Ecología y medio ambiente

Lukács y Marx contra el “ecologismo acrítico”: por una ética ambiental materialista

1. Introducción

Es seguro afirmar que la preocupación por la inminente crisis ambiental es hoy generalizada. Además de los desastres ambientales provocados por los seres humanos –como los casos de derramamiento de petróleo del Amoco Cadiz en la costa francesa y del Exxon Valdez en el Golfo de Alaska, la tala de árboles en el Amazonas, el accidente nuclear en Chernobil–, la intensidad y el número de eventos extremos llamados naturales exhiben cada vez más su carácter antropogénico. No sorprende, de esa forma, que la temática ambiental haya provocado reflexiones en diversos sectores de la sociedad.

Aunque restrictas en número y en capacidad de movilización, es posible identificar formulaciones teóricas de los problemas ambientales que se inspiran en análisis radicalmente críticos de la sociedad (i.e., en Marx y en el marxismo). Autores como Foster (2002) y Burkett (1999) ya establecieron, a nuestro juicio con éxito, el vínculo entre la dinámica propia de la formación socio-económica vigente y los innumerables fenómenos de degradación ambiental. Incluso así, continúa prevaleciendo en el debate sobre el tema lo que llamaremos ecologismo acrítico (o presentista): el ecologismo (estudio científico de la relación entre la vida social y el ambiente natural) que se distingue por la pretensión de superar los problemas ambientales en el interior de la formación social en que vivimos, la sociedad regida por el capital. 

Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra

 

22 de Abril Cochabamba, Bolivia
 ACUERDO DE LOS PUEBLOS
 
Hoy, nuestra Madre Tierra está herida y el futuro de la humanidad está en peligro.
De incrementarse el calentamiento global en más de 2º C, a lo que nos conduciría el llamado “Entendimiento de Copenhague” existe el 50% de probabilidades de que los daños provocados a nuestra Madre Tierra sean totalmente irreversibles. Entre un 20% y un 30% de las especies estaría en peligro de desaparecer. Grandes extensiones de bosques serían afectadas, las sequías e inundaciones afectarían diferentes regiones del planeta, se extenderían los desiertos y se agravaría el derretimiento de los polos y los glaciares en los Andes y los Himalayas. Muchos Estados insulares desaparecerían y el África sufriría un incremento de la temperatura de más de 3º C. Así mismo, se reduciría la producción de alimentos en el mundo con efectos catastróficos para la supervivencia de los habitantes de vastas regiones del planeta, y se incrementaría de forma dramática el número de hambrientos en el mundo, que ya sobrepasa la cifra de 1.020 millones de personas. 

La tragedia de Rio y las doctrinas de choque

 

Fomentada por el capital, la tragedia en Río, produce el clima para las nuevas doctrinas de choque

Sou o monstro criado por ti
No lixão do Jaracati
Foi ali que vi minha mãe
Garimpando um rango pra mim
Foi ali que eu vi os irmãos
Todos negros com calos nas mãos
Atração pro boy que filmava
Da sacada de sua mansão
Foi ali que eu vi o contraste
Duas cidades em uma cidade
Foi ali que eu vi que nós éramos
Patrimônio da desigualdade" 
O Imortal, autor Gíria Vermelha

Vivo entre Niterói y Santa Teresa, mientras escribo, después de tres días de lluvias que azotaron el Gran Rio, muchos de mis vecinos en ambos lugares, no tienen dónde vivir. Otros muchos no sobrevivieron. Sólo en Morro do Bumba, en Niterói, se estima en 200 las personas que podrían haber muerto enterradas.

Revolución y (crítica del) progreso: la actualidad ecosocialista de Walter Benjamin

El concepto de progreso debe ser
fundamentado en la idea de catástrofe. Que
“las cosas continúen así” es la catástrofe.
Walter Benjamin
 
El capitalismo y la emergencia de la crisis ecológica
Desde mediados de la década de 1970, la reorganización de los parámetros de acumulación y reproducción ampliada del capital anunció la emergencia de una crisis ecológica sin precedentes, revelando el ímpetu destructivo que preside la lógica capitalista. Desde el crecimiento exponencial de la polución del aire, el agua potable y el medio ambiente a la destrucción vertiginosa de las selvas tropicales y la biodiversidad, desde el agotamiento y la desertificación del suelo a la drástica reducción de la biodiversidad por la extinción de millares de especies, son varios los ejemplos del carácter destructivo del modelo civilizatorio capitalista.
            Desde entonces, “las amenazas contra las condiciones físicas de reproducción de la vida alcanzaron, en numerosos, países y hasta en regiones enteras, una dimensión mucho más trágica que a comienzos del siglo XX”.[1] Si hasta entonces los defensores del “progreso” capitalista aún podían ensalzar su poder de “destrucción productiva”, ahora, más que nunca, el aspecto predominante es el de la “producción destructiva cada vez mayor y más irremediable”, activando la posibilidad de “eliminación de las condiciones de reproducción sociometabólica del capital”.[2]

La Cumbre Climática en Copenhague. Derrota en la cumbre, victoria en la base.

 

Se sabía que la cumbre de las Naciones Unidas en Copenhague no desembocaría en un nuevo tratado internacional sino en una simple declaración de intenciones -una más. Pero el texto adoptado al término del encuentro es peor que todo lo que se había podido imaginar: ¡no hay objetivos cifrados de reducción de las emisiones, ni año de referencia para medirlos, ni plazos, ni fecha!. El texto contiene una vaga promesa de cien millardos de dólares por año para la adaptación en los países en desarrollo, pero las fórmulas utilizadas y diversos comentarios hacen temer préstamos administrados por las grandes instituciones financieras más que verdaderas reparaciones pagadas por los responsables del desastre. 

 

“Socialismo o barbarie”: las nuevas dimensiones de una alternativa

(version française)

En el sitio web de Contretemps puede leerse un capítulo del último libro publicado por Isabelle Stengers: Au temps des catastrophes. Résister à la barbarie qui vient [“En tiempo de catástrofes. Resistir la barbarie que se aproxima”].[1] Pasados más de dos meses de subido, ese capítulo (de lectura libre) no había merecido comentarios, ni había recibido muchas visitas. En general, el libro parece haber provocado pocos artículos polemizando con las posiciones expuestas y, hasta donde yo sepa, ninguno proveniente de los anticapitalistas. Sin embargo, el libro se dirige a ellos, diría que en primer lugar. La escasa reacción parecería confirmar el temor manifestado por la autora. Ella anticipa que frente a la amenaza climática “se proponen llamados a la Unión Sagrada” por el capital bajo las imágenes de “el Empresario”, “el Estado” y “la Ciencia”, con “las acusaciones de traición que automáticamente acompañan esas convocatorias”. Pero lo que más teme Isabelle Stengers es 

Que esto sólo incite a quienes resisten a constatar de labios para afuera que el calentamiento es efectivamente un “problema nuevo”, constatación inmediatamente seguida de la demostración de que ese problema, como todos los demás, debe ser cargado en la cuenta del capitalismo y luego por la conclusión de que lo importante es mantener el rumbo, sin dejarse confundir por una verdad que no debe perturbar las perspectivas de lucha.[2]

Sería efectivamente desastroso que la crisis por el cambio climático y sus implicaciones tengan tal gravedad que los habituales lectores de estos temas vacilen en sacar las debidas conclusiones o se callen después de la lectura. Porque puede haber discrepancias, como más adelante se verá, sobre algunas propuestas de Isabelle Stengers a nivel de la acción política en general. Pero en tal caso hay que expresarlas, para que sea posible iniciar un debate.

"Socialisme ou barbarie": les nouvelles dimensions d'une alternative

Publié sur Contretemps (http://contretemps.eu)

Cela fait environ deux mois qu’on peut lire sur le site de Contretemps un chapitre du dernier livre d’Isabelle Stengers, Au temps des catastrophes. Résister à la barbarie qui vient. Le livre a été publié en mars 2009 par les Editions Les Empêcheurs de penser en rond/La Découverte. Le chapitre disponible en lecture libre n’a pas fait à ce jour l’objet de commentaires sur le site. Il a même reçu assez peu de visites (il y en a eu 323 au moment où je termine ce texte, dont deux qui me sont imputables !). De façon plus générale, le livre semble avoir suscité assez peu d’articles discutant les positions présentées[1] [1] et au moins à ma connaissance, aucun du côté des anticapitalistes. C’est pourtant à eux que son livre s’adresse, je dirais même en premiers. Le peu de réactions confirmerait alors ce qu’elle dit redouter. Elle anticipe que face à la menace climatique « des appels à l’union sacrée soit proposés » par le capital sous les figures de « l’Entrepreneur », de « l’État » et de « la Science », avec « les accusations de trahison qui accompagnent automatiquement de tels appels». Mais ce que Isabelle Stengers craint surtout, est « que cela n’incite ceux qui résistent, à constater du bout des lèvres seulement que le réchauffement est en effet un ‘problème nouveau’, ce constat étant suivi immédiatement par la démonstration de ce que ce problème, comme tous les autres, est à mettre au compte du capitalisme, puis par la conclusion qu’il s’agit donc de maintenir le cap, sans se laisser troubler par une vérité qui ne doit pas déranger les perspectives de la lutte » (p.69). Il serait effectivement désastreux que la signification de la crise du changement climatique et ses implications soient si lourdes de conséquences que ceux qui liraient normalement un essai sur un tel sujet hésitent à le faire, ou alors l’ayant lu gardent le silence. Il peut y avoir désaccord, comme on le verra plus loin, sur certaines des propositions faites par Isabelle Stengers sur le plan de l’action politique au sens large. Mais alors il faut les exprimer, de façon à permettre au débat de s’ouvrir.

Crisis Civilizatoria

En estos momentos se desenvuelve otra crisis que, a primera vista, hace parte del recurrente ciclo capitalista que en forma periódica desemboca en una caída drástica en todos los órdenes de la vida económica. Pero si se mira con algún cuidado, la crisis actual tiene unas características diferentes a todas las anteriores ya que hace parte de un quiebre civilizatorio de carácter integral, que incluye factores ambientales, climáticos, energéticos, hídricos y alimenticios. La noción de crisis civilizatoria es importante porque con ella se quiere enfatizar que estamos asistiendo al agotamiento de un modelo de organización económica, productiva y social, con sus respectivas expresiones en el ámbito ideológico, simbólico y cultural. Esta crisis señala las terribles consecuencias de la producción de mercancías, que se ha hecho universal en los últimos 25 años, con el objetivo de acumular ganancias para los capitalistas de todo el mundo y que sólo es posible con el gasto exacerbado de materiales y energía.

Ecosocialismo: hacia una nueva civilización

Autor(es)

(english version)

Las presentes crisis económica y ecológica son parte de una coyuntura histórica más general: estamos enfrentados con una crisis del presente modelo de civilización, la civilización Occidental moderna capitalista/industrial, basada en la ilimitada expansión y acumulación de capital, en la “mercantilización de todo” (Immanuel Wallerstein), en la despiadada explotación del trabajo y la naturaleza, en el individualismo y la competencia brutales, y en la destrucción masiva del medio ambiente. La creciente amenaza de ruptura del equilibrio ecológico apunta a un escenario catastrófico –el calentamiento global– que pone en peligro la supervivencia misma de la especie humana. Enfrentamos una crisis de civilización que demanda un cambio radical.[1]

Ecosocialismo es un intento de ofrecer una alternativa civilizatoria radical, fundada en los argumentos básicos del movimiento ecológico, y en la crítica marxista de la economía política. Opone al progreso destructivo capitalista (Marx) una política económica basada en criterios no monetarios y extraeconómicos: las necesidades sociales y el equilibrio ecológico. Esta síntesis dialéctica, intentada por un amplio espectro de autores, desde James O’Connor a Joel Kovel y John Bellamy Foster, y desde André Gorz (en sus escritos juveniles) a Elmar Altvater, es al mismo tiempo una crítica de la “ecología de mercado”, que no desafía el sistema capitalista, y del “socialismo productivista”, que ignora la cuestión de los limites naturales.

Ecosocialism: towards a new civilization

Autor(es)

 (version en castellano)

 The present economical and ecological crisis are part of a more general historical conjoncture :   we are confronted with a crisis of the present model of civilization, the Western modern capitalist/industrial civilization, based on unlimited expansion and accumulation of capital, on the “commodification of everything” (Immanuel Wallerstein), on the ruthless exploitation of labour and nature, on brutal individualism and competition,   and on the massive destruction of the environment.   The increasing threat of the breakdown of the ecological balance points towards a catastrophic scenario - global warming - that puts in danger the survival itself of the human species. We are facing a crisis of civilization that demands radical change.[1]

Ecosocialism is an attempt to provide a radical civilizational alternative, rooted on the basic arguments of the ecological movement, and of the Marxist critique of political economy.    It opposes to the capitalist destructive progress  (Marx) an economic policy founded on non-monetary and extra-economic criteria : the social needs and the ecological equilibrium.     This dialectical synthesis, attempted by a broad spectrum of authors, from James O’Connor to Joel Kovel and John Bellamy Foster, and from André Gorz (in his early writings) to Elmar Altvater,   is at the same time a critique of “market ecology”, which does not challenge the capitalist system, and of “productivist socialism”, which ignores the issue of natural limits. 
According to James O’Connor, the aim of ecological socialism is a new society based on ecological rationality, democratic control, social equality, and the predominance of use-value over exchange-value. I would add that this aims require: a) collective ownership of the means of production, - “collective” here meaning public, cooperative or comunitarian property ; b) democratic planning that makes it possible for society to define the goals of investment and production, and c) a new technological structure of the productive forces.   In other terms : a revolutionary social and economic transformation. [2]
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