Filosofía

Las perspectivas para el socialismo: una cuestión del capital y la clase

Autor(es)

 

Introducción: crisis de la izquierda
 
La crisis actual ha revelado inequívocamente la declinación del socialismo en el temprano siglo XXI: desde 2007, en ningún momento hubo duda alguna, para quienes piensan con realismo, de que el capitalismo sobreviviría y se recobraría. Hasta la ideología keynesiana, proponiendo una mayor regulación y la intervención estatal, que se había reavivado a fines de 2008 mientras los gobiernos luchaban por eliminar la amenaza del hundimiento financiero en el caos luego del colapso de Lehman Brothers, se desinfló posteriormente frente al asalto de los tenedores de bonos sobre los mercados de las deudas públicas europeas. Ésta ha sido una crisis dentro del neoliberalismo, no una crisis del neoliberalismo.

 

Foucault, Marx y el marxismo. Un balance provisorio

Introducción


“… yo hago una especie de juego. A menudo cito
conceptos, textos y frases de Marx, pero sin sentirme
obligado a añadir la etiqueta identificadora de una
nota al pie de página con una frase laudatoria para acompañar
esa cita. Si uno hace eso, es considerado como alguien que
conoce y reverencia a Marx, y es honrado en las así llamadas
revistas marxistas. Pero yo cito a Marx sin decirlo; sin poner comillas,
y como que la gente es incapaz de reconocer los
textos de Marx, a mí se me considera como alguien que
no cita a Marx. Cuando un físico escribe un texto de física,
¿acaso siente la necesidad de citar a Newton o a Einstein?”
M. Foucault

Los modos de producción y las formas de apropiación. Apunte cuasi marxista

 

En homenaje a Abel García Barceló, a treinta años de su obra “Sociedad y derecho”
 
El despojo
 
“[…] porque los bancos, los ban­queros, los de la Bolsa, en resumen, todos los que se ocu­pan de asuntos de dinero no pueden ser más que unos estafadores. A la fuerza, señor mío. Y, si quiere, se lo ex­plico. ¿Usted ha leído por casualidad un libro que se lla­ma El capital, de Marx? —Lo he hojeado —contestó Montalbano— ¿Usted es comunista? — ¡Adelante, Turí! El comisario, que no había comprendido la respues­ta, lo miró, perplejo. Y, además, ¿quién era el tal Turi? Lo supo un instante después, cuando el loro […] carraspeó yse puso a cantar La Internacional. La cantaba tan bien que Montalbano experimentó en su fuero interno una oleada de añoranza.” Policial de CAMILLERI, Andrea. El olor de la noche, Barcelona, 2008. Ed. Salamandra, 223 Págs. p. 66.

 

Reificación y organización política en Historia y conciencia de clase

El  objetivo de este trabajo no es disertar sobre lo que Lukács “realmente dijo”en Historia y conciencia de clase. Nuestra  intención es simplemente buscar una presentación sintética de algunas ideas del libro con el propósito de formular preguntas, cuestionar la validez de algunas afirmaciones y, principalmente, intentar confrontar algunas verdades contingentes del período en que el libro fue pensado con los dilemas actuales. Destacaremos el problema de la organización política.
 
Pensar la altura de un gran acontecimiento
 
El libro Historia y conciencia de clase (HCC) de Georg Lukács no puede ser entendido sin tener en cuenta la revolución rusa de 1917. Su riqueza y sus contradicciones están inmediatamente vinculadas a ese gran acontecimiento.
Sólo para ilustrar la manera en que impactó y conmocionó la revolución  rusa al pensador húngaro, recordemos su texto “El  bolchevismo como problema moral” publicado en diciembre de 1918 por Pensamiento Libre (Szabad Godolat), órgano del Círculo de Galileu. Se trata de un texto anti-bolchevique, aunque de carácter transitorio, pues pocos días después Lukács adhiere al Partido Comunista Húngaro.
Él no cuestiona la necesidad de la revolución, ni las condiciones objetivas para que se realice, lo que está en juego es la decisión del Partido. Dice el autor:

La dialéctica como lógica filosófica en Gramsci. Reportaje al filósofo italiano Giuseppe Prestipino

 

Prestipino acaba de cumplir 88 años el 1º de mayo. Este filósofo hace honor a la “Tesis 11”. Titular de la cátedra de Filosofía de la Historia de la Universidad de Siena por muchos años, hoy la vida lo encuentra peleando activamente contra la discriminación de los inmigrantes, como lo encontró a los 25 años la expulsión de Libia por su actividad en la Unión Sindical y, de vuelta a su Sicilia, participando en el movimiento campesino por la tierra.
Asume deliberadamente la impronta de Gramsci. Su vasta obra constituye una resignificación de su dialéctica y sus categorías.
En la página web de Herramienta se halla una exhaustiva reseña de su pensamiento y su obra.  
 
Dada tu larga trayectoria en la tradición marxista, como militante político y como pensador (si es que ambos aspectos se pueden distinguir)¿puedes hacernos un sintético “balance” de la misma?
 
En estos últimos tiempos mi trabajo teórico-político es fragmentario y conjuga intereses heterogéneos. “Dejadme entonces poner juntas cada cosa como vienen. El orden se hará después” (...) “la cosecha debe al menos ser segada, para recogerla en gavillas no dejarán de llegar días propicios” (así escribía Goethe, en su Viaje a Italia). A mí me faltarán los “días propicios”, ya es demasiado tarde. ¿Es posible “poner juntas” dos cosas en apariencia incompatibles: una teoría trascendental “supra-histórica” del pasado humano y la contingencia de una “sub-crónica” de nuestro presente cultural-político y económico-social? En mis últimos escritos se encuentra esa tentativa, acentuando ora el lado teórico, ora el debate interesado por el presente político. En otros trabajos precedentes he interpretado, libremente, la filosofía de Gramsci con una particular atención dirigida a la versión gramsciana de la dialéctica, versión en la cual la derivación hegeliana del método-sistema dialéctico y su “inversión” en el pensamiento de Marx arriban a desarrollos originales, porque un módulo que se presentaba como unívoco y, en su univocidad, recurrente, deviene en cambio poliédrico y variable en función de los tiempos históricos, de las relaciones entre opuestos o entre distintos y de los cotejos entre los diversos caracteres nacionales. Pero la dialéctica como lógica filosófica en Gramsci tiene el objetivo de comprender, sobre todo, el presente (y de descubrir las estrategias idóneas para su posible transformación). Estudiar el pasado es, para él, interrogarse sobre el presente. En mis trabajos busco definir también los tiempos pasados en sus itinerarios conclusos y dar un nombre a las “grandes épocas” en las que pensaba Marx en algunas de sus anotaciones al margen del El Capital. Pensar filosóficamente los tiempos históricos con la ayuda de Gramsci para mí significa, ahora, llamar “dominio” al primado de la economía en la época primitiva y al de la cultura en la época moderna; llamar “hegemonía” al primado de lo económico social pre-moderno o al primado “intelectual y moral” en el futuro trans-moderno. Y significa dialectizar la relación histórica entre cuatro “città” que, haciendo eco libremente a las sucesiones históricas propuestas por Sorel (un autor que influyó sobre el joven Gramsci) podría denominar la cité économique, la cité sociale, la cité savante y la cité morale

La política de la liberación y los alcances de un nuevo paradigma que se anuncia desde los márgenes

La precondición para pensar políticamente a escala global es reconocer la integralidad del sufrimiento innecesario que se vive. Éste es el punto de partida.

John Berger
 
Luego de su monumental obra Ética de la liberación en la edad de la globalización y la exclusión (Dussel, 1998), Enrique Dussel se puso a cuestas la tarea de formular una “Política de la liberación” en la que, en primer lugar, retoma lo ya abordado sobre el tópico en el tomo IV de su ética escrito en la Universidad Nacional de Cuyo (Mendoza, Argentina, 1974), pero publicado en 1979 en Colombia (Dussel, 1979), alcanzando una formulación de carácter sistemático e histórico que apenas aparecía en esbozo (comparada con la formulación actual), pero que ya estaba anunciada y en germen, en aquel trabajo escrito hace ya 35 años.

Detrascendentalización y materialismo

Ideología y subjetividad situada

 
1.Este trabajo nació de un texto de Foucault. De su queja -más específicamente- de que en cierta concepción del marxismo muy difundida en los medios universitarios…, se expone siempre… la idea de que las relaciones de fuerza, las condiciones económicas, las relaciones sociales, les son dadas previamente a los individuos, aunque al mismo tiempo se imponen a un sujeto de conocimiento que permanece idéntico, salvo en relación con las ideologías tomadas como errores.

La ontología crítica de Lukács: para una ética objetivamente fundada.

1. Introducción

Prolegómeno de la Ética que proyectaba escribir, Lukács preparó lo que sería su obra póstuma, Para una ontología del ser social, como contribución esencial para restaurar el sentido de la auténtica crítica marxista. Su elaboración se remonta al “giro ontológico” del pensamiento del autor, identificado por Oldrini (2002: 54) en los inicios de la década de 1930. Tertulian tiene razón al afirmar que el proyecto de Lukács de desarrollar una ontología siempre estuvo ligado al problema de la praxis humana emancipatoria. Para superar las aporías de la Realpolitik, resultaba necesario expulsar, como dice Lukács,
La identificación de la acción revolucionaria con la Realpolitik (Esto es, el pragmatismo no ético), pues, por sus propios objetivos (la liberación y desalienación del hombre), ella trasciende el pragmatismo y el utilitarismo vulgares, y tiende, por el contrario, a la realización del “género humano para sí” (Tertulian, 1999: 131-2)

Filosofía y materialismo. Adolfo Sánchez Vázquez y Alfred Schmidt

Autor(es)

Adolfo Sánchez Vázquez y la Teoría Crítica de la sociedad tienen en común, a pesar de varias diferencias importantes, el partir de una interpretación de Marx y del marxismo sin caer en el dogmatismo predominante hasta los años ochenta del siglo XX. En lo siguiente vamos a concentrarnos, en lo referente a la tradición de la Teoría Crítica a uno de los seguidores, alumnos y colaboradores más importantes de Horkheimer, Adorno, Marcuse, Benjamin y Neumann, muy probablemente el más relevante entre los hoy en día vivos: Alfred Schmidt. Aparte de la gran seriedad con la cual ha desarrollado sus trabajos, también es indicada esta decisión por el hecho que Schmidt es el autor de esta tradición teórica que más conocimiento directo tiene de la obra de Marx.
Para Adolfo Sánchez Vázquez, como también para los autores de la Teoría Crítica, una de las cuestiones filosóficas fundamentales es la de la relación entre el idealismo y el materialismo (premarxiano) y la del carácter, al fin y al cabo materialista, de una interpretación de Marx orientada a la praxis.[1]

La historia a contrapelo de la historia. Reflexiones en torno a la violencia y la religión en el materialismo histórico

 Introducción

 El objetivo del presente artículo consiste en trabajar la relación entre violencia e historia en el materialismo histórico, lo que nos va a llevar a su vez a preguntarnos por el lugar que ocupa el sufrimiento a la hora de construir un relato unificador del tiempo histórico y el papel que tiene la religión como una de las primeras matrices de pensamiento que produce una reflexión sistemática en torno al origen, el fin y el significado de la experiencia del hombre en el mundo. El discurso religioso puede contribuir tanto al desarrollo de sociodiceas[1], es decir, al proceso de construcción de discursos legitimadores de las relaciones sociales, borrando su historia y sus luchas para afirmar el presente de la dominación devenido en el orden natural de las cosas, como a la cristalización de discursos que buscan subvertir las representaciones hegemónicas de la sociedad, fomentando la acción política.
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