Filosofía

Afinidades electivas. Benjamin, Mariátegui y los movimientos sociales contemporáneos a contramano de la historia del progreso de los vencedores

Y si la eliminación de la burguesía no se hubiese logrado
hasta un momento casi calculable del desarrollo económico y
técnico, todo está perdido. Antes que la llama llegue a la
dinamita, es preciso que el pabilo que se quema sea cortado.
Walter Benjamin, Calle de dirección única
 
I
 
Movimientos sociales latinoamericanos como el  Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y el Movimiento de los trabajadores Sin Tierra (MST) mantienen diferencias significativas entre sí. México y Brasil poseen escenarios históricos y políticos relativamente distintos, cuyas singularidades históricas son irreductibles a la universalidad abstracta de los modelos teóricos cerrados. No por casualidad, en la medida en que están asentados en las condiciones específicas de sus diversos contextos histórico-nacionales, el MST y el EZLN son organizaciones muy distintas. Mientras el primero tiene raíces en casi todo Brasil y hace de la lucha por la tierra (y contra quienes la usurpan de su utilización social y ecológica) uno de sus ejes programáticos, el segundo, a su vez, apoyado por  las comunidades indígenas, se caracteriza entre otras cosas por una reapertura no sólo de la historia de México en sí, sino también de los presupuestos de clase que condicionan las diversas –y a veces antagónicas– formas de contar, o mejor dicho de escribir la historia.

La expropiación del tiempo en el capitalismo actual

No les tengas miedo a lo sagrado y a los sentimientos, de los
cuales el laicismo consumista ha privado a los hombres
transformándolos en brutos y estúpidos autómatas adoradores
de fetiches”.
Pasolini, 1997: 24.
 
Caminamos en silencio. En medio de uno de esos silencios
que son la mejor forma de comunicación”.
Sepúlveda, 2010: 90.
 
En este texto se analiza un asunto crucial de la expropiación de los bienes comunes en el mundo de hoy por parte del sistema del capital, pero sobre el cual poco se reflexiona. Nos referimos a la expropiación del tiempo de la mayor parte de los seres humanos. La exposición parte de recordar en forma breve la manera como la expropiación inicial del tiempo, cuando surge el capitalismo industrial, estaba relacionada con la conversión de campesinos y artesanos en obreros asalariados y se limitaba al ámbito fabril. Luego se consideran los rasgos generales de la expropiación del tiempo en nuestra época, recalcando el papel que desempeñan las tecnologías de la información y la comunicación. Por último, a partir de este análisis general se presenta el recuento de algunos aspectos emblemáticos de expropiación del tiempo, tal como los supermercados, la siesta, la noche, la comida rápida y la memoria y la historia.

Apuntes sobre la hermenéutica mariateguiana

Autor(es)

 

Fue leyendo a Mariátegui y después
a Lenin que encontré un orden permanente
de las cosas.
José María Arguedas
 
 
La interpretación mariateguiana es, invariablemente, interpretación-transformación, jamás es una “cosmodicea”. José Carlos Mariátegui no deja de honrar la unidad interna de un método que tiene por objeto revolucionar la sociedad. En Mariátegui, el marxismo (o si se prefiere, el “materialismo histórico”) no se escinde de su aplicación y su historicidad, no se diluye en la acción de enraizarse y hacerse realidad, y se preserva de la disonancia cognitiva, al tiempo, que incrementa su dinamismo epistemológico. Tal como señalara Roberto Armijo:

Marx y el siervo propietario. Conjeturas y serendipias

1. Marx, crítico del derecho[1]

 
la ignorancia nunca ha sido un obstáculo
para una buena cita textual
(Connolly, 2010: 213).
 
 
Entre todos los papeles que removí, investigando sobre un probable sesgo jurídico en el asunto de la alienación del trabajo en Los manuscritos económico-filosóficos de 1844, reparé en un texto poco citado y algo posterior a estos.[2] Marx (1957: 48-50) decía allí: “¿Qué es el salario? Al parecer, el capitalista les compra a los obreros su trabajo con dinero. Ellos le venden por dinero su trabajo. Pero esto no es más que la apariencia”.
Extrañamente, el derecho –a diferencia del Estado– no ha tenido muy buena fortuna en la producción marxiana. Sin embargo, alguien que sí se preocupó mucho por él, el lombardo Umberto Cerroni (1965: 173) llegó a afirmar: “[...] El capital, con su análisis de las relaciones materiales de la sociedad burguesa capitalista, ofrece al mismo tiempo una crítica de la economía política y una crítica de la teoría político jurídica [...]”.

Comunismo sin GPS. Algunos rumbos de la filosofía política

Estás desorientado y no sabés
qué "trole"
[1] hay que tomar para seguir.
Y en este desencuentro con la fe
querés cruzar el mar y no podés.
(“Desencuentro”, tango de 1962. Música:
 
Los tiempos han cambiado. Hace un cuarto de siglo nacía Actuel Marx con un tema central: el estado actual del marxismo. El socialismo simbólico poseía dolorosas grietas. Hoy, su tema es la pregunta que titula el dossier: “Comunisme?”. Casi un réquiem. Este signo de interrogación no es azaroso; expresa la duda no solo sobre su posibilidad, sino sobre su significado, filológico, histórico y, por lo tanto, político. Cierto atractivo del término, al menos en algunos ámbitos académicos, es la razón, para Jacques Bidet, su coordinador, por la cual es legítima la reflexión.[2] Es claro que preguntarse sobre su probabilidad supone acordar qué se entiende o se entendió por comunismo y, naturalmente, por su referencia a Marx. Una mirada, por lo general, desde la filosofía de los filósofos, no puede obviar la concepción ontológica del autor de los Manuscritos económicos y filosóficos de 1844. Naturalmente, las consecuencias serán políticas. O quizá, la visión política del mundo demande a estos filósofos otra mirada sobre la tradición de la filosofía de Marx.

Las perspectivas para el socialismo: una cuestión del capital y la clase

Autor(es)

 

Introducción: crisis de la izquierda
 
La crisis actual ha revelado inequívocamente la declinación del socialismo en el temprano siglo XXI: desde 2007, en ningún momento hubo duda alguna, para quienes piensan con realismo, de que el capitalismo sobreviviría y se recobraría. Hasta la ideología keynesiana, proponiendo una mayor regulación y la intervención estatal, que se había reavivado a fines de 2008 mientras los gobiernos luchaban por eliminar la amenaza del hundimiento financiero en el caos luego del colapso de Lehman Brothers, se desinfló posteriormente frente al asalto de los tenedores de bonos sobre los mercados de las deudas públicas europeas. Ésta ha sido una crisis dentro del neoliberalismo, no una crisis del neoliberalismo.

 

Foucault, Marx y el marxismo. Un balance provisorio

Introducción


“… yo hago una especie de juego. A menudo cito
conceptos, textos y frases de Marx, pero sin sentirme
obligado a añadir la etiqueta identificadora de una
nota al pie de página con una frase laudatoria para acompañar
esa cita. Si uno hace eso, es considerado como alguien que
conoce y reverencia a Marx, y es honrado en las así llamadas
revistas marxistas. Pero yo cito a Marx sin decirlo; sin poner comillas,
y como que la gente es incapaz de reconocer los
textos de Marx, a mí se me considera como alguien que
no cita a Marx. Cuando un físico escribe un texto de física,
¿acaso siente la necesidad de citar a Newton o a Einstein?”
M. Foucault

Los modos de producción y las formas de apropiación. Apunte cuasi marxista

 

En homenaje a Abel García Barceló, a treinta años de su obra “Sociedad y derecho”
 
El despojo
 
“[…] porque los bancos, los ban­queros, los de la Bolsa, en resumen, todos los que se ocu­pan de asuntos de dinero no pueden ser más que unos estafadores. A la fuerza, señor mío. Y, si quiere, se lo ex­plico. ¿Usted ha leído por casualidad un libro que se lla­ma El capital, de Marx? —Lo he hojeado —contestó Montalbano— ¿Usted es comunista? — ¡Adelante, Turí! El comisario, que no había comprendido la respues­ta, lo miró, perplejo. Y, además, ¿quién era el tal Turi? Lo supo un instante después, cuando el loro […] carraspeó yse puso a cantar La Internacional. La cantaba tan bien que Montalbano experimentó en su fuero interno una oleada de añoranza.” Policial de CAMILLERI, Andrea. El olor de la noche, Barcelona, 2008. Ed. Salamandra, 223 Págs. p. 66.

 

Reificación y organización política en Historia y conciencia de clase

El  objetivo de este trabajo no es disertar sobre lo que Lukács “realmente dijo”en Historia y conciencia de clase. Nuestra  intención es simplemente buscar una presentación sintética de algunas ideas del libro con el propósito de formular preguntas, cuestionar la validez de algunas afirmaciones y, principalmente, intentar confrontar algunas verdades contingentes del período en que el libro fue pensado con los dilemas actuales. Destacaremos el problema de la organización política.
 
Pensar la altura de un gran acontecimiento
 
El libro Historia y conciencia de clase (HCC) de Georg Lukács no puede ser entendido sin tener en cuenta la revolución rusa de 1917. Su riqueza y sus contradicciones están inmediatamente vinculadas a ese gran acontecimiento.
Sólo para ilustrar la manera en que impactó y conmocionó la revolución  rusa al pensador húngaro, recordemos su texto “El  bolchevismo como problema moral” publicado en diciembre de 1918 por Pensamiento Libre (Szabad Godolat), órgano del Círculo de Galileu. Se trata de un texto anti-bolchevique, aunque de carácter transitorio, pues pocos días después Lukács adhiere al Partido Comunista Húngaro.
Él no cuestiona la necesidad de la revolución, ni las condiciones objetivas para que se realice, lo que está en juego es la decisión del Partido. Dice el autor:

La dialéctica como lógica filosófica en Gramsci. Reportaje al filósofo italiano Giuseppe Prestipino

 

Prestipino acaba de cumplir 88 años el 1º de mayo. Este filósofo hace honor a la “Tesis 11”. Titular de la cátedra de Filosofía de la Historia de la Universidad de Siena por muchos años, hoy la vida lo encuentra peleando activamente contra la discriminación de los inmigrantes, como lo encontró a los 25 años la expulsión de Libia por su actividad en la Unión Sindical y, de vuelta a su Sicilia, participando en el movimiento campesino por la tierra.
Asume deliberadamente la impronta de Gramsci. Su vasta obra constituye una resignificación de su dialéctica y sus categorías.
En la página web de Herramienta se halla una exhaustiva reseña de su pensamiento y su obra.  
 
Dada tu larga trayectoria en la tradición marxista, como militante político y como pensador (si es que ambos aspectos se pueden distinguir)¿puedes hacernos un sintético “balance” de la misma?
 
En estos últimos tiempos mi trabajo teórico-político es fragmentario y conjuga intereses heterogéneos. “Dejadme entonces poner juntas cada cosa como vienen. El orden se hará después” (...) “la cosecha debe al menos ser segada, para recogerla en gavillas no dejarán de llegar días propicios” (así escribía Goethe, en su Viaje a Italia). A mí me faltarán los “días propicios”, ya es demasiado tarde. ¿Es posible “poner juntas” dos cosas en apariencia incompatibles: una teoría trascendental “supra-histórica” del pasado humano y la contingencia de una “sub-crónica” de nuestro presente cultural-político y económico-social? En mis últimos escritos se encuentra esa tentativa, acentuando ora el lado teórico, ora el debate interesado por el presente político. En otros trabajos precedentes he interpretado, libremente, la filosofía de Gramsci con una particular atención dirigida a la versión gramsciana de la dialéctica, versión en la cual la derivación hegeliana del método-sistema dialéctico y su “inversión” en el pensamiento de Marx arriban a desarrollos originales, porque un módulo que se presentaba como unívoco y, en su univocidad, recurrente, deviene en cambio poliédrico y variable en función de los tiempos históricos, de las relaciones entre opuestos o entre distintos y de los cotejos entre los diversos caracteres nacionales. Pero la dialéctica como lógica filosófica en Gramsci tiene el objetivo de comprender, sobre todo, el presente (y de descubrir las estrategias idóneas para su posible transformación). Estudiar el pasado es, para él, interrogarse sobre el presente. En mis trabajos busco definir también los tiempos pasados en sus itinerarios conclusos y dar un nombre a las “grandes épocas” en las que pensaba Marx en algunas de sus anotaciones al margen del El Capital. Pensar filosóficamente los tiempos históricos con la ayuda de Gramsci para mí significa, ahora, llamar “dominio” al primado de la economía en la época primitiva y al de la cultura en la época moderna; llamar “hegemonía” al primado de lo económico social pre-moderno o al primado “intelectual y moral” en el futuro trans-moderno. Y significa dialectizar la relación histórica entre cuatro “città” que, haciendo eco libremente a las sucesiones históricas propuestas por Sorel (un autor que influyó sobre el joven Gramsci) podría denominar la cité économique, la cité sociale, la cité savante y la cité morale
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