Género

La división sexual del trabajo y de la reproducción: una reflexión teórica

La división sexual del trabajo
 
El trabajo, a lo largo del proceso histórico se presenta de muy diversas formas, respondiendo a las necesidades de cada momento. Se mantiene siempre, sin embargo, como un momento de realización de relaciones sociales, dirigido a la producción social y a la reproducción de la humanidad. Lo que permite afirmar que el trabajo es un poner teleológico del ser social, que lo capacita como ser consciente.

Un pais plagado de femicidas

 

 
“La esfera personal es algo directamente político para las mujeres
porque se niega a dejarlas en paz”
Bárbara Sichtermann
 
 
 
 
 
 
 
Cuatro femicidios en la ciudad de La Plata: Bárbara Santos (30), Susana Bártole (60), Micaela Galle Santos (11) y Patricia Pereyra (30). Tres generaciones y un mismo destino: asesinadas a manos de un único sospechoso a la fecha, Osvaldo Martínez (27), quien habría sido novio de Bárbara Santos. El poder de muerte del femicida fue infalible, certero y sin treguas. Los cuerpos sin vida fueron hallados horas después que en todo el mundo realizáramos manifestaciones para exigir alto a las variadas y extendidas formas de violencias contra y sobre las mujeres. 

Notas para pensar una experiencia de articulación por la ciudadanía sexual y reproductiva: la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito de Argentina

Introducción

La Campaña Nacional por el Derecho al Aborto, Legal, Seguro y Gratuito lanzada en mayo de 2005, resulta un punto de confluencia de las luchas por el derecho al aborto que en distintos sitios de Argentina veníamos realizando las feministas. La necesidad de aunar fuerzas entre aquellas que estábamos dispersas y con prácticas políticas diferentes, dio lugar a una articulación nacional que toma características propias y que se nutre de décadas de caminos recorridos. Los modos, las dinámicas, los debates, las formas de circular el poder, tienen características comunes a otros movimientos sociales, pero también particularidades que le fuimos imprimiendo durante estos años. La historia del movimiento feminista es parte de la historia de los movimientos sociales en Latinoamérica; la disputa por la autonomía y la autodeterminación sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas expropiados de múltiples modos, que cristaliza –aunque no de manera exclusiva– en la interrupción voluntaria del embarazo, está escribiendo un capítulo central en dicha historia.
En la vorágine de la lucha –entendida en sentido amplio– que está sucediendo aquí y ahora, nos sentimos desafiadas a reflexionar sobre esta articulación política. No se trata de hacer ninguna historia oficial, sino de ponerle criticidad y significados a nuestras experiencias vividas desde el adentro de este espacio político, sabedoras que cualquier recuento unívoco de la Campaña está destinado al fracaso.  

Revistas femeninas: enseñando “modos de pensar” y de actuar

 

Este artículo trata del papel histórico actual de las revistas femeninas. Su actuación va mucho más allá de la mera futilidad o la ocupación del tiempo libre, está ligado a la creación de modos de pensar, siendo decisivas para la construcción de individuos liberales. Y también de modos de actuar, en la medida en que lleva a comportamientos políticos concretos, conservadores y muchas veces reaccionarios.
 

El camino hacia la paridad en los medios

 
 
El periodismo de género es una herramienta para subvertir la actual discriminación hacia las mujeres que hay en los medios de comunicación y promover una sociedad igualitaria con identidades de género integradas y no fragmentarias. La búsqueda de la verdad y la objetividad no son reales si las mujeres quedan fuera de la ecuación informativa. El camino hacia la paridad es el mejor posible para el buen periodismo.
 
  

La justicia de género, como horizonte utópico y proyecto político, necesita modificar la dimensión comunicativa actual de los fenómenos colectivos. La comunicación es un derecho humano, tal como lo es el derecho a la vida, a la paz, a la educación, a la salud, a vivir en un ambiente limpio.
María Elena Hermosilla3
 

La campaña nacional por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito

Autor(es)

 

 
 
 
 
 
 
La Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito fue pensada a partir del deseo de más de 20.000 mujeres reunidas en el “XIX Encuentro Nacional de Mujeres”, llevado a cabo en Mendoza en 2004. Al año siguiente, se lanzó al ruedo, en el marco de la conmemoración del 28 de mayo –“Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres”– con el lema “Educación sexual para decidir, Anticonceptivos para no abortar y Aborto legal para no morir”. En ese momento, intervenían alrededor de 70 organizaciones de mujeres de todo el país.
Uno de los modos de instalar el debate en la agenda pública y visibilizar eficazmente el tema, fueron las 100.000 firmas recogidas en las acciones callejeras, para ofrecer la oportunidad de que hombres y mujeres se pronuncien al respecto. Así, quedó demostrado el apoyo ciudadano a la campaña. Para el “Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer”, el 25 de noviembre, fueron entregaron las firmas a legisladoras y legisladores de la Cámara de Diputados. Además, la entrega fue acompañada de una movilización de 15.000 personas, que marcharon por las calles de la ciudad de Buenos Aires hasta las puertas del Congreso Nacional. 

¿A prueba las mujeres o el proceso de cambio?

En el marco de las trasformaciones políticas que vivimos actualmente en Bolivia, la caracterización del Estado como colonial es una cuestión que se está extendiendo y profundizando en la discusión política nacional. Sin embargo, otro de los núcleos de desigualdad inherentes a la configuración estatal -y también social-, que persiste en estos momentos, resistiéndose a ser afectado por la fuerza democratizadora de la ola de movilizaciones sociales iniciadas el año 2000, es el problema de la opresión de género, que aún constituyendo un tema igual de substancial y polémico que el colonial, existe desplazado de los debates generales o girando en calidad de aditamento alrededor de ellos. El patriarcado no es problematizado, desde el Estado, con la misma insistencia y seriedad que otras cuestiones, y aún menos impugnado en términos prácticos, más allá de lo teórico o discursivo.

Las mujeres, el MST y los desafíos de la acción revolucionaria

Si tuviéramos que estudiar todas las leyes no
tendríamos tiempo para transgredirlas.
Goethe
 
1. Los hechos
 
El 8 de marzo de 2006, el telediario de mayor audiencia en Brasil sorprendía al país con imágenes, reproducidas hasta el cansancio, de mujeres en actos de “vandalismo” y “ensuciando” el día que convencionalmente exalta su inserción en la restringida esfera del derecho formal.[1] El tenor de la noticia era, obviamente, acusatorio contra las 2000 mujeres, militantes de los diversos movimientos[2] de Via Campesina en Brasil, que ocuparan durante algunas horas la Huerta Florestal de la Aracruz Celulose, en Barra do Ribeiro, Rio Grande do Sul.
El episodio era la culminación de una serie de luchas realizadas entre 2000 y 2005 que no sólo expresaban la denuncia de discriminaciones y malos tratos infringidos a las mujeres, sino que también osaban trascender la dimensión específica de su causa, dirigiéndola contra el gran capital.
El acto de enfrentar una transnacional tan poderosa, de violar sus dominios y dañar, dentro de su laboratorio una considerable cantidad de plantines transgénicos listos para ser plantados, fue el modo extremo que encontraron para protestar contra las graves consecuencias socioambientales provocadas por la categórica especialidad de la empresa escogida: el monocultivo de eucalipto para la producción de celulosa en gran escala, una actividad que, por sobre todo, desmonta y desertifica tierras potencialmente destinadas a la reforma agraria y a la producción de alimentos orgánicos. Por su osadía, la acción operó como una divisoria de aguas y transformó la fecha en una jornada internacional de lucha de las mujeres contra toda y cualquier forma de explotación. O sea: esa lucha constituye un vigoroso manifiesto contra el orden del capital, transgrediendo la legalidad burguesa que sólo puede garantizarles una igualdad formal, abstracta.[3]

Mujer y revolución: construcción del poder popular

Espacio de Mujeres del Frente Popular Darío Santillán

Nuestra organización

El Frente Popular Darío Santillán (FPDS) es un movimiento social y político de carácter nacional, multisectorial y autónomo. Nace en 2004 como una propuesta que proyecta agrupar a diferentes sectores: las desocupadas y desocupados (las organizaciones más numerosas provenían de ese sector), trabajadores/as formales y precarios, estudiantes, grupos culturales, pequeños productores/as rurales, entre los más representativos.

El FPDS se reconoce como hijo de las luchas de la resistencia al neoliberalismo, especialmente del movimiento piquetero –hoy territorial–, sector más visible en las luchas callejeras hacia finales del siglo xx y principios del xxi.
Como militantes del FPDS nos reconocemos en las luchadoras y luchadores que nos precedieron, tanto en la Argentina como en el continente americano y en el mundo. Somos producto de las luchas populares de nuestro país, un país capaz de generar grandes opresiones por parte de las clases dominantes, pero también de parir desde el pueblo expresiones de lucha, resistencia y organización preexistentes a la conformación como Estado-nación hacia fines del siglo xix.[1] 

Género, pobreza y ciudad

 

Este trabajo se propone conocer cómo las mujeres viven y perciben su situación de pobreza en asentamientos irregulares de la Ciudad de México, espacios donde se han ido ubicando los sectores más desfavorecidos de la ciudad desde hace varias décadas. Nos interesa sobre todo dar seguimiento a los cambios que han tenido lugar en la última década en esos espacios, poniendo énfasis en las relaciones familiares de las mujeres, en su inserción en el mercado de trabajo, en su relación con el barrio y con sus organizaciones comunitarias. Al mismo tiempo, nos ha parecido importante obtener sus testimonios acerca de cómo ven su posición en la sociedad, cómo consideran los cambios sociales referidos al hábitat ocurridos recientemente, tanto en lo que toca a su vida privada y colectiva como a la acción del Estado para mejorar sus condiciones de existencia. Entender cómo se desarrollan las relaciones de género y cómo las mujeres enfrentan la pobreza, la desigualdad, la discriminación y la violencia constituye asimismo uno de los retos trascendentes del estudio que aquí presentamos.
Para llevar a cabo este trabajo, se planteó una estrategia de investigación que consistió en tomar dos asentamientos populares del Distrito Federal que habían sido estudiados dentro de un amplio proyecto de investigación desarrollado en los años noventa[1] y comparar algunos de los resultados de ese estudio con los provenientes de la investigación actual. El nuevo trabajo de campo debería poner de manifiesto fenómenos recientes en los que están inmersas las mujeres de las comunidades con el fin de observar los cambios ocurridos en esos asentamientos en poco más de una década.

 

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