su riqueza y evitar su implosión. Esta racional irracionalidad del modo de reproducción social organizado en forma capitalista está en el centro de la crítica de la economía política. La crítica de la economía política es intransigente con respecto a los modos del mundo existente. Exige “derribar todas las relaciones sociales en que el hombre es un ser rebajado, humillado, abandonado, despreciado”.[i] La desvalorización subsiste en una sociedad que no tiene conciencia de sí misma, en la cual la práctica humana se manifiesta a sí misma, digamos, en la forma del movimiento monetario que se impone objetivamente a través de los sujetos actuantes, como si la ley monetaria fuera un mundo aparte de los sujetos sociales que constituyen la sociedad gobernada por la moneda. En el capitalismo, los individuos son en verdad gobernados por el movimiento de fuerzas económicas, abstractas, que se imponen sobre los individuos sociales a costa de su ruina. Sin embargo, el origen de estas fuerzas económicas es enteramente social. No manifiestan alguna naturaleza económica abstracta. Por el contrario, manifiestan la naturaleza socialmente constituida. El movimiento del mundo se manifiesta a espaldas de los individuos actuantes; y sin embargo, es su propia obra.

Filosofía de la ciencia y crítica ontológica: verdad y emancipación

Autor(es)

 
Pensé que Argos y yo participábamos de universos distintos; pensé quenuestras percepciones eran iguales, pero que Argos las combinaba de otra manera y construía con ellas otros objetos; pensé que acaso no había objetos para él, sino un vertiginoso y continuo juego de impresiones brevísimas.
J. L. Borges, “El inmortal”
 
Este artículo busca sostener que uno de los aspectos centrales de la falta de salida, de alternativa en las diversas crisis experimentadas en numerosos países en los últimos tiempos es la ausencia de una ontología crítica que permita imaginar otro mundo social, más digno de lo humano y capaz de cautivar a las personas. A fin de sostener el carácter inevitable de la crítica ontológica para la praxis transformadora, el artículo explora, en primer lugar, ensayos de Borges en que el escritor, a su modo, muestra cómo toda actividad humano-social tiene en su base nociones ontológicas y, a diferencia de lo que Foucault parece inferir de sus ensayos, subraya su objetividad, siempre sujeta, es evidente, a la refutación. De la literatura a la filosofía de la ciencia, el artículo argumenta que la ciencia tampoco puede funcionar en un vacío ontológico. El examen sucinto de las concepciones de ciencia y explicación científica del positivismo lógico de Kuhn y Lakatos permite demostrar esa afirmación, a pesar del desprecio e indiferencia de esas teorías hacia las cuestiones ontológicas. Por último, recurre a la Ontología de Lukács para demostrar que la genuina ciencia se orienta por necesidad para el ser de las cosas, o sea, para la verdad.
En el caso de una ciencia social, que, siendo ciencia, no puede operar en un vacío ontológico, orientarse hacia el ser de las cosas significa concebir lo que es la sociedad, fundar y estar fundada, explícita o implícitamente, en una ontología del ser social. Y si la teoría social es parte de la sociedad, si se crea una inteligibilidad sobre cuya base los sujetos actúan preservando o transformando las formas sociales, se puede afirmar que toda disputa entre teorías y las respectivas prácticas que promueven es disputa ontológica; que, por lo tanto, la crítica ontológica es un imperativo de cualquier emancipación respecto de estructuras sociales que oprimen, constriñen y degradan lo humano.

No es lo mismo resistir para sobrevivir que resistir para transformar el mundo. La Escuelita Zapatista: ¿desafío epistemológico?

 
A Ernesto Godoy
 y Luis Villoro
 
 
 
1.
No estoy muy seguro de lo que voy y puedo decir al respecto de la Escuelita Zapatista. Todavía estoy asimilando la experiencia, y no sé si algún día lo haré con todas sus consecuencias. Por el momento, no quisiera detenerme en la extraordinaria manifestación organizativa del zapatismo en la realización del evento; en los votanes y las votanas[1] que nos acompañaron; en los jóvenes que estuvieron a cargo de las sesiones donde se expusieron los temas centrales de la concepción zapatista sobre el mundo, la revolución, la autonomía, sus maneras de producir relaciones sociales desde abajo, etc.; ya que este trabajo se extendería notablemente. En todo caso, quisiera, más bien, expresar unas breves reflexiones sobre lo que he alcanzado a entender acerca del modo de producción del conocimiento que los zapatistas nos mostraron en la Escuelita. Y lo haré en términos muy sintéticos, comenzando por destacar que los protagonistas del evento fueron las comunidades zapatistas –los 1700 votanes y votanas que nos acompañaron son de las comunidades– y que tres compañeras y tres compañeros, todos muy jóvenes, educados ya en el sistema autónomo de educación zapatista, fueron los que tuvieron a su cargo las exposiciones en el CIDECI,[2] Universidad de la Tierra (Chiapas), lugar donde estuve.

Poder simbólico y fabricación de grupos: cómo reformula Bourdieu la cuestión de las clases

 
 
La reformulación en Pierre Bourdieu de la cuestión de las clases ejemplifica las características más sobresalientes de su teoría sociológica en conjunto, de manera que una lectura detallada de sus principales escritos sobre el tema es un camino directo para que el lector se adentre en el núcleo de su proyecto científico.[1] Esta reelaboración destaca los desplazamientos conceptuales claves efectuados por el sociólogo francés en un esfuerzo por reformular y resolver una de las cuestiones más desconcertantes de la historia y la teoría social, y al hacerlo, por forjar herramientas para dilucidar las políticas más generales de la creación de grupos: la alquimia sociosimbólica mediante la cual un constructo mental, que existe en abstracto en la mente de personas individuales, se convierte en una realidad social que adquiere veracidad existencial y potencia histórica fuera y más allá de ellas. Aquí destaco seis características interrelacionadas de la reelaboración bourdiana del concepto de clase que amplían, fusionan y corrigen enfoques clásicos para conformar un marco distintivo.

Capital simbólico y clases sociales

 
Introducción
 
En esta breve pero densa pieza, escrita para un número especial del journal L’Arc dedicado al historiador medieval Georges Duby (cuya gigantesca obra Bourdieu admiraba y se basaba por su escrupulosa genealogía de la estructura mental y social de la tríada feudal de caballero, cura y campesino[1]), Bourdieu resume y clarifica la tesis central de La distinción en el momento en que estaba completando su libro. Este artículo es valorable por (1) exponer directamente la concepción de Bourdieu de la “doble objetividad” del mundo social y resaltar la constitución recursiva de estructuras sociales y mentales; (2) acentuar la capacidad performativa de las formas simbólicas y sus múltiples niveles de implicación en luchas sociales sobre y a través de las divisiones sociales; (3) sugerir paralelismos seductores y diferencias obstinadas entre el “estructuralismo genético” de Bourdieu y tanto la visión literaria de Marcel Proust como la microsociología marginalista de Erving Goffman –dos de sus favoritos “pares antagonistas”. En resumen,  este artículo ilumina cómo Bourdieu mezcló el materialismo sensual de Marx, las enseñanzas sobre clasificación de Durkheim (extendidas por Cassirer), y las ideas de Weber sobre jerarquías de honor en un modelo sociológico de clase totalmente propio.
 
Loïc Wacquant
Noviembre de 2012
 
Ser noble es desaprovechar; es una obligación de aparecer; es estar sentenciado, bajo pena de degradación, al lujo y al gasto. Incluso hasta diría que esta tendencia a la prodigalidad se afirmó a sí misma a comienzos del siglo XIII como una reacción al ascenso social de los nuevos ricos. Para distinguirte de los canallas, debes desclasarlos mostrando que eres más generoso que ellos. El testimonio de la literatura es conclusivo en este punto: ¿qué opone al caballero del advenedizo? El último es tacaño, mientras que el primero es noble porque gasta todo lo que tiene, alegremente, y porque se está ahogando en deuda.
Georges Duby, Hommes et structures du Moyen Âge, 1973.
 

Walter Benjamin y José Carlos Mariátegui: gestos para refundar una teoría crítica subalterna

Este artículo es un avance de un proceso de investigación más amplio, cuyo objetivo es plantear un análisis en paralelo de las producciones de dos filósofos del siglo XX: Walter Benjamin (1892-1940) y José Carlos Mariátegui (1894-1930). En esta ocasión, nos detendremos en lo que podríamos denominar nudos epistemológicos del pensamiento de los dos autores. Entendemos que ambos tienen aportes específicos para hacer a la tarea actual de fundar una epistemología política subalterna. Sea para abordar críticamente los pares relacionales sujeto-objeto / conocimiento-verdad, o para sumergirnos en una perspectiva de análisis dialéctica, con un método que se auto comprende “marxista” y no excluye saberes exógenos sino que, por el contrario, los pone a dialogar entre sí. En los dos casos, creemos que sus producciones pueden ser parte de la señalética que nos dé indicios para pensar el camino más general de reconstrucción de una teoría crítica. Teoría que esté a la altura de los desafíos actuales, es decir, que nos habilite para aprehender un mundo en transformación y dislocado de los marcos de referencia de aquellas regiones del conocimiento científico occidental que nos lo revelan como obsoleto y excluyente.

José Carlos Mariátegui, La crítica de las vanguardias y la conquista de la realidad

“Mi presencia en el Perú debe tener un objeto.
Si lo pierde, nada la justifica”
José Carlos Mariátegui
 
En su artículo dedicado a la figura de Rainer Maria Rilke (1927), Mariátegui advierte el  peligro metodológico implícito en la aplicación de “categorías estéticas” en torno al análisis de obras particulares, en la medida en que presupondrían, para el crítico, el riesgo de configurar una abstracta estructura homogénea que no respete la cualidad de las obras que le sirven de base. Sin embargo, el autor de La escena contemporánea es consciente de que “no se puede prescindir de ellas para enjuiciar con cierto orden la poesía y el arte de esta época caótica.

Elogio del pensamiento crítico

Quien quiera hoy día combatir la mentira y la ignorancia y escribir la verdad, tiene que vencer, por lo menos, cinco obstáculos. Deberá tener el valor de escribir la verdad, aun cuando sea reprimida por doquier; la perspicacia de reconocerla, aun cuando sea solapada por doquier; el arte de hacerla manejable como un arma; criterio para escoger a aquellos en cuyas manos se haga eficaz; astucia para propagarla entre éstos. Estos obstáculos son grandes para aquellos que escriben bajo la férula del fascismo, pero existen también para aquellos que fueron expulsados o han huido, e incluso para aquellos que escriben en los países de la libertad burguesa.
(Bertolt Brecht)[1]

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