Economía

Codicia, regulación o capitalismo

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El agravamiento de la crisis ya forma parte del paisaje cotidiano. Los informativos invariablemente incluyen el desmoronamiento de algún banco, el desplome de las Bolsas y anuncios de despidos masivos. La intensidad del temblor está a la vista, pero sus causas permanecen en la oscuridad. Las explicaciones neoliberales y keynesianas que ocupan la primera plana, no aportan respuestas significativas.

La recesión mundial: el momento, las interpretaciones y lo que se juega en la crisis

El aceleramiento de la crisis mundial hace imposible correr tras la actualidad en un artículo de este tipo. Hay que seleccionar entonces algunas cuestiones y elijo las que tienen relación con preguntas y preocupaciones expresadas en reuniones y debates de los que participé y con algunas interpretaciones difundidas en publicaciones militantes.

Capital Ficticio y Ganancias Ficticias

¿Qué características presenta la nueva etapa del capitalismo mundial iniciada a fines de los años 70 y principios de los 80? ¿Cuáles son las perspectivas para su continuidad y para su superación? Esas son preguntas sumamente relevantes en la actualidad, y la respuesta adecuada, como hemos señalado en trabajos anteriores, pasa por el concepto marxista de capital ficticio.[1]

Ese concepto, descrito por Marx en el tercer libro de El Capital, no es de fácil aceptación por parte de aquellos que tienen deudas con las concepciones positivistas y metafísicas, sean de perfil keynesiano o no. Algunos tienden incluso a aceptarlo, dada la intensidad de su existencia y de su predominio en los días actuales, pero lo hacen "a regañadientes" y, en verdad, no son capaces de entenderlo con propiedad desde el punto de vista dialéctico, perspectiva esa sin la cual el concepto tiende a perder mucho de su capacidad explicativa. El hecho de que el capital ficticio sea, al mismo tiempo, ficticio y real debe parecerles simplemente una contradicción en los términos. Y es justamente en esa dialéctica real/imaginaria que el concepto gana toda su pertinencia.

La única economía viable (primera parte)

Introducción

Alguna vez el modo de producción capitalista representó un gran avance sobre todos los otros modos precedentes, a pesar de lo problemático y en definitiva destructivo que este avance histórico terminaría -y debía terminar- siendo. Al romper la muy antigua pero limitativa relación directa entre uso humano y producción para reemplazarla por la relación mercantil, el capital abrió ocultas posibilidades de expansión aparentemente irresistibles para las cuales -desde el punto de vista del sistema del capital y de sus personificaciones- no existirían límites concebibles. Pues la paradójica y en definitiva bastante endeble determinación intrínseca del sistema productivo del capital es que sus productos mercantilizados son para su poseedor no-valores de uso y valores de uso para los no poseedores. He aquí porqué unos y otros tienen que darse constantemente la mano. Este apretón de manos forma el cambio, el cual versa sobre valores que se cruzan y se realizan como tales valores. Por lo tanto las mercancías tienen necesariamente que realizarse como valores antes de poder realizarse como valores de uso. [1]

Sobre el origen, el uso y el contenido del término "sostenible"

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Introducción

Tras la aparición de Informe sobre Nuestro futuro común (1987-1988) coordinado por Gro Harlem Brundtland en el marco de las Naciones Unidas, se fué poniendo de moda el objetivo del "desarrollo sostenible" entendiendo por tal aquel que permite "satisfacer nuestras necesidades actuales sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer las suyas". A la vez que se extendía la preocupación por la "sostenibilidad" se subrayaba implícitamente, con ello, la insostenibilidad del modelo económico hacia el que nos ha conducido la civilización industrial.

El Plan "B" de los Capitales Mineros


"Es en el terreno donde se cruzan la ciencia y la política donde se debe trabajar para prevenir los desastres ambientales. Los accidentes ocurren en la mayoría de los casos en países con instituciones débiles, poca independencia de los organismos de control, una sociedad con bajos niveles de acceso a la educación y con altos índices de pobreza" (pp. 16)

Esta afirmación no fue dicha ni por un alto funcionario del FMI en viaje de monitoreo por algún país deudor, ni por ningún funcionario del Banco Mundial en ninguna conferencia sobre ayuda al desarrollo, ni por ningún funcionario de las Naciones Unidas en alguna cátedra sobre Democracia y Ambiente. Tampoco fue dicha por ningún representante empresario en el coloquio anual de IDEA, ni por ningún funcionario de medio ambiente en cualquiera de sus niveles. Sencillamente constituye un párrafo jugoso del texto que Nicolás Gutman firma (en tanto "Experto en temas de minería y ambiente") para el número de mayo de Le Monde Diplomatique, edición argentina.

Más allá de la supervivencia: la economía social como alternativa real

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Las raciones para los esclavos nunca fueron constantes. Así también en el capitalismo ha sido posible para los trabajadores y ciudadanos, gracias a sus luchas, obtener alguna tajada de los beneficios del trabajo social. Pero la globalización capitalista y la ofensiva de la política neoliberal invadieron todas esas conquistas de las luchas pasadas; y la respuesta a quienes fueron sorprendidos por lo efímero de esas victorias fue el mantra del TINA (There Is No Alternative: "no hay alternativa"). Sin embargo, a medida que la devastación de la ofensiva capitalista se ha vuelto cada vez más obvia, surgió la oposición, especialmente en América Latina. Los trabajadores de todo el mundo buscan hoy aquí la demostración de que "un nuevo mundo es posible".

Dos sentidos de la crisis del trabajo abstracto. Entrevista a John Holloway

John Holloway visitó nuestro país en octubre pasado, invitado por la Facultad de Ciencias de la Salud y Servicio Social de la Universidad Nacional de Mar del Plata, para dictar un curso de posgrado sobre "Pensamiento crítico, entre la violencia y el cambio social", en el marco de la II Feria del Libro local y abierto a estudiantes y público en general. Además, presentó en el Hotel Bauen de Buenos Aires su nuevo libro Contra y más allá del capital coeditado por Ediciones Herramienta y la Universidad Autónoma de Puebla (México).

A pesar de su corta estadía en Mar del Plata pudo participar también en un cálido encuentro con diversos movimientos asamblearios y juveniles que se dieron cita en la sede del Centro Cultural y Social Tinta Roja, en ese momento bajo la amenaza de desalojo judicial y finalizar su visita con una muy concurrida conferencia-debate celebrada en el Teatro Colón de dicha ciudad.

En este marco se llevó a cabo la entrevista que hoy editamos.

Me­ca­nis­mos dis­ci­pli­na­rios, dis­po­si­ti­vos de po­der y neo­li­be­ra­lis­mo: for­mas de in­ter­ven­ción so­bre la fuer­za de tra­ba­jo

"Indudablemente, la voluntad del capitalista consiste en embolsarse lo más que pueda. Y lo que hay que hacer no es discurrir acerca de lo que quiere, sino investigar lo que puede, los límites de este poder y elcarácter de estos límites" (Karl Marx)[1]

Introducción

En el campo de las Ciencias Sociales es muy difícil evitar que la difusión de ciertos conceptos se encuentre desprovista de cierta "complicidad espúrea". Cuando hablamos de "liberalismo" y particularmente de "neoliberalismo" involucramos, voluntaria o involuntariamente, distintas dimensiones sociales, de muy distinto orden y de manera no pocas veces equívoca. Es así como suele entenderse por tal concepto cierta forma, o momento, de la acumulación capitalista, la abolición de todo tipo de regulación económica, la flexibilización de las leyes laborales, etcétera.

En este artículo propondré abordar el tránsito del liberalismo clásico a lo que habitualmente se denomina "neoliberalismo" desde la perspectiva desarrollada por Michel Foucault durante los años 1977-1979, cuyas investigaciones se cristalizan en los dos últimos Seminarios publicados en Francia en octubre de 2004.[2]

La mundialización desequilibrada

Autor(es)

La mundialización capitalista apunta esencialmente a la constitución de un mercado mundial y a poner a los trabajadores en competencia directa. La tendencia es al establecimiento de normas universales que actúen a la vez sobre los salarios y la rentabilidad. Poner en competencia a los trabajadores ejerce una presión para igualar a la baja sus condiciones de existencia. Los proyectos de inversión sólo son realizados si la rentabilidad a ellos asociada se encuadra también en las normas establecidas en el nivel mundial.

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