Economía

Grecia: ¿la cuna de qué Europa?

Nota preliminar:
Los resultados electorales se difundieron urbi et orbi en la misma noche del 17 de junio. Con un triunfalismo y alivio que no llegaba a borrar la preocupación por una crisis sin visos de solución, los medios destacaron: “En Grecia ganó la derecha. Subsiste la inquietud de los Mercados”.
Así dichas las cosas, esta es una verdad a medias. Lo cierto es que Nueva Democracia superó (apenas) por 2,77% de los votos a SYRIZA. Y es igualmente cierto que la Coalición de Izquierda Radical creció nuevamente, logrando la adhesión del 26,89% de los electores, triunfando en los grandes centros urbanos y en la franja etaria de 18 a 45 años.
Ahora, Nueva Democracia y los restos del PASOK, con la vergonzante colaboración de la “Izquierda Democrática”, (DIMAR) lograron conformar un “gobierno de salvación nacional”. Llámese como se quiera, es un gobierno de derecha, con una exigua mayoría parlamentaria y la promesa, de difícil concreción, de suavizar el ajuste. Tanto más cuanto que contar con algunos otros escaños no modifica la fragilidad del sistema en que se apoyan: por el desprestigio de los políticos y el régimen (se abstuvo el 38% de la población activa), porque la austeridad seguirá impuesta y supervisada por la Troika, porque la clave de la situación continuará estando en la resistencia activa de la población y en la posible gestación de una alternativa emancipatoria desde abajo.
El desafío queda planteado también para SYRIZA, que deberá eludir la tentación de conformarse con ser una “gran” fuerza parlamentaria y redoblar la apuesta. La izquierda radical, para ser tal, debe construir y constituir una alternativa radical, manteniéndose en las calles y en las luchas, bregando por una salida anticapitalista en Grecia y en Europa.
Por todo esto, a pesar de haberse escrito antes de las elecciones, el artículo que aquí presentamos conserva todo su valor: porque ilustra el contexto y las grandes líneas de la guerra de clases que se libra “en la cuna de Europa”.
Aldo Casas, 22 de junio

La lucha de clases en Europa y las raíces de la crisis económica mundial

               (version française)

Después de haber sido presentada durante mucho tiempo como “deuda de los Estados”, la crisis de los bancos europeos y del euro se desarrolló con rapidez creciente a partir de octubre (2011). Su marco es la crisis económica y financiera mundial en curso desde hace más de cuatro años y constituye un momento de la misma en el terreno específicamente financiero. En las primeras fases de la crisis, el epicentro de la misma estuvo en Wall Street y la City. La dimensión y alcance del shadow banking system y la debilidad de las medidas de seguridad introducidas después de las declaraciones del G20 de Londres en mayo 2009 hacen que estos dos centros neurálgicos de las finanzas, tarde o temprano, marcharán hacia nuevas convulsiones financieras. Por el momento, el escenario está en Europa y la zona del euro. Desde mediados de octubre, para seguir la crisis harían falta un artículo o más por semana. Lo impiden tanto la periodicidad de Carré rouge como los objetivos del colectivo que la edita. Este artículo toma distancia de la situación inmediata. 

Aux racines de la crise économique mondiale

                (versión en español)
 
Après avoir été longtemps maquillée comme dette des Etats, la crise des banques européennes et de l’euro s’est développée depuis octobre à une allure toujours plus rapide. Elle a pour cadre la crise économique et financière mondiale en cours depuis plus de quatre ans. Sur le terrain proprement financier, elle en est un moment. Dans les premières phases de la crise ce sont Wall Street et la City qui en ont été l’épicentre. La dimension et la prégnance du shadow banking system et la faiblesse des mesures de surveillance introduites depuis les déclarations du G20 de Londres en mai 2009, font que ces deux centres névralgiques de la finance mondiale seront tôt ou tard de nouveau en proie à des convulsions financières. Pour l’instant, l’Europe et la zone euro en particulier, en sont le théâtre. Depuis la mi-octobre un article par semaine, sinon plus, aurait été et restera nécessaire pour suivre le cours de la crise. Tant la périodicité de Carré rouge que les objectifs que s’est donné notre collectif l’interdisent. L’article qui suit prend du champ par rapport à la situation immédiate.

Una polémica sobre concepciones y perspectivas acerca de la revolución. Commonwealth y Agrietar el capitalismo. Una lectura mutua

                               (english version)

 

Polémica entre Michael Hardt y John Holloway
 
Michael Hardt y Antonio Negri son autores de Imperio (2000), Multitud (2005) ycompletando la serie– Commonwealth. El proyecto de una revolución del común, publicado en español por la editorial Akal en 2011.
Paralelamente, John Holloway publicó Cambiar el mundo sin tomar el poder (2002), Contra y Más Allá del Capital (2006) y, más recientemente Agrietar el Capitalismo. El hacer contra el trabajo (Ediciones Herramienta, 2011).
Cada una de estas trilogías, por su lado, abrieron polémicas que están lejos de haberse agotado, pues cada título dio nuevos impulsos y tópicos a la discusión.
Ahora, Michael Hardt y John Holloway, con la lectura cruzada de sus últimos libros y el intercambio de cartas que de la misma se derivó, abren un nuevo ángulo de debate que, más allá de coincidencias y discrepancias en sus respectivas posiciones, está referido a las perspectivas y concepciones en torno a la revolución.
Nota de la redacción.
 

 

Creating Common Wealth and Cracking Capitalism. A Cross-Reading

                                            (versión en español)

 

Michael Hardt and John Holloway
 
July 2010
 
Dear John,
One of the things I love about Crack Capitalism, which it shares with Change the World Without Taking Power, is that its argument traces the genealogy of revolt. In other words, you start with the indignation, rage, and anger that people feel but you don't stop there. Your argument leads revolt toward both creative practice and theoretical investigation.
On the one hand, although refusal is essential, perhaps even primary in your argument, especially the break with or exodus from capitalist social forms, every destructive force has to be accompanied by a creative one, every effort to tear down the world around us has to be aimed also toward the creation of a new one. And moreover these two processes, the destructive and the constructive, are not separable but completely embedded or entwined with each other. That is why, as you say, it makes no sense to defer creating a new society until after the complete collapse or demolition of capitalist society. Instead we must struggle now to create a new society in the shell of the old or, rather, in its cracks, its interstices. 
On the other hand, you demonstrate how revolt must lead not only to practical but also theoretical innovation. Although your book starts with an affective state and instances of practical resistance, the central argument involves a conceptual investigation, most importantly, it seems to me, about the role and potential of our productive capacities in capitalist society. I don't mean to pose a separation here between practice and theory. In fact, your argument requires that they too are completely embedded or entwined. In order to change the world we need not only to act differently but also to think differently, which requires that we work on concepts and sometimes invent new concepts.

 

Tres pasos hacia una antropología histórica del neoliberalismo real

               (english version)
 
La antropología del neoliberalismo se ha polarizado entre un modelo económico hegemónico anclado por variantes del dominio del mercado y un enfoque insurgente, alimentado por derivaciones del concepto foucaultiano de gubernamentalidad. Ambas concepciones oscurecen qué es lo “neo” del neoliberalismo: el rediseño y redespliegue del estado como el actor central que impone las leyes y construye las subjetividades, las relaciones sociales, y las representaciones colectivas adecuadas para hacer realidad los mercados. Basado en dos décadas de investigaciones de campo en la estructura, en la experiencia, y en el tratamiento político de la marginalidad urbana en la sociedad avanzada, propongo una vía media entre estos dos enfoques, que interpreta al neoliberalismo como una articulación del estado, el mercado y la ciudadanía que emplea al primero para imponer el sello del segundo sobre la tercera. El concepto de campo burocrático de Bourdieu nos ofrece una herramienta poderosa para diseccionar la renovación del estado como un aparato de estratificación y clasificación conduciendo la revolución neoliberal desde arriba y sirve para proponer tres tesis: 1) el neoliberalismo no es un régimen económico sino un proyecto político de creación de un estado que ponga al “workfare” disciplinario, el “prisonfare”[1] neutralizador y la “responsabilidad individual” al servicio de la mercantilización; 2) el neoliberalismo implica una inclinación derechista de las agencias burocráticas que definen y distribuyen los bienes públicos y genera un estado-centauro que practica el liberalismo en la cumbre de la estructura de clases y el paternalismo punitivo en base; 3) el crecimiento y la glorificación del ala penal del estado es un componente integral del Leviatán neoliberal, de modo que en la antropología política del dominio neoliberal se deberá introducir a la policía, los tribunales y las cárceles.

Los atolladeros de la economía latinoamericana

Autor(es)

Al concluir el año 2011 reaparecen los nubarrones sobre la economía latinoamericana. El brusco agravamiento de la crisis global augura un freno del crecimiento que aumenta el nerviosismo. Durante el último quinquenio el producto bruto regional mantuvo un ritmo ascendente del 5% anual, a pesar de la desaceleración registrada en el 2009. La recuperación posterior se prolongó durante el 2011, que finalizaría con un incremento de 4,4% del PBI. Hay previsiones de otro aumento del 4,1% para el 2012, pero nadie sabe cuánto durarán los escudos protectores frente a la nueva turbulencia internacional.
Los neoliberales advierten contra la recaída y proponen recortar el gasto público para reforzar las defensas. Aunque la deuda pública y privada es muy inferior al promedio de los países desarrollados, promueven la contracción para asegurar las acreencias de los banqueros. Sus convocatorias a la austeridad expresan esta prioridad de los financistas. 

Una crisis sin fondo

Autor(es)

En el momento en que se está redactando este artículo, dos grandes crisis sacuden al capitalismo y hunden a las Bolsas: crisis de la deuda soberana en Europa, suspense sobre el techo de la deuda en los Estados Unidos. Es probable que los gobiernos afectados consigan recuperarse del golpe, justo al borde del abismo. Pero estas tensiones extremas muestran que la crisis, tres años después de su estallido, está lejos de haber terminado y que su factura, después de haber sido transmitida a los presupuestos públicos, se presenta hoy a los pueblos. La intención de este artículo es repasar la trayectoria reciente del capitalismo y examinar sus implicaciones en el período abierto por la crisis. 

La vulnerabilidad del sistema financiero, la ilegitimidad de las deudas públicas y el combate político internacionalista por su anulación

             (version française)

En la primavera de 2010, los grandes bancos europeos, encabezados por los bancos franceses y alemanes, convencieron a la Unión Europea y al Banco Central Europeo que el riesgo de default de la deuda pública de Grecia ponía en peligro sus balances. Los grandes bancos europeos habían recibido una fuerte ayuda en el otoño del 2008, cuando la quiebra del banco Lehmann Brothers en Nueva York llevó la crisis financiera a su paroxismo. Luego del salvataje, no depuraron todos los activos tóxicos de sus cuentas. Y a pesar de todo siguieron haciendo colocaciones de alto riesgo. Para algunos, el más mínimo default de pago significaría la quiebra. En mayo 2010 se montó un plan de salvataje con un ribete financiero y otro de drástica austeridad presupuestaria y acelerada privatización: fuertes reducciones de los gastos sociales; disminución de los salarios de empleados públicos y reducción de su cantidad; nuevos ataques a los sistemas jubilatorios, fuesen por capitalización o por repartición. Los primeros países en aplicarlo, como Grecia y Portugal, quedaron atrapados en una infernal espiral cuyas víctimas inmediatas son las capas populares y los jóvenes. Esta política afecta a un número cada vez mayor de países en Europa occidental y mediterránea, después de haber asolado a los países bálticos y balcánicos. El costo del salvataje del sistema financiero europeo y, con él, del sistema mundial, se impone a los trabajadores, a la juventud y a las capas populares más vulnerables.

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