Entrevistas

Entrevista con David Harvey. Nuevo imperialismo y cambio social: Entre el despojo y la recuperación de los bienes comunes

Autor(es)

                     (english version)
 
Entrevista realizada por Claudia Composto y Magalí Rabasa
Transcripción y Traducción por Isabel Harland De Benito
 
Llevamos a cabo la siguiente entrevista con el geógrafo marxista David Harvey durante su visita a Buenos Aires en octubre del 2011, con el propósito de discutir la crisis actual del capitalismo, las transformaciones geopolíticas en curso, y las posibilidades de cambio social a partir de las luchas contra el despojo.
 
En su libro “El nuevo imperialismo” analiza el poder imperial contemporáneo. ¿Cuáles son sus principales características? ¿Quiénes son sus protagonistas?
 
Lo que resulta interesante de temas como el imperialismo y el capitalismo, es que se trata de procesos en curso que cambian constantemente de configuración. Cambian, pero continúan siendo lo mismo. Y creo que cuando se observa algo como el imperialismo, al mismo tiempo se están observando una serie de relaciones estratégicas que cambian por la situación geopolítica, que a su vez es cambiante. Si como definición amplia del imperialismo se entiende la imposición de un poder externo sobre un territorio mediante prácticas explotadoras, habría entonces que preguntarse: ¿quién está imponiendo estas prácticas en este momento?, ¿sobre qué parte del mundo? ¿cómo se está llevando a cabo? Y lo que entonces resulta interesante, es que si ahora mismo vas a un lugar como Zambia, y te preguntas: ¿quién está explotando el Copperbelt4?, verás que las principales empresas ahí presentes son Indias y Chinas. Así que esta noción de que sólo hay un poder imperialista en el mundo -Estados Unidos- está cambiando. Ahora mismo existe un proceso que en inglés hemos llamado 'land-grab'5, que consiste en una dominación de la tierra directamente a través de la compra de grandes áreas de territorio, o indirectamente a través de la contratación de personas, agro-empresas etcétera. En este sentido, la presencia imperialista aquí en América Latina también está cambiando. China está mucho más activa ahora, y claro que hasta cierto punto esto implica beneficios, ya que un país como Argentina o Brasil pueden hacer que Estados Unidos, y hasta cierta medida Europa, tengan que competir con China para acceder a los recursos. El imperialismo, pues, se convierte en una cuestión muy complicada.

Vicente Zito Lema en diálogo con Herramienta

 

Entrevista realizada por Mariano Pacheco, Juan Rey y Diana Hernández
 
 
Vicente nos recibe amablemente en su casa del barrio de Flores, un domingo por la mañana, bien temprano, porque al mediodía ya debe estar viajando hacia Mar del Plata, desde donde regresó el viernes para participar de una actividad que se realizó en Buenos Aires en apoyo al proceso de lucha de independencia del pueblo vasco, dar clases en una institución psicoanalítica, participar en una mesa redonda en el marco del Primer Foro por un Proyecto Emancipador realizado por la Coordinadora de Organizaciones y Movimientos Populares de la Argentina (COMPA), y coordinar su taller de poesía, todo en menos de 48 horas. De allí su cansancio, y su pedido de que no le saquemos una foto, sino que busquemos una en internet. Nos pide disculpas por el olor a milanesa que hay en la casa, pero sostiene que si no prepara la vianda, su mujer y compañera de vida no lo llevará en el auto. Hablamos informalidades un rato largo y, luego, compartimos nuestras ideas acerca de las conversaciones que vinimos teniendo durante el año en torno a estos temas. Le contamos que el primer reportaje del año fue con Eduardo Grüner, y el segundo, con Martín Kohan. Ahora le toca a él acompañarnos en estos diálogos que, desde Herramienta, venimos intentando promover: para meternos en algunos de los debates que pensamos imprescindibles hoy, para abordar los vínculos entre los marxismos y la cuestión cultural, vistos desde una perspectiva de izquierda.

 

Chile: El movimiento estudiantil rompió la barrera sectorial y programática

Entrevista realizada por Manuel Martínez, de la Revista Herramienta, a Ignacio Kostzer, presidente de la Federación Universitaria de Buenos Aires, militante de la Corriente Julio Antonio Mella (Juventud Rebelde 20 de Diciembre).

 
 
 
 
 
 
“Lo que me genera mucho interés es que el movimiento estudiantil chileno nos dio una lección: pudo romper la barrera sectorial logrando una amplia base social de apoyo, pero también rompió una barrera programática. Fue la punta de lanza, pero hoy está en un bloque popular más amplio, defendiendo y aplicando un programa más profundo, más radical que el que tenía hace pocos meses. Al calor de la lucha se fue radicalizando y se fue construyendo un sujeto y un programa para la transformación en Chile. Esto es lo que llama la atención. Veremos hasta dónde le da la correlación de fuerzas para seguir. Al mismo tiempo, esto ayudó a construir una conciencia latinoamericana: que la lucha estudiantil chilena se referencie en Argentina o en América Latina es novedoso. La perspectiva latinoamericana –superando la derrota cultural que significó el neoliberalismo aquí y allá– se empieza a constituir en una realidad”.
Estas fueron las reflexiones finales de Ignacio Kostzer al ser entrevistado por Herramienta a su regreso de Chile. Él viajó al país trasandino para llevar la solidaridad de los estudiantes argentinos a la inmensa lucha por la educación pública que están librando sus pares chilenos. Lo hizo durante la segunda quincena de agosto, justamente cuando se realizó el paro nacional de 48 horas (24 y 25 de agosto) convocado por la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) de ese país. Entregamos a continuación una versión editada de esa entrevista. 

Martín Kohan en diálogo con Herramienta

 

Entrevista realizada por Mariano Pacheco, Juan Rey y Diana Hernández
 
Desde Herramienta le propusimos a Martín juntarnos a conversar sobre crítica literaria, literatura y política; sobre el rol de los intelectuales marxistas y la coyuntura política del país; sobre el 2001, el kirchnerismo y los desafíos actuales de la izquierda que pretende, que desea, que pelea por realizar cambios radicales, entre otros temas.
 
Lunes al mediodía, fines de julio de 2011. Martín Kohan llega al bar, pide un tostado (solo de queso) y un café, que se suman a los que ya están sobre la mesa. Durante largo rato, antes de comenzar formalmente con la entrevista, nos cuenta de lo engorroso de unos trámites que está realizando “ahí enfrente [se refiere a la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA] donde laburo” y dice estar sorprendido de que en uno de los casilleros que le hacen llenar para una recategorización, donde deberían figurar publicaciones, haya un cero. Se ríe y bromea al respecto: “Si fuera un criterio estético lo acepto, pero no es así. Es como una gran farsa: unos hacen que escriben, otros hacen que leen… y así estamos”. Nos cuenta de sus épocas de estudiante, también “ahí enfrente” (no casualmente estamos en un bar, en la esquina de Púan y Pedro Goyena que se llama  –¿podría ser de otra manera? – Sócrates). Y comenta que, si bien él fue discípulo de Josefina Ludmer, nunca dejó de tener un vínculo muy estrecho con Beatriz Sarlo, a quien valora mucho y por quien siente no sólo afecto sino un gran respeto por sus modos de leer la literatura argentina y su capacidad para intervenir, con nivel, en los medios masivos de comunicación. Antes de comenzar con las preguntas le contamos que este reportaje sigue a otro realizado a Eduardo Grüner, publicado en Herramienta web en abril de este año. Reportajes (éstos y los que vendrán) a partir de los cuales pretendemos realizar un aporte al diálogo, al debate, a la discusión; a la polémicaen torno al marxismo (o los marxismos) y la cultura.

 

Entrevista a John Holloway

Autor(es)

Nuevo libro de  John Holloway
Agrietar el Capitalismo, el hacer contra el trabajo
 
“La cuestión no es tomar el poder, sino romper con la lógica del capital”
 
Entrevistan para Caros Amigos
Gabriela Moncau y Julio Delmanto
 
 
Caros Amigos –El libro Cambiar el mundo sin tomar el poder tuvo una gran repercusión y una serie de críticas. Una de ellas fue la de que no había propuestas. Su nuevo libro Crack Capitalism [ya está disponible en español con el nombre Agrietar el Capitalismo, El hacer contra el trabajo, Ediciones Herramienta, Buenos Aires, 2011], parece desarrollar teorías de cómo caminar en dirección de un cambio del mundo sin tomar el poder. ¿Cómo fue el recorrido entre estos dos libros?
 
John Holloway –Tienen razón cuando dicen que hubo muchas críticas a Cambiar el mundo sin tomar el poder. Una de las principales fue el hecho de que el libro termina diciendo que bueno, no sabemos cómo cambiar el mundo sin tomar el poder. Y la respuesta a esas críticas es que es claro que no sabemos. No sabemos cómo hacer la revolución, si supiésemos ya la habríamos hecho. Lo que sabemos es que las tentativas del siglo XX fracasaron y de esos fracasos podemos aprender que es necesario concebir la revolución de otra forma. Pero no tenemos respuestas. Parte del repensar la cuestión de la revolución es justamente partir del hecho de que no sabemos como hacerla, por eso necesitamos pensar, discutir. Pero más allá de eso, decir que no sabemos, porque si yo digo que sé como hacer la revolución, parto del presupuesto de que yo tengo que explicarte a ti como se hace, lo que implica una política del monólogo. Si decimos que no sabemos, entonces se hace necesaria la conversación, eso implica una política del diálogo, horizontal y, yo supongo, más honesta. Recibí muchos tipos de críticas. Algunos decían “qué absurdo, qué locura, está absolutamente equivocado”; otros decían “estoy totalmente de acuerdo, no quiero entrar en la sucia lógica del estado, de la conquista del poder estatal. Pero entonces ¿qué hacemos?” Entonces, el nuevo libro es un poco una tentativa de avanzar con una respuesta en este sentido, una respuesta que es al mismo tiempo una pregunta.

“Reivindico un periodismo comprometido, que se asume en su rol y lo cuenta”

Autor(es)

Pablo Llonto es abogado, y licenciado en periodismo. Ingresó al diario Clarín en 1978 como redactor, integró las secciones Deportiva y Política y la comisión interna como delegado entre 1984 y 1991. Ese año la empresa le impidió el ingreso a la planta, medida que mantuvo hasta 1999, cuando una resolución de la Corte Suprema de Justicia autorizó a Clarín a despedirlo. Durante esos años, aun estando fuera del diario, era reelecto como delegado. Su labor como abogado comenzó a destacarse hacia 1985, como integrante del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS). Las redacciones de varias revistas (Noticias, Somos, El Gráfico), algunos diarios (El Expreso, La Razón), radios (La Red, Libertad) y algunos canales de televisión (VCC, Canal 9) conocen su aporte como periodista.
Es Autor de los libros La noble Ernestina y La vergüenza de todos (El dedo en la llaga del mundial 78). Hoy nos habla desde su condición de siempre, un incansable luchador sindical y político

Entrevista a Eduardo Grüner

Entrevista realizada por Mariano Pacheco, Juan Rey y Diana Hernández

 
“Yo no estoy en contra de la palabra revolución, como no estoy en contra de la palabra comunismo. Al contrario, quisiera que se la pudiera rescatar del destino maldito que ha tenido. Ahora, hay que discutir qué significa hoy en día eso, como proyecto, como movimiento, como orientación”
 
 
Con este primer encuentro nos proponemos iniciar una serie de reportajes, diálogos, conversaciones y polémicas en torno al marxismo (o los marxismos) y la cultura; acerca de la política y la producción cultural vista desde una perspectiva de izquierda, radical, que rescate la rebeldía para pensar e intervenir. Nos encontramos en un momento en el cual resulta imperioso rediscutir conceptos tales como política, cultura, izquierda, revolución, entre otros. Es con ese ánimo que nos encontramos con Eduardo Grüner, quien amablemente nos recibió en su casa el 13 de mayo de 2011 para charlar sobres estos temas, sin formalismos ni pretensión de cerrar alguna discusión, sino por el contrario apostando a la apertura del debate y la reflexión permanente, aporte fundamental a la lucha contrahegemónica y por los sentidos. 

Paro juvenil, protesta social y austeridad fiscal neoliberal en España

Entrevista a Antoni Domènech por  Ander Carazo
 
¿A qué se debe que la tasa de desempleo juvenil en España sea la más alta de toda la OCDE? ¿Qué se ha hecho mal durante los años de ‘bonanza’ para tener actualmente una tasa de paro del 40%?

Las causas de esa enorme tasa de desempleo juvenil son varias, claro, y arraigan hondo en el tipo de economía que terminó configurando en España la “transición democrática”.

Cuando, para contrastar con la situación actual, se habla de “años de bonanza”, hay que recordar inmediatamente que esos años en los que se registraron tasas de crecimiento del PIB por encima de la media europea se fundaron en buena medida en el asombroso crecimiento de la burbuja inmobiliaria y en el no menos asombroso crecimiento del endeudamiento privado (de las familias y de las empresas). Con las consecuencias que ahora se ven, pero que habían anticipado tantos y tantos a los que nadie hizo caso en su momento. Por mencionar algunas, acaso las más importantes:

Sobre víctimas y violencia

Autor(es)

Entrevista realizada por el equipo de trabajo del presente dossier

 
Herramienta: Desde hace muchos años usted trabaja en temas de violencia, en especial de violencia de género.
Eva Giberti: Una primera salvedad: no acuerdo con seleccionar género para referirse a hombres y mujeres. Si de género hablamos, encontremos el espacio para posicionar a los transgéneros campeones en experiencias como víctimas -sin voz durante siglos‑ de diversas violencias.
Desde la década del ʻ80 me ocupo específicamente de temas asociados con las violencias de género, lo que me permite una perspectiva singular. Empezando por mantenerme alerta: dichas políticas no pueden desagregarse de las situaciones y condiciones políticas nacionales e internacionales. Los fenómenos de la globalización, por ejemplo, determinaron que las organizaciones turísticas advirtiesen que la explotación sexual de niños y niñas, que ocupaban lugares preferenciales en el Sudoeste Asiático y en el Caribe, se desplazaran hacia el sur del Continente Sudamericano, tomando por sorpresa a las organizaciones que se ocupaban de las víctimas de explotación sexual comercial.
La violencia de género (que incluye la violencia contra niñas y niños), es una conceptualización que viene buscando su lugar hace años, no obstante, siempre quedó postergada por el análisis y los proyectos destinados a la violencia denominada familiar o doméstica y otras formas de violencia contra las mujeres. Utilizar esa expresión implica instalar claramente el ejercicio actual e histórico del patriarcado en sus expresiones despóticas.

La dialéctica como lógica filosófica en Gramsci. Reportaje al filósofo italiano Giuseppe Prestipino

 

Prestipino acaba de cumplir 88 años el 1º de mayo. Este filósofo hace honor a la “Tesis 11”. Titular de la cátedra de Filosofía de la Historia de la Universidad de Siena por muchos años, hoy la vida lo encuentra peleando activamente contra la discriminación de los inmigrantes, como lo encontró a los 25 años la expulsión de Libia por su actividad en la Unión Sindical y, de vuelta a su Sicilia, participando en el movimiento campesino por la tierra.
Asume deliberadamente la impronta de Gramsci. Su vasta obra constituye una resignificación de su dialéctica y sus categorías.
En la página web de Herramienta se halla una exhaustiva reseña de su pensamiento y su obra.  
 
Dada tu larga trayectoria en la tradición marxista, como militante político y como pensador (si es que ambos aspectos se pueden distinguir)¿puedes hacernos un sintético “balance” de la misma?
 
En estos últimos tiempos mi trabajo teórico-político es fragmentario y conjuga intereses heterogéneos. “Dejadme entonces poner juntas cada cosa como vienen. El orden se hará después” (...) “la cosecha debe al menos ser segada, para recogerla en gavillas no dejarán de llegar días propicios” (así escribía Goethe, en su Viaje a Italia). A mí me faltarán los “días propicios”, ya es demasiado tarde. ¿Es posible “poner juntas” dos cosas en apariencia incompatibles: una teoría trascendental “supra-histórica” del pasado humano y la contingencia de una “sub-crónica” de nuestro presente cultural-político y económico-social? En mis últimos escritos se encuentra esa tentativa, acentuando ora el lado teórico, ora el debate interesado por el presente político. En otros trabajos precedentes he interpretado, libremente, la filosofía de Gramsci con una particular atención dirigida a la versión gramsciana de la dialéctica, versión en la cual la derivación hegeliana del método-sistema dialéctico y su “inversión” en el pensamiento de Marx arriban a desarrollos originales, porque un módulo que se presentaba como unívoco y, en su univocidad, recurrente, deviene en cambio poliédrico y variable en función de los tiempos históricos, de las relaciones entre opuestos o entre distintos y de los cotejos entre los diversos caracteres nacionales. Pero la dialéctica como lógica filosófica en Gramsci tiene el objetivo de comprender, sobre todo, el presente (y de descubrir las estrategias idóneas para su posible transformación). Estudiar el pasado es, para él, interrogarse sobre el presente. En mis trabajos busco definir también los tiempos pasados en sus itinerarios conclusos y dar un nombre a las “grandes épocas” en las que pensaba Marx en algunas de sus anotaciones al margen del El Capital. Pensar filosóficamente los tiempos históricos con la ayuda de Gramsci para mí significa, ahora, llamar “dominio” al primado de la economía en la época primitiva y al de la cultura en la época moderna; llamar “hegemonía” al primado de lo económico social pre-moderno o al primado “intelectual y moral” en el futuro trans-moderno. Y significa dialectizar la relación histórica entre cuatro “città” que, haciendo eco libremente a las sucesiones históricas propuestas por Sorel (un autor que influyó sobre el joven Gramsci) podría denominar la cité économique, la cité sociale, la cité savante y la cité morale
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