Trabajo

Relaciones sociales de sexo y división del trabajo Contribución a la discusión sobre el concepto trabajo.

Autor(es)

 

Esta contribución a la reflexión sobre la crisis del trabajo se sitúa en el marco de un intento de reconceptualización de la misma noción de trabajo[1] a partir de la introducción, en el centro del análisis, de la dimensión “genero” o “sexo social” y de la dimensión “Norte-Sur” o “división internacional del trabajo”. La relación Norte-Sur, considerada generalmente por los especialistas de la economía o de la sociología del desarrollo en términos de jerarquización, de dominación o de super-explotación del Sur por el Norte, esta aquí repensada no en términos del actual debate actual sobre la globalización financiera, sino en términos del imperialismo masculino presente en conceptos como los de “especialización flexible” o “los nuevos paradigmas productivos”. Esos conceptos aparentemente neutros, ligados a las tesis de emergencia de nuevos sistemas de producción, remiten en realidad esencialmente al trabajador de sexo masculino de los países del Norte.

LAS POLÍTICAS DE EMPLEO: ROL Y FUNCIONES DE LAS ONGs EN LA ÚLTIMA DÉCADA. Aportes para el debate.

 

 
 
LAS POLÍTICAS DE EMPLEO:
 
ROL Y FUNCIONES DE LAS ONGs
EN LA ÚLTIMA DÉCADA
 
Aportes para el debate*
 
 
Silvia Lema Navarro
Nancy Espasandín Di Santo
 
“En la ciencia no hay caminos reales ,
 y sólo tendrán esperanzas
de acceder a sus cumbres luminosas
aquellos que no teman fatigarse al
escalar por senderos escarpados”
    
K. Marx[1]
 
 
“Ante la destrucción de vidas humanas por el capitalismo
un grito de tristeza,
 un grito de horror,
 pero sobre todo un grito de rabia,
 un grito de negación: No.
El punto de partida de la reflexión teórica es la oposición,
 la negatividad,
 la lucha.
El papel de la teoría es elaborar ese grito,
 expresar su fuerza y contribuir a su poder,
mostrar cómo el grito resuena a través de la sociedad
y contribuir a su resonancia.”
 
John Holloway[2]
  

Los desafios actuales del movimiento obrero.

Autor(es)

 

Conferencia pronunciada el 2 de setiembre de 1998 en el Instituto de Filosofía e Ciencias Humanas de la Universidad de Campinas (Unicamp), São Paulo, Brasil.
Introducción
 
En líneas generales, el movimiento obrero atraviesa hoy una crisis grave, ya sea al Sur como al Norte. Entre tanto, si las opiniones son convergentes sobre el diagnóstico general de la crisis, ellas son divergentes con relación a las causas que la provocan y más aún sobre los remedios a aplicar. Algunos hasta proponen pura y simplemente dejar morir al enfermo, declarando su mal incurable e incluso felicitándose por su deceso.
Soy de los que piensan que si bien la crisis es seria, no es mortal. Por lo tanto, es conveniente identificar claramente los obstáculos que se presentan actualmente en el camino del movimiento obrero o, si se prefiere, más precisamente los desafíos que le impone la situación actual y que éste debe aceptar. He aquí el propósito central de esta exposición.

 

La organización del trabajo, el sujeto social y el Programa de Transición.

 

Los cambios en la organización del trabajo afectan y modifican constantemente las relaciones de producción y son cruciales para comprender las distintas formas en que se manifiesta la lucha de clases en la sociedad. Marx, en El Manifiesto Comunista resalta que: “La burguesía no puede existir sino a condición de revolucionar constantemente los instrumentos de producción y, por consiguiente, las relaciones de producción, y con ello todas las relaciones sociales”[1]. Al analizar el impacto de los cambios en la clase trabajadora, o en la clase-que-vive-de-su-trabajo[2] (Ricardo Antunes 1995) es central tener en cuenta estos cambios en los instrumentos de producción y fundamentalmente en las relaciones de producción y en consecuencia en las relaciones sociales. Sin desconocer la importancia de los procesos superestructurales, este trabajo intenta destacar ese enfoque básico de Marx.

 

La centralidad del trabajo hoy.

I

 

 Este texto pretende, por un lado, desarrollar algunos significados y dimensiones de los cambios en curso en el mundo del trabajo, así como algunas de las consecuencias (teóricas y empíricas) que se desprenden de estas transformaciones, tales como la pertinencia y la validez, en el mundo contemporáneo, del uso de la categoría trabajo.

 

Las tesis sobre “El fin del trabajo”: ideología y realidad social.

Autor(es)

La idea del fin del trabajo está de moda. Para convencerse basta citar algunos títulos publicados en el curso de los últimos años: Jacques Robin, Cuando el trabajo se va de la sociedad industrial -que continúa las reflexiones que el autor había comenzado hacía tiempo, especialmente con Cambiar de era; Dominique Méda, El trabajo, un valor en vías de desaparición; Jeremy Rifkin, El fin del trabajo... La idea del “fin del trabajo” recorre de una punta a la otra el ensayo de Viviane Forrester El horror económico. Así, denunciando los lugares comunes con que los gobiernos anuncian las medidas de lucha contra el desempleo, Forrester los considera

Trabajo (asalariado), empleo y desocupación.

Marcelle Stroobants es profesor-investigador en el Instituto de Sociología de la Universidad Libre de Bruselas, Bélgica. La obra comentada en este artículo, Sociologie de Travail, fue publicada bajo la dirección de François de Singly por Éditions Nathan, París, en 1993.
No por conocida deja de ser pertinente la afirmación de Stroobants, cuando señala que la emergencia de la sociología no es disociable de la sociedad del siglo XIX, época en la que el trabajo devino un sector autónomo de la vida social. No es casualidad que en la obra de un sociólogo “generalista” como Durkheim, la división del trabajo ocupe una función fundamental, en tanto que factor de cohesión social, o que en Marx, cuyo pensamiento inaugura indiscutiblemente la sociología del trabajo, entrevea en la división del trabajo una dinámica conflictiva.

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