Teoría política

La representación política. De campañas, creencias, mudanzas y migraciones.

 

Non mi far vedere che tortura questa campagna elettorale.
Speriamo che finisca presto…
D´Alema dì una cosa, dì qualcosa.
Nanni Moretti, film Aprile.
 
 
 
1994. El candidato mudo.
 
1994. Según muchos fecha de nacimiento de la apropiación de la política como espectáculo fue el triunfo de Berlusconi en Italia. Quizá también lo fue del alumbramiento del candidato mudo.
Aprile es un film de Nanni Moretti de 1998. Como muchos suyos es casi autobiográfico.

Alteridad y/o gubernamentalidad

 
A Edgardo Lander
  
La tesis de la que partimos para abordar el análisis de los llamados gobiernos progresistas de Sudamérica es la siguiente: los gobiernos progresistas manifiestan y estructuran la forma de gubernamentalidad clientelar (Prada Alcoreza, 2014f). Esta forma de gubernamentalidad es ocasionada por las movilizaciones sociales anti-sistémicas, en su forma de expresión política anti-neoliberal. La gubernamentalidad clientelar o populista ensancha, en principio, los derechos democráticos, adquiriendo extensión, profundización, incluso la condición de nuevas generaciones de derechos, como los derechos colectivos y los derechos de la madre tierra. Estas son concesiones del poder a la potencia social; empero, ahí quedan, pues, después, la gubernamentalidad clientelar busca incorporar las representaciones sociales a la institucionalidad estatal, a las lógicas del poder, incluso a las prácticas perversas del poder. Formar clientelas con asistencias, con paternalismos, con bonos, con muestras afectivas, es la estrategia fundamental de reproducción del poder de esta forma de gubernamentalidad, que reproduce el Estado por medios efusivamente populistas. En una tercera etapa, la forma de gubernamentalidad clientelar se comporta como los encierros disciplinarios para contener la latencia o los desbordes sociales. Esta es su fase represiva, incluso dentro de las propias filas.

El ocaso de un proyecto engañador

 
                                
                               (versão em português) 
 
¿No estará él [el PT] marchando a favor de la corriente interna y mundial que favorece a los partidos ‘neoliberales’ (eufemismo que designa partidos reaccionarios y conservadores) y los partido social-demócratas, que se identifican con un ‘socialismo de cohabitación’, instrumental para la reforma del capitalismo?
                                                                                                                                        (Fernandes, 1991)
 

O ocaso de um projeto enganador

 
               (versión en español)
 
 
Não estará ele [o PT] marchando a favor da corrente interna e mundial que favorece os partidos ‘neoliberais’ (eufemismo para os partidos reacionários e conservadores) e os partidos social-democráticos, que se identificam com um ‘socialismo de coabitação’, instrumental para a reforma do capitalismo?
Florestan Fernandes, O PT em movimento, 1991.
 

La Izquierda: fin de una época. Desde la experiencia francesa y ahora Syriza y Podemos

 
Vivimos el fin de una época. La crisis abierta a finales de 2008 arrastra en una espiral depresiva todas las corrientes de izquierda y del movimiento obrero, incluso cuestionando la existencia de la izquierda tradicional. Pero, ¿de qué izquierda y de qué movimiento obrero hablamos?
La crisis actual del sistema capitalista puede generar luchas y revueltas sociales como demostraron las jornadas de huelga en Grecia, el movimiento de los indignados y las mareas en el estado español, las manifestaciones sindicales en Bélgica, Italia o Gran Bretaña. Las experiencias de Syriza y Podemos, fuera de la izquierda tradicional, expresan igualmente el potencial de reorganización política contra las políticas de austeridad. Pero estas incursiones radicales no consiguen invertir la impresionante curva de las derrotas sociales y políticas: los efectos disgregadores de las políticas de austeridad sobre las condiciones de vida de millones de personas asalariadas, descenso de la combatividad, retroceso de las conciencia socialista, estancamiento de los efectivos sindicales o desindicalización, derrotas electorales cuando no el hundimiento de la socialdemocracia convertida en social-liberal, declive histórico de los partidos posestalinistas, crisis aguda de la izquierda revolucionaria.

Izquierda tradicional y nueva izquierda: algunas aclaraciones

Autor(es)

 
Introducción
 
Me propongo examinar un equívoco subyacente a la distinción entre las formaciones ideológico-políticas que en los últimos años suelen nombrarse como “izquierda tradicional” y “nueva izquierda”. Esa diferenciación entre izquierdas supone una divergencia en el modo de comprender su relación con la historia secular de la izquierda y con su siempre incierto porvenir. Pues si la izquierda tradicional (IT) se ajusta cómodamente con una parte de su pasado, la nueva izquierda (NI) se piensa como un cambio paradigmático, superador de lo agotado que conviene relegar.
Voy a explicar por qué –en nuestra situación histórico-política– la mencionada distinción es injustificable a la luz de un análisis riguroso del concierto conceptual que hermana a sus términos. La distinción entre IT y NI, al menos de acuerdo al modo en que se constituyó en Occidente durante las dos últimas décadas, es inadecuada. Argumentaré que la NI procede a través de una lógica de la inversión, sin inquietar dicotomías básicas compartidas con la IT. Lo dañino es que la tenacidad de tales dicotomías menoscaba las chances de una reconstitución de la izquierda. Por lo tanto el propósito de construir una nueva izquierda no solo persiste como aspiración futura, sino que su consumación –que no puede hacerse sin tramitar de un modo no reactivo su relación con la IT– requiere un desplazamiento de la negativa en la NI a comprender de un modo no meramente negativo la historia de la izquierda en el último siglo. No habrá una nueva izquierda real sin la autosuperación de la vieja izquierda y una revisión del carácter “antiguo” que subyace en la lógica política de la mal llamada “nueva izquierda”.
Por razones de espacio no puedo dialogar con numerosos ensayos dedicados a convalidar nociones como “izquierda independiente”, “nueva izquierda” o “izquierda autónoma”. Espero poder hacerlo en otro ensayo.

Diez tesis sobre la extrema derecha en Europa

Autor(es)

 
Miércoles 4 de junio de 2014
 
I. Las elecciones europeas han confirmado una tendencia que veníamos observando desde hace algunos años en la mayoría de países del continente: el espectacular crecimiento de la extrema derecha. Se trata de un fenómeno sin precedentes desde los años 30 del siglo XX. En varios países, este movimiento obtenía entre el 10 y el 20%; hoy, y en tres países –Francia, Inglaterra, Dinamarca–, ya alcanza entre el 25 y el 30% de los votos. En realidad, su influencia es más vasta que su electorado: contamina con sus ideas la derecha “clásica” e incluso una parte de la izquierda social-liberal. El caso francés es el más grave, el avance del Frente Nacional supera todas las previsiones, incluso las más pesimistas. Tal como decía el sitio “Mediapart” en un editorial reciente, “El tiempo se acabó”.

A propósito de la sobre-población y del proletariado

Una mañana de 1930, en la ciudad industrial de Osaka, Koh Joon-Sok se despierta en su pequeña pieza individual de obrero coreano. Desde hace más de un mes, endeudado con el propietario, sin éxito, busca un empleo. Al igual que muchos coreanos dejó su lugar de nacimiento a raíz de la imposición a gran escala de la cultura del arroz bajo la colonización japonesa. Esto provocó no sólo numerosas expropiaciones sino también un gran éxodo rural hacia las ciudades japonesas. Esta población coreana “excedente”, que aumenta y no encuentra trabajo en las grandes unidades de producción se limita esencialmente al trabajo de la jornada o al empleo que jamás está garantizado. Koh, uno de ellos, espera poder encontrar trabajo en Osaka para poder ayudar a su familia coreana. Pero, después de haber sido despedido de su primer empleo tuvo que renunciar al segundo, por causa de los incesantes insultos racistas y, posteriormente, fue dado de baja de un tercer empleo por una falta menor con lo que ya no pudo más subsidiar a su familia. Mientras tanto, se desarrolla un discurso político que concierne a lo que el gobierno japonés califica de “problema coreano”. La incapacidad de la economía japonesa –entonces en crisis – de absorber esta mano de obra “sobre-poblada” precaria y casi exclusivamente coreana, permitió la emergencia de un discurso contra la migración y por el reforzamiento del control de esta “sobre-población” en el sistema de desempleo y de asistencia social. Las políticas públicas acentuaron la racialización de los problemas económicos a los que se tuvieron que enfrentar las poblaciones coreanas. En realidad, la situación de Koh es ilustrativa respecto de la manera en que, por lo general, se superponen el aumento del desempleo o la precariedad bajo el capitalismo y la fragmentación del proletariado a través de sus dimensión étnicas y de género. El ejemplo de Koh –nos dice Kawashima– esclarece tanto en los debates teóricos como políticos referentes a las “sobre-poblaciones”, la contingencia en la relación entre trabajo y capital, la pobreza y la segmentación del asalariado.

¡Comunicemos!

Autor(es)

Tiene que ser un verbo, ¿o no? Un sustantivo no puede expresar el tipo de sociedad que queremos. Un organizar social autodeterminante no puede ser contenido en un sustantivo. La noción de comunismo como sustantivo es un sinsentido peligrosamente autocontradictorio. Un sustantivo sugiere cierta fijación que sería incompatible con la constante autocreación colectiva. Un sustantivo excluye el sujeto activo, mientras que la razón de ser del mundo que queremos es que el sujeto social activo esté en el centro.
La nuestra es la revuelta de los verbos contra los sustantivos. Ésta es la revuelta del ser capaz de en contra del poder. El movimiento de la autodeterminación (o del comunizar) contra la determinación alienada difícilmente pueda existir de otra manera. La determinación alienada es la reclusión de nuestras vidas en coagulaciones, barreras, reglamentaciones, fronteras, hábitos. En otras palabras, dentro de formas sociales, que son los moldes en los que se rigidiza la acción humana.

Requisitos estratégicos

Autor(es)

Los agentes históricos, al conquistar su
auto-emancipación colectiva elegirán los
rumbos y la forma de la nueva sociedad.
Florestan Fernandes
 
Miedo es dejar de sembrar por temor los pájaros.
Henry Miller
 
I
No existe una fórmula general para el socialismo. No existen, ni es necesario ni bueno que existan, formas orgánicas absolutas (o programas) aplicables eficazmente a condiciones de tiempo y lugar distintas. El socialismo tiene tantos rostros como espacios y tiempos en los que germina con autenticidad, es decir: con raigambre, radicalidad y potencia emancipadora. Esta trilogía, a la que consideramos fundante de la autenticidad de todo proceso y proyecto que se asuma como socialista, también incluye una “fe”.
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