Globalización - Internacional

La realidad de los indignados

España está pasando por una situación muy parecida a la que vivieron o están viviendo algunos países árabes: la rebelión pacífica de algunos sectores de la sociedad civil. Es necesario precisar de inmediato que en España hasta ahora el movimiento se encuentra restringido a un sector particular de la sociedad civil: la juventud. Además no todos los jóvenes están participando de la ocupación de plazas en 60 ciudades españolas, sobre todo se trata de la juventud desocupada. Esta composición social reduce el número de manifestantes pero los hace asumir un alto significado social. En la práctica se trata de jóvenes “indignados” –de aquí el nombre que han adoptado, que también se deriva del título del afortunado panfleto del intelectual franco-alemán Stéphane Hessel, que en estos días está teniendo un éxito estrepitoso en Europa– por su condición social y económica. Se trata de chicos que se han recibido, con especializaciones o doctorados y que hablan dos o tres idiomas pero que no tienen empleo o que, en el mejor de los casos, logran conseguir trabajos de tiempo parcial, mal pagos o temporales, que no se corresponden con los estudios y los títulos obtenidos. Así puede darse el caso de especialistas en lingüística aplicada que trabajan de mozos en un bar o en un call center y que, si tienen suerte, llegan a ganar mil euros al mes (de aquí el nombre de mileuristas), pero estos son casos rarísimos ya que lo más habitual es que cobren entre 500 y 600 euros mensuales. Son el producto de la crisis que ha golpeado fuertemente a España después de 2008. España tiene un 20% de desocupación global pero en el sector juvenil esta cifra alcanza el 43%.

Debtocracy. La crisis griega

 

 

Deudocracia es un documental realizado por los periodistas griegos Katerina Kitidi y Ari Hatzistefanou.

 


Grecia. Los aganaktismeni (indignados) toman las plazas y las calles

Por centenas de miles,  los indignados griegos declaran la guerra a sus verdugos neoliberales
 
Dos semanas después de sus inicios, el movimiento de los "Indignados" griegos hace desbordar las plazas de las ciudades del país por enormes multitudes que gritan su cólera y hacen temblar al gobierno Papandreu y a sus apoyos locales e internacionales. Ya no se trata de una simple protesta, ni incluso de una movilización de amplitud contra las medidas de austeridad. Desde ya, es una verdadera revuelta popular que está barriendo toda Grecia. Una revuelta que grita a los cuatro vientos su rechazo de pagar "sus crisis" y "su deuda" a la vez que abominan el bipartidismo neoliberal cuando no el conjunto de un personal político en situación desesperada.
¿Cuántos estaban el domingo 5 de junio de 2011, en la Plaza de Sintagma (plaza de la Constitución) en el centro de Atenas, justo en frente del Parlamento? Es difícil decir, ya que una de las particularidades de estas reuniones populares es que, a falta de discurso central o de concierto, hay un ir y venir permanente de manifestantes. Pero, si tenemos en cuenta a los responsables del metro de Atenas, que saben cómo calcular el número de sus pasajeros, ¡hubo al menos 250.000 personas que confluyeron a Sintagma en esta memorable noche! En suma, varias centenas de miles si a ello se agregan las multitudes "históricas" reunidas en las plazas centrales de decenas de otras ciudades griegas. 

La rebelión de l@s indignad@s. Notas desde la Plaza Tahrir de Barcelona.

Ya no hay dudas. El viento que ha electrizado el mundo árabe en los últimos meses, el espíritu de las protestas reiteradas en Grecia, de las luchas estudiantiles en Gran Bretaña e Italia, de las movilizaciones anti-Sarkozy en Francia... ha llegado al Estado español.

No son estos, pues, días de business as usual. Las confortables rutinas mercantiles de nuestra “democracia de mercado” y sus rituales electorales y mediáticos se han visto abruptamente alteradas por la irrupción imprevista en la calle y el espacio público de la movilización ciudadana. Esta “rebelión de l@s indignad@s” inquieta a las élites políticas, siempre incómodas cuando la población se toma en serio la democracia... y decide empezar a practicarla por su cuenta.

Paro juvenil, protesta social y austeridad fiscal neoliberal en España

Entrevista a Antoni Domènech por  Ander Carazo
 
¿A qué se debe que la tasa de desempleo juvenil en España sea la más alta de toda la OCDE? ¿Qué se ha hecho mal durante los años de ‘bonanza’ para tener actualmente una tasa de paro del 40%?

Las causas de esa enorme tasa de desempleo juvenil son varias, claro, y arraigan hondo en el tipo de economía que terminó configurando en España la “transición democrática”.

Cuando, para contrastar con la situación actual, se habla de “años de bonanza”, hay que recordar inmediatamente que esos años en los que se registraron tasas de crecimiento del PIB por encima de la media europea se fundaron en buena medida en el asombroso crecimiento de la burbuja inmobiliaria y en el no menos asombroso crecimiento del endeudamiento privado (de las familias y de las empresas). Con las consecuencias que ahora se ven, pero que habían anticipado tantos y tantos a los que nadie hizo caso en su momento. Por mencionar algunas, acaso las más importantes:

Reanudación de las manifestaciones en Túnez. ¿Hacia una segunda revolución?

Todo partió de unas declaraciones del ex-ministro del Interior del gobierno de Beyi Caíd Esebsi. Farhat Rayi (“señor Limpio”) afirmó el 4 de mayo pasado, en una entrevista, que podía probar que está previsto dar un golpe militar en caso de victoria de Ennahda (principal partido islamista) en las próximas elecciones. Sostuvo asimismo que los antiguos responsables del RCD (el partido de Ben Alí disuelto hace poco) todavía controlan buena parte del país. Finalmente, acusó al gobierno de Esebsi de estar manipulado bajo mano por el clan de Ben Alí a través, en particular, del general en jefe del ejército, Ammar, y de Kamel Eltaïef, amigo íntimo de Ben Alí.
 
Entre el 5 y el 9 de mayo pasado tuvieron lugar manifestaciones casi permanentes y en gran parte espontáneas en la capital y en todas las principales ciudades del país. La respuesta del poder consistió en una feroz represión, acompañada de la proclamación del toque de queda, primero en las ciudades de provincias y después en Túnez. La policía disparó con fuego real contra los manifestantes en la capital, causando decenas de heridos; además de un muerto confirmado, hay otros cinco jóvenes que se debaten entre la vida y la muerte. Todavía se desconoce su estado, y hay heridos que han sido rechazados en los hospitales por presiones de la policía.

¿Vida en el limbo?

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El presente artículo, publicado en inglés en diciembre de 2009, en Turbulence 5, con el título Life in Limbo?, fue traducido al castellano por Franco Ingrassia para la versión en este idioma de esa edición
 
Estamos atrapados en un limbo, ni lo uno ni lo otro. Por más de dos años el mundo ha sido arruinado por una serie de crisis interrelacionadas que no parecen que vayan a resolverse en el corto plazo. Las certezas incólumes del neoliberalismo, que nos sostuvieron durante tanto tiempo, han colapsado. Y, sin embargo, es como si fuésemos incapaces de pasar a otra cosa. Malestar y protestas han surgido en torno a distintos aspectos de las crisis, pero no hay evidencias de que se haya constituido una respuesta común o consistente. Una sensación general de frustración tiñe los intentos de ruptura con la ciénaga de un mundo en caída.
Hay una crisis de creencia en el futuro, que nos deja con la perspectiva de un infinito presente en decadencia que se sostiene por mera inercia. A pesar de toda esta confusión –una era de “crisis”, cuando parece que todo podría, y debería, cambiarse- tenemos la paradójica sensación de que la historia se ha detenido. Hay una falta de voluntad o una incapacidad para confrontar la escala de la crisis. Tanto las empresas como los gobiernos y los individuos se han puesto de cuclillas, con la esperanza de resistir a la tormenta hasta ver resurgir el viejo mundo en un par de años. Los intentos de ver signos de recuperación por todas partes toman erróneamente a esta crisis epocal como una crisis cíclica; no son más que amplias medidas promocionales. Si bien es cierto que se han utilizado sumas astronómicas de dinero para evitar el colapso completo del sistema financiero, dichos montos de rescate han sido empleados para prevenir el cambio, no para iniciarlo. Estamos atrapados en un limbo.

Italia: la partidocracia al timón de un país a la deriva

En julio de 1981, en una entrevista de Eugenio Scalfari para el periódico La Repubblica, Enrico Berlinguer, uno de los mejores políticos italianos y en aquel entonces Secretario del Partido Comunista Italiano, lanzaba algunos mensajes clave que 30 años después todavía resultan muy actuales: “los partidos de hoy son sobre todo máquinas de poder y clientelares: escaso o mistificado conocimiento de la vida y

Nubes de tormenta sobre Irán

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margin: 0pt 15px 15px 0pt; float: left;La grave amenaza de Irán es la más seria crisis de política exterior que afronta la Administración Obama. El Congreso acaba de endurecer las sanciones contra ese país, con más castigos severos a las compañías extranjeras que hagan negocios allí. La Administración ha expandido la capacidad ofensiva de EEUU en la isla africana Diego García, reclamada por Reino Unido, que había expulsado a la población de modo que EEUU pudiera construir una gran base para atacar Oriente Medio y Asia central.

La Marina estadounidense ha informado sobre el envío de un equipamiento a la isla para apoyar a los submarinos dotados de misiles Tomahawk, que pueden portar cabezas nucleares. Según el informe de carga de la Marina obtenido por Sunday Herald, de Glasgow, el equipamiento militar incluye 387 destructores de búnkeres para hacer explotar estructuras subterráneas reforzadas. “Están activando el engranaje para la destrucción de Irán”, dijo a ese periódico el director del Centro de Estudios Internacionales y Diplomacia de la Universidad de Londres, Dan Plesch. “Los bombarderos y los misiles de largo rango de EEUU están preparados para destruir 10.000 objetivos en Irán en pocas horas”.

Las diferentes caras de la crisis

Las caras de la crisis son efectivamente muchas. Podemos hablar de crisis financiera, de crisis de sobreproducción y sobre acumulación mundial, de crisis alimentaria, crisis energética, crisis geopolítica-militar, crisis tecnológica, crisis del sistema mundial de Estados, crisis ambiental y urbana, crisis civilizatoria...

Por razones de tiempo y mayor claridad, me inclinaré en este caso por agrupar esta multiplicidad de rostros en tres: la crisis económica sistémica, la crisis ecológico-ambiental y la crisis civilizatoria.  Más que tres caras de una sola cosa, conviene pensar en tres procesos de crisis que convergen y se entrelazan: cada una tiene características y ritmos propios, pero al mismo tiempo se potencian y modifican mutuamente. Por eso mismo, también nuestras respuestas deben tratar de enfrentar a cada una de ellas, sin perder de vista que es preciso encontrar una salida verdaderamente efectiva y revolucionaria para el conjunto de la crisis: un cambio social radical, un cambio político, económico y civilizatorio que termine con el capitalismo antes de que el capitalismo termine con la humanidad y con la vida misma. Lo que muchos llamamos “el socialismo del siglo XXI”.
Examinemos en primer lugar la crisis económica. No estamos ahora frente a otra de aquellas crisis cíclicas con que el capitalismo buscaba cada tanto enfrentar sus contradicciones. No para resolverlas, porque no podría hacerlo, sino pateándolas para adelante y desplazándola al extender la explotación a nuevas regiones de la tierra o nuevas áreas de la actividad social. Aunque preparando así nuevas y mas severas sacudidas que, inexorablemente, implicaban mayores sufrimientos y explotación para los de abajo. 
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