Historia

La génesis del derecho en la obra madura de György Lukács. La violencia y la determinación histórico-social del derecho

 
Al analizar una serie de complejos parciales del ser social, Lukács presenta, en cierto momento de su análisis acerca de la reproducción, consideraciones de gran importancia sobre la génesis del derecho. Frente a la tradición filosófica de discusión sobre la esfera jurídica, la manera en la que el autor lidia con el problema aparece como un tratamiento bien peculiar e inusitado: Lukács describe el derecho como una de las formas ideológicas específicas. Dado que, tradicionalmente, varios autores presentan una definición similar, esta comprensión no constituye propiamente el elemento inusitado de sus reflexiones; la novedad consiste, sin embargo, en el modo en que el autor comprende la ideología y analiza la génesis del complejo social del derecho.

El Siglo de Hobsbawm

 
El 1 de octubre de 2012 murió el historiador Eric J. Hobsbawm, a la edad de 95 años. Nacido en 1917 en Alejandría en el seno de una familia judía, E.J. Hobsbawm creció en Viena y Berlín, donde presenció el ascenso del nazismo y a la edad de 15 años se afilió al Partido Comunista. Emigró a Gran Bretaña, donde militó en el Partido Comunista británico desde 1936 hasta su disolución en 1991. Entre sus obras destaca la tetralogía: La era de la revolución, 1789-1848; La era del capital, 1848-1875; La era del imperio, 1875-1914 e Historia del siglo XX, 1914-1991. A diferencia de otros reconocidos intelectuales comunistas británicos que por entonces rompieron con el PC, Hobsbawm justificó la invasión soviética a Hungría en 1956. Fue también muy criticado por sus juicios benevolentes sobre el papel desempeñado por el PCE, la URSS y el Comintern en la revolución española. Esto no disminuye la importancia e influencia de su obra, como bien lo destaca Enzo Traverso en un artículo escrito en 2009, en ocasión de la edición en francés del libro L’Empire, la démocratie et le terrorismo, en el que se analiza el trabajo de Hobsbawn como historiador. A. C.

Comunismo y religión: La mística revolucionaria de José Carlos Mariátegui

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Tradicionalmente, se entiende el comunismo moderno como un movimiento ateo, secular y profano, activamente opuesto a la religión, como a toda forma de “idealismo”. El pensamiento de José Carlos Mariátegui, uno des los principales fundadores del comunismo latinoamericano, tiene muy poco en común con esta imagen convencional. Acerca de la religión, como acerca de otros tantos temas, Mariátegui es un heterodoxo. En el corazón de su heterodoxia marxista, de la singularidad de su discurso filosófico y político, se encuentra un momento irreductiblemente romántico.

Marxismo, política y religión de “un marxista convicto y confeso”: Michael Löwy lector de José Carlos Mariátegui

Este artículo dividido en dos partes tiene como objetivo presentar y sistematizar la evolución de la lectura peculiarmente crítica de Michael Löwy sobre el pensamiento de José Carlos Mariátegui. En un primer momento, el sociólogo franco-brasileño realiza un análisis predominantemente anclado en la figura política de Mariátegui, destacando su pensamiento como expresión más vigorosa y original frente al cuadro histórico de surgimiento del marxismo en América Latina. En un segundo momento, bajo la nítida influencia de “Sobre el concepto de la Historia” de Walter Benjamin –punto de inflexión que altera su visión del mundo marxista–, la comprensión de Löwy con relación a la obra mariateguiana es (re) dimensionada. Ella aproxima el pensamiento del periodista peruano a la corriente romántico-revolucionaria –distanciándolo de manera resuelta del ideario positivista y del “culto supersticioso de la idea de Progreso” – en la cual la dimensión espiritual, ético-social y religiosa de la lucha revolucionaria asume vital importancia. Tal lectura amplía el espectro de análisis del conjunto de la obra de Mariátegui, lo que puede suscitar lecturas comparativas aunque inexploradas, principalmente en el dominio de la sociología de la cultura y de la religión.

Todo verdadero conocimiento provoca remolinos.
Walter Benjamin
 

Evocando el pasado, construyendo la memoria. Las trabajadoras de Alpargatas Barracas en la huelga de Abril de 1979

Este artículo es una invitación para seguir reflexionando en torno a las prácticas obreras de oposición y resistencia a la última dictadura militar argentina. Parte de una voluntad político–historiográfica de situar las prácticas de una clase diezmada por el terrorismo de Estado en su agencia histórica. Y también es un estudio de caso –la huelga de una fábrica textil del barrio porteño de Barracas– que se apoya en la historia oral. Sus herramientas nos motivan a asumir un compromiso político con nuestros entrevistados como sujetos históricos y a valorar la riqueza de los matices vivenciados, matices que nos dan la pauta de estar frente a sujetos ambiguos, contradictorios, con diversas estrategias y expectativas, y nunca perfectos exponentes ideales de lo que la clase obrera debería ser, sino individuos históricos, que encarnan la complejidad de haber vivido en su rol de trabajadores/as la desarticulación integral del sector industrial por parte de la dictadura y, posteriormente, la decadencia y la profundización de un vaciamiento económico–ideológico a lo largo de la década del ‘90. A la vez, propongo pensar este conflicto atravesado por el género para explorar la experiencia proletaria, no sólo en términos de explotación, contexto opresivo, pérdida de derechos laborales y sindicales, sino también a partir de comprender cada uno de esos fenómenos en sus intersecciones con la categoría de género.

Colonialidad, subalternidades y emancipaciones en Nuestra América. Apuntes para problematizar el lado oscuro del Bicentenario

Los pueblos miran a veces como su libertad a lo que suele no ser
sino una disputa de reemplazo entre las estirpes de sus amos
René Zavaleta Mercado
 
La irrupción indígena, y en menor medida de afro-americanos, en el cada vez más convulsionado escenario de Nuestra América simboliza el retorno de lo largamente reprimido. Si la esencia de una nación es –al decir de Ernest Renán– el olvido y el error histórico, entonces esta contundente e iracunda presencia de los pueblos y comunidades originarias, a lo largo y ancho del continente, viene a resquebrajar aquella imagen homogénea y armónica que se pretendió imponer tras cada uno de los procesos independentistas vividos durante 1810. Esa supuesta bisagra histórica no fue tal para los grupos subalternos y pueblos oprimidos por el poder colonial, que continuaron siendo considerados “menores de edad” en términos jurídicos y, por lo tanto, plausibles de ser tutelados y segregados por los Estados emergentes. Más aún, como veremos en este artículo, aquel grado cero en muchos casos significó un avasallamiento mayor de sus territorios y derechos más elementales.

Los orígenes de la teoría de la revolución permanente: Nueva evidencia documental

Este artículo se basa en un libro sobre la teoría de la revolución permanente que publicamos recientemente junto con el profesor Richard B. Day de la Universidad de Toronto, titulado Witnesses to Permanent Revolution: The Documentary Record (Brill, 2009). Antes de la publicación de este volumen existía una brecha de más de medio siglo en la historiografía, entre el Mensaje del Comité Central a la Liga de los Comunistas, escrito por Marx y Engels a fines de marzo de 1850, y el libro de León Trotsky Resultados y Perspectivas, escrito en la cárcel en los primeros meses de 1906. Trotsky fue el defensor más brillante de la revolución permanente desde la primera revolución rusa en 1905, pero de ninguna manera el único. Los documentos que reunimos en este volumen, la mayor parte de ellos traducidos por primera vez al inglés del alemán y del ruso, demuestran que Trotsky fue uno de varios participantes en un debate internacional que tuvo lugar entre 1903 y 1907, y que implicó a numerosos teóricos marxistas europeos de primera línea, tales como Karl Kautsky, Rosa Luxemburg, Franz Mehring, David Riazanov y Parvus (Alexander Israel Helphand).

Difusión y recepción de los Grundrisse en el mundo

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Introducción
1858-1953: 100 años de soledad
 
Después de haber abandonado los Grundrisse en mayo de 1858 para dedicarse a trabajar en Una contribución a la crítica de la economía política, Marx usó fragmentos de los primeros para componer este último texto, pero luego casi dejó de hacerlo. En realidad, si bien tenía la costumbre de citar a sus propios estudios previos, incluso transcribiendo párrafos enteros de ellos, ninguno de los manuscritos preparatorios para El capital, con excepción de aquellos de 1861-1863, contienen referencia alguna a los Grundrisse. Éstos quedaron entonces entre todos los demás borradores que no tuvo ninguna intención de utilizar, ya que lo absorbió la necesidad de resolver problemas más específicos que los tratados en dichos textos.

El Bicentenario y las incertidumbres político-culturales de la izquierda

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La performance ante la conmemoración del Bicentenario de la Revolución de Mayo (1810-2010) es un termómetro de precisión útil para medir la energía cultural y política de la izquierda en la Argentina de hoy. Y lo que ese termómetro nos muestra es poco halagador. No quiero sembrar desesperanza. Sólo me anima la voluntad de despejar los velos que abrigan nuestra incomunicación con el enigma de regresar a la disputa por la hegemonía, esto es, la producción de un discurso de alcance “nacional” entendiendo así un relato que interese a amplios sectores de la población y no las perspectivas minoritarias con que se hartan los grupos pequeños. Porque la incapacidad para ofrecer un relato propio y alternativo de la historia nacional es la expresión de la insolvencia para plantear una política convincente desde la izquierda. Es innecesario oponer un “pesimismo de la inteligencia”, que nos mostraría impiadosamente lo que hay, a un “optimismo de la voluntad” por el cuál seguiríamos luchando a pesar de todo.
Notas anticipatorias de estas líneas, leídas por aquí o allá, me revelaron el rechazo de la izquierda por unas pocas ideas que parecen aguafiestas. Se me reprochó que cuestionaban “temas importantes”. Pero hay cosas que deben ser dichas aunque disgusten al conformismo. Reconocer la desnudez de nuestros pies en el desierto quizá ayude a calzar las suelas que nos permitan dar los primeros pasos en el reverdecer de la esperanza. 
 

Bicentenario: Démosle las armas a los negros, a los pobres y a los pueblos

 

...Ven a los indios formar
el escuadrón...
Y aprontar los morenos,
el corazón.
De fogón en fogón
se oye la voz:
–¡Si la patria me llama,
aquí estoy yo!...
“A don José”
 
Rubén Lena
 
I ¿Qué historia contamos y para qué?
 
Este 25 de Mayo de 2010 fue una ocasión especial para reflexionar profundamente sobre el pasado, el presente y el futuro de nuestras luchas. Es importante, para empezar, plantearnos una serie de preguntas y problemáticas que sirvan de disparadoras de un análisis histórico, político e ideológico riguroso y movilizador. ¿Qué había que festejar este 25 de Mayo? ¿Cuál es el discurso tradicional y la ideología oficial estatal argentina instituida sobre el Mayo y “la Patria”, y qué influencia –y que consecuencias– ha tenido y tiene este discurso en todas las esferas de la vida social, especialmente en los ámbitos comunicativo y educativo? Y sobre todo, es bueno preguntarnos, ¿hasta dónde nos animamos a revisar nuestra historia, y hasta dónde nos animamos a avanzar en el debate histórico, político y pedagógico? Y, ¿qué alternativas podemos empezar a sembrar, a regar y a desplegar? 
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