Globalización - Internacional

El cowboy guerrero de Dios: cristiandad, globalización y falsos profetas del imperialismo

Bajo el signo de las Barras y Estrellas, la guerra contra el terrorismo desencadena el ataque de los sabuesos del Nuevo Orden Mundial, en defensa de la civilización. En el proceso, los Estados Unidos han cruzado el umbral del autoritarismo militante para saltar al balcón global del neofascismo, barriendo con la Constitución por el camino. Mientras la nación siga aplaudiendo y las impías quijadas de Bush se proyecten cada vez más lejos, no se sentirá el hedor.

Tendencias profundas del imperialismo y realidad de las relaciones políticas mundiales

La agresión de los Estados Unidos contra Irak para derribar el régimen, ocupar el país y establecer en él un proconsulado militar debe analizarse de manera simultánea y contradictoria sobre dos planos. La invasión traduce tendencias muy profundas de la sociedad burguesa en la época del imperialismo, animadas por la presencia en el poder de un clan imperialista preciso. No obstante, la agresión puso al descubierto la fragilidad política del dispositivo. Desencadenó procesos a los que los Estados Unidos respondió siempre con la fuerza, lo que puede desembocar en una verdadera política de fuga hacia adelante.

Crisis de rentabilidad.de larga duración y desajuste entre potencia militar y potencia económica. Lo que subyace en la política guerrerista de los Estados Unidos

 

La guerra en Irak refleja sin ninguna duda el hecho que el capitalismo mundial atravieza una inestabilidad económica y política a la vez seria y creciente. La misma tiene dos dimensiones esenciales. En primer lugar, la economía capitalista global  no logró salir de la "larga fase descendente" que comenzó con la primer crisis importante de posguerra, en los años 1973-1974. El boom americano de los años 1990 reveló no ser más que un falso despertar. La especulación financiera cada vez más frenética permitió que el crecimiento de las inversiones y de la producción continuase después de que la crisis de ganancias a largo término se confirmase desde 1997.

Estrategia imperial e inestabilidad mundial

Una estrategia de Estado

La invasión a Irak, más allá de los inesperados inconvenientes con que tropezaron las fuerzas de ocupación, no debe ser juzgada como un acontecimiento más o menos imprevisto, desatado intempestivamente por Bush y su entorno ultraderechista (aunque su rol sea muy importante, como más adelante señalaremos). Es un eslabón de la política que despliegan los Estados Unidos desde hace más de una década tendiente a imponer su hegemonía o dominación planetaria. Política que, lejos de consistir en una serie de iniciativas más o menos improvisadas, expresa una verdadera estrategia de Estado, que opera interna y externamente, en lo político, lo social, lo económico y lo militar: los Estados Unidos, mucho más (y más efectivamente) que cualquier otra potencia imperialista, borraron hace ya mucho las fronteras entre el estado de paz y el estado de guerra.

En un contexto de crisis, desafíos que bien valen una  apuesta arriesgada. Un nuevo reparto violento

¿Qué expresa la invasión por Norteamérica de Irak? Para no caer en un determinismo reduccionista, no se debe olvidar el peso de los acontecimientos en el encadenamiento de los hechos: Bush pudo perder las elecciones que apenas ganó por una pequeña diferencia y probablemente gracias al fraude; los atentados del 11 de septiembre pudieron fracasar, etcétera. En síntesis, la historia no es un gran complot con un todopoderoso titiritero manejando los hilos. Pero no es tampoco un teatro de insensato ruido y furor. Existe una lógica de los acontecimientos. Las sinrazones tienen sus razones. Desde ese punto de vista, la guerra actual estaba doblemente anunciada. Desde 1989, una reorganización a gran escala del planeta está en el orden del día. La ruptura del precario equilibrio de posguerra, posibilitó un nuevo reparto de territorios, de riquezas, de zonas de influencia.Desde el verano de 1990, los Estados Unidos comenzaron a redefinir los medios y la misión de sus fuerzas militares.

El imperialismo y la cuestión del Estado mundial

Autor(es)

Daré al tiempo que vivimos el nombre bárbaro de imperialismo estatalitario-global. En esta designación "el imperialismo" está en la posición de sustantivo, como el elemento principal, que se realiza de una manera tan plena como es posible. "Estatalitario" se encuentra en posición adjetiva, designando solamente una tendencia de larga duración. Se refiere a "Estado", no ya en el sentido de Estado social o de Estado de derecho, sino de Estado de clase enlazado con "totalitario"; ya veremos por qué. "Global" significa aquí más que mundial, ya que el proceso de dominación sobre los territorios con sus poblaciones y sus recursos apunta, hoy, al dominio de toda riqueza material y cultural apropiable.

El mundo: siete pensamientos en mayo de 2003

Introducción

Conforme se van deteriorando los calendarios del Poder y las grandes corporaciones de los medios de comunicación titubean entre los ridículos y las tragedias que protagoniza y promueve la clase política mundial, abajo, en el gran y extendido basamento de la tambaleante Torre de Babel moderna, los movimientos no cesan y, aunque aún balbuceantes, empiezan a recuperar la palabra y su capacidad de espejo y cristal.  Mientras arriba se decreta la política del desencuentro, en el sótano del mundo los otros se encuentran a sí mismos y al otro que, siendo diferente, es otro abajo.

El 11 de septiembre. Guerra Imperialista Y Crisis De La Civilización Del Capital

Autor(es)

Primavera- Verano 2002/2003

"Guerra es sinónimo de terrorismo, magnificado cien veces."

(Howard Zinn, historiador estadounidense)

¿Quiénes son los terroristas?

Hay que condenar el terrorismo. Pero todo terrorismo. Tanto el producto de acciones individuales, de fundamentalistas u organizaciones aislados, como el más brutal y masivo, el terrorismo de Estado. Aquél requiere de gente dispuesta a inmolarse convertida en una máquina de asesinar. Éste, más sistemático y atroz, con la bendición del imperio, se enseña, se planifica y se practica desde aparatos estatales o paramilitares (legales o no) transformados en dispositivos diabólicos de muerte.

Humanamente hirió profundo la matanza de más de 3.000 personas, muchas de ellas migrantes de 60 países, incluso ecuatorianos. Como seres humanos nos solidarizamos con los y las trabajadores(as) injustamente asesinados(as), y con el pueblo norteamericano, con los y las bomberos(as) y voluntarios(as) que dieron muestras de entrega ejemplar. Pero cuando se desató la manipulación informativa que creó la histeria patriotera y aupó la sed de venganza; cuando se desplegaron los portaaviones, las fuerzas especiales; cuando se relegitimó la "comunidad de inteligencia" con la CIA y el FBI a la cabeza (pese a su evidente fracaso el 11 de septiembre); cuando se bombardeó a un pueblo inocente, indudablemente "algo huele mal (y muy mal) en Dinamarca". La conflagración emprendida en Afganistán, al contrario de una operación de "Justicia Infinita" o de "Libertad Duradera" (como la bautizó el Pentágono), fue un esfuerzo de guerra destinado a favorecer al capital monopólico (en especial al sector armamentista y al petrolero) y una operación punitiva para reafirmar el hegemonismo norteamericano.

"Estado de guerra" permanente y razón cínica

Autor(es)

En ocasión del ix Seminario de Diálogo filosófico Norte-Sur, con la presencia de mis colegas Karl-Otto Apel, Franz Hinkelammert, Georges Labica y tantos otros amigos, desearía presentar a la discusión algunas tesis que se me imponen ante la gravedad de la situación mundial, que nos interpela como filósofos, y en especial en el nivel de la ética y filosofía política.

Algo de geopolítica después del 1989

Desde el “derrumbe de la Unión Soviética” la humanidad, como un todo, vive una experiencia geopolítica de la que los filósofos parecieran no haber comprendido su importancia estratégica, teórica, ética. Por primera vez en la historia mundial sensu strictu, y aún más, por primera vez desde que la especie homo adoptó la forma erecta hace millones de años, el globo terráqueo, nuestro pequeño planeta Tierra, se encuentra bajo el poder militar de una sola potencia. Su hegemonía no es cultural ni política, y aun en la economía su poder va proporcionalmente en declive, pero militarmente, desde 1989, tiene una indiscutida primacía, que se ha manifestado en tres guerras situadas en el Tercer Mundo, ya que Europa Oriental se ha “tercermundizado”. Los Estados Unidos tienen, después de esa fecha, clara intención de constituir al mundo cuasi periférico socialista de la ex Unión Soviética en su propia periferia capitalista.

Raíz, génesis y consecuencias del crash bursátil

Desde el verano [boreal], acompañando a Wall Street y al Nasdaq [1] , se mantiene la caída de las principales bolsas del mundo. El valor nominal total de las acciones (la capitalización bursátil) cayó un 30%. Esta especie de crash en crecimiento es el marco de la guerra que se prepara contra el Iraq y, más en general, de las relaciones políticas entre las clases sociales y entre los estados.

Puede comprenderse intuitivamente que la caída de las cotizaciones en todas las plazas bursátiles importantes guarda relación con el surgimiento de determinadas dificultades del funcionamiento del capitalismo mundial, que se traduce no sólo en el agravamiento de sus contradicciones inherentes, sino también en amenazas a la configuración capitalista dominada por las finanzas. Así se comprenden las graves inquietudes expresadas por los medios económicos y los dirigentes políticos. El ahorro de centenares de miles de pequeños accionistas se esfumó. Para millares y muy pronto tal vez para decenas de miles de trabajadores las “malas noticias” de la bolsa anuncian algo concreto y mucho más grave: despidos y aumento de la desocupación. Paralelamente a la caída de las cotizaciones, las convocatorias de acreedores se multiplican y los grupos industriales anuncian casi diariamente el cierre de fábricas y despidos frecuentemente masivos.

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