Economía

La crisis mundial capitalista y el capital ficticio

 
El sistema capitalista atraviesa desde la década de los setenta del siglo pasado, por un escenario global de crisis periódicas que fueron afectando severamente el régimen de acumulación iniciado en la posguerra. Reaparecieron en el capitalismo el lento progreso técnico, la caída de la rentabilidad, el débil ritmo de acumulación y el desempleo estructural. Durante el transcurso de este ciclo, se ejecutaron programas económicos y sociales que respondiendo al paradigma del orden neoliberal, consolidaron el poder de clase de la burguesías más concentradas, cuya máxima expresión se configuró en los ochenta, durante la era Reagan–Thatcher.

“Si eres tan inteligente, ¿por qué no eres rico?”

 
“Marx era, ante todo, un revolucionario. La verdadera misión de su vida, era cooperar en el derrocamiento de la sociedad capitalista y de las instituciones políticas creadas por ella, y contribuir a la emancipación del proletariado moderno” (Engels, 1883). ¿Podríamos hoy decir lo mismo de los economistas marxistas? ¿Que son revolucionarios cuya verdadera misión es cooperar en el derrocamiento del capitalismo?

Notas sobre el momento actual del capitalismo (primera parte)

 
          (version française)
 
La lucha que llevan adelante los trabajadores y las capas pauperizadas urbanas y rurales en todas partes del mundo contra el capital se desarrolla hoy en el marco de la economía y la sociedad capitalista mundial, en un momento específico de su historia, que es también la de la humanidad. La crisis económica y financiera que comenzó en julio-agosto de 2007, tuvo un primer momento de paroxismo en septiembre de 2008 (quiebra de Lehman) y desembocó en una recesión mundial seguida por un estancamiento interminable,[i] es mucho más que otra “crisis muy grande”. Marca, en un grado sin precedentes, los límites históricos del capitalismo que, al no haber podido ser trascendidos, anuncian una nueva época de barbarie. Esta incluye centralmente la degradación, por supuesto diverso según países y continentes, en las formas de explotación y condiciones de vida de los trabajadores y masas pauperizadas, pero también el cambio climático y las otras dimensiones de la crisis ambiental (por ejemplo las poluciones químicas), cuyas consecuencias ya son los primeros en sufrir y, finalmente, las nuevas guerras de las que otra vez son las primeras víctimas, como en el Cercano y Medio Oriente. Las luchas llevadas adelante por los trabajadores y oprimidos están fragmentadas por país. En el marco europeo, donde en los años 1990 las grandes huelgas habían tenido algún eco entre un país y otro, esos progresos no resistieron a la crisis y el aumento de la desocupación. El poner en competencia directa a los trabajadores a nivel del empleo y los salarios entre países de un mismo continente así como entre uno y otro continente en el marco de la economía mundializada de hoy, da a cada burguesía, sea cual fuere su lugar en la cambiante jerarquía del capital mundial, una posición de fuerza, inédita históricamente, con respecto a sus “propios” trabajadores, incluidos los trabajadores inmigrantes.

Notes sur le moment actuel du capitalisme (première partie)

 
           (versión en español) 
 
La lutte menée face au capital par les travailleurs et les couches urbaines et rurales paupérisées partout dans le monde se déroule aujourd’hui dans le cadre l’économie et la société capitaliste mondiale à un moment spécifique de son histoire, qui est aussi celle de l’humanité. La crise économique et financière, qui a commencé en juillet-août 2007, connu un premier moment paroxystique en septembre 2008 (faillite de Lehmann) et débouché sur une récession mondiale suivie d’une stagnation sans fin[i], est bien plus qu’une nouvelle « très grande crise ». Elle marque à un degré jamais connu avant les limites historiques du capitalisme qui, faute d’avoir pu être transcendées, annoncent une nouvelle époque de barbarie. Celle-ci inclue centralement le basculement, différencié bien entendu entre pays et continents, dans les formes d’exploitation et les conditions d’existence des travailleurs et des masses paupérisées, mais aussi le changement climatique et d’autres dimensions de la crise environnementale (par exemple les pollutions chimiques) dont ils sont déjà le plus souvent les premiers à subir les conséquences et enfin les guerres nouvelles dont ils sont une fois encore les premières victimes comme au Proche et au Moyen Orient. Les luttes menées par les travailleurs et les opprimés sont morcelées entre pays. Dans le cadre européen où dans les années 1990, les grandes grèves avaient un écho d’un pays à l’autre, les avancées n’ont pas résisté à la crise et la montée du chômage. La mise en concurrence directe des travailleurs sur le plan de l’emploi et des salaires entre pays d’un même continent ainsi que d’un continent à l’autre dans le cadre de l’économie mondialisée d’aujourd’hui donne à chaque bourgeoisie, quelle que soit sa place dans la structure hiérarchique changeante du capital mondial, une position de force, inédit historiquement, à l’égard de ses « propres » travailleurs, travailleurs immigrés compris. Elle est adossée au capital comme rapport d’exploitation et de domination mondial et c’est au capital compris ainsi que les travailleurs se heurtent en dernière instance partout où ils sont.

Miradas posdesarrollistas

Autor(es)

 
Diversos exponentes del pensamiento radical han formulado en los últimos años críticas contundentes al desarrollismo. Estos cuestionamientos objetan el extractivismo y los modelos de crecimiento a cualquier precio. Destacan especialmente los efectos devastadores de la agroexportación y la minería a cielo abierto que impera en América Latina. Ambas actividades constituyen el pilar de un curso económico regresivo implantado a mitad de los 80[i].

A propósito de la sobre-población y del proletariado

Una mañana de 1930, en la ciudad industrial de Osaka, Koh Joon-Sok se despierta en su pequeña pieza individual de obrero coreano. Desde hace más de un mes, endeudado con el propietario, sin éxito, busca un empleo. Al igual que muchos coreanos dejó su lugar de nacimiento a raíz de la imposición a gran escala de la cultura del arroz bajo la colonización japonesa. Esto provocó no sólo numerosas expropiaciones sino también un gran éxodo rural hacia las ciudades japonesas. Esta población coreana “excedente”, que aumenta y no encuentra trabajo en las grandes unidades de producción se limita esencialmente al trabajo de la jornada o al empleo que jamás está garantizado. Koh, uno de ellos, espera poder encontrar trabajo en Osaka para poder ayudar a su familia coreana. Pero, después de haber sido despedido de su primer empleo tuvo que renunciar al segundo, por causa de los incesantes insultos racistas y, posteriormente, fue dado de baja de un tercer empleo por una falta menor con lo que ya no pudo más subsidiar a su familia. Mientras tanto, se desarrolla un discurso político que concierne a lo que el gobierno japonés califica de “problema coreano”. La incapacidad de la economía japonesa –entonces en crisis – de absorber esta mano de obra “sobre-poblada” precaria y casi exclusivamente coreana, permitió la emergencia de un discurso contra la migración y por el reforzamiento del control de esta “sobre-población” en el sistema de desempleo y de asistencia social. Las políticas públicas acentuaron la racialización de los problemas económicos a los que se tuvieron que enfrentar las poblaciones coreanas. En realidad, la situación de Koh es ilustrativa respecto de la manera en que, por lo general, se superponen el aumento del desempleo o la precariedad bajo el capitalismo y la fragmentación del proletariado a través de sus dimensión étnicas y de género. El ejemplo de Koh –nos dice Kawashima– esclarece tanto en los debates teóricos como políticos referentes a las “sobre-poblaciones”, la contingencia en la relación entre trabajo y capital, la pobreza y la segmentación del asalariado.

Apuntes sobre el modelo económico kirchnerista. Un cuento de “El Tío"

A mí se me hace cuento...
Jorge Luis Borges,
“Fundación mítica de Buenos Aires”
 
 
“El modelo” en los discursos del gobierno y sus críticos
 
Buena parte de economistas e intelectuales, que son funcionarios o partidarios del gobierno, sostienen que el modelo económico en marcha es de carácter nacional-industrial en un proceso de neodesarrollismo. La Presidenta de la Nación sostiene el eslogan: “Desarrollo con inclusión”, mostrando números de crecimiento del PIB, del mayor peso relativo del sector industrial en las exportaciones y del descenso de la tasa de desempleo.

Hardt, Holloway, Gutiérrez Aguilar, Löwy... Desbordar los dilemas para construir estrategias integradoras y transformadoras

Leer en El Viejo Topo las correspondencias críticas de Hardt y Holloway[1] sobre Commonwealth[2]y Agrietar el capitalismo,[3] me ha llevado a otra correspondencia de Holloway con Michael Löwy, a propósito del libro Cambiar el mundo sin tomar el poder,[4]y a la presentación de este libro de Raquel Gutiérrez Aguilar.[5] O sea, trato de abrir un camino para criticar la manía por los dilemas y las disyuntivas en que nos quieren encerrar algunos teóricos de origen anglosajón, más o menos “antagonistas”. El intento de repasar-criticar sus acuerdos y desacuerdos es una forma de no quedarse atrapados en las abstracciones y peligros que señalan sus miedos y sus preguntas. Entre estos autores hay acuerdos y desacuerdos, más o menos velados o manifiestos, pero pocas veces se aprecian superaciones, desbordes o construcciones que permitan avanzar más allá de tenía razón o no la tenía este o aquel.

Brasil. Crisis profundiza regresión neocolonial

La crisis económica mundial cumplió su quinto año sin ninguna señal de que estén siendo superadas las contradicciones que la provocaran. La subsistencia de un gigantesco excedente absoluto de capital que no puede realimentar el circuito de valorización del capital aumentando las inversiones productivas, mantiene latente como amenaza devastadora la tendencia a una violenta desvalorización de la riqueza.

Grietas y Revoluciones. Observaciones a Agrietar el capitalismo. El hacer contra el trabajo, de John Holloway

Conozco personalmente a John Holloway desde hace 33 años, hemos colaborado en muchas cosas, he difundido sus trabajos en varias ocasiones y publicaciones, lo estimo, aprecio y además respeto mucho sus aportes teóricos y sus investigaciones del pasado. Por eso, cuando me escribió que me mandaría este libro sabiendo que no estaría de acuerdo pero pidiéndome que lo criticara, tanto su apertura de espíritu como su honestidad y su coraje intelectual me obligaron a acceder, a pesar de que estaba peleando con otros trabajos. Noblesse oblige, máxime cuando la obra de John ha sido editada por los compañeros de Herramienta -como Francisco Sobrino, Néstor López y Aldo Casas-, con muchas de cuyas opiniones no coincido aunque sí compartamos otras importantes y a los cuales respeto por sus permanentes esfuerzos militantes anticapitalistas.

Sin embargo, esta no será una verdadera reseña, ya que hay en el libro muchas cosas importantes que merecen ser comentadas y otras que dan lugar a largas refutaciones, pero no cuento con el tiempo necesario para hacer ambas cosas. Por eso aquí me limitaré a lo que creo es fundamental y, más que el bisturí de la crítica, utilizaré el hacha de mano del carpintero, sin que en esta actitud haya ni sombra de subestimación de John, como pensador anticapitalista. 
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