Marxismo

Los siete momentos del cambio social

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Intervención en el Congreso “Marxism 2009”, organizado por el SWP (Partido Socialista de los Trabajadores) británico en Londres, del 2 al 6 de julio. David Harvey participó en el taller consagrado a la crisis económica junto a Chris Harmann. En su intervención se desarrolla principalmente una idea que parece paradójica hoy con relación al repliegue del movimiento social. Para él, la crisis, lejos de cerrar los horizontes socialistas, abre nuevas perspectivas. Es la hora, según él, para las fuerzas de izquierda, de volver a salir al ataque, armadas de una teoría del cambio social que se inspira en Marx. (Nota de los editores franceses)

La crisis es, a mi juicio, una racionalización irracional de un sistema irracional. La irracionalidad del sistema queda perfectamente clara hoy: masas de capital y trabajo inutilizadas, de costa a costa, en el centro de un mundo pleno de necesidades insatisfechas. ¿Acaso esto no es una estupidez? La racionalización que el capital desea tiene por objeto restablecer las condiciones de extracción de plusvalía, restaurar los beneficios. El medio irracional de lograr este objetivo consiste en suprimir trabajo y capital, condenando inevitablemente al fracaso la racionalización buscada. He aquí lo que entiendo por racionalización irracional de un sistema irracional.

Karl Marx. Una concepción revolucionaria de la economía política como ciencia.

 Marx nunca escribió un trabajo especial dedicado a elucidar el concepto de ciencia, pero a pesar de no usar la frase “filosofía de la ciencia”, desarrolló en diversos trabajos una novísima filosofía de la ciencia, en particular de la economía política. Además, no cabe duda alguna de que fue un científico social practicante y lo que llamamos su filosofía de la ciencia es una reflexión crítica sobre la práctica científica de otros y una elucidación de la propia.

La humanidad más allá del Capital

"La Humanidad más allá del Capital": el tema propuesto sin signos de interrogación por los organizadores de este III Congreso Marx Internacional para esta sesión de clausura implica tres pre-conceptos optimistas: primero, que ya existe una Humanidad singular y mayúscula; segundo, que habrá una más allá del Capital; tercero, que este más allá no será también un más allá de la humanidad, contrariamente a lo que las tendencias a la autodestrucción de la especie pueden hacer temer.

Estos pre-conceptos están puestas a prueba por el malestar creciente con la mundialización y la barbarie del mundo, de lo que los atentados del 11 de septiembre y la guerra ilimitada al terrorismo decretada por G. W. Bush en su discurso del 20 de septiembre constituyen el último desarrollo.

El marxismo de derecha: elementos para su definición y crítica

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Este artículo está destinado a discutir una dificultad en el marxismo actual, o más exactamente, dentro del complejo, conflictivo e incierto territorio que denominamos marxismo. Su redacción fue estimulada por el contraste entre algunas de sus formas concretas y la distancia que se percibe con los principios de la política de izquierda. En otras palabras, por la evidencia de una colonización derechista del marxismo. Para dar cuenta del fenómeno es necesario explicarlo, fecharlo y describirlo. Aquí sólo podré ofrecer una perspectiva esquemática, anticipatoria de una investigación en curso.

El punto de partida conceptual de este ensayo se legitima en la distinción entre dos términos: marxismo e izquierda. No se trata de sinónimos, porque se puede ser de izquierda sin ser marxista. Por ejemplo, esto es habitual en el anarquismo. O también en algunas versiones del cristianismo de liberación y del feminismo. El campo de la izquierda es más extenso que el marxismo. Pero, ¿se puede ser marxista sin ser de izquierda? Esa es justamente la brecha donde introduzco mi querella: sostengo que sí, que existe un marxismo de derecha.

Marxismo, maoísmo, y la revolución china: Un comentario sobre el papel de las ideas en la historia

En las primeras décadas del siglo XX China había sido reducida a uno de los países económicamente atrasados más pobres del mundo. Una combinación de decadencia interna y agresión del exterior provocó el empobrecimiento de lo que una vez había sido el país más rico del mundo. La crisis creada por el estancamiento de la tradicional economía agraria, que venía deteriorándose desde el siglo XVIII, se complicó en el siglo XIX por la agresión imperialista occidental. A su vez, el imperialismo extranjero saqueó en gran escala al país y comenzó su desmembramiento territorial. De este modo el que había sido un país orgulloso, se arrastró hacia el siglo XX como "el enfermo de Asia", pobre hasta en comparación con las miserables condiciones de vida que en esa época afectaban la mayor parte de ese continente.

Teoría y praxis: una perspectiva adorniana

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1. Estas notas se inspiran en las discusiones alrededor de la dialéctica negativa adorniana que desarrollamos en el seminario "Subjetividad y Teoría Crítica" (Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades, BUAP, México) en 2005 y que ya comenzaron a quedar registradas por escrito.[1] John Holloway abría uno de esos escritos, precisamente, con una pregunta que quiero rescatar como punto de partida: ¿por qué Adorno? John argumentaba a continuación que Adorno era difícil de leer y, peor aún, que había llamado a la policía para que desalojara el Instituto de Investigación Social de Frankfurt ocupado por estudiantes a fines de los sesenta, pero que, no obstante, era preciso leer a Adorno porque su dialéctica negativa ayuda a profundizar nuestra crítica del capitalismo contemporáneo (Holloway 2005). Por más sorprendente o paradójico que pueda parecer a primera vista, estoy completamente de acuerdo con este argumento y así lo indicaba en mi comentario a ese escrito de Holloway (véase Bonnet 2005). Pero, naturalmente, ambos reafirmábamos esta necesidad de leer Adorno a pesar de las posiciones políticas que había adoptado en esa coyuntura de ascenso del movimiento estudiantil de fines de los sesenta.

Georg Lukács sobre la cuestión judía

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El concepto de "cuestión judía" no fue introducido por Adolf Hitler, sino por Karl Marx, quien en su panfleto de juventud Sobre la cuestión judía (1843/44) escribió la conocida frase final: "La emancipación social del judío es la emancipación de la sociedad respecto del judaísmo". El problema, sumamente complicado, acerca de "quién es judío" fue ya frecuentemente discutido. Incluso una fugaz visión de conjunto llenaría por sí sola una conferencia.

Marx contra Vogt. Apuntes para una bioografía intelectual de los años 1860-1861.

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A través del último volumen de la Marx-Engels Gesamtausgabe (MEGA2), accedemos a la publicación completa de la correspondencia de Karl Marx entre 1860-1861: un capítulo demasiado poco explorado de su biografía intelectual. Este período comprende la redacción del polémico escrito El señor Vogt, los esbozos de El capital, los artículos periodísticos para el New York Tribune y para el Die Presse, además de los estudios realizados a través de minuciosas lecturas, las vicisitudes de su salud y la incierta fortuna de su existencia, causada por la profunda miseria que lo oprimía.

Ernst Bloch y el sueño de las ciencias humanas

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El comunismo como superación positiva de la propiedad privada, como autoalienación humana, y, por ello, como verdadera apropiación de la esencia humana por y para el hombre. Por ello, como retorno del hombre para sí en cuanto hombre social, es decir, humano; retorno pleno que, en cuanto tal, es consciente y tiene lugar en el marco de toda la riqueza de la evolución precedente. Este comunismo es en cuanto naturalismo pleno=humanismo; en cuanto humanismo pleno=naturalismo; es la verdadera solución del conflicto que el hombre sostiene con la naturaleza y con el propio hombre; la verdadera solución de la pugna entre existencia y esencia, entre objetivación y autoconfirmación, entre libertad y necesidad, entre individuo y género.[1]

Karl Marx

Actualidad de la revolución y ad-venir del Socialismo. Anotaciones desde una perspectiva marxiana (y latinoamericana)

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¿Es correcto seguir hablando de la actualidad de la revolución en esta fase histórica signada por una relación de fuerzas desfavorable y el notorio déficit teórico y estratégico de los trabajadores en general y las organizaciones de izquierda en particular? Y en tal caso, ¿qué "rango" o alcance tiene semejante caracterización? ¿Qué conclusiones prácticas pueden derivarse? Creo que en torno a estas cuestiones puede desarrollarse una fecunda discusión y espero que este artículo ayude a suscitarla. No constituye un ensayo acabado, sino más bien anotaciones que resultan de un doble empeño: elucidar el curso de la lucha de clases en Latinoamérica con la ayuda de una determinada perspectiva marxiana y re-pensar esta tradición teórico-política para desarrollarla en función de responder a los desafíos de la lucha de clases en lo que algunos estudiosos consideran nuevo "momento constitutivo" de las sociedades latinoamericanas, desafíos cuyo desenlace podría fundar por largo tiempo el "modo de ser" del continente.[1]

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