Argentina

La Masacre de Avellaneda en la historia reciente. A diez años

 

El día en que un calendario comienza oficia como acelerador histórico. Y es en el fondo el mismo día el que vuelve siempre bajo la forma de días festivos, que son los días del recuerdo. Los calendarios no miden el tiempo como relojes. Son monumentos de una conciencia histórica.
Walter Benjamin
 
 
Introducción
 
El miércoles 26 de junio de 2002 más de cinco mil personas pertenecientes a organizaciones piqueteras de la zona sur del Gran Buenos Aires se dirigían a cortar el Puente Pueyrredón, principal acceso entre las ciudades de Avellaneda y Buenos Aires, cuando fueron cruelmente reprimidas por un operativo combinado de cuatro fuerzas de seguridad. Dos muertos, más de treinta heridos de bala, cerca de doscientos detenidos y miles de personas huyendo atemorizadas ante el despliegue de una violencia arbitraria y desproporcionada dieron lugar a lo que en muy poco tiempo se recordará como la masacre de Avellaneda: el asesinato a sangre fría de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán.
Mucho se ha dicho, desde entonces, sobre la planificación y la ejecución de esta represión policial criminal. Su consecuencia más directa fue ampliamente reconocida: el adelanto del llamado a elecciones y del traspaso de mando, así como la renuncia a participar de las mismas por parte de Eduardo Duhalde, señalado por los piqueteros como el “cerebro” de la represión. Pocas veces, en cambio, se ha atendido al entramado histórico, las formas de gobierno y las relaciones entre las clases anudadas en esta encrucijada política.
A diez años de la masacre de Avellaneda, aunque la lucha por justicia contra los responsables políticos deba continuar enfrentando la impunidad y aunque la memoria nos obligue a hacer de este pasado una parte fundamental de nuestro presente de lucha, hay mejores condiciones para un aporte que resalte algunos de estos elementos que la cercanía histórica y la vorágine de la acción política hicieron descansar en un segundo plano.

 

Movimientos asamblearios y empresas mineras: la lucha en torno a la megaminería. Entrevista a Sergio Onofrio

 

Mendoza, provincia argentina de la región cuyana, es un territorio mayoritariamente conformado por zonas montañosas y áreas de planicie. Sus características secas y áridas son producto de la escasa cantidad de lluvias, que ronda los doscientos milímetros anuales, son estacionales y se producen predominantemente en el verano. La porción del territorio en la que se realiza la mayoría de las actividades se limita a un 3% del total, y allí se concentra al 90% de la población. Este espacio se abastece del agua que proporcionan tres oasis: la cuenca Norte, conformada por los ríos Mendoza y Tunuyán inferior; la cuenca Centro, alimentada por el Río Tunuyán superior y la cuenca Sur, que es abastecida por los ríos Diamante y Atuel. Estos oasis recorren la provincia de oeste a este y resultan del deshielo de las nieves acumuladas en la cordillera y del aporte de los glaciares. De ahí la importancia del agua en Mendoza: el agua es vida, la historia de Mendoza que va desde las comunidades originarias Huarpes hasta nuestros tiempos se encuentra íntimamente relacionada con este bien natural. Quien lo ponga en riesgo va a encontrar la resistencia de los pueblos porque en Mendoza “el agua vale más que el oro”.[1]
Allí nos encontramos con Sergio Onofrio, sociólogo nacido en Buenos Aires y que hace veintiséis años decidió radicarse en Mendoza. Militante comprometido y activo participante de la Asamblea Popular del Agua que a su vez integra la Unión de Asambleas Ciudadanas[2], nos concedió una extensa entrevista en la que hablamos de la preocupación que tienen los habitantes de la provincia por las consecuencias nocivas derivadas tanto de los proyectos megamineros que se están llevando a cabo desde hace unos años como de otros, que están tratando de implementarse en la actualidad. Conversamos también acerca de las formas de organización que, fuera de los cánones partidarios habituales y recuperando las prácticas asamblearias surgidas en el país en el 2001, generaron los vecinos para decidir y llevar adelante la lucha por el futuro que quieren. Acompañamos la información obtenida en la entrevista con numerosos links en los que se puede ver de qué estuvimos hablando. Y es suficiente ingresar en Google o Youtube los términos que a modo de palabras clave se repiten insistentemente durante la charla: megaminería, San Jorge, potasio, agua pura, etcétera, para ampliar la percepción de estas experiencias.
El texto que presentamos en este número de Herramienta y que da cuenta sólo de una parte de la conversación mantenida en ese encuentro resultó del trabajo conjunto con Sergio y contó con la colaboración de Laura Álvarez, especialista en el tema de la megaminería. El 12 de mayo próximo pasado mientras le estábamos dando los últimos retoques, se produjo en el acceso a Tinogasta, exactamente en la ruta nacional 60, una nueva represión a militantes[3] de los movimientos que se oponen a los emprendimientos extractivistas.

 

Reflexiones en torno a la lucha socioambiental en Argentina

 

El Espacio Chico Mendes se va conformando –no casualmente– desde fines del año 2007 y adquiere constitución formal, adoptando el nombre que lleva hasta hoy, durante el 2008.
Este período resulta clave en la lucha socioambiental en la Argentina, más aún si analizamos hoy las circunstancias que nos interpelaron y dieron origen a este intento particular de intervención en la problemática. Creemos que en un primer momento la respuesta es visceral, producto de las injusticias manifiestas que significa el daño infligido a un hermano, así se encuentre a cientos de kilómetros de distancia. Pasado ese momento primigenio, vale la pena echar una mirada sobre él para extraer conclusiones, valorar debilidades y fortalezas de las respuestas ensayadas, poner en cuestión la idea de ambientalista que surge del sentido común de la sociedad y que se pone en juego en esta lucha. El desafío apremia, teniendo en cuenta que desde los sectores de poder existe un consenso explícito en torno al discurso que reduce lo ambiental a una defensa de lo natural en tanto un complemento externo y exótico, que poco tendría que ver con la vida de los pueblos. Un imaginario que concluye en que el precio a pagar, el llamado costo ambiental, es menor frente al progreso y al desarrollo que redundarían automáticamente en beneficio del conjunto. Hace no mucho tiempo, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, comenzó a apelar a este sentido común contra las diferentes manifestaciones de los vecinos de Famatina, Tinogasta, Andalgalá, Santa María y Belén, en el norte del país. En el mismo sentido, el gobernador de La Rioja Beder Herrera (que accedió a su cargo haciéndose eco de los reclamos de las asambleas antimineras, para luego traicionarlas), fue aun más específico en su caracterización, al acusar a los asambleístas que mantienen el corte en Famatina como “violentos hippies” que “viven gratis y tienen actividades non sanctas”.[1]  

 

Problemática de la sojización y la soberanía nacional

Hemos dado en llamar sojización al proceso de expansión irracional, desmedida e incontrolada del monocultivo de soja transgénica forrajera, conocida como soja.
Esto implica el cultivo, ya en 17 millones de hectáreas, de la soja genéticamente modificada por Monsanto, que la hace resistente al herbicida glifosato, cuyo nombre comercial es Round-up, a cuya resistencia hace mención el agregado RR (Round-up Ready).
Este sistema implica un paquete tecnológico compuesto por la aplicación reiterada –y sin control ambiental alguno– del herbicida glifosato y de otros, así como la siembra de semilla transgénica de soja RR, mediante el sistema de siembra sin labranza denominada siembra directa.

2001-2011: Continuidades y rupturas en una década del movimiento estudiantil argentino

 

Agradecemos a las decenas de militantes estudiantiles actuales y de generaciones anteriores que entrevistamos y/o consultamos para la elaboración del presente artículo. Ell@s construyeron esta historia; a ell@s está dedicado.
 
La crisis política del 2001 planteó nuevas coordenadas para el quehacer militante de las organizaciones de los diferentes sectores sociales. En el presente artículo intentamos rastrear los principales cambios en el movimiento estudiantil en lo que hace a reconfiguración del mapa de fuerzas políticas, a ejes de intervención y a nuevas prácticas organizativas. Distinguimos con fines expositivos en estos diez años una serie de etapas, a sabiendas que la realidad es siempre más compleja. Y si bien abordamos la evolución de las tres principales corrientes (grosso modo, radicalismo-socialismo, peronismo-kirchnerismo, izquierda) nos centraremos en la irrupción del sector independiente, cristalizado pos-2001 y por tanto heredero directo de la crisis. Por último, para tener una visión histórica que permita comparaciones añadimos una breve reseña de los principales acontecimientos y la evolución en el mapa de fuerzas en el movimiento estudiantil de las últimas décadas. Por allí empezamos a recorrer esta historia:

 

Cooperativización: algunas aproximaciones a las relaciones actuales entre Estado capitalista y sectores subalternos

Introducción

La propuesta de este trabajo es poner en discusión algunas de las implicancias políticas del proceso de cooperativización que ha caracterizado a ciertas relaciones entre el Estado capitalista y los sectores subalternos en la Argentina de los últimos diez años. En este sentido, intentaremos mantener una distancia prudente tanto de las perspectivas que rechazan la cooperativización por signar un peligro para el sistema de libre mercado, así como de aquellas que promueven y defienden el cooperativismo como base indiscutible de prácticas emancipatorias. Sin embargo, lejos de buscar posiciones intermedias, la tesis latente en este trabajo es que la cooperativización instrumentada estatalmente es unos de los resortes económicos fundamentales para la construcción de la supremacía hegemónica capitalista actual.
El análisis de las relaciones entre Estado y clases subalternas a partir de experiencias concretas de tomas de tierras urbanas nos ha permitido identificar a la cooperativización como un proceso en el que se entrelazan complejamente tanto mecanismos estatales de dispersión del conflicto social como estrategias de subsistencia de los sectores populares. Lejos de las simplificaciones, estas reflexiones proponen analizar los límites y los alcances del proceso de cooperativización, distinguiendo algunos significados, estrategias, prácticas e ideales que se ponen en juego en las experiencias concretas de cooperación social. 

Un pais plagado de femicidas

 

 
“La esfera personal es algo directamente político para las mujeres
porque se niega a dejarlas en paz”
Bárbara Sichtermann
 
 
 
 
 
 
 
Cuatro femicidios en la ciudad de La Plata: Bárbara Santos (30), Susana Bártole (60), Micaela Galle Santos (11) y Patricia Pereyra (30). Tres generaciones y un mismo destino: asesinadas a manos de un único sospechoso a la fecha, Osvaldo Martínez (27), quien habría sido novio de Bárbara Santos. El poder de muerte del femicida fue infalible, certero y sin treguas. Los cuerpos sin vida fueron hallados horas después que en todo el mundo realizáramos manifestaciones para exigir alto a las variadas y extendidas formas de violencias contra y sobre las mujeres. 

Notas para pensar una experiencia de articulación por la ciudadanía sexual y reproductiva: la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito de Argentina

Introducción

La Campaña Nacional por el Derecho al Aborto, Legal, Seguro y Gratuito lanzada en mayo de 2005, resulta un punto de confluencia de las luchas por el derecho al aborto que en distintos sitios de Argentina veníamos realizando las feministas. La necesidad de aunar fuerzas entre aquellas que estábamos dispersas y con prácticas políticas diferentes, dio lugar a una articulación nacional que toma características propias y que se nutre de décadas de caminos recorridos. Los modos, las dinámicas, los debates, las formas de circular el poder, tienen características comunes a otros movimientos sociales, pero también particularidades que le fuimos imprimiendo durante estos años. La historia del movimiento feminista es parte de la historia de los movimientos sociales en Latinoamérica; la disputa por la autonomía y la autodeterminación sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas expropiados de múltiples modos, que cristaliza –aunque no de manera exclusiva– en la interrupción voluntaria del embarazo, está escribiendo un capítulo central en dicha historia.
En la vorágine de la lucha –entendida en sentido amplio– que está sucediendo aquí y ahora, nos sentimos desafiadas a reflexionar sobre esta articulación política. No se trata de hacer ninguna historia oficial, sino de ponerle criticidad y significados a nuestras experiencias vividas desde el adentro de este espacio político, sabedoras que cualquier recuento unívoco de la Campaña está destinado al fracaso.  

Los despojados de la tierra

Autor(es)

 

           Jujuy. La represión y asesinatos de julio de 2011 y la negra noche del 27 de Julio de 1976
 
En el año 2008 la Empresa Ledesma cumplió 100 años. Familiares de desaparecidos organizaron una radio abierta en el centro de la Ciudad de Buenos Aires para exigir justicia y denunciar que los juicios contra los represores, y oh! casualidad, contra el Ingenio Ledesma que facilitó 43 camionetas de la empresa aquella noche, seguían paralizados. Todavía no se ha logrado juzgar a nadie de los que aquella negra noche del 27 de Julio de 1976 arrancaron de sus hogares en los pueblos de Libertador General San Martín y Calilegua, a cerca de cuatrocientos compañeros, entre ellos una amplia mayoría de obreros, estudiantes y profesionales comprometidos en las luchas del período y contra el rol explotador de los dueños del Ingenio. De esta “limpieza” quedaron numerosos detenidos en las cárceles del país durante largos años, treinta y cuatro fueron desaparecidos, y el resto quedaron en una supuesta libertad acorralada por el miedo. La noche en que todo se apagó y fue destrozada la vida de centenares de familias y pueblos, dejó, sin embargo, una única luz encendida: la del Ingenio. Seguramente para dejar bien en claro quién tiene el poder y la fuerza. 

 

Políticas de Comunicación en Argentina ante un nuevo escenario: Análisis de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual

Introducción 

La sanción de la nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual Nº 26.522 (LSCA) en octubre de 2009 constituye un punto de inflexión en las políticas de comunicación en Argentina ya que la misma pone fin a un ordenamiento legal instaurado por la dictadura militar y modificado sustancialmente durante el proceso de reformas neoliberales que permitieron la constitución de oligopolios mediáticos y la transnacionalización de la comunicación.
En efecto, las normas que regulaban los sistemas de radio y televisión en Argentina estaban inspiradas en la Doctrina de Seguridad Nacional a través del decreto-ley de radiodifusión N° 22.285, que entre otros aspectos establecía la participación de integrantes de las fuerzas armadas y de la SIDE en los organismos de aplicación de la ley y concebía a los sistemas de radiodifusión como un negocio destinado a las empresas comerciales.
Lejos de democratizar las comunicaciones a través de los instrumentos legales, desde 1983 los diferentes gobiernos –sobre todo el de Menem– realizaron reformas parciales a la ley que tuvieron como consecuencia la consolidación de un sistema de medios privado, cada vez más tras-nacionalizado y concentrado a medida de los grandes medios que se fueron transformando en multimedios, en desmedro de los medios de comunicación independientes. 
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