Increíble, pero cierto: un conocido estudioso inglés, Chris Arthur, repudió categóricamente la acendrada convicción, que tradicionalmente ha prevalecido entre los especialistas, de que el célebre análisis hegeliano sobre la relación Amo-Siervo, tal como aparece en la Fenomenología del espíritu, ejerciera una significativa –y hasta poderosa– influencia sobre el pensamiento del joven Marx. Tan inequívoco y rotundo fue su rechazo, que Arthur tildó de puro mito esta presunta influencia.[1] En vista de que este añejo ensayo ha sido desenterrado recientemente,[2] otorgándole así el status de un ejemplo “clásico” de la siempre necesaria labor de desmitologización del pensamiento de Marx, resulta insoslayable dedicarle algunas reflexiones críticas a sus peculiares pretensiones y alegatos.
Ideología y subjetividad situada
1. Introducción
A causa de conflictos teóricos o de acontecimientos políticos, el interés por la obra de Marx jamás ha sido constante y, cuando se ha manifestado, conoció indiscutibles momentos de declinación. Desde la “crisis del marxismo” a la disolución de la “Segunda Internacional”, desde discusiones sobre los límites de la teoría del plusvalor a las tragedias del comunismo soviético, las críticas a las ideas de Marx parecieron, en cada ocasión, superar definitivamente su horizonte conceptual. Siempre, sin embargo, hubo un “retorno a Marx”[i]. Constantemente, se desarrolló nuevamente la necesidad de referirse a su obra que -a través de la crítica de la economía política, las formulaciones sobre la alienación o las brillantes páginas de los panfletos políticos- siguió ejerciendo una irresistible fascinación sobre seguidores y opositores. Y pese a que con la finalización del siglo se le decretó unánimemente el olvido, desde hace algunos años a esta parte, inesperadamente, Marx se ha vuelto a presentarse sobre el palco de la historia. En efecto, está en curso una verdadera recuperación del interés a su respecto y, en los estantes de las bibliotecas de Europa, Estados Unidos y Japón, sus escritos son despolvados cada vez más frecuentemente.
Resumen
Este ensayo propone una reflexión sobre el presente cambio de época, visto como una nueva configuración mundial de la relación de capital en sus fundamentos y tendencias, y en particular en la relación fundante entre trabajo objetivado y trabajo vivo. Aborda esta mutación desde el mirador de la historia antes que desde los ciclos y las coyunturas de la economía. En esta perspectiva analítica, la crisis financiera global y el presente desorden en la relación entre capitales aparecen como partes necesarias de violentos procesos de expansión global de la relación de capital y de crisis y reestructuración de la dominación, en donde se gestan nuevos equilibrios y confrontaciones. Esta reflexión ubica el epicentro de estos procesos no sólo en su aspecto aparencial -pero no menos real- de aguda lucha entre diversos capitales, sino sobre todo en su relación de confrontación/resistencia y oposición con el trabajo vivo bajo todas sus formas presentes. Este es uno de los hilos conductores del escrito.
Al contrario de lo que muchos suponen, Marx no es un “filósofo de la historia”. Es más bien -y mucho antes que la segunda Consideración intempestiva de Nietzsche, La Eternidad por los Astros de Blanqui, el Clio de Péguy, las tesis “Sobre el concepto de la historia” de Walter Benjamin, o el libro póstumo de Siegfried Kracauer La Historia - uno de los primeros en haber roto categóricamente con las filosofías especulativas de la historia universal: providencia divina, teleología natural, u odisea del Espíritu. Esta ruptura con respecto a las “concepciones verdaderamente religiosas de la historia” está sellada por la formulación definitiva de Engels en La Sagrada Familia: “¡La historia no hace nada!”. Esta constatación lapidaria deja de lado toda representación antropomórfica de la historia como un personaje todopoderoso que maneja los hilos de la comedia humana a espaldas de los seres humanos reales. Esto está desarrollado y expresado muchas veces en La Ideología alemana.
"La crisis va a desenvolverse de tal modo que las primeras y realmente brutales manifestaciones de la crisis climática mundial que hemos visto van a combinarse con la crisis del capital en cuanto tal"
La tesis que voy a presentar sostiene que el año pasado se produjo una verdadera ruptura que deja atrás una larga fase de expansión de la economía capitalista mundial; y que esa ruptura marcó el inició de un proceso de crisis con características que son comparables con la crisis de 1929, aunque se desarrollará en un contexto muy distinto.
"El rico manda al pobre; y quien toma prestado se hace siervo de aquél que le presta".
Libro de los Proverbios 22,7.
De las ideologías heréticas
Mi intención no es mirar la cuestión desde el ángulo de un economista, sencillamente porque no lo soy. No obstante creo que el tema merece una mirada desde el punto de vista de las ideologías.
Para iniciar mi discurso diré que me apoyo en lo que yo estimo se puede interpretar como la concepción de las ideologías en Gramsci, al menos en sus escritos de los años 193l-1932, en relación al manual de Bujarin y a la filosofía de Benedetto Croce.
De esa interpretación quiero señalar algunas cuestiones.