Este artículo busca explicar las implicaciones teóricas y prácticas de suponer que las categorías de trabajo concreto y valor de uso contienen o involucran la existencia de algún tipo de esencia humana trans-histórica o forma natural con carácter ontológico, esto con la finalidad de superar lo que pudiera entenderse como base ontológica de la dimensión concreta de la sociedad capitalista y reinterpretarla como históricamente específica. Los supuestos que pudieran surgir de ambas interpretaciones son centrales para conocer la naturaleza del trabajo en el capitalismo con implicaciones determinantes en la lucha contra el capital, asimismo niegan o abren la posibilidad de (re)pensar una teoría de la organización revolucionaria.
El debate sobre la centralidad del trabajo inmaterial y de su fuerza transformadora tomó cuerpo en los últimos decenios e influenció muchas tesis de la economía política y de la sociología del trabajo. El eje central de este debate muestra una línea de raciocinio algo mecanicista: transformaciones en las calificaciones profesionales, en el contenido del trabajo y en la producción habrían alterado la lógica de producción de mercancías, poniendo en jaque a la “ley del valor”, dada la imposibilidad de medición de los productos inmateriales.
O debate sobre a centralidade do trabalho imaterial e de sua força transformadora tomou nos últimos decênios volume e influenciou muitas teses da economia política e da sociologia do trabalho. O eixo central desse debate indica uma linha de raciocínio algo mecanicista: transformações nas qualificações profissionais, no conteúdo do trabalho e na produção teriam alterado a lógica da produção de mercadorias, colocando a “lei do valor” em xeque dada a impossibilidade de mensuração dos produtos imateriais.
I. Introducción
Durante las últimas décadas, la evolución de los indicadores laborales muestra un cuadro de marcada inestabilidad y deterioro de las condiciones laborales. Dicho deterioro se expresó, entre otros aspectos, en la difusión de contrataciones por tiempo determinado, la existencia de diversos mecanismos de intermediación en la contratación de la fuerza de trabajo (como las agencias de trabajo temporario) y el aumento de los trabajadores sin cobertura social ni aportes jubilatorios. A su vez, en la década del noventa se agudizó la tendencia, presente ya en los años ’80, al descenso de los empleos a tiempo completo y el aumento de los empleos a tiempo parcial. Junto con el crecimiento de la subocupación y de la desocupación se manifiesta otra tendencia, dada por el aumento de los trabajadores sobreocupados.
Marx aborda el tema del trabajo abstracto en el capítulo I de El capital, y apenas se refiere a él en los posteriores. Su concepto de trabajo abstracto es ambivalente. Lo define en términos fisiológicos, sin vincularlo con lo social, e insiste en que es una forma de trabajo específicamente capitalista. Sostiene que el trabajo abstracto es una “realidad puramente social” que sólo puede aparecer en las relaciones sociales “entre mercancías” (Marx, 1983: 54), y lo define también en términos fisiológicos como “el gasto productivo de cerebro, nervios y músculos del hombre” (ibíd.: 51). Las consecuencias políticas de estas definiciones particulares son tremendas. La tradición marxista ortodoxa ‑desde la segunda y la tercera internacionales hasta los intentos actuales por convertir la crítica de la economía política de Marx en una ciencia económica marxista‑ en general acepta la definición fisiológica de trabajo abstracto. En cambio la tradición crítica marxista, que se guía por el redescubrimiento post 1968 de la teoría del valor hecho por Rubinstein, considera que el trabajo abstracto es una forma de trabajo específicamente capitalista. Sostengo que la categoría de trabajo abstracto es histórica. Las conclusiones que se derivan de esta postura tienen implicancias políticas
Nadie, hasta ahora, había puesto de relieve críticamente este doble carácter del trabajo representado por la mercancía. Y como este punto es el eje en torno al cual gira la comprensión de la economía política, hemos de detenernos a examinarlo con cierto cuidado.[2]