Ecología y medio ambiente

Negatividad y utopía en el movimiento altermundialista.

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El movimiento altermundialista es sin duda alguna el más importante fenómeno de resistencia antisistémica a comienzos del siglo XXI. Esta vasta nebulosa, esta suerte de “movimiento de movimientos”, que se manifiesta en forma visible cuando se realizan los Foros Sociales –regionales o mundiales– y las grandes manifestaciones de protesta –contra la Organización Mundial de Comercio, el G 8 o la guerra imperialista en Irak– no corresponde a las formas habituales de la acción social o política. Es una amplia red descentralizada, múltiple, diversa y heterogénea, que asocia sindicatos obreros y movimientos campesinos, ONGs y organizaciones indígenas, movimientos de mujeres y asociaciones ecológicas, intelectuales y jóvenes activistas. Lejos de ser una debilidad, esta pluralidad es una de las fuentes de la fuerza, crecimiento y expansión del movimiento.

La predación de la naturaleza y el territorio como acumulación

 

Naturaleza y modernidad
La historia del desarrollo capitalista ha estado primariamente definida por la ecuación capital-trabajo pero también por aquella otra, casi ignorada, relación capital-recursos naturales. La expansión del capitalismo es a su vez la expansión de la sociedad occidental originada en Europa, proceso que estuvo signado por la conversión de los territorios ocupados y colonizados de la periferia en dadores predominantes de materias primas que se inyectaron al proceso de acumulación de las áreas centrales. La particular conjunción entre tecnología, trabajo y territorio representa la expresión concreta para plasmar la ecuación mencionada en el ámbito de la producción social de la existencia, teniendo siempre en cuenta que en la tecnología están implicados la producción, la reproducción, el trabajo y las relaciones sociales presentes en ambas. Esta conjunción se inserta de una manera cada vez más profunda en las definiciones que atañen a la competencia internacional y constituyen pilares fundamentales en el proceso de construcción de hegemonía.

 

Natureza e Trabalho na lógica do Capital: contradições sociais do desenvolvimento econômico e limites ambientais do complexo agroindustrial canavieiro no Brasil

(version en castellano)

Introdução
 
Nas últimas décadas, pudemos observar que o modo de produção capitalista sofreu inúmeras mudanças em seu “metabolismo social” a partir da reestruturação produtiva, que vem se processando com a implantação de novos modelos produtivos, novas formas de organização do trabalho e inovações técnico-científicas. O objetivo dessas mudanças, além de buscar conter as contradições sociais inerentes à “crise estrutural do capital” (MESZÁROS, 2002), que se manifestou no interior do sistema desde meados dos anos 1970, visa a garantir também novas bases de produção e reprodução econômica e novas formas de controle sobre o trabalho e sobre a natureza para repor o movimento incessante de expansão e acumulação do capital. 

La violencia contra la naturaleza o el poder desnudo de las transnacionales

  Millones de argentinos sufren el hambre y la desnutrición, en la tierra que alguna vez fuera llamada granja del mundo. Otros millones se alimentan malamente con comidas industrializadas que, jamás habrían imaginado ingerir sus antepasados. En el Paraguay de Lugo el ejército todavía suele acompañar a las topadoras, a las máquinas de siembra directa y a los fumigadores brasiguayos, mientras el éxodo a las ciudades como Asunción se torna masivo. En Brasil, el gobierno de Lula acepta ser el exponente más claro del nuevo modelo de las corporaciones, y mientras presiona en los foros internacionales a favor de los biocombustibles convierte al Cono Sur en su patio trasero y de repoblamiento poblacional. En Uruguay, los líderes del Frente Amplio le demuestran al mundo su propia experiencia en socialismo municipal a la vez que su enorme indiferencia respecto al medio ambiente: no son capaces siquiera de comprender que las papeleras expresan un modelo de país monocultor de eucaliptos, que la soja contrabandeada desde la Argentina para no pagar las retenciones y la aprobación de semillas genéticamente modificadas como el arroz con caroteno, configuran el destino colonial del Uruguay en el siglo XXI. En Bolivia, la intervención de Lula y de Cristina ante la amenaza de la guerra civil, logró que se quitara de la nueva Constitución la prohibición a los organismos genéticamente modificados y ello parece haber detenido la confrontación, probablemente también los ímpetus de cambios existentes. El movimiento secesionista santacruceño se apoya fundamentalmente en los intereses de los sojeros y arroceros del departamento de Santa Cruz, cuyas exportaciones crecientes casi equiparan hoy a las exportaciones del gas boliviano. Desde estas perspectivas, tanto de la ecología como de la implantación de nuevos procesos de colonialismo corporativo, el común de las miradas que tan sólo logran un recuento de países latinoamericanos ordenados a izquierdas o a derechas, parecieran evadir la creciente complejidad de las situaciones locales, y nos hacen prisioneros de la confusión de los viejos paradigmas de los años 60 y 70 sin poder resolver los desafíos del presente. 

Consideraciones en torno al hambre y a la natura dominata. Pertinencia del Principio Esperanza.

 

En las cincuenta y seis páginas del informe de los Objetivos de desarrollo del Milenio publicado por la Organización de las Naciones Unidas en 2009 observamos las secuelas más abyectas del sistema económico. Los funcionarios y burócratas de los principales organismos internacionales (OMC, FMI, BM, entre otros) esgrimen la “ayuda humanitaria” prestada en estos últimos años. Sin embargo, las buenas intenciones de erradicar la pobreza en 2015 se han visto desvanecidas por una realidad que presenta la cifra de 1.020 millones que sufren hambre diariamente[1]. Según el informe en 2005, por un lado el 51% de la población en África subsahariana vivía con menos 1,25 de dólar al día, mientras que, por el otro, la emisión de dióxido de carbono alcanzó la cifra de 28.275 millones de toneladas métricas. La deforestación arrasa 13 millones de hectáreas por año, lo que representa la superficie de un país como Bangladesh. La relación entre pobreza y deterioro ambiental es evidente. Incluso en el prólogo de dicho Informe, el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-Moon (ODM, 2009: 3), señala que “ha llegado la hora de llevar a cabo los cambios estructurales que son necesarios para avanzar más decididamente hacia un desarrollo y sostenibilidad más equitativos y hacer frente a la crisis climática”.

 

El último de los piquillines

        “La vitalidad se revela no sólo en la capacidad de
        persistir sino en la de volver a empezar.”
       (Francis Scott Fitzgerald)
 
Estoy persuadido de que el escritor estadounidense no fue lo suficientemente feliz en esta frase. O, al menos, debió aclarar “La vitalidad humana”, etcétera. Trataré de explicarlo.
El vallecito de Raco guarda o por lo menos guardaba una ecología dictada por el asombro. Mitad selva de yungas, mitad monte xerófilo. Proporción que tuvo en sus partes y medidas, el dibujo de dos sistemas tan disímiles y encontrados, luchando allí por sobrevivir, coexistiendo lo árido contra las lluvias y la jungla descontenta con esos ciclos de aridez. Un adorno puesto a la Tierra en forma y materia diferentes que, como en los dijes antiguos, se colgaban a los niños por el cuello. 

Capitalismo en el País de las Maravillas

En un ensayo reciente, “Economics Needs a Scientific Revolution” publicado en Nature, una de las principales revistas científicas, el físico Jean-Philippe Bouchaud, investigador para un banco de inversión, preguntó retóricamente “¿Cuál es el logro distintivo de la economía?” y respondió: “Sólo la recurrente incapacidad de predecir y advertir las crisis.” [1]  Aunque su discusión se centra en la actual crisis financiera mundial, la observación se aplica igualmente bien a los enfoques económicos predominantes respecto del medio ambiente­ -según los cuales, por ejemplo, selvas antiguas son vistas como bienes no productivos a ser liquidados, y el aire limpio y el agua son bienes de lujo para que el adinerado compre indiscriminadamente.

El desarrollo humano sustentable no es posible en el capitalismo. La construcción de (algunas) alternativas desde abajo.

Introducción

El concepto desarrollo sustentable se relaciona directamente con la llamada crisis ambiental, que no es un fenómeno reciente o nuevo pues sus primeras expresiones comienzan a ser analizadas en la década de los años sesenta del siglo pasado (hace casi cincuenta años). Al respecto, diversos autores señalan que es claro que los problemas socio-ambientales generados por el capitalismo, modelo de desarrollo depredador de la naturaleza y de las culturas, comienzan a evidenciarse precisamente en las últimas décadas del siglo XX.[1]

Una mirada dinámica sobre el concepto de bioseguridad y la biotecnología

 

Introducción
Luego de la inserción de las biotecnologías como forma de producción agraria, el concepto de bioseguridad surgió como elemento nodal de los marcos de regulación.
El concepto de bioseguridad conforma, en la actualidad, uno de los principales elementos de discusión tanto desde los movimientos sociales como desde los Estados. Esto se plasma en la presencia de la temática no sólo en la elaboración de tratados internacionales, sino también en la construcción creciente y paulatina de legislación sobre bioseguridad en las esferas nacionales. Entonces, ¿qué implica el concepto de bioseguridad?, ¿qué carácter adquiere en el marco del nuevo patrón de dominación instaurado en las regiones agrarias?, son preguntas que intentaremos repasar someramente, con el fin de acercarnos a una comprensión más acabada de este concepto.

 

Les origines communes de la crise économique et de la crise écologique

(Versión en castellano)

1. L’une des traits majeurs de la situation qui s’est ouverte depuis 2007, est la conjonction entre la crise économique mondiale et la progression de la crise climatique et de ses effets sociaux mondiaux gravissimes. S’y ajoutent ceux de la crise alimentaire provoquée très largement de façon directe par les politiques commerciales mises en œuvre depuis vingt ans. La rapidité avec laquelle la crise climatique progresse et touche les populations des pays les plus pauvres et vulnérables, signifie que celles-ci vont subir les impacts combinés de la récession mondiale, du réchauffement et des effets des politiques agricoles imposées à de si nombreux pays. On peut être sûr qu’une question qui met en cause la civilisation comme telle, va être traitée par les gouvernements comme une question de maintien de l’ordre, tant au plan national qu’international (voir les mesures de l’UE contre l’immigration). Mais dans certaines parties du monde, les effets des changements climatiques, mais aussi les résistances populaires qu’ils provoqueront seront sans doute si forts qu’ils rejailliront sur l’économie et aggraveront la récession.

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