Globalización - Internacional

Entrevista con Peter McLaren: su trabajo, su visita a Turquia y las luchas populares en curso

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                                           (english version)  
 
Por Samuel Day Fassbinder
  
SDF: Peter, dile a los lectores de esta entrevista una breve síntesis de cuáles fueron tus proyectos pasados más importantes, y cuál es tu proyecto más importante hoy.
 
Peter: Mi trabajo es en el área de la pedagogía crítica revolucionaria. Esto, en pocas palabras, implica enseñar con el propósito de crear una alternativa democrática socialista a una sociedad gobernada por la forma valor del trabajo, o la venta de la propia fuerza de trabajo por un salario. Cuando el apetito corporativo revela una tan despiadada insaciabilidad, deleitándose en su propia autoridad desenfrenada como un rey del Medioevo cuyo poder no tiene límites, sabemos que estamos en problemas.
Al mercado no le afecta en absoluto nuestra necesidad de estructurar nuestra humanidad. No hay ningún motivo para que los seres humanos deban soportar la servidumbre por deudas. No tenemos necesidad de vivir en condiciones que Chris Hedges llama la “repetición  de la esclavitud” o la “servidumbre no pagada” – regalos a los pobres no sólo de parte de los oligarcas de las corporaciones sino del propio capital. Cuando la miseria humana pasa a ser un acuerdo comercial cerrado con un brindis y un costoso cigarro Davidoff  y con la obscenidad de un costoso coctel Martini en el Ritz-Carlton Tokyo, entonces sabemos hacia dónde vamos y que va a ser desolador, en el mejor de los casos, para quienes sobrevivan.
A todos aquellos buenos cristianos que creen que la Biblia ha dado a la humanidad la autoridad para usar la naturaleza como le plazca, les diría que Jesús no deseaba que sus seguidores fueran bautizados en las aguas residuales y tóxicas de estanques de contención de las perforaciones en los yacimientos. No se suponía que en las frentes de los creyentes un Miércoles de Ceniza se utilizaría la ceniza del carbón de los embalses mineros. Como educador, creo que es mi deber promover un programa socialista, y no me disculparé por eso.

Annus horribilis (mirabilis). 2013: punto de inflexión en la larga decadencia occidental

 
La “crisis global” (todavía se la sigue llamando así) sigue su curso, se va profundizando con el correr de los años, deteriora las instituciones de las potencias centrales, quiebra las tramas económicas y culturales que cohesionan a esas sociedades; queda al descubierto como decadencia, es decir, como proceso de deterioro general irreversible. También, va llegando a los denominados “países emergentes”, derrumbando el mito del rejuvenecimiento capitalista desde la periferia, de la superación burguesa del neoliberalismo occidental gracias a la intervención del Estado.
Los años 2008 y 2013 constituyeron períodos donde se aceleró la declinación del capitalismo. En ambos casos, el desastre tuvo como origen al centro imperial para luego propagarse hacia el conjunto del sistema global. Podríamos establecer un corte aún más preciso y fijar los meses de septiembre de 2008 y septiembre/octubre de 2013 como los “momentos” en los que la historia universal incrementó bruscamente su velocidad, cuando la acumulación de degradaciones produjo un gran salto de cantidad en calidad. Desde el punto de vista de los amos del sistema, es posible hablar de annus horribilis, es decir, años de grandes desgracias, aunque desde el lado de las víctimas, de los miles de millones de seres humanos que habitan en el subsuelo del planeta burgués podemos afirmar que se trata de un annus mirabilis, de períodos donde el sistema avanza claramente hacia su ruina, en otras palabras, de acontecimientos “maravillosos” que alientan la esperanza en la posible conquista de un mundo mejor.

El neoliberalismo como “proyecto de clase”. Entrevista con David Harvey

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En esta entrevista realizada por Elsa Roulet ·· David Harvey retoma el análisis de la crisis del capitalismo, entendida como crisis del “proyecto de clase” que es el neoliberalismo. Evoca asimismo las transformaciones de la clase obrera, la situación en Europa y en EE UU, el papel que pueden desempeñar los intelectuales críticos, y defiende la necesidad de construir una visión utópica si se desea cambiar el mundo.

Indignados

 
                              (versione italiana)
 
La actual crisis del sistema capitalista está abriendo panoramas imprevisibles hasta hace algunos años, porque parece una crisis definitiva del sistema dominante o, por lo menos, una crisis que empujará a una reestructuración del mismo sistema. El movimiento global de los Indignados nació, imprevisiblemente, a consecuencia de esta crisis y se desarrolló en situaciones extremadamente distintas y en lugares diferentes del globo. Indignados no son sólo los jóvenes españoles que han ocupado las plazas de las principales ciudades españolas o los jóvenes israelíes que acamparon en el centro de Tel Aviv o el movimiento Occupy Wall Street en Nueva York, sino que también son los jóvenes egipcios, tunecinos y libios que se han levantado contra sus regímenes dictatoriales. Podremos, entonces, considerar Indignados también a los jóvenes sirios que luchan contra un sistema dictatorial brutal y sanguinario, así como a los rusos que protestan contra un régimen que es democrático sólo en apariencia y que en realidad es autoritario y se está transformando en una verdadera dictadura, e incluso a los húngaros democráticos que se enfrentan a un gobierno fascista, racista, nacionalista y etnocéntrico. Ser Indignado significa hoy estar contra el capitalismo globalizado, por motivos muy diversos, pero substancialmente porque no se puede proyectar ningún futuro. Ser Indignado significa negociar los derechos mínimos vitales que se han vuelto totalmente incompatibles con la reproducción del capital, del sistema político y económico dominante. En este punto de nuestra lucha política, los Indignados han expresado al tiempo un rechazo completo de la sociedad de consumo y una profunda atención respecto de la cuestión ambientalista, con lo que han puesto en discusión dos de los principios de la reproducción del sistema dominante. Quisieran poder integrarse al sistema económico dominante pero, en tanto excluidos del mismo, ponen en discusión sus rasgos más esenciales, aunque aún no tienen un proyecto económico alternativo.
Su protesta parte de una toma de posición individual, inspirada por un comportamiento conveniente (καθεκοντος, que sería lo que el sujeto individual llega a concebir de sí mismo) para alcanzar sus objetivos de protesta. Es un comportamiento inspirado en el decoro (decorum, que es una máscara pero que también significa “dignidad”), que se une a un comportamiento análogo de otros sujetos que también se encuentran en estado de rebelión, hasta el punto de transformarse en un comportamiento colectivo. Todo estos sujetos, en estado de rebelión, tienden a la búsqueda de lo que es justo hacer (officium) en las condiciones y situaciones en las que se encuentran, lo que es un deber social; por lo tanto también lo que es apropiado (decorum) para los fines de la lucha, un comportamiento subjetivo comunitario. Nos encontramos ante la elaboración de un nuevo modo de comportamiento individual y colectivo, un comportamiento individual que se exhibe en público y se transforma en modelo de comportamiento difundido, como sucedió en el caso de las protestas juveniles de 1968.

La paranoia de los riquísimos y poderosísimos. El dilema de Washington ante la “pérdida” del planeta

David Barsamian/Noam Chomsky
Tom Dispatch
 
 
¿Tiene actualmente Estados Unidos el mismo control que tenía en otras épocas sobre los recursos energéticos del Oriente Medio?
 
Los países productores de energía más importantes del mundo siguen estando aún bajo el control de las dictaduras que Occidente apoya. Eso hace que los progresos conseguidos por la Primavera Árabe sean en realidad limitados, aunque no insignificantes. El sistema dictatorial controlado por Occidente está erosionándose. De hecho, lleva tiempo ya debilitándose. Por eso, por ejemplo, si retrocedemos 50 años, vemos que los recursos energéticos –la principal preocupación de los estrategas estadounidenses- han sido en su mayoría nacionalizados. Hay constantes intentos para revertir ese hecho pero no han tenido éxito.
Tomemos, por ejemplo, la invasión de Iraq. Para todo el mundo, excepto para algún entregado ideólogo, era totalmente obvio que invadíamos Iraq no por nuestro amor a la democracia sino porque es tal vez el segundo o tercer país más rico en petróleo del mundo y porque se halla justo en medio de la región productora más importante. Se supone que no puedes decir esto porque se considera una teoría de la conspiración.
EEUU fue seriamente derrotado en Iraq por el nacionalismo iraquí, sobre todo por la resistencia no violenta. EEUU podía matar insurgentes pero no podía enfrentarse a medio millón de personas que se manifestaban por las calles. Paso a paso, Iraq fue capaz de ir desmantelando los controles establecidos por las fuerzas ocupantes. En noviembre de 2007 estaba ya muy claro que iba a ser muy difícil conseguir los objetivos estadounidenses. Y fue precisamente en ese momento cuando se formularon explícitamente esos objetivos. Por tanto, en noviembre de 2007, la administración Bush II apareció con una declaración oficial acerca de cómo debería ser cualquier acuerdo a que se llegase con Iraq. Debería cumplir dos requerimientos importantes: uno, que EEUU debía ser libre para llevar a cabo operaciones de combate desde sus bases militares, que conservaría; y dos, “promover el flujo de inversiones extranjeras hacia Iraq, especialmente de las inversiones estadounidenses”. En enero de 2008, Bush dejó todo esto claro en una de las declaraciones con firma. Un par de meses después, en vista de la resistencia iraquí, EEUU tuvo que olvidarse de ello. El control de Iraq se le está escapando ya de las manos.
Iraq fue un intento de restituir por la fuerza algo parecido al viejo sistema de control pero ese intento fue repelido. Pienso que, por lo general, las políticas de EEUU se han mantenido constantes y se remontan a la II Guerra Mundial. Pero su capacidad para llevarlas a la práctica está reduciéndose.

Las bases militares en América Latina. Colombia en la geopolítica imperialista

Las siete bases militares adicionales de Estados Unidos en
Colombia elevarán su total planetario a 872, lo cual no tiene
equivalente con ninguna potencia pasada o presente: ¡Estados
Unidos invadió literalmente al Mundo!
 Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada, 10/8/2009
 
 
En este ensayo se esbozan los aspectos centrales que pueden ayudar a comprender la importancia geopolítica del territorio colombiano en la guerra mundial por los recursos, el punto de partida indispensable para entender las guerras de agresión contra los pueblos que hoy adelantan las potencias imperialistas, encabezadas por los Estados Unidos. En este texto se consideran cuatro cuestiones: en primer lugar, se indica cuales son las características de la guerra mundial por los recursos y su influencia directa en América Latina; en segundo lugar, se subrayan los aspectos medulares de la estrategia contrainsurgente de los Estados Unidos en el continente latinoamericano; en tercer lugar, se considera la importancia geoestratégica de las bases militares de Estados Unidos en el mundo y particularmente en nuestros territorios; y en cuarto lugar, se señalan en forma breve los objetivos de Estados Unidos al convertir al territorio colombiano en uno de sus principales centros de operaciones militares.

Clases, Estados e ideologías imperiales

Autor(es)

El imperialismo contemporáneo difiere significativamente de su antecedente clásico en el terreno bélico, económico y político. La ausencia de guerras imperialistas, la creciente mundialización y la gestión geopolítica conjunta transforman por completo las características de la dominación capitalista global.
Nuestra caracterización resalta estos cambios, destacando la singularidad y las contradicciones que presenta la opresión imperial en el inicio del siglo XXI. Expusimos esta interpretación en debate con las teorías que postulan la continuidad del esquema leninista y en polémica con las visiones que consideran obsoleto cualquier análisis del imperialismo.
Las miradas ortodoxas y globalistas reflejan los errores de ambos enfoques. No registran en el primer caso y exageran en el segundo, las mutaciones cualitativas del período en curso. Estos desaciertos impiden percibir las peculiaridades del imperialismo actual en tres campos de novedosa reflexión teórica: el perfil de las clases dominantes, el funcionamiento del estado y las características de la ideología.

El Estado Narco: neoliberalismo y crimen organizado en México

Introducción
 
Desde hace algunas décadas, en América Latina y en México en particular, el crimen organizado alrededor de las actividades del narcotráfico, la trata de personas, el tráfico de armas, el secuestro y la extorsión han experimentado un crecimiento exponencial que lo ha llevado a tener una presencia muy significativa en la vida económica, política, social y hasta cultural en la región (Astorga, 2003). Este fenómeno, lejos de ser un hecho aislado, obedece a una serie de factores tanto internos como externos. A los factores endógenos de crisis del anterior modelo de acumulación basado en la sustitución de importaciones, se han sumado los factores derivados de la crisis del capitalismo global y de la aplicación de las políticas neoliberales que las han acompañado. Esto ha conducido a México hacia una profunda crisis orgánica, constituida por un déficit de racionalidad en la intervención económica del Estado (más de tres décadas sin crecimiento económico, con aumento rampante de la pobreza y las desigualdades sociales) y un déficit de legitimidad del Estado y sus instituciones.

El desastre de las intervenciones militares. El fetichismo geopolítico y el caso de Afganistán

Mientras la intervención militar de los EE.UU. ingresa en su onceavo año, la percepción pública de este conflicto se caracteriza por una profunda desconexión con las realidades de la guerra.
De acuerdo con las Naciones Unidas, el cálculo de víctimas entre los civiles afganos de 2007 a 2012 llega a 12.783, y la cantidad de muertos desde 2001 hasta el presente para las Fuerzas Armadas de los EE.UU. llega a un total de 1.895.[1] Sin embargo, la guerra en Afganistán raramente figura en forma prominente en la primera página de los periódicos nacionales, si exceptuamos los ejemplos más excesivos de atrocidades militares, como la reciente matanza de 16 civiles afganos, llevada a cabo por el Sargento Primero Robert Bales.
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